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Comunicación

El Rol Fundamental de las PYMES en Europa y España: Desafíos y Oportunidades

by Admin on 24/05/2026

Las pequeñas y medianas empresas (pymes) constituyen la columna vertebral de la economía europea. El 99% de las empresas que existen en la Unión Europea son pymes, las cuales dan empleo a 100 millones de personas y generan más de la mitad del valor añadido del tejido empresarial. Según los últimos datos, concretamente el 99,8% de las empresas europeas son pymes, como indica el presidente de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), Gerardo Cueva. Ante esta situación, es imprescindible apoyar y reconocer la labor de las pymes europeas, pues son el futuro para el empleo, los beneficios y el bienestar. Así lo señala Ulrike Rabmer-Koller, presidenta de SMEunited, la asociación de las pymes europeas que vela por los intereses de pymes y autónomos de Europa.

En España, las pymes suponen el 99,9% de las empresas, representan más del 64% del Valor Añadido Bruto (VAB) y el 70% del empleo empresarial total. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) son una parte crucial del tejido empresarial en España, representando el 97% de las empresas con más de 10 trabajadores y contribuyendo significativamente a la cifra de negocios total, con un 45%.

Definición y Estructura de las PYMES

La Fundación Fundeu, cuyo objetivo es el buen uso del español en los medios de comunicación, indica que pyme debe usarse como un nombre común y no como una sigla (PYME o Pyme). Y es que, prosigue, la sigla PYME (que a veces también aparece escrita Pyme) se ha convertido en un nombre común y, por lo tanto, conviene escribirse en minúscula: pyme. Según el diccionario de Finanzas Claras patrocinado por Bankinter, pyme es la abreviatura de pequeña y mediana empresa. Además, ninguna sociedad no pyme puede poseer más del 25% de su capital o de sus derechos de voto.

El criterio de pequeña empresa, por contraposición a mediana empresa, se fija por debajo de 50 empleados, 5 millones de euros de facturación y 2 millones de euros en activo.

En cuanto a la situación actual del tejido empresarial, las Pymes (con o sin trabajadores a cargo) suman, a marzo de 2025, un total de 2.949.483 empresas, lo que representa el 99,8% del total del tejido empresarial español. Las pymes desempeñan una función decisiva en la creación de empleo. Donde más empleo de PYMES hay es en el sector servicios, que acapara el 76,79% del empleo. Las PYMES de entre 0 y 249 son mayoritarias en todos los sectores productivos, más del 99%, mientras que las grandes PYMES ocupan un lugar residual.

¿Qué son las PYMES? (características, ventajas e inconvenientes)

Si observamos los datos, referidos a empresas con asalariados, que se extraen de las estadísticas de “Empresas inscritas en la Seguridad Social”, en diciembre del año 2018, había en España 1.341.932 pymes con asalariados (1-249 asalariados). En enero de 2024, cinco años después, hay 1.313.796. Estamos hablando de 28.136 empresas menos. Si bien las Pequeñas (10-49 asalariados) han crecido de 156.242 a 165.643, y las Medianas (50-249 asalariados) de 24.559 a 26.478, el descenso se ha producido en las Microempresas (1-9 asalariados) que han pasado de 1.161.131 a 1.121.675, lo que supone 39.456 menos. Por otra parte, las pymes con asalariados en enero de 2024 dieron empleo a 9.327.126 asalariados, y las grandes empresas a 6.535.537. Las cifras no engañan, y a pesar de que las pymes se han visto afectadas por las crisis en los últimos años (la COVID-19, la guerra de Ucrania, la crisis energética, el aumento de la inflación o las limitaciones de suministro y encarecimiento de costes) tenemos más pequeñas, medianas y grandes empresas que antes de las crisis. La situación real, según los datos oficiales, es esta, y además tenemos récord de cotizantes a la Seguridad Social.

El Tamaño Empresarial en España: Una Comparativa Europea

Aun cuando el 93 % de las empresas españolas tienen menos de 10 asalariados (es decir, o carecen de asalariados o son microempresas), España no destaca especialmente por el pequeño tamaño de sus empresas cuando se compara con otros países europeos (excepto Alemania y Dinamarca). Según datos de la OCDE, en el lustro 2018-2022 el tamaño medio de todas las empresas españolas, con o sin asalariados, se situaba en 4,7 ocupados; una cifra que no solo superaba a la de otros países europeos meridionales (Grecia: 3,7; Portugal: 3,8; Italia: 4,2), sino también a la de los Países Bajos (4,5).

Volviendo a España, si comparamos los datos de nuestras empresas con los de otros países, observamos que abrimos más compañías que la media de la Unión Europea, pero aun así nuestro tejido productivo es menor en densidad y en tamaño. Nuestras empresas son, en promedio, más pequeñas que en países de nuestro entorno. Y esto no es bueno porque implica una serie de consecuencias negativas para la economía y el conjunto de la sociedad: salarios más bajos, inestabilidad en el empleo y menor capacidad de exportación y de innovación. Mientras la empresa media española ocupa a 4,7 personas, el promedio de la UE es un 28% mayor (6 ocupados/empresa). En Alemania o Reino Unido, por ejemplo, el tamaño medio de las empresas duplica al de España.

Comparativa del Tamaño Medio de las Empresas en Europa

El estudio señala que, si España lograra aumentar su número de empresas medianas y grandes en un 30% para alcanzar la media europea, se podrían generar un millón de empleos, reducir la tasa de paro y mejorar la competitividad del país.

Siguiendo con el caso de los Países Bajos (cuyo porcentaje de pymes sobre el total de empresas coincide con el español), en 2022 el peso de las empresas de menos de 10 empleados sobre el conjunto de sus pymes (95,9 %) es algo más alto que en España (94,5 %). Sin embargo, la contribución de estas microempresas neerlandesas al empleo del conjunto de las pymes del país es bastante menor que la de las microempresas españolas (43,3 % y 52,2 %, respectivamente), mientras que las empresas medianas (50-249 empleados) aportan una proporción bastante mayor (27,9 %) que las españolas (19,3 %) al empleo total de las pymes. Asimismo, las empresas medianas de este país centroeuropeo adelantan significativamente a las españolas en su participación en el valor añadido del conjunto de las pymes (38,2 % y 28,2 %, respectivamente). En definitiva, aunque en los Países Bajos los autónomos sin asalariados representan una proporción extraordinariamente alta del tejido empresarial, las pymes medianas son las que generan proporcionalmente más empleo y valor añadido.

Productividad y Especialización Sectorial

Tan importante o más que el tamaño de las pymes es el tipo de actividad a la que se dedican, y a este respecto las diferencias entre ambos países también son destacables. Más de la mitad de las pymes neerlandesas pertenecen a sectores intensivos en conocimiento o de alta o media tecnología, proporción que, en España, se queda en la cuarta parte. Mientras que los Países Bajos lideran el ranking en esta variable, España -junto con Portugal y Bulgaria- presenta el porcentaje más elevado de pymes cuya actividad se desarrolla en sectores de baja intensidad en conocimiento o de baja tecnología. En concreto, el peso de las pymes que operan en esos sectores (74,2%) casi triplica el de las que operan en sectores intensivos en conocimiento o de alta o media tecnología (25,8%).

Esta evidencia puede contribuir a ilustrar el problema de la productividad que tanto preocupa hoy a las pymes españolas, y que se revela, sobre todo, en las fases alcistas del ciclo económico: las empresas en sectores menos intensivos en conocimiento, de baja tecnología o menos innovadores tienden a generar más empleo que valor añadido, en detrimento de la productividad. Según el último informe de coyuntura de las pequeñas y medianas empresas españolas publicado por CEPYME, en el último trimestre de 2023 la productividad media de las pymes cayó un 0,7 % en términos interanuales, situándose un punto por debajo del nivel prepandémico (cuarto trimestre de 2019). Por tanto, el crecimiento de la producción y las ventas observado en los últimos trimestres no se ha traducido en ganancias de productividad, que, a fin de cuentas, deberían constituir el motor principal del crecimiento económico y salarial. Por lo demás, es el crecimiento de la productividad el que puede impulsar el aumento del tamaño de las propias pymes, catalizando un proceso de círculo virtuoso entre ambas variables.

Digitalización y Comercio Electrónico

Según el "Libro Blanco del Comercio Electrónico Transfronterizo", un estudio elaborado por ICEX España Exportación e Inversiones y Adigital, solo alrededor del 20% de los euros facturados en línea provienen de pymes, es decir, solo uno de cada cinco euros. Además, dentro del segmento de pymes, hay diferencias discernibles. Las empresas medianas parecen adoptar el canal en línea de manera más activa que las pequeñas. Los datos revelan que aproximadamente un tercio de las pymes con más de diez empleados están utilizando el comercio electrónico para expandir sus negocios, ya sea a través de su sitio web (69,2%), distribuidores en línea (28,9%), o redes sociales (24%).

Según el ministro, las barreras para las pymes en el comercio electrónico no parecen residir tanto en el país de origen como en el destino de las exportaciones. En este sentido, destaca la importancia de la red de ICEX en el extranjero, cuyas oficinas están disponibles para brindar apoyo. El ICEX tiene como objetivo aumentar el porcentaje de pymes españolas que realizan comercio electrónico transfronterizo hasta el 12%, pero el ministro considera que este objetivo es "alcanzable" y "moderado", y apuesta por llegar al 15%. Esta cifra ya se ha logrado en otros países europeos como Bélgica.

La mayoría de las ventas realizadas por las empresas a través del comercio electrónico, alrededor del 84%, se destinaron a clientes dentro de España. Solo un 11% de las ventas en línea se dirigieron a otros países de la Unión Europea, mientras que un 5% se destinó a mercados fuera de la UE. Sin embargo, las exportaciones a través del canal online han experimentado dificultades en los últimos años, especialmente debido a los efectos de la pandemia. En 2020, las exportaciones en línea se contrajeron un 34% interanual, lo que representa cerca de 20.000 millones de euros, y aunque parte de estas ventas se han recuperado, aún queda un margen significativo por recuperar. Además, según datos de la CNMC, las exportaciones en línea de las actividades turísticas en España, que incluyen hoteles, alojamientos, agencias de viajes y transporte de pasajeros, sufrieron una caída significativa del 83% entre el primer y segundo trimestre de 2020. Un aumento en el número de pymes que exportan a través del comercio electrónico resultaría en un mayor volumen de exportaciones.

Retos Actuales para las PYMES

La digitalización, el acceso a los recursos financieros necesarios y la falta de trabajadores cualificados son retos a los que las pymes europeas deben hacer frente, por lo que se requiere un mayor apoyo por parte de las instituciones. Otro problema que sufren las pymes son los extensos trámites burocráticos para su creación y desarrollo.

Según el barómetro del Consejo General de Gestores Administrativos 700.000 pequeños y medianos negocios cerraron en pérdidas en 2023, unos 600.000 siguen con serios problemas de liquidez, y el 26% ha aumentado el endeudamiento durante ese año, frente a un 39% de los negocios que lo ha reducido. El 26% ha facturado menos que en 2022, y sólo el 13% han solicitado Fondos Europeos Next Generation. La mayoría considera que 2023 ha sido un buen año, aunque los problemas de liquidez son persistentes y se incrementa el endeudamiento de muchos de los negocios, en el mismo porcentaje de los que han facturado menos.

La presión fiscal, el aumento de las cotizaciones sociales, y el encarecimiento de las materias primas han disparado en un 19,3% los gastos totales en los últimos dos años, poniendo contra las cuerdas a las pymes y las micropymes. Para hacer frente a esta situación muchas pymes, y especialmente las micropymes, acuden a la financiación. Sin embargo, con las progresivas subidas de los tipos de interés en la eurozona hasta el actual 4,5% se dificulta su acceso al crédito por la debilidad de sus balances y carga anterior de deuda.

España está a la cola en competitividad fiscal dentro de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Si queremos que nuestras pymes sean competitivas debemos abordar este tema de manera urgente, además de la baja productividad y el absentismo laboral desbocado. Debemos reflexionar si con el impuesto sobre sociedades actual con un tipo del 25% podemos competir en un mercado global. Igual sería más apropiado bajarlo y hacerlo atractivo para que también vengan más empresas extranjeras y recaudar más.

Iniciativas y Apoyos para el Desarrollo de las PYMES

La SBA (Small Business Act), marco político de actuación para las pymes por parte de la Comisión Europea, en 2008 nos marcó el camino a seguir con su lema, “pensar primero en pequeño”, cuyo principal objetivo era mejorar el entorno en favor de las pymes, eliminando todos aquellos obstáculos que no permitieran su desarrollo. Se trataba de hacer leyes pensando en los pequeños para que se puedan hacer grandes.

Siguiendo ese marco de actuación, varias son las batallas que se están librando en este momento, y que afectan enormemente al futuro de nuestras pymes para que puedan competir en igualdad de condiciones con la gran empresa. Una se está librando en Europa con el nuevo Reglamento para luchar contra la morosidad en las operaciones comerciales y que aborda los retrasos en los pagos, una práctica desleal que compromete el flujo de caja de las pymes y obstaculiza su competitividad. La propuesta introduce un límite máximo de pago de treinta días, y garantiza el pago automático de los intereses devengados y las tasas de compensación. Esta iniciativa es fundamental para nuestra economía, pues una de cada tres quiebras de empresas es consecuencia de la morosidad.

Otra batalla que se libra desde hace varios años es para conseguir que las pymes tengan voz propia e independiente en el Diálogo Social, como ocurre en el resto de los países de Europa. Los que ostentan el monopolio de la representatividad empresarial, y que defienden las posiciones de dominio de las grandes empresas, están utilizando toda su artillería pesada para impedirlo, pero pienso que es cuestión de tiempo que se consiga.

En los tribunales se ha conseguido una gran victoria el pasado mes de enero, pues la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo ha anulado el Real Decreto 1027/2022, de 20 de diciembre, que reguló la concesión directa de subvenciones para la digitalización del sector productivo, en el marco del Plan de recuperación financiado por la UE, y en cuantía total máxima de 30,6 millones de euros, a CEOE, CEPYME y UGT. Otra cruzada importante es la de conseguir que se creen las condiciones que faciliten que las empresas de menor dimensión puedan tener mejor acceso a la compra pública. Competir con las grandes corporaciones que operan en régimen de oligopolio en todos los sectores se hace imposible, ante la evidencia de que hay una colusión en el funcionamiento de los concursos públicos. Las multas que impone la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) son irrisorias en comparación con los extraordinarios beneficios que consiguen a costa de amañar concursos. Y como consecuencia, a través de este sistema de contrataciones de empresas privadas que forman un cártel, lo público es capitalizado por un puñado de empresarios que contribuyen al desmantelamiento del estado del bienestar. Y no puede faltar un adecuado régimen de insolvencia que permita una mayor exoneración del crédito público que es el que más afecta a los empresarios persona física.

Para ello, se proponen medidas como la reducción de barreras regulatorias, una fiscalidad más favorable y políticas que incentiven la capitalización y reinversión de beneficios. Muy probablemente, la sociedad española no ha sido consciente de gran parte de los problemas que han afectado específicamente a las pymes durante estos años.

Percepción Social de las PYMES

No deja de ser curioso que, cuando los españoles escuchamos la palabra “empresarios”, pensamos más en “grandes empresas” que en “pequeñas y medianas empresas”, como ha puesto de manifiesto una encuesta de Funcas a la población adulta. Es evidente que, por su alcance y extensión, las pymes producen buena parte de los bienes y servicios que consume la sociedad y generan la mayoría de los puestos de trabajo del mercado laboral. Ya solo por estas razones sería deseable que la sociedad las tuviera más en su imaginario cuando se habla de “empresarios”. Pensar en los empresarios no como los pocos que son propietarios de grandes corporaciones y/o las dirigen, sino como los responsables del funcionamiento de más de nueve de cada diez negocios que operan en España se ajustaría más a la realidad y seguramente favorecería actitudes de mayor confianza hacia el empresariado como actor socioeconómico.

Si hay algo claro e indiscutible es que las pymes españolas debemos afrontar grandes retos en el entorno económico actual, por lo que es vital que se las apoye en todo su ciclo de vida. Y a pesar del gran poder que ejercen los monopolios y oligopolios con posiciones de dominio en toda Europa, estamos asistiendo, con las manifestaciones de los agricultores que luchan por la viabilidad de sus negocios, a una batalla por una economía inclusiva, pues el capitalismo sin competencia no es capitalismo, es explotación.

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