Asest

Asociación Española de Storytelling
  • Eventos
  • Áreas de especialización
    • Emprendimiento
    • Salud
    • Deporte
    • Nuevas tecnologías
    • Turismo
    • Diseño y moda
  • Comunicación
    • Artículos
    • Prensa
    • Testimonios
  • Story
  • Galería
  • Contacto
  • Acerca de
Inicio
|
Comunicación

La Economía del Bien Común: Redefiniendo el Éxito Empresarial y Social

by Admin on 20/05/2026

La Economía del Bien Común (EBC), propuesta teórica de Christian Felber junto a un grupo de empresarios austriacos en el 2010, es también un movimiento social de ámbito internacional. Su principal virtud es que actúa como una buena brújula para reorientar la meta de una sociedad, los incentivos para llegar a ella, y los indicadores para medir el éxito de sus logros. Su fin es escapar de la discusión estéril de "quien está contra el capitalismo, está con el comunismo" y ofrecer un camino concreto y viable para el futuro. La EBC se define como un sistema económico alternativo, el cual se construye en base a valores universales que sirven de fomento del Bien Común. Es una palanca de cambio a nivel económico, político y social, un puente entre lo viejo y lo nuevo.

Según una encuesta de la fundación Bertelsmann, el 80 por ciento de los alemanes y el 90 por ciento de los austriacos esperan un nuevo orden económico. Este concepto, el del bien común, no es nuevo; cuenta con una larga tradición filosófica desde Aristóteles hasta nuestros días y, además, se incluye en las constituciones de muchos países.

Críticas al Modelo Económico Dominante

El paradigma económico dominante en nuestra sociedad es el de la maximización de beneficios monetarios o en términos macroeconómicos, la maximización del Producto Interior Bruto (PIB). Pero realmente estas metas son sólo medios para llegar a los verdaderos fines o retos que tenemos como sociedad: tener buenos sistemas educativos y de salud, que las personas tengan trabajos provechosos y se remunere dignamente por ellos, que podamos disfrutar de un medioambiente limpio y que nuestros recursos sean bien gestionados. Es decir, nuestra meta debiera ser la maximización del Bien Común, o el bienestar de todos. Medimos el nivel de las personas con su riqueza, de las empresas con su balance económico y de los países por su Producto Interior Bruto.

Además de haber confundido los medios con los fines, nuestro actual sistema se mueve en la creencia de que para conseguir la meta, es mejor estar en permanente lucha: por conseguir recursos, por conseguir mercados, por conseguir dinero. Nos movemos bajo el paradigma de la competitividad, que en términos globales es un juego de suma cero. La posesión de bienes y dinero ha pasado a ser un objetivo en sí mismo, y nuestro sistema económico actual favorece la acumulación de capital.

La propuesta de la Economía del Bien Común se caracteriza por criticar aspectos básicos de las sociedades capitalistas actuales, tales como el egoísmo y el individualismo, el afán de lucro y la competencia, los indicadores exclusivamente basados en el beneficio financiero y el PIB, la existencia de propiedad privada sobre bienes y servicios esenciales para la democracia, y el excesivo impacto ecológico.

Economía del bien común

Los Valores Fundamentales de la EBC

La EBC propone la cooperación para conseguir la maximización del Bien Común, entendiendo la cooperación como un juego donde ganan todas las personas. La economía del bien común se basa en los mismos valores que hacen florecer nuestras relaciones: confianza, cooperación, aprecio, democracia, solidaridad. Estos valores incluyen la dignidad humana, la solidaridad, la responsabilidad ecológica y la empatía. Ante cualquier actividad económica, la EBC propone preguntarnos qué impacto tiene en las personas y en la naturaleza.

El Balance del Bien Común (BBC): La Nueva Métrica de Éxito

El primer paso para modificar el modelo es la redefinición del concepto de éxito económico, basado en la maximización de beneficios y del PIB a otro que se centre en la medición del bien común. De hecho, las decisiones económicas, como parte de las decisiones sociales, no pueden justificarse con una lógica que atente contra el bien común, pues incluso en Adam Smith la defensa del mercado reside en la riqueza que crea para toda la sociedad.

El éxito económico no es medido por indicadores monetarios como el beneficio financiero o el PIB, sino con el Balance del Bien Común (a nivel de empresas) y el Producto del Bien Común (a nivel de sistema). La contribución al bien común de cualquier organización se puede medir mediante una herramienta denominada balance del bien común, que lo cuantifica entre 0 y 1000 puntos.

Este se evalúa mediante una serie de preguntas que evidencian cómo la organización fomenta los valores cuando se relaciona con los grupos de interés: proveedores, financiadores, trabajadores, clientes y entorno social. Cuanto más social, ecológica, democrática y solidaria sea la actividad, mejores serán los resultados del balance del bien común alcanzados. El balance del bien común se convierte en el balance principal de todas las empresas. Los Informes del Bien Común y las Matrices del Bien Común que de ellos se derivan son elaborados directamente (autoevaluación) por cada empresa que desea mostrar su grado de adhesión a la Economía del Bien Común. Tales autoevaluaciones pueden ser después contrastadas con expertos del mismo sector de la empresa (evaluación por pares), y en los casos más avanzados, por auditores especializados en la Economía del Bien Común.

La Matriz del Bien Común (MBC)

La Matriz del Bien Común es una herramienta clave que sirve para poner en valor lo social y medioambiental que las organizaciones tienen interiorizado. De esta manera, se obtiene un punto de partida cuantificable para crear estrategias de mejora, uniéndolo al balance económico para conseguir la sostenibilidad en los tres ejes vitales: el económico, el social y el medio ambiental.

Una presentación típica de la MBC establece varias filas, una para cada uno de los cinco grandes grupos de contacto de la empresa: sus proveedores, financiadores, personas empleadas, clientes/competidores, y su ámbito o entorno social. Se establece asimismo una fila adicional, dividida en sub-filas, para los indicadores negativos a penalizar, tales como la remuneración desigual para hombres y mujeres, el quebrantamiento de los derechos humanos o la práctica de precios dumping. La interacción de las cinco filas de grupos de contacto y las cinco columnas de valores produce una retícula de cómo máximo veinticinco elementos, denominados criterios (en la práctica suelen ser diecisiete, al dejar solo un criterio para cada uno de los grupos de contacto de proveedores y financiadores). Cada uno de los criterios tiene asignada previamente una ponderación específica máxima. Distintas versiones de la Matriz del Bien Común pueden presentar un mayor o menor detalle de filas o de columnas, y pueden ponderar de manera diversa cada uno de los criterios individuales que la forman; por ejemplo, variando la importancia relativa del grupo de contacto de las personas trabajadoras, del valor de la sostenibilidad ecológica, etc.

Existe una tabla de cálculo que, con la ayuda de un programa, facilita la elaboración del Informe del Bien Común y de la Matriz del Bien Común, tomando en cuenta automáticamente las ponderaciones máximas que corresponden a cada indicador o a cada criterio negativo, y las ponderaciones que en cada caso corresponden a la empresa.

Ejemplo de la Matriz del Bien Común: Grupos de Contacto y Valores

Grupos de Interés / Contacto Dignidad Humana Solidaridad y Cooperación Justicia Social Sostenibilidad Ecológica Transparencia y Codecisión
Proveedores
Financiadores
Personas Empleadas
Clientes y Co-empresas
Entorno Social
Indicadores Negativos a Penalizar

Incentivos y Recompensa

El segundo objetivo de la EBC es más ambicioso porque pretende que la puntuación del BBC sea empleada por el sector público para premiar a las empresas que estén contribuyendo a la sociedad, mediante las cláusulas sociales, acceso a la investigación pública, tipos de interés más reducidos, reducción de impuestos, entre otros. Las empresas con buenos balances del bien común disfrutarán de ventajas legales: tasas de impuestos reducidas, aranceles ventajosos, créditos baratos, privilegios en compra pública y a la hora de reparto de programas de investigación, etc. De esta forma, el mercado genera incentivos para que las empresas con peor contribución al bien común sean las menos competitivas.

Esta es una situación contraria al modelo actual, donde malas condiciones laborales y daños medioambientales se traducen en menores costes empresariales y más probabilidad de éxito en el mercado, vía precios más reducidos y empleo de los beneficios para crear barreras de entrada. En el modelo de la EBC se pretende que los comportamientos cooperativos y la aportación a la sociedad sean las claves para ofrecer productos más baratos, gracias a las ayudas del sector público, pero no se elimina la propiedad privada ni la quiebra empresarial.

El balance financiero será el balance secundario. El beneficio financiero pasa de ser fin a ser medio. Este sirve sólo para aumentar el ‘nuevo’ fin empresarial: la aportación al bien común. Los excedentes del balance financiero deberán utilizarse para: inversiones con plusvalía social y ecológica, devolución de créditos, depósitos en reservas limitadas, bonificación a los empleados de forma restringida, así como créditos sin intereses a empresas cooperadoras. No se utilizarán los excedentes para bonificar a personas que no trabajan en la empresa, adquisición hostil de otras empresas, inversión en mercados financieros (éstos dejarán de existir), o aportaciones a partidos políticos.

Implicaciones y Propuestas Clave de la EBC

Tamaño Óptimo y Cooperación Empresarial

Como el beneficio financiero es ahora un medio, y deja de ser un fin, las empresas pueden esforzarse hacia su tamaño óptimo. No tienen que temer ser adquiridas, o sentirse obligadas a crecer para ser más grandes, más fuertes o con mayores beneficios. Existiendo la posibilidad de aspirar sin miedo al tamaño óptimo, habrá muchas empresas pequeñas en todas las ramas. Como no tienen que crecer más, les será más fácil cooperar y practicar la solidaridad. Se pueden ayudar mutuamente con conocimientos, tecnología, encargos, personal o créditos sin interés, siendo recompensadas con resultados del balance del bien común positivos.

Limitación de Ingresos y Patrimonios

Las diferencias de ingresos y patrimonios serán limitadas, con ingresos máximos de, por ejemplo, 20 veces el salario mínimo (luego modificado a 10 a 1). Las propiedades no excederán, por ejemplo, los 10 millones de euros, con el derecho de cesión y herencia de 500.000 euros por persona, y en empresas familiares, 10 millones de euros por hijo. El excedente sobre estos límites será repartido a través de un “fondo de generaciones” como “Dote democrático” a las siguientes generaciones: una igualdad de capital inicial significa mayor igualdad de oportunidades.

Democratización Económica y Bienes Democráticos

En grandes empresas, a partir de un elevado número de empleados (por ejemplo, más de 250), los derechos de decisión y propiedad pasan parcial y progresivamente a los empleados y ciudadanos. La población podrá ser representada directamente a través de “parlamentos económicos regionales”. Esto es igualmente válido para los bienes democráticos, la tercera categoría de propiedad, junto a una mayoría de pequeños y medianos empresarios y grandes empresas de propiedad mixta. Se propugna que existan empresas ciudadanas en sectores clave como la enseñanza, salud, acción social, movilidad, energía o comunicación.

Un bien democrático importante es el banco democrático. Este sirve, como todas las empresas, al bien común y, como todos ellos, es controlado por la ciudadanía soberana y no por el gobierno. Sus servicios consisten en depósitos de ahorro garantizados, cuentas corrientes gratuitas, créditos de interés reducido y créditos de riesgo con plusvalía social y ecológica. El Estado se financia primordialmente a través de créditos sin interés del Banco Central. El Banco Central obtiene el derecho exclusivo de la creación de dinero y efectúa las transacciones de capitales internacionales para impedir la evasión fiscal.

Comercio Internacional y Moneda Global

Siguiendo la propuesta de John Maynard Keynes de 1944, se establece una cooperación monetaria global a base de una unidad de cálculo (por ejemplo, “globo” o “terra”) para el comercio internacional. A nivel local, monedas regionales pueden complementar la moneda nacional. Para protegerse de la competencia injusta, la UE inicia una zona de comercio justo (Zona del Bien Común) con estándares armonizados o con tarifas aduaneras correlacionadas con el resultado del BBC de la empresa productora.

Dimensión Ecológica y Sostenibilidad

A la naturaleza se le concede un valor propio por lo cual no puede transformarse en propiedad privada. Quien necesite un pedazo de tierra para vivir, agricultura o comercio, se le cede una superficie limitada de forma gratuita o pagando una tasa de utilización. El uso de la tierra está condicionado a criterios ecológicos y al uso concreto. Esto será el final de la especulación inmobiliaria, el “landgrabbing” (apropiación de grandes superficies por multinacionales u otros países) y el latifundismo.

El crecimiento económico deja de ser un fin. Un nuevo objetivo será la reducción de la huella ecológica de personas privadas, empresas y naciones, hacia un nivel globalmente sostenible y justo. El imperativo categórico de Kant será extendido a la dimensión ecológica. Nuestra libertad de elegir un estilo de vida determinado encuentra su fin cuando limita la libertad de otros de elegir el mismo estilo de vida o por lo menos llevar una vida en dignidad.

Reducción del Horario Laboral y Año Sabático

El horario de trabajo retribuido se verá reducido escalonadamente hacia la marca, deseada por mayoría, de 30 a 33 horas semanales. De este modo queda tiempo libre para otros tres campos de trabajo de gran importancia: trabajo de relaciones y cuidados (niños, enfermos, ancianos), trabajo de crecimiento personal (desarrollo de la personalidad, arte, jardín, ocio), y trabajo en la política y actividades públicas. Cada décimo año en la profesión es un “año sabático” que será financiado a través de un salario mínimo incondicional. Las personas pueden hacer en este tiempo lo que quieran.

Democracia Participativa y Consenso Sistémico

La democracia representativa será completada por la democracia directa y la democracia participativa. La ciudadanía soberana debería poder controlar y corregir su representación, decretar leyes por sí misma, modificar la constitución y poder controlar las infraestructuras de abastecimiento: ferrocarril, energía, agua, correos, bancos. En una democracia real, son idénticos los intereses de los representantes y los de la ciudadanía soberana.

Todos los puntos angulares deberán madurarse a través de discusiones intensas en un amplio proceso de bases, antes de que se conviertan en leyes elaboradas por una asamblea económica directamente elegida; su resultado se votará democráticamente por la ciudadanía soberana. Lo que sea aceptado, se introducirá en la constitución y sólo podrá volverse a cambiar con el respaldo de la ciudadanía soberana.

Para alcanzar un consenso sistémico, no se computan a estos efectos los votos nulos, en blanco, ni las abstenciones.

Educación y Competencias de Gestión

Para afianzar en los niños los valores de la economía del bien común y poderlos practicar, el sistema de educación debería estar orientado igualmente hacia el bien común. Debido a que en la economía del bien común, el éxito empresarial posee un significado muy diferente al que actualmente recibe, se demandan otras competencias de gestión.

La EBC y su Relación con la Economía Social y Solidaria (ESS)

La Economía del Bien Común (EBC) es un enfoque globalizador cuyos conceptos están cerca de los valores fundamentales de la Economía Social y otras concepciones económicas recientes de carácter crítico. El movimiento aporta esperanza y ánimo y busca conexión y fructificación con otras alternativas, entre ellas la Economía Social y Solidaria (ESS). En el contexto europeo, ambas cuentan con directivas del Comité Económico y Social en el que se reconoce que son estrategias para conseguir una vida sostenible, aunque el recorrido histórico y la implantación de la ESS es mucho mayor.

Ahora bien, el potencial de la ESS sigue estando infrautilizado porque una gran parte del público desconoce estas alternativas económicas. La ESS realiza el balance social, pero sólo se aplica a sus organizaciones. Sin embargo, el balance del bien común se puede utilizar por cualquier tipo de organización, lo que puede favorecer que la cultura de los valores se extienda con más facilidad. De hecho, las organizaciones que pueden obtener la máxima puntuación en el balance son las pertenecientes a la ESS, pues su gobernanza empodera a las personas en términos de iniciativa, voz y valores.

Entendemos que la vía de transformación propuesta por la EBC puede incorporar a más agentes económicos y políticos que la ESS. La ESS se centra en la autogestión y la EBC en la creación de incentivos que reorienten los procesos económicos. La conciencia ciudadana, solidaria y ética es imprescindible para generar una transformación organizativa e institucional, como defiende la EBC. Por otro lado, la reforma de mercado propuesta para la EBC es un marco institucional adecuado para el surgimiento y fortalecimiento de las iniciativas de ESS.

Un Modelo en Evolución y Participación Global

Conscientes los fundadores de la Economía del Bien Común de que sus propuestas centrales se orientan a un largo plazo, definen a la EBC como una iniciativa de concienciación para una transformación del sistema, un movimiento desencadenante de un proceso de desarrollo del Bien Común, caracterizado como creciente, abierto, participativo y local con alcance global. El movimiento crece globalmente en cada día más ramas de actuación. Así, en el plano económico, la EBC intenta hacer incidencia en las organizaciones mediante la elaboración de balances, realizado a nivel mundial por más de 500 empresas, uniéndose otro tipo de organizaciones como son ayuntamientos, institutos, universidades y ONG´s.

La economía del bien común no es ni el mejor de los modelos económicos ni el final de una historia, sólo el paso siguiente hacia un futuro más sostenible, justo y democrático. Se trata de un proceso participativo, de desarrollo abierto que busca sinergia en procesos similares como: economía solidaria, economía social, movimiento de bienes comunes, economía del post-crecimiento o democracia económica. Juntando sus esfuerzos, una gran cantidad de personas y actores son capaces de crear algo fundamentalmente nuevo.

La implementación de la visión requiere motivación intrínseca y autorresponsabilidad, incentivos económicos, un orden político-legal coherente, así como concienciación. Este modelo, también, propone su Índice del Bien Común (IBC) del territorio, como herramienta a medida para las Agencias de desarrollo local, los Ayuntamientos y/o las Diputaciones en su rol de «Ayuntamiento de ayuntamientos». Se trata de crear un índice personalizado en base a indicadores, que ponen en valor cuantitativa y cualitativamente los grupos de interés del territorio con valores como la dignidad humana, la solidaridad, la sostenibilidad ecológica, la justicia social, la participación democrática y la transparencia. Dicho índice nos permitirá conocer en detalle la situación de los grupos de interés que importan en el territorio, con el fin de tener un punto de partida nítido con el que poder comenzar un proceso de mejora continuo. Por otra parte el IBC se complementará con el Balance del Bien Común (BBC), medidor de las organizaciones que componen el territorio, en relación con sus grupos de interés y en coherencia con la misma línea de valores.

tags: #economia #del #bien #comun #emprendimiento #social

Publicaciones populares:

  • Aprende las claves para un plan de marketing e investigación de mercado efectivo.
  • Mejor Crédito PYME en España
  • Política Exterior en Brasil, Argentina y Chile
  • Espacios de coworking en Vilafranca del Penedès
  • Opciones de financiación para emprendedores
Asest © 2025. Privacy Policy