Glovo: Dificultades y Desafíos en el Emprendimiento de Plataformas Digitales
Glovo, la empresa de referencia de servicio a domicilio, nació de las inquietudes de un emprendedor catalán que decidió dar el salto y seguir los pasos de startups que triunfaban en otros países. Glovo es la app que ofrece a los usuarios acceso a cualquier producto de su ciudad en cuestión de minutos. El modelo de negocio de Glovo está basado en la creación de una plataforma de entrega de pedidos a domicilio que conecta a los clientes con una diversidad de productos y servicios gestionados a través de esta plataforma para dispositivos móviles. La empresa utiliza una red de repartidores independientes, contratados para realizar la entrega de productos. Oscar Pierre decidió apostar por un modelo de negocio basado en la economía colaborativa, pero siempre con el foco en el concepto de economizar el tiempo.
En un primer momento, el negocio de Glovo se enfocó en la entrega de comidas a domicilio, logrando un nexo entre los usuarios y los restaurantes locales a través de los repartidores independientes. Esta diversificación de sus servicios le permitió a la empresa ampliar aun más su base de clientes y convertirse en una plataforma de entrega de productos a domicilio integral. La clave de su éxito es ese "lo que sea", pues Glovo se ha diferenciado de sus competidores al no solo llevar comida, sino también al permitir pedir los regalos de Navidad o de San Valentín, llevar las llaves de casa, hacer la compra, o ir hasta la farmacia si se necesita.
El Talón de Aquiles: La Controversia del Modelo Laboral
Sin embargo, la mayor fortaleza de Glovo, la flexibilidad de sus repartidores, ha resultado ser su Talón de Aquiles. El modelo laboral que utilizaba para sus repartidores abría la puerta a que la Administración los considerara como falsos autónomos. Como todas las empresas que utilizan la economía colaborativa, los repartidores de Glovo son trabajadores independientes que se benefician económicamente de proporcionar el servicio.
Según los expertos en Derecho Laboral críticos con su modelo, Glovo -como Uber, Cabify, Deliveroo y otras plataformas digitales- se ha enriquecido tergiversando la esencia de la economía colaborativa, "sustentando su modelo de negocio en la elusión de la normativa laboral". Todos los repartidores de Glovo (ellos los llaman glovers o riders) son autónomos. Según los sindicatos, son falsos autónomos. UGT calcula que Glovo se ahorra al año 4.000 euros en salario y otros 6.000 en cotizaciones a la Seguridad Social por cada trabajador al que no reconoce como tal. El sindicato ha estimado en cerca de 93 millones de euros el dinero que la Seguridad Social deja de ingresar cada año por los empleados "no reconocidos" por las plataformas digitales.
Para los sindicatos, tras estas cifras se esconde la nueva precariedad laboral. "Los glovers no tienen derecho a vacaciones, ni a desempleo, ni horarios o turnos previsibles, ni seguridad o salud laboral ni el resto de cláusulas que incluye una relación laboral reconocida judicialmente", explica Rubén Ranz, delegado de UGT en Madrid. "La supuesta flexibilidad de la plataforma es mentira. Es la aplicación y el algoritmo quién lo decide todo. Cuando eres autónomo de verdad, te organizas tú. Así es la empresa la que tiene a cientos de repartidores en la calle esperando a que el algoritmo se encargue de hacerles caer un pedido. Y al que no le caiga, que se apañe. Ya se encargará él de pagar autónomos, el IVA, el IRPF, el mantenimiento de la moto... Los gastos son de los trabajadores y los ingresos de Glovo".
"¿Cómo van a ser autónomos si están hasta geolocalizados?", se pregunta también el abogado Luis Suárez, el primero que llevó a Glovo a los tribunales. "Recibir órdenes y estar controlado es lo que establece una relación laboral de dependencia y en Glovo el control es absoluto. Trabajar a través de una app es un progreso, pero eso no puede privar a los trabajadores de sus derechos".
En la calle hay otras opiniones no tan amables. Juan Carlos ha trabajado como repartidor para Deliveroo y para Glovo. Denunció a la empresa tras sufrir un accidente de bici y le cancelaron la cuenta. "Sólo puedo trabajar las horas que me asignan y facturo una mierda. Y si protestas por las horas, te dicen que tienes que estar en la calle para coger las buenas. Todo el día en la calle pendiente de la aplicación. Ellos saben dónde estás, dónde te conectas y yo no hago nada más que esperar en la calle a que a ellos les dé la gana de asignarme un reparto".
Sacha Michaud, cofundador de Glovo, defiende que "que exista la precariedad laboral en España no es, desde luego, culpa de Glovo. Que muchas personas no encuentren trabajo, tampoco. Nosotros somos un facilitador de trabajo." También argumenta: "Nosotros creemos que el modelo actual es el ideal pero mejorando las prestaciones sociales de los riders", y añade que "estamos con las manos atadas. Si doy más beneficios a la flota, les perjudicaría porque se consideraría relación laboral."
El Laberinto Regulatorio y sus Consecuencias Legales
Ninguno de los repartidores de Glovo (ni de ninguna otra plataforma de delivery) cumplía con las condiciones de la ley, por lo que la Inspección de Trabajo comenzó a emitir sanciones contra todas las plataformas de delivery. En el caso de Glovo, la cuantía de las sanciones ascendió a más de 205 millones de euros por infracciones laborales de todo tipo. Paralelamente, Glovo recurrió sus sanciones y llevó su caso al Tribunal Supremo, que zanjó el caso obligando a la compañía a asumir sus responsabilidades con las sanciones y regularizando a sus repartidores, bien como asalariados, o bien como trabajadores autónomos pero dándoles mayor libertad en sus precios, horarios y organización de su trabajo.
En España, la compañía se adaptó a la Ley Rider, al tiempo que ofrecía más derechos y beneficios sociales a los repartidores de todo el mundo. Aquel anuncio fue celebrado por el Ministerio de Trabajo, promotor de la conocida como ley rider para acabar con un sistema basado en la precariedad, e hizo pensar que la empresa por fin cedía ante el peso de las sanciones, se tomaba en serio sus responsabilidades laborales y el cumplimiento de la ley. No ha sido así. Seis meses después, Glovo sigue sin cumplir plenamente con la regularización prometida.
Los sindicatos han vuelto a denunciar a la compañía ante la Inspección de Trabajo por recurrir a subcontratas para no asumir directamente a los empleados y ofrecer a los repartidores acogerse al convenio de mensajería de 2006, que está desfasado. La empresa sostiene que ya ha enviado 4.000 ofertas de empleo a los repartidores y que espera llegar este mes a los 20.000, pero su trayectoria avala la desconfianza sindical. Ha llegado el momento de hacer uso de todas las herramientas legales y administrativas para obligar a Glovo a cumplir la ley. Fue precisamente antes de declarar ante un tribunal, el pasado diciembre, cuando Oscar Pierre prometió el cambio de modelo laboral. La reincidencia podría ser considerada un agravante, y la compañía o sus fundadores, inhabilitados para participar en concursos públicos. El régimen sancionador debería asegurarse de que las multas sean disuasorias e incluir el cierre temporal de la actividad en casos de incumplimiento sistemático.
Las autoridades de dentro y fuera de España siguen intentando encauzar legalmente el modelo de negocio de la empresa de reparto Glovo, en una muestra de los desafíos que plantea la regulación de las plataformas digitales y de las dificultades para garantizar unas condiciones laborales justas en un sector en constante evolución.
#En1Minuto Las plataformas digitales y el futuro del trabajo
Tensiones Financieras y Presiones de Mercado
El estudio combina un análisis del marco normativo laboral y mercantil con un análisis económico-financiero basado en las últimas cuentas anuales disponibles. Los resultados evidencian un modelo de negocio con pérdidas recurrentes y una elevada dependencia de financiación externa. Las deudas con la Administración, consecuencia de la ambigua relación con sus repartidores, puede estar poniendo en serio riesgo la viabilidad de la empresa en el futuro.
El curso pasado, sin embargo, lo liquidó con unas pérdidas por encima de los 90 millones, que Glovo atribuye a su estrategia de expansión en todo el mundo. Según informó El Confidencial en agosto de 2025, su matriz Delivery Hero advirtió de las graves dificultades financieras que atraviesa la filial española, debido principalmente a las sanciones y a la reclasificación obligatoria de repartidores como asalariados. Su principal accionista ha tenido que realizar una provisión de fondos de 400 millones para hacer frente a las multas que el Ministerio de Hacienda y la Seguridad Social van a ir reclamando en los próximos meses. Según publica El Mundo, la Audiencia Nacional habría aplazado un pago de 64 millones que la Tesorería General de la Seguridad Social reclamaba a Glovo.
Pero las dificultades no se limitan al ámbito laboral. El pasado lunes, la Comisión Europea sancionaba con más de 300 millones de euros a la compañía española y a su matriz alemana (Hero) por pactar entre ellas no fichar a trabajadores de la otra firma, una práctica que cercena una de las posibilidades de mejora de las condiciones de los trabajadores y atenta contra las leyes de competencia. Además, dentro de dos semanas, Glovo se sentará en el banquillo acusada de competencia desleal por Just Eat, que señala al gigante de reparto a domicilio por, presuntamente, saltarse la normativa laboral y utilizar a falsos autónomos como repartidores. Just Eat denuncia que el uso de estos falsos autónomos ha permitido a Glovo reducir en 645 millones de euros sus costes laborales al evitar gastos asociados a salarios, vacaciones y cotizaciones sociales.
Lo que sucede con Glovo nos recuerda que basar el 80 % o más de tus ventas en un canal externo es una bomba de relojería. El caso de Glovo no es un accidente aislado, sino un recordatorio de la importancia de construir negocios digitales profesionales, diversificados y legales.
Resumen de Sanciones y Deudas Significativas de Glovo
| Tipo de Sanción/Deuda | Cantidad Aproximada | Fuente / Motivo |
|---|---|---|
| Infracciones laborales | > 205 millones EUR | Inspección de Trabajo (falsos autónomos) |
| Provisión para futuras multas | 400 millones EUR | Ministerio de Hacienda y Seguridad Social |
| Deuda aplazada | 64 millones EUR | Tesorería General de la Seguridad Social |
| Sanción por pacto de no fichaje | > 300 millones EUR | Comisión Europea (prácticas anticompetitivas) |
| Reducción de costes laborales estimada | 645 millones EUR | Acusación de Just Eat (competencia desleal por falsos autónomos) |
El Diálogo Regulatorio y las Diferentes Perspectivas
Desde la perspectiva de la compañía, Oscar Pierre, cofundador de Glovo, ha expresado: "Creemos que estamos generando valor, estamos cambiando la manera en la que la gente gestiona su día a día” y, sin embargo, “nos ha resultado más complicado juntarnos con los reguladores en España que en cualquier otro”. Él mismo añade: "Seguimos viendo un marco regulatorio un poco indeciso. Los políticos nos meten a todos bajo el mismo paraguas cuando en realidad habría que hacer un acercamiento y hablar”.
Sacha Michaud, cofundador de Glovo y encargado del Departamento de Políticas Públicas, también ha señalado: "El diálogo y la certidumbre legal son las dos asignaturas pendientes de las autoridades. Sin certidumbre y sin esa vocación de diálogo es muy difícil generar innovación y que sea sostenible en el tiempo." Y enfatiza la situación: "Sufrimos una absoluta inseguridad jurídica y espero que encontremos una solución antes de llegar al Supremo."
Michaud defiende la postura de Glovo: "Nosotros estamos convencidos al 100% de que trabajamos bajo la legalidad, de que nuestro modelo es del autónomo trade. Estamos en 23 países, el debate sobre el futuro del trabajo existe en todo el mundo, pero el único país en el que se ha judicializado es España, nuestra casa, donde empezamos." Atribuye esta particularidad a "la fuerte presión de los sindicatos. En todos los países se crean mesas de diálogo y se intenta entender cómo funcionan las plataformas tecnológicas porque no van a desaparecer. Sobre todo hay que escuchar a los riders y ver su punto de vista y aquí nadie está hablando con ellos."
Respecto a la potencial obligación de contratar a sus repartidores, Michaud afirma: "Si el Supremo determina que tienen que contratar a sus repartidores, ¿peligrará Glovo? Nos adaptaremos. Lo que sí peligrará es el modelo flexible que está funcionando y creciendo tanto y está dando tantos ingresos adicionales a los comercios locales. Si juega el Madrid y está lloviendo y aumentan un 100% los pedidos de comida, con riders fijos y horarios fijos no tendremos flexibilidad para dar respuesta a esa demanda."
