¿Qué es un Empresario? Definición y Rol en la Economía
El término "empresario" evoca diversas imágenes y roles en el mundo de los negocios. Comprender su definición, funciones y evolución es crucial para entender el dinamismo de la economía. En este artículo, exploraremos a fondo el concepto de empresario, su papel en la sociedad y cómo se diferencia de otras figuras como el emprendedor y el autónomo.
Definición de Empresario
Un empresario es la persona encargada de la gestión y dirección de una empresa o negocio. Este rol implica la organización administrativa, la determinación de objetivos y la elección de los medios para alcanzarlos.
Empresario vs. Emprendedor
Se suele equiparar el término de empresario con el de emprendedor, pero no siempre es así. Un emprendedor es alguien que pone en marcha su propio negocio, así que siempre será un empresario.
Empresario vs. Autónomo
También es común la confusión con el término autónomo, que se refiere a un profesional que trabaja por cuenta propia.
Funciones Principales del Empresario
El empresario desempeña tres funciones principales:
- Dirige la empresa.
- Asume el riesgo financiero (a cambio de una compensación).
- Impulsa el negocio, actuando como factor de creatividad e innovación.
De estas funciones se derivan otras, como la capacidad para pronosticar, la autoridad para decidir y la habilidad para poner en práctica esas decisiones, coordinando y organizando los recursos disponibles.
El Empresario como Gestor de Riesgos
El empresario asume ante la sociedad la responsabilidad de producir los bienes y servicios prometidos, en condiciones satisfactorias de calidad, cantidad y precio. Las actividades que se han de desarrollar para ello están sometidas a indeterminaciones, en el sentido de que no son perfectamente controlables, de manera que una función empresarial básica es la asunción de riesgos. No es simplemente que el empresario deba asumir eventualidades imprevistas: entre sus responsabilidades está la planificación de las actividades, la búsqueda de tecnologías y/o procedimientos más eficientes, el desarrollo de nuevos productos y servicios, la implantación de nuevos métodos de trabajo y organizativos, y de manera general la identificación de oportunidades para mejorar la eficiencia o la eficacia de las funciones productivas.
Evolución del Concepto de Empresario
Con frecuencia se entiende este término como algo propio de la era actual, pero lo cierto es que ya en la época medieval había empresarios. Luego el concepto ha ido variando. En la actualidad, lo más común es que cuando se trata de grandes negocios el empresario encargado de la gestión sea alguien ajeno a los dueños de la empresa. Por lo que se refiere al funcionamiento interno de la corporación, el empresario lleva a cabo la organización administrativa.
La gestión empresarial ha cambiado mucho. El rol de jefe ha quedado relegado y ahora lo que buscan las organizaciones son líderes. El trabajo del empresario no está exento de estrés, ya que implica tomar decisiones importantes y asumir un alto grado de riesgo. El empresario no puede tener como único objetivo ganar dinero.
La figura del empresario ha cambiado de forma notable con el paso de los años. En la actualidad para ejercer como tal no basta solo con poseer habilidades de gestión, también hace falta tener habilidades algo más sociales y de innovación. En el entorno económico, político y social se reclama un aumento y potenciación del espíritu emprendedor.
Actualmente la noción de empresario ha vuelto a identificarse con la de emprendedor. El origen etimológico de esta palabra es la voz latina prendere (que tiene varias acepciones centradas en torno a las ideas de poseer, coger o agarrar) pero su sentido financiero aparece claramente relacionado con el término francés entrepeneur, que empezó a utilizarse en el siglo XVI en referencia a quienes se entregaban aventuras inciertas y arriesgadas (es una época de descubrimientos y viajes en la que el mundo se ensancha repentinamente para los europeos); con el paso del tiempo pasó a describir también describir la voluntad de superación de lo desconocido (o la ruptura con lo convencional), y es aquí donde adquiere su sentido empresarial.
Una consecuencia de todo ello es que la acepción dominante de empresario tiende a enfatizar los roles relacionados con la creatividad, la innovación y la flexibilidad. Al margen de los factores ideológicos que puedan (o no) existir, esta nueva perspectiva también parece compatible con algunos cambios recientes en el entorno empresarial, en particular con las características distintivas que parecen definir a las empresas que convencionalmente denominamos "exitosas".
El Empresario Innovador
Desde la postguerra, y durante décadas, el factor esencial que determinaba la competitividad empresarial era la dimensión, de la cual se derivaban las ventajas en costes (economías de escala) y el dominio de los mercados; las grandes empresas tenían acceso a más y mejor financiación, ocupaban la mayoría del "espacio" disponible para la publicidad y lideraban el esfuerzo de innovación. Pero en una buena parte de los sectores esta situación ha cambiado y vemos cómo pequeñas empresas no solo ocupan nichos protegidos, sino que consiguen reducir significativamente la cuota de mercado incluso en sectores protegidos por barreras de entrada teóricamente insalvables, como las telecomunicaciones o los servicios financieros.
La característica distintiva de estas empresas es la innovación, la habilidad para descbrir oportunidades y desarrollar nuevos productos de forma rápida y eficiente - consumiendo menos recursos, y en menos tiempo que una gran corporación -.
Emprender: todo lo que debes saber para triunfar | José Archibold | TEDxSanJosédeDavid
El Empresario Social
Pero ¿qué es un emprendedor social?, ¿qué les diferencia del resto de nuevos empresarios? Aunque no hay una definición consensuada, el rasgo distintivo de estos profesionales es la motivación. No se mueven por un beneficio económico o una salida profesional. Para María Zapata, directora de operaciones internacionales de Ashoka en Europa, "ante todo, poseen dos atributos sobresalientes: una idea innovadora que produzca una mejora concreta y específica, y una visión emprendedora para llevarla a cabo".
Rachida Justo, experta en gestión emprendedora del IE Business School, asegura que "el 90% de estos emprendedores son sin ánimo de lucro y se diferencian de una ONG en que, ante un problema concreto, su enfoque es novedoso, siempre buscan algo distinto". Sin embargo, el catedrático y director de la Escuela de Emprendedores Sociales de la Universidad Autónoma de Madrid, Isidro de Pablo, apunta que "con frecuencia estos empresarios no se consideran emprendedores, porque les mueve un afán de acción o de protesta. Y su objetivo no es conseguir dinero, sino cambiar algo. Para ellos el dinero es un medio, no un fin.
El emprendizaje social es una actividad que no ha hecho más que despegar en nuestro país. Según el último informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) en España sólo un 0,5% de la población adulta está involucrada en tareas de emprendimiento social, frente a más de un 2% de Estados Unidos, Reino Unido o Finlandia. Desde Ashoka consideran que este bajo índice tiene su origen en un problema cultural: "no tenemos una cultura de riesgo y del fracaso y nos gusta ir sobre seguro". Por eso, aún son pocos los profesionales que se embarcan en estos proyectos.
El perfil de estos empresarios tiene unas características que los diferencian de los demás. Para Otilia de la Fuente, directora general de la Universidad Europea de Madrid, "es, sobre todo, la ilusión. Están llenos de fuerza y con muchas ganas de dar notoriedad a sus causas con el fin de generar cambios. El sistema de trabajo y la organización de estas empresas no difiere demasiado del de otros negocios. Aunque, como señala De Pablo, "para los emprendedores sociales no existe la palabra competencia, sino cooperación y creación", deben recordar que para que su inicativa funcione de verdad no hay que centrarse sólo en el objetivo social y tienen que cuidar mucho todas las áreas de la gestión empresarial.
En esta línea, el catedrático de la Universidad Autónoma reclama "más profesionalización. También es vital cuidar la parte financiera. Su objetivo no es ganar dinero, pero necesitan recursos para tener libertad de actuación. "Una cosa es no lucrarse, y otra es no querer beneficios. Como cualquier otra empresa recurren a capital propio e inversores informales, pero también a subvenciones y donativos particulares, y ayudas de la Administración. Pero a menudo les cuesta encontrar apoyo moral y, sobre todo, organizativo. "La mayoría coinciden en que se sienten sólos y aislados y para dar continuidad a su iniciativa ponen en marcha otro negocio independiente, para que sus beneficios sufraguen el proyecto social.
El Empresario en la Economía Social de Mercado
Una de las grandes aportaciones al pensamiento económico la constituye la aportación centroeuropea, desde la Escuela Austriaca a la Escuela de Freiburgo, sobre cuyas bases se desarrolla el ordenamiento económico de una economía social de mercado. A lo que la Escuela de Freiburgo contribuye con el diseño del ordenamiento económico-societario que enmarca en el «sistema de valores» la acción de la persona. Este ordenamiento económico define en base a principios y reglas el desarrollo de la organización económica en la sociedad. Walter Eucken impulsa esta conceptualización del orden económico como la referencia común para la actuación de la persona.
El empresario juega un papel decisivo, en su dimensión societaria, para garantizar la dinámica de una economía de mercado que «funcione bien», que haga factible su existencia y garantice la eficiencia económica, por un lado, y el equilibrio social, por el otro. Una economía social de mercado es un «sistema de valores» societarios que integra los «fines» de la economía en la sociedad: el desarrollo integral de la persona mediante el uso eficiente de los recursos escasos. Eficiencia económica y equilibrio social garantizan un orden de libertades en el que puede desarrollarse el empresario si contribuye con su competencia y con el principio de subsidiaridad a su desarrollo.
El empresario es el eje del desarrollo económico, el desarrollo schumpeteriano. La gran contribución a un orden de libertad en el que la figura del empresario y “empresarialidad” se encuentra en la búsqueda de libertad y responsabilidad para la «acción» de la persona.
En un mundo globalizado y abierto, con un impulso creciente y desconocido hasta ahora de la tecnología, se precisa recuperar la figura del empresario que haga posible la generación de mercados capaces de coordinar, en base a la competencia, los recursos escasos para cubrir las necesidades de las personas. Esa es su necesaria legitimización.
Para Erhard, «solamente puede desarrollarse el empresariado en un papel relevante en la sociedad y Estado cuando es consciente de sus obligaciones frente al conjunto y elimina los cazadores de beneficiosâ¦Â»3.No hay mercados sin empresarios, pero nunca habrá empresarios sin mercados eficientes. La dinámica de los mercados la generan los empresarios; ellos tienen que ser conscientes de que sin su contribución no hay mercados, y esta constituye su función y su responsabilidad primaria.
Principios Éticos y Sistema de Valores
Para Erhard, «la polÃtica económica fue siempre parte de la polÃtica societaria. La economÃa social de mercado la veÃa bajo la condición de valores compartidos y convencimientos, asà como una determinada interpretación de la persona (Leitbild)»10.Lo cual implica necesariamente un cambio muy serio del pensamiento económico, ya que se entra en el ámbito de los «valores». Müller-Armack (1977: 19) señalaba que «los valores son propiedades inherentes a la existencia humana, y la existencia de una jerarquÃa de valores no puede seguir siendo omitida en el análisis cientÃfico».
Lo cual implica 2 problemas básicos en los actuales planteamientos económicos:-En primer lugar, la fijación de los objetivos finales de la economÃa, de forma que la racionalidad económica permita calcular la eficiencia con respecto a los «objetivos finales» de la economÃa. Con lo que no se trata de la mera racionalidad de los recursos, sino del nivel del «logro» de realización de los «fines» con el menor uso de recursos escasos.-En segundo lugar, estos objetivos finales se encuentran en la sociedad, y desde esta se fijan estos objetivos finales que permiten, a partir de ellos, el establecimiento de los objetivos instrumentales con los que se contribuye al uso eficiente de los recursos, racionalidad económica para alcanzar los objetivos finales. Lo cual configura un cálculo económico totalmente diferente.
