La Libertad de Emprender: Pilar del Desarrollo y la Innovación
La libertad de emprender es un concepto fundamental que se refiere a la capacidad de los ciudadanos para desarrollar, sin impedimentos, una actividad económica. En esencia, se define como el derecho a iniciar un negocio sin trabas gubernamentales, siempre dentro de un marco legal establecido. Este principio es crucial para el progreso y el bienestar social, ya que fomenta la creatividad, la innovación y la autosuficiencia.
El Derecho a Emprender en el Marco Constitucional
En diversas discusiones sobre las nuevas Cartas Magnas, como en el caso de la Convención Constitucional de Chile, se ha enfatizado la importancia de consagrar el derecho a emprender. La Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), por ejemplo, ha señalado que es esencial respetar y promover los derechos humanos, y dentro de ellos, garantizar la libertad de las personas para desarrollar actividades económicas diversas.
“Creemos que es fundamental garantizar la libertad de las personas de desarrollar actividades económicas diversas, que les permitan desplegar al máximo su creatividad y su capacidad de innovación. Creemos en el derecho a emprender, el derecho a iniciar tu propio negocio, el derecho a crear una pyme que pueda crecer y desarrollarse”.
La propuesta concreta de la CPC para la Nueva Constitución establece que "debe quedar consagrado el derecho a que cualquier persona pueda desarrollar la actividad económica que libremente decida, en conformidad con la ley, el orden público, la seguridad nacional, la ética y el desarrollo sostenible". Además, subraya que la promoción de este derecho y la existencia de las condiciones para su ejercicio son deberes del Estado, que debe generar las condiciones necesarias y suficientes para facilitar y promover la creación de empresas, potenciando la innovación y los emprendimientos diversos.
El ejercicio de la libertad económica es un requisito para la existencia de una verdadera libertad política. Un país que promueve el emprendimiento debe proteger la libertad personal y el derecho de cada cual a ser autosuficiente para realizarse como persona. Esto implica que el Estado debe fomentar la capacidad de la mayoría de sus ciudadanos para ser económicamente autovalentes, asegurando un piso de derechos sociales para los más vulnerables.
Libre Competencia y Rol del Estado
La libertad de emprender debe ir de la mano con la libre competencia, asegurando que todos compitan en igualdad de condiciones y puedan ofrecer los mejores bienes y servicios a la ciudadanía. Cuando el emprendimiento es realizado por el Estado, la Constitución debe garantizar que este se desarrolle en igualdad de condiciones, sin discriminaciones de ningún tipo.
Para que haya emprendimientos exitosos, es necesario contar con el apoyo de un Estado eficiente que provea infraestructura, seguridad y orden público. Un Estado que crea leyes eficientes (laborales y tributarias principalmente) que no asfixian al emprendedor, y que "vigila" y protege el buen funcionamiento de los mercados, inhibiendo y castigando el abuso. Un Estado que apoya a quienes buscan emprender en libertad, y que no interviene en actividades que pueden gestionar de buena forma actores privados, salvo cuando se producen distorsiones y es necesario corregirlas.
Límites de la Libertad de Empresa
Es importante remarcar que la libertad de empresa, si bien es un derecho fundamental, tiene límites establecidos en el marco de la ley. Estos límites buscan equilibrar la iniciativa privada con el bienestar general y el orden público:
- Antes de fundar cualquier empresa, se deben cumplir con todos los requisitos legales.
- El Estado no debe impedir la conformación de una empresa sin justificación válida.
- El gobierno no puede prohibir que una compañía se asocie con otra.
- Las autoridades no pueden determinar la estrategia de negocio o la forma en que una empresa fabrica sus productos o diseña sus servicios.
- Las empresas deben poder contratar al personal que les parezca adecuado, garantizando el cumplimiento de todas las obligaciones laborales.
- El gobierno no puede cerrar arbitrariamente una empresa sin razón aparente.
Además, existen casos específicos donde la intervención estatal es justificada:
- En sectores clave como el agua y saneamiento, el gobierno puede encargarse de suministrar servicios básicos para asegurar precios justos.
- Las autoridades pueden limitar la publicidad de productos no beneficiosos (ej. tabaco, alcohol).
- En actividades importantes para la calidad de vida de la población, el precio puede ser regulado (ej. electricidad).
- El gobierno debe intervenir sancionando cualquier negocio relacionado con delitos (ej. narcotráfico).
- Por cuestiones geopolíticas, el Estado puede mantener el control de un recurso estratégico.
Emprender: Más Allá de lo Económico
La libre empresa no es solo un concepto económico; es una expresión práctica de la libertad humana para observar un problema, imaginar una solución, asumir un riesgo y construir algo que antes no existía. Emprender no consiste únicamente en abrir un negocio, vender productos o buscar rentabilidad, sino en ejercer la capacidad de resolver problemas. Es reconocer que en la vida diaria de personas, familias, empresas e instituciones existen fricciones, ineficiencias, costos, demoras, vacíos de servicio, fallas de comunicación, barreras de acceso y oportunidades de mejora.
La libre empresa y la innovación están estrechamente conectadas. No hay innovación real sin libertad para experimentar, equivocarse, ajustar, competir y volver a intentar. Una sociedad que limita la capacidad de emprender también limita la aparición de nuevas soluciones. La función primaria del empresario es resolver problemas para otros. El empleo y la rentabilidad aparecen como consecuencia de esa capacidad de crear valor.
Esta mirada cambia la forma de entender el emprendimiento. No se trata de enamorarse de una idea, sino de comprender profundamente una necesidad. Muchas empresas fracasan porque construyen productos desde la imaginación interna y no desde la realidad del mercado. La inteligencia artificial ha acelerado este proceso, permitiendo pasar de una intuición a una hipótesis, de un prototipo a una validación inicial en menos tiempo y con menos recursos. Sin embargo, la tecnología no reemplaza la libertad de iniciativa; solo la potencia cuando hay personas dispuestas a formular preguntas, observar problemas y convertir aprendizajes en acción.
Emprender también es una defensa de la autonomía. Quien emprende está diciendo: “hay algo que puede hacerse mejor y voy a intentar construirlo”. Esta actitud es profundamente democrática, porque reconoce que las soluciones no tienen que venir únicamente de grandes instituciones, gobiernos o corporaciones. Las grandes transformaciones suelen iniciar con alguien que detecta una ineficiencia y se pregunta por qué las cosas se siguen haciendo igual.
El Futuro del Emprendimiento de Alto Impacto y el Crecimiento Empresarial con la IA
La libre empresa permite que esas soluciones compitan entre sí. Esa competencia es un mecanismo de aprendizaje social que obliga a mejorar. Es importante entender que defender la libre empresa no significa ignorar la responsabilidad. La libertad de emprender debe estar acompañada de ética, cumplimiento, respeto por los usuarios, transparencia y compromiso con el impacto. Una empresa que innova sin responsabilidad puede generar daños, pero una sociedad que desconfía de toda iniciativa empresarial puede apagar uno de sus motores más poderosos de progreso.
Defensa del Emprendedor (Defem): Un Apoyo Crucial
Conscientes de las asimetrías que enfrentan los emprendedores, Marcial González desarrolló la Unidad de Defensa del Emprendedor (Defem) bajo el alero de la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech). La Defem es una entidad que promueve la ética y la responsabilidad social entre los actores del ecosistema, asesorando y actuando como mediador cuando un emprendedor se ve enfrentado a un conflicto que afecta su negocio.
Origen y Misión de Defem
El sueño de este “Sernac del emprendedor” comenzó a desarrollarse en 2013, identificando cuatro asimetrías principales que perjudican al emprendedor: el poder, lo financiero, lo legal y la información. Las asimetrías más impactantes son la información y la defensa legal, ya que muchos emprendedores desconocen los trámites necesarios y no consideran la necesidad de un abogado.
En marzo de este año, la Defem lanzó el Manual de Defensa del Emprendedor, una guía que plantea y explica diversas problemáticas que podría enfrentar un emprendedor.
“La Unidad de Defensa del Emprendedor no pretende eliminar dichas asimetrías, sino evitar que se conviertan en abusos. Creemos en el valor y los derechos del emprendedor, para que se desarrolle en igualdad de oportunidades y se defienda la libertad para emprender”.
Para Marcial González, la definición de la entidad es aún más breve y clara: “estamos democratizando el acceso a la defensa legal”.
Funcionamiento y Servicios
La Defem cumple dos funciones principales:
- Educar a los emprendedores: Les entrega la información necesaria para realizar trámites que aseguren el bienestar de sus negocios, como la formalización de la empresa, contratos y cláusulas.
- Función correctiva: Interviene y media cuando un emprendedor ya está enfrentando una problemática que afecta su negocio.
Actualmente, la entidad funciona de forma gratuita, sostenida por financiamiento público y alianzas estratégicas. Se busca involucrar a profesores y alumnos de universidades en clínicas jurídicas, ofreciendo soluciones a los emprendedores y práctica a los estudiantes. Esto representa un "ganar-ganar para todos".
Experiencias de Emprendedores
Víctor Quintana, un emprendedor que fue estafado por un arquitecto, encontró en Defem el apoyo necesario. "Ellos se interesaron inmediatamente en mi caso, iniciaron mediaciones, pero él ni se acercó. Gracias al apoyo de la Defem esta semana presentaremos la demanda en contra de este estafador”, relata Víctor. Otra emprendedora, Denisse Valenzuela, recurrió a Defem por una consulta preventiva sobre la elaboración de contratos, destacando la utilidad de la asesoría en un ámbito que generalmente no se comprende bien.
El emprendimiento es una escuela de aprendizaje acelerado. Quien emprende se enfrenta a clientes, costos, tiempos, tecnología, talento, regulación, ventas, comunicación, financiación y operación. Aprende que una buena idea no basta, que el mercado no premia intenciones, sino soluciones útiles, y que escuchar puede ser más importante que insistir.
La Libre Empresa en América Latina
En América Latina, la conversación sobre la libre empresa y el emprendimiento es especialmente relevante. La región necesita más empresas capaces de resolver problemas estructurales como la productividad, educación, salud, movilidad, acceso financiero, digitalización, logística, seguridad, empleo, formalización y competitividad. Muchos de estos desafíos no se resolverán únicamente desde políticas públicas; la libre empresa es el espacio donde la creatividad puede convertirse en impacto. Cuando una persona tiene la posibilidad de crear, probar, vender, contratar, asociarse, crecer y competir, la sociedad gana capacidad de respuesta. Cada emprendimiento serio amplía el repertorio de soluciones disponibles.
Emprender, entonces, no es solo una decisión económica. Es una forma de participar en la construcción del futuro. Es defender la idea de que los ciudadanos pueden crear respuestas, no solo esperar respuestas. La innovación necesita libertad porque crear implica explorar caminos desconocidos. Y la libre empresa necesita innovación porque competir exige aportar valor de manera permanente. Ambas se fortalecen mutuamente. Donde hay libertad para emprender, aparecen soluciones. Por eso, defender la libre empresa es también defender la posibilidad de que una idea se convierta en servicio, que una incomodidad se transforme en oportunidad y que un problema cotidiano encuentre una respuesta útil.
