Cuando emprendas un viaje: la travesía de la vida y el significado de Ítaca
Todos queremos volver a casa, a Ítaca, avistar desde el mar la isla en la que crecimos, volver a ver a la mujer que amamos y que nos espera hace tantos años. El poema Ítaca pareciera estar dirigido al héroe Odiseo durante su regreso a casa, simbolizando el camino del héroe que transitamos durante nuestra vida. Sin embargo, en su precioso y universal lenguaje, nos habla a todos por igual, obsequiándonos un consejo que a menudo obviamos. En una vida de prisas y recompensas fáciles, es común olvidar que el camino no solo es lo que más puede enseñarnos, sino también lo más disfrutable.
La metáfora de Ítaca: Más allá de un destino geográfico
Las Ítacas pueden ser, entonces, casi cualquier cosa: podrían representar el proceso para lograr una meta o para recuperar algo que hemos perdido, incluso, podrían simbolizar el acto de transitar por la vida de principio a fin, para finalmente volver al origen. En su esencia, Ítaca es una metáfora de la vida, un sendero o viaje universal. Las Ítacas son las metas, los objetivos que nos proponemos en la vida. El sentido del poema de Kavafis es que el camino, el viaje, es más importante que la meta: llegar a la vejez con cuanto hayas ganado en el camino - experiencia y conocimiento- sin esperar que Ítaca te enriquezca. Es importante no apresurar el viaje porque es el viaje en sí mismo, y no la llegada a la meta, lo que nos dará satisfacción y experiencia.
El poeta nos dice: “Ten siempre a Ítaca en la mente / Llegar ahí es tu destino”. No obstante, la verdadera riqueza reside en el trayecto. Mr. Blue sugiere que Ítaca debería ser como el edén, la tierra prometida: justicia, armonía, salud y buenos alimentos, y que no importa si existe o no. Lo que en realidad es importante es nuestra decisión de llegar a ella, los esfuerzos que hagamos nosotros para alcanzarla. Lo mejor del viaje no está al final esperando con las puertas abiertas; lo vamos encontrando en el camino, en las personas que nos acompañan, las situaciones con las que nos enfrentamos, la lucha por entender y querer cambiar las cosas, las actitudes y con ellas a nosotros mismos.
Los desafíos del camino: Cíclopes, Lestrigones y Poseidón
En el viaje de la vida, vamos a enfrentar Lestrigones y Cíclopes, metáfora de los miedos, monstruos internos que obstaculizan avanzar. Los Cíclopes, los Lestrigones y la fiereza del dios Poseidón no aparecerán en tu camino si mantienes un “pensamiento elevado”, asegura Kavafis; los peligros solo surgirán si los llevas dentro, si tu alma los pone frente a ti. Por eso, el poeta nos dice que nunca hallaremos tales monstruos si no los llevas dentro de tu alma, si no es tu alma quien los pone ante ti.
Mr. Pink, en un análisis más crítico, cuestiona este optimismo, señalando que la realidad está llena de dificultades para el ser humano medio, y que los Lestrigones, cíclopes y Poseidones han sido el pan de cada día para la parte débil de la humanidad. Argumenta que el tono optimista del profesor-autor choca con su visión de la realidad. Si Ítaca es un objetivo concreto, ¿debemos aplazarlo para alargar el viaje? ¿O debemos conseguirlo y fijarnos nuevos objetivos? También se pregunta si la meta es realmente necesaria para aprender del camino.
Los tesoros del viaje: Experiencias y autoconocimiento
Nácar, coral, ámbar, ébano, las ciudades egipcias donde es posible aprender de los sabios y la emoción de ver un puerto por primera vez son solo algunos de los tesoros que el viaje puede darnos, y es crucial estar atentos a ellos. El viaje es el recorrido de la vida y también, para muchas personas, viajar es una forma de vida, una búsqueda de nuestro propio ser. Quien viaja, descubre el mundo, descubre otras personas, otras filosofías de vida, otras culturas, otros modos de entender la vida y el mundo. Y es en el contraste con nuestros propios valores, formas de pensar y de vivir, que uno va descubriéndose a sí mismo; vamos conociéndonos a medida que conocemos a los demás.
Existe un abismo de diferencia entre el turista y el viajero: el turista va en viaje organizado y planificado, sabe qué se va a encontrar, se hospeda en hoteles -lugares neutros donde solo encontrará otros turistas- y recorre con la vista para capturar la foto que pruebe que estuvo allí. El viajero se aventura hacia lo desconocido, muchas veces sin rumbo fijo, dejando que la vida lo sorprenda, haciendo camino al andar. Al viajero no le interesa la foto sino la charla con los lugareños, el compartir experiencias, el abrir los oídos y el alma, disfrutar el momento. El viajero va ligero de equipaje; lo que va adquiriendo en el camino se lleva en el espíritu, no en una maleta.
Odiseo y las Sirenas, una representación de los desafíos en el viaje de la vida.
La Ítaca personal: Idealización y desilusión
Mr. Blonde destaca que todos tenemos nuestras Ítacas particulares y que el poema da mucho juego para equiparar Ítaca con objetivos más o menos vitales. Para él, a diferencia de otros, Ítaca existe, y ese es el quid del poema. El problema es que a Ítaca se llega. El poeta nos advierte contra esa Ítaca tan deseada, nos habla de la idealización de los objetivos y de la mitificación de las ilusiones. Nos previene de que, igual al final, encontramos pobre a Ítaca, que quizás no nos colme como habíamos soñado, que la realidad final es siempre más pobre que nuestra idealización. Nos advierte contra el desengaño y la desilusión, y en ese sentido, el mensaje es positivo: disfruta del aquí y ahora pero también lucha aquí y ahora, no pongas todas tus esperanzas de felicidad en Ítaca, busca ser feliz por el camino.
Asimismo, plantea que el poema puede entenderse como dos visiones de la vida: una en la que lo más importante es la ilusión por algo, el momento previo al instante añorado, el camino más que la meta; la otra, en la que lo que cuenta es conseguir ese algo, disfrutar del instante, llegar a la meta. Kavafis no habla de los que no llegan a Ítaca, sino de los que se quedan por el camino, o si llegar a Ítaca es una maldición. Mr. Blonde sugiere que las Ítacas son momentáneas, primero ilusiones y luego recuerdos, segundos en nuestras vidas que se pueden idealizar y mitificar, lo cual representa otro peligro: quedarse anclado en Ítacas que ya no existen.
Ruta de Odiseo, un viaje lleno de Ítacas simbólicas.
La no traición personal: Satisfacción con el recorrido
Mr. Brown interpreta la poesía como una reflexión sobre la no traición personal: cuando llegues a Ítaca ya no hay vuelta atrás y ya te queda poco tiempo. Si a Ítaca además la encuentras pobre -es decir, llegar a hacer dinero, haber sido un médico sin fronteras, o haberse dedicado a la crianza de los hijos no da la felicidad en sí mismo-, ¿qué te queda? La única respuesta es echar la vista atrás y estar satisfecho con lo recorrido y con el recorrido, sentir que has llegado más o menos a donde te propusiste al partir, que nunca dejes tu navío completamente a la deriva, que quizás no llegues a Ítaca exactamente sino a Lesbos o a Sicilia. De ahí la exhortación a ser “rico en experiencias, en conocimiento”.
Reflexiones sobre el poema "Ítaca"
A continuación, se presenta una tabla comparativa de las perspectivas sobre el poema "Ítaca" de Kavafis, basadas en los comentarios de Mr. Pink, Mr. Blue, Mr. Blonde y Mr. Brown:
| Perspectiva | Puntos clave | Relación con "Ítaca" |
|---|---|---|
| Mr. Pink | Crítico con el tono pedagógico. Cuestiona el optimismo del poema frente a las dificultades de la vida real. Duda de la necesidad de una meta para aprender del camino. | Ve el poema como un sermón, el mensaje demasiado evidente. Siente que los "Lestrigones, cíclopes y Poseidones" son realidades ineludibles, no solo miedos internos. |
| Mr. Blue | Defiende la simplicidad y el disfrute del proceso. Enfatiza que lo mejor del viaje no está al final, sino en el camino y las experiencias. | Considera a Ítaca como una tierra prometida, pero lo crucial es la decisión de buscarla y los esfuerzos realizados. El valor reside en lo que se encuentra durante la travesía. |
| Mr. Blonde | Cree que Ítaca existe y se llega a ella. Advierte sobre la idealización de los objetivos y la posible desilusión al alcanzarlos. Valora el disfrute del "aquí y ahora". | El poema es una advertencia contra la desilusión de la meta. Las Ítacas son momentáneas, ilusiones que se vuelven recuerdos, y el peligro está en anclarse en ellas. |
| Mr. Brown | Se centra en la "no traición personal" y la satisfacción con el camino recorrido. La felicidad no reside solo en alcanzar la meta, sino en la experiencia y el conocimiento adquiridos. | Ítaca es el destino, pero lo crucial es lo que se gana en el viaje. La riqueza no la proporciona Ítaca en sí, sino el crecimiento personal durante el trayecto. |
Recordemos que el objetivo que guía y mantiene fuerte a Odiseo es regresar a su patria, a Ítaca, y reencontrarse con su familia. Odiseo nunca pierde de vista ese objetivo, lo lleva en su corazón y en su mente, en su espíritu y en su pensamiento. La perseverancia y la fuerza de voluntad le permiten sobreponerse a los terribles obstáculos del camino.
