Críticas al Modelo de Emprendedor: Desvelando el Mito y las Desigualdades
En los últimos años, hemos presenciado un auge en la glorificación del emprendedor, una imagen que a menudo se presenta como el camino hacia el éxito personal y la prosperidad económica. Sin embargo, detrás de este "culto al emprendimiento" se esconde una realidad mucho más compleja y, en muchísimos casos, enormemente perjudicial y hasta dramática. Este artículo busca explorar cómo el mito del emprendedor no hace más que reforzar al sistema capitalista, perpetuando las desigualdades sociales y desviando la atención de las causas estructurales de la precariedad.
El Mito del Emprendedor Exitoso: Una Realidad Estadística Desalentadora
El emprendedor es frecuentemente retratado como alguien que, a través de su esfuerzo y creatividad, construye un negocio exitoso desde cero. Esta imagen es presentada siempre de forma cautivadoramente atractiva porque trata justamente de sugerir que cualquiera puede tener éxito si trabaja lo suficientemente duro. Sin embargo, el panorama que nos pintan las estadísticas es mucho menos alentador que el que, de forma machacona, nos tratan de transmitir los medios de comunicación o las instancias gubernamentales.
Los datos sobre el fracaso de nuevas empresas son contundentes y desmienten la narrativa de éxito generalizado:
- Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido, aproximadamente el 60% de las nuevas empresas fracasan en el curso de los tres primeros años.
- En Estados Unidos, la "Administración de Pequeñas Empresas" (SBA) informa que cerca del 50% de las startups no logran sobrevivir más de cinco años.
- En España, la situación no es muy diferente:
- De acuerdo con los datos que ofrece "ElNacional.cat", el 23% de las empresas no sobreviven a su primer año de actividad.
- Una vez transcurridos los tres primeros años, casi el 45,5% de los negocios nuevos cierran.
- Según la revista especializada en temas económicos "Cinco Días", el 82% de las nuevas empresas no logran sobrevivir más allá de los cuatro años. El fracaso, según la misma fuente, afecta especialmente a empresas denominadas "startups", que buscan soluciones nuevas a problemas existentes.
Millones de personas fracasan cada año cuando emprenden un negocio porque no saben cómo hacerlo. Emprender es más bien "cosa de ricos". Si va a emprender, móntate un negocio a la altura de tus posibilidades.
Desigualdad y Acceso al Capital: El Obstáculo Silencioso
El "culto al emprendimiento" oculta igualmente las profundas desigualdades que existen en el acceso a las oportunidades de negocio. No todos tienen las mismas posibilidades de convertirse en emprendedores exitosos. Uno de los mayores obstáculos para los emprendedores lo constituye el acceso al capital.
- Según un estudio de la Fundación Kauffman, más del 80% de los emprendedores en Estados Unidos utilizan ahorros personales o fondos familiares para financiar sus negocios.
- En España, la situación no es mejor. Según el Informe GEM, el 62% de los emprendedores utilizan recursos propios, mientras que solo el 23% recurre a financiación bancaria.
La verdad verdadera… es que emprender en serio, claro, requiere un "pastón" para cualquier negocio mindundi. Esto evidencia que el entorno adecuado y el acceso a recursos son cruciales, más allá de la mera formación y práctica.
El Autoempleo como Solución Mágica: Una Realidad de Precariedad
Una de las narrativas más comunes es que el emprendimiento es la solución mágica a la crisis laboral. Sin embargo, la realidad del autoempleo es a menudo menos glamurosa de lo que se sugiere. En muchos casos, el autoempleo es una respuesta a la falta de oportunidades laborales estables y bien remuneradas, no una elección libre.
- Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) de España, el 70% de los trabajadores autónomos no empleadores ganan menos de 1.000 euros al mes.
La glorificación del emprendimiento sirve, pues, para justificar la falta de políticas laborales que garanticen empleo digno y seguro. Al centrar la responsabilidad del éxito económico en los individuos, se intenta desviar la atención de las estructuras económicas, como auténticas causantes de la precariedad y la desigualdad. El 70% del empleo en España no sale al mercado, se "gestiona" por amiguismo, nepotismo, colegueo, lo que refuerza la idea de que los "mitos empresariales" son falacias.
El Emprendimiento como Ideología: Reforzando el Sistema Capitalista
El "mito del emprendedor" no es un fenómeno aislado, ni nuevo. A lo largo de la historia del capitalismo han surgido diversos mitos que, bajo diferentes disfraces, tratan de reforzar la ideología capitalista y desviar la atención de las desigualdades estructurales. Estos "mitos", tanto ahora como en el pasado, son deliberadamente puestos en circulación por el sistema como estrategias de despiste, contribuyendo a desviar la atención de los ciudadanos sobre las causas estructurales que, en definitiva, son las que realmente provocan los problemas sociales y económicos en las sociedades capitalistas contemporáneas.
Mitos que Preceden al Emprendedor:
- El mito del self-made man (el hombre hecho a sí mismo): una versión anterior del mito del emprendedor.
- El mito del libre mercado: sostiene que los mercados libres y sin regulación conducen automáticamente a la eficiencia, la innovación y el bienestar general.
- El mito del consumo responsable: este mito sostiene que los consumidores pueden resolver problemas globales como el cambio climático y la explotación laboral mediante elecciones de consumo responsables.
En momentos de crisis como los actuales, los "mitos" del capitalismo resurgen por doquier, ofreciendo soluciones simplistas y desviadas, perpetuando la idea de que los problemas sistémicos pueden ser resueltos a nivel individual. El emprendimiento está siendo promocionado por corporaciones, organismos financieros, escuelas de negocios, fundaciones privadas, especialistas, periodistas económicos y gurús. Reconocer, explicar y criticar estos "mitos" es crucial para avanzar hacia una sociedad más equitativa y justa.
“Cómo reducir el riesgo de emprender” | Francisco Santolo | TEDxBarrioSanNicolasSalon
La Perspectiva Crítica del Emprendimiento: Un Análisis Ontológico
El tema del emprendimiento es recurrente en la administración y en los estudios organizacionales (EO). Como era de esperarse, la mayoría de los trabajos posiciona el emprendimiento como algo positivo y deseable, tanto en publicaciones en los países centrales como en América Latina. Sin embargo, también se encuentran artículos que no se posicionan desde la promoción del emprendimiento. En la tradición filosófica, la crítica negativa es imprescindible para abrir a los sujetos nuevas posibilidades de acción, recordando que "la crítica positiva y las prácticas que alimenta son siempre prisioneras de ese mundo, del mundo inmediato, ahistórico".
El Vacío en la Crítica del Emprendimiento
Entendemos que hay un vacío en los EO respecto a la crítica negativa del emprendimiento desde el marxismo y la ontología materialista. Para hacerlo, es necesario restituir al objeto su efectiva historicidad con la intención de abrir a los sujetos nuevas posibilidades de acción. La crítica es una teoría científico-social que se "pone de parte" efectiva y prácticamente "junto" a la víctima, no solo en posición observacional, sino como el comilitante que entra en el horizonte práctico de la víctima al que se decide a servir por medio de un programa de investigación científico-crítico.
Por lo tanto, estamos interesados en las repercusiones del emprendimiento desde la perspectiva de las víctimas del sistema del capital y desde la ética como momento crítico de la moral vigente. Esa crítica no puede operar con juicios de valor intrasistémicos, sino desde el criterio negativo de la no-posibilidad de producción y reproducción de la vida en comunidad. Ponerse de parte de las víctimas del sistema es condición de posibilidad de la criticidad, es el componente ético intrínseco, pero aún cognitivo.
Tendencias en los Estudios Críticos del Emprendimiento (ECE)
Ilustramos tres tendencias que identificamos en los estudios reflexivos y del campo de los ECE:
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Reflexión sobre el Emprendedor
Consiste en reflexionar sobre quién es el emprendedor, considerando ciertas particularidades y contextos específicos. Así, Ahl y Marlow (2012), a través de un análisis feminista posestructural, exploran los supuestos heteronormativos prevalecientes en las dinámicas entre género y emprendimiento.
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El Emprendimiento como Discurso
Trata el emprendimiento como discurso y problematiza su función legitimadora o manipuladora. Kenny y Scriver (2012), adoptando la concepción de hegemonía de Laclau y Mouffe (2001) en diálogo con el psicoanálisis de Lacan, exploran la función del significante vacío del discurso del emprendimiento triunfante, basado en narrativas heroicas y nacionalistas, para legitimar la continuación de las lógicas del mercado y del statu quo político durante la crisis económica de Irlanda a finales de la década del 2000. Costa y Saraiva (2012), basados en el trabajo de Boltanski y Chiapello (2007), identifican los discursos hegemónicos sobre el emprendimiento que se expresan en las Empresas Junior en Brasil. Costa, Barros y Martins (2012), acudiendo al análisis crítico del discurso de Fairclough (2001), discuten la diseminación del concepto de emprendimiento por las revistas de negocios brasileñas, naturalizando el capitalismo como único modelo posible de desarrollo económico.
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Emprendimiento más allá de los Negocios
Encontramos consideraciones sobre el emprendimiento más allá del espacio de los negocios. Estos trabajos ilustran que los estudios que se posicionan de una manera reflexiva sobre el emprendimiento, y sus implicaciones para la vida social, tienden a adoptar fundamentaciones posestructuralistas o posmarxistas.
No se trata de negar que estos trabajos aporten contribuciones interesantes, sino de identificar sus limitaciones. La principal es el énfasis en narrativas, mentalidades y regímenes discursivos. Para Holborow (2015), este énfasis "tiene el efecto de separar lo ideacional de lo material y de excluir cualquier discusión de economía política", además de hacer que el mundo social parezca estático e inmutable. Destacamos, por lo tanto, la ausencia de críticas que incorporen la ontología y, específicamente, la ontología materialista marxista.
La Ontología Materialista y la Crítica del Emprendimiento
El campo filosófico de la ontología se refiere a las diferentes posturas sobre lo que es la realidad, es decir: sobre el ser. La especificidad de las formulaciones ontológicas de Lukács es que plantean el problema filosófico esencial del ser y del destino de los seres humanos en su autoconstitución contradictoria (Vaisman, 2007). El objeto de la ontología materialista, diferente de la ontología clásica y subsecuente, es lo que existe realmente; es el examen de la totalidad del ser social, de la realidad y del significado de cada fenómeno singular tomando lo existente en la forma de ser que le es específicamente propia (Lukács, 2010).
De acuerdo con Medeiros (2016), en el caso de la ontología del ser social, "el término ontología se refiere a las determinaciones que distinguen a la sociedad como forma de ser, naturalmente marcando su diferencia respecto a las formas de ser antecedentes". Lukács (2012) recupera la ontología implícita en la crítica de Marx (2008) que desvela lo esencial de la formación socioeconómica puesta por el capital: la forma mercancía que fetichiza relaciones sociales, representándolas en su apariencia como relaciones entre cosas.
La Teleología como Fundamento del Ser Social
Para definir la ontología del ser social, Lukács (2012) parte de lo que, en su desarrollo histórico, distingue a los seres humanos de los otros seres naturales, orgánicos e inorgánicos: la teleología, o sea, la capacidad de establecer previamente las finalidades que pretende alcanzar. Toda teleología tiene por fundamento una necesidad existente, y toda finalidad se dirige a transformar lo real. La teleología es una posición formulada en la consciencia (momento ideal) y realizada materialmente, sin que eso implique actos secuenciales: la existencia ontológica de uno depende de la existencia ontológica del otro (Vaisman, 2010).
La posición teleológica es la actividad exclusivamente humana, es el fundamento ontológico del ser social, y su expresión en la praxis es el trabajo. Originalmente, en el salto ontológico del ser orgánico hacia el ser social, el fenómeno originario del trabajo resultó de la inmediata necesidad de reproducción material de la vida. O sea, la esencia de la praxis que es el trabajo emerge en medio de la lucha por la existencia. En la secuencia histórica, la praxis sigue siendo una expresión de la posición teleológica, de la capacidad de figurar el mundo y de transformar la realidad y, por lo tanto, reproduce continuamente el trabajo como "modelo de toda praxis social, de cualquier conducta social activa" (Lukács, 2013, p. 5).
La Ideología y los Conflictos Sociales
La ideología no se refiere a formaciones arbitrarias del pensamiento de personas singulares, aunque tengan una difusión social relativamente amplia. La ideología es sobre todo la forma de elaboración ideal de la realidad que sirve para hacer la praxis social humana consciente y capaz de actuar. De este modo, surgen la necesidad y la universalidad de concepciones para dar cuenta de los conflictos del ser social; en ese sentido, toda ideología posee su ser-propiamente-así social: ella tiene su origen inmediato y necesariamente en el hic et nunc [aquí y ahora] social de los hombres que actúan socialmente (Lukács, 2013, p. 468).
Además, la posibilidad universal de tornarse ideología está ontológicamente basada en el hecho de que su contenido, y algunas veces su forma conserva las marcas de su génesis. Si estas marcas "continúan más o menos visibles, tiene relación con sus funciones en el proceso de los conflictos sociales, [ya que] la ideología es un medio de lucha social, [... es] un vehículo teórico y práctico para enfrentar y resolver conflictos sociales" (Lukács, 2013, pp. 469-470). La existencia social de la ideología presupone, por lo tanto, antagonismos sociales que "solo pueden ser enfrentados eficazmente en la sociedad cuando los miembros de un grupo logran convencerse a sí mismos de que sus intereses vitales coinciden con los intereses importantes de la sociedad como un todo" (Lukács, 2013, p. 471).
O sea, el surgimiento de las ideologías presupone relaciones socio-históricas de disputas por imponer intereses particulares a la sociedad como un todo y "es marca registrada general de las sociedades de clases" (Lukács, 2013, p. 471). Lo que interesa es que el surgimiento de las ideologías presupone la existencia de estructuras sociales en las cuales distintos grupos actúan para imponer sus intereses a la sociedad como un todo.
Historia y Evolución del Concepto de Emprendedor
Desde que Richard Cantillon introdujo el término “emprendimiento” por primera vez en el año 1755, este campo se ha estudiado desde diversas perspectivas teóricas, tales como: la economía, la sociología, la psicología, la antropología, la ciencia política, la administración de empresas, la historia, entre otras (Shane & Venkataraman, 2000; Terán-Yépez, 2018). Diversas teorías han sido presentadas con la finalidad de explicar el fenómeno emprendedor desde estas distintas perspectivas teóricas (Moroz & Hindle, 2012; Welter, Gartner & Wright, 2016), lo cual ha generado controversia entre teóricos y académicos durante varios siglos (Cherukara & Manalel, 2011; Simpeh, 2011; Terán-Yépez, 2018).
Después de su aparición inicial en el campo de la economía a mediados del siglo XVIII (Kruger, 2004; Landström, 2005), el estudio del emprendimiento desapareció por largo tiempo de la atención de los economistas, hasta su reaparición más de medio siglo después (aproximadamente en 1860) en la economía neo-clásica (Petuškienė & Glinskienė, 2017). A medida que prevalecía esta tendencia, los economistas han ido incluyendo el papel del empresario innovador en sus teorías. Sin embargo, cuando los economistas encontraron desorden filosófico, el bastón del concepto de emprendimiento fue tomado por sociólogos y psicólogos a mediados del siglo XX (Landstrom, 1998).
Contribuciones de Sociólogos y Psicólogos
El progreso de los sociólogos y psicólogos en la teorización del emprendimiento no ha sido tan organizado como el de los economistas debido a las diferencias en la metodología elegida en las diferentes ciencias, así como a los diferentes aspectos del mismo tema que ven diferentes científicos (Terán-Yépez, 2018). Eso sí, los aspectos conductuales y sociales son ajenos a los economistas, y es ahí donde los psicólogos y los sociólogos realizaron sus mayores contribuciones principalmente entre 1950 y 1970 (Landstrom, 1998). Por otro lado, desde el año 1985 en adelante, la investigación sobre este campo se ha caracterizado principalmente por intentar entender como el emprendimiento está directamente relacionado con las gestión y economía de las PYMES (Landström, 2005).
Si bien es cierto que el concepto de emprendimiento nunca estuvo completamente fuera del escenario principal, se puede decir que después de un largo período de “semi-olvido”, el interés académico por el campo del emprendimiento y por el estudio del emprendedor como individuo ha resurgido en las últimas dos décadas y media (Cassis & Minoglou, 2005; Shane, 2012).
A continuación, se presenta una tabla resumen de las principales corrientes teóricas sobre el emprendimiento:
| Corriente Principal | Enfoque de Investigación | Nivel de Análisis | Ejemplos de Teorías/Conceptos Clave |
|---|---|---|---|
| Emprendimiento Económico | Explora factores económicos que mejoran el comportamiento emprendedor, vínculo entre espíritu emprendedor y ganancias de la empresa. | Factores económicos y de mercado. | Teoría Clásica (Cantillon, Say), Neoclásica, Proceso de Mercado de Austria (Schumpeter), Eficiencia-X (Leibenstein), Demanda y Oferta de Emprendimiento (Casson), Equilibrio de Mercado (Hayek). |
| Emprendimiento Psicológico | Enfatiza las características personales que definen el emprendimiento, atributos actitudinales y psicológicos que diferencian a emprendedores. | El emprendedor como individuo. | Teoría de Rasgos de Personalidad (Coon), Locus de Control (Rotter), Necesidad de Logro (McClelland), Ingenio Personal. |
| Emprendimiento Sociológico | Se centra en el contexto social, cultural y religioso; origen, desarrollo, costumbres y creencias de la comunidad. | Contexto social, cultural y religioso. | Impacto de la Religión (Weber), Valores Culturales (Cochran), Códigos de Transformación (Young), Grupos Minoritarios (Hoselitz). |
| Emprendimiento de la Gestión Empresarial | Relaciona el emprendimiento con la gestión y economía de las PYMES; combinación de fuerzas internas y externas. | PYMES, gestión y entorno. | Harvard Business School (fuerzas internas y externas), Estado de Alerta (Kirzner). |
El análisis realizado permite afirmar que, en general, las teorías sobre emprendimiento desde un punto de vista económico exploran los factores económicos que mejoran el comportamiento emprendedor (Simpeh, 2011). Es decir, intentan encontrar explicación al vínculo entre el espíritu emprendedor y las ganancias de la empresa (Terán-Yépez, 2018). Por su parte, en las teorías psicológicas el nivel de análisis es el emprendedor como individuo (Chu, 1998). Estas teorías enfatizan las características personales que definen el emprendimiento afirmando que ciertos atributos actitudinales y psicológicos diferencian a los emprendedores de los no emprendedores y a los emprendedores exitosos de los que no lo son (Landstrom, 1998; Mohanty, 2006). Las teorías sociológicas, por su lado, se centran en el contexto social, cultural y religioso (Terán-Yépez, 2018), en otras palabras, el nivel de análisis es tradicionalmente el origen, desarrollo, costumbres y creencias de la comunidad (Landstrom, 1998; Mohanty, 2006).
