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Comunicación

Autoempleo y pobreza: un análisis crítico de la realidad de los trabajadores autónomos

by Admin on 22/05/2026

La actividad empresarial es un elemento clave en la sociedad, al promover la generación de empleo, crecimiento económico, competitividad y distribución de ingresos. Sin embargo, en el contexto del autoempleo, se sigue la premisa de que el trabajo por cuenta propia puede contribuir al bienestar social, al ser una fuente de ingresos y de ocupación para aquellas personas en situaciones vulnerables y en condiciones de atención prioritaria. Así, esta investigación concibe al autoempleado como un emprendedor sin personal a su disposición.

En ese sentido, el estudio se centra en examinar el impacto económico del trabajo por cuenta propia dentro de las problemáticas sociales, principalmente en la condición de pobreza. En primera instancia, la hipótesis de este escrito plantea que este tipo de trabajo tiene la capacidad para generar los beneficios suficientes o complementarios a las personas, permitiéndoles cubrir sus necesidades para mitigar o, en el mejor de los casos, superar la pobreza hacia el alcance de una calidad de vida más digna.

La realidad alarmante: autónomos bajo el umbral de pobreza en España

Una cifra alarmante ha saltado recientemente a la palestra económica: aproximadamente 800.000 autónomos en España viven en la pobreza, con ingresos que no llegan ni a la mitad del Salario Mínimo Interprofesional. Esta realidad, expuesta por un análisis de La Razón, no solo pone de manifiesto la vulnerabilidad de un segmento clave del mercado laboral, sino que también plantea preguntas esenciales sobre el modelo económico y social del país.

Según los datos analizados por UPTA, 1.066.197 autónomos declaran rendimientos mensuales inferiores a 900 euros, de ellos, 795.413 trabajadores por cuenta propia sobreviven con rendimientos iguales o inferiores a 670 euros mensuales, lo que supone más del 20 % del total de afiliados al RETA. El análisis también pone de manifiesto una anomalía estructural: 460.980 autónomos no declaran ningún rendimiento, a pesar de cotizar en el sistema.

Desde la organización se quiere dejar claro que el emprendimiento no es el problema. Eduardo Abad, presidente de UPTA, indica que “no podemos permitir que en España más de medio millón de autónomos estén condenados a la pobreza. Ninguna persona debería trabajar para ingresar menos de lo imprescindible para vivir. El RETA no puede seguir funcionando como un cajón de sastre donde cabe todo.”

Los hogares en los que el ingreso principal proviene de trabajadores autónomos o por cuenta propia presentan tasas de pobreza mucho más elevadas que aquellos sustentados por asalariados. La diferencia entre ambos grupos es notable. La tasa de pobreza en los hogares con ingresos empresariales asciende al 31,04%, mientras que en los hogares asalariados es del 19,79%. En los hogares de trabajadores autónomos, la pobreza extrema afecta al 16,96%, frente al 9,65% en los asalariados.

Además, la intensidad de la pobreza -es decir, la distancia media de los ingresos respecto al umbral mínimo- es del 12,57% en los primeros y del 8,36% en los segundos. “Esta brecha indica que quienes dependen principalmente de ingresos empresariales o de actividades económicas enfrentan una mayor vulnerabilidad y están más expuestos tanto a la incidencia como a la profundidad de la pobreza”, indica el informe.

Definiendo la pobreza en el contexto del autoempleo

La pobreza es un concepto complejo de definir, y su discusión suele ser multidimensional. Para efectos de esta investigación, la condición de pobreza se entenderá como la falta de todos aquellos recursos necesarios para que una persona pueda tener una vida segura y digna. Así, para garantizar el bienestar de una persona, se debe procurar no sólo el acceso a recursos financieros, sino también a los educativos, alimenticios, de salud, de vivienda, energéticos, servicios públicos, seguridad social, entre otros, que instituciones nacionales como el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) los ha catalogado como Derechos Sociales; en ese sentido, la carencia de éstos lleva a una persona a padecer alguna condición de pobreza.

A día de hoy hay una cifra: si en un año has recibido menos de 11.217 euros, estás en el umbral de pobreza. Es lo que se conoce como renta disponible equivalente. Si esta cifra baja hasta los 7.478, la situación es de extrema pobreza. Son datos del Instituto de Estudios Fiscales (IEF), dependiente del ministerio de Hacienda, que ha publicado un análisis de la desigualdad de la renta y la pobreza.

Causas multifactoriales de la pobreza entre autónomos

La pobreza entre autónomos no surge por accidente, sino por una confluencia de varias tensiones sistemáticas:

  • Bajas barreras de entrada ≠ ingresos sostenibles: El autoempleo en España es elevado comparativamente con otros países europeos. La facilidad para darse de alta como autónomo -una ventaja para la iniciativa empresarial- también significa que muchas personas entran en el sistema sin un plan de viabilidad sólido ni garantía de ingresos. Muchos lo hacen como alternativa a un paro prolongado o como complemento a otros ingresos precarios.
  • Costes fijos elevados: Los autónomos pagan una cuota mensual fija a la Seguridad Social, que se mantiene incluso si sus ingresos son bajos o nulos. Esto crea un piso de costes fijos que golpea con especial dureza a los ingresos bajos. Por ejemplo: Al pagar una cuota mínima de Seguridad Social, un autónomo que ingresa menos de 600 € mensuales está contribuyendo una parte significativa de su ingreso a un coste fijo. Además, existen otros costes recurrentes: materiales, alquileres, servicios, seguros y obligaciones fiscales periódicas. Esta rigidez fiscal penaliza a quienes menos ganan y disminuye la probabilidad de que un proyecto incipiente llegue a consolidarse.
  • Precios y competencia desleal: En muchos sectores saturados, los autónomos compiten con empresas grandes o plataformas digitales que pueden ofrecer servicios a precios muy inferiores debido a economías de escala. Esto conduce a una presión de precios constante que reduce el margen de beneficio de los pequeños emprendimientos. Además, la economía digital globalizada permite que clientes contraten servicios desde países con costes de vida más bajos, reduciendo aún más las tarifas que los autónomos pueden cobrar.
  • Dificultades de acceso a financiación y crecimiento: A diferencia de las grandes empresas, muchos autónomos no tienen acceso fácil a financiación externa más allá de microcréditos o tarjetas de crédito. La falta de capital dificulta: invertir en marketing, innovación o capacidad de producción; ampliar actividades para mejorar ingresos; superar crisis temporales de demanda o estacionalidad. Una encuesta de autónomos refleja que más del 60 % de los emprendedores declara dificultades para acceder a financiación en condiciones razonables, especialmente los que llevan menos de tres años en actividad.
  • Baja productividad y falta de formación: Existe una fuerte correlación entre productividad y salarios. Muchos autónomos trabajan en sectores de baja productividad (comercio, servicios personales, transporte), donde la capacidad de aumentar los ingresos está limitada por la demanda y la competencia. Además, muchos profesionales carecen de formación continua o acceso a recursos que les permitan aumentar su valor añadido, lo que se traduce en ingresos más bajos.

Nacho Álvarez defiende que el aumento del número de autónomos no responde al “espíritu de negocio” sino que “es una estrategia de supervivencia de muchos asalariados que se ven obligados a iniciar pequeños negocios para buscarse la vida tras un despido o, peor aún, a trabajar para sus antiguos o nuevos empleadores pero bajo normativa mercantil en lugar de laboral”.

El trabajo por cuenta propia como fenómeno de oportunidad y necesidad

El trabajo por cuenta propia, también conocido como empleo por cuenta propia o emprendimiento por cuenta propia, es una situación caracterizada por realizar actividades económicas sin estar atado a una relación contractual con un patrón o empleador. Autores como Kirzner (1973) afirman que este tipo de emprendimiento ocurre porque las personas, en su papel de agentes económicos, se encuentran constantemente en alerta para detectar oportunidades de negocio que aún no han sido aprovechadas. De tal manera, desde la perspectiva de Kirzner, el trabajo por cuenta propia se puede entender como un fenómeno originado por la oportunidad.

Sin embargo, el análisis resulta diferente si se realiza para sectores poblacionales con entornos económicos más complejos. Existe otro tipo de trabajo por cuenta propia que surge por la necesidad. Ante escenarios de desempleo o de precarización laboral, en donde el ingreso no es suficiente para mantener niveles de bienestar, las personas emprenden un negocio en la figura de trabajo por cuenta propia o autoempleo, con los recursos limitados que se tengan, pero impulsados por la necesidad de conseguir un sustento monetario.

En el contexto de los negocios sociales, se puede destacar al trabajo por cuenta propia derivado de la condición de pobreza en la que persiste el dueño/a del negocio y su círculo familiar. Las distintas perspectivas teóricas del trabajo por cuenta propia abordan este fenómeno como una situación que ocurre derivado de la oportunidad cuando las condiciones del entorno económico lo permiten y pueden propiciar procesos de innovación en la sociedad. Sin embargo, en entornos económicos menos favorables, el trabajo por cuenta propia surge como una oportunidad de obtener los ingresos necesarios para que una persona o familia pueda sobrevivir. Esta perspectiva rescata la importancia del autoempleo como medio de combate a la pobreza y promoción del impulso económico de una sociedad, girando la discusión del crecimiento hacia el desarrollo económico, entendido como los mecanismos para el logro del aumento de la calidad de vida de las personas en general.

Relación entre crecimiento económico, desempleo y autoempleo

En la discusión de los efectos del trabajo por cuenta propia en la economía, se puede rescatar su potencial relación entre el crecimiento y el desarrollo económico. Moina-Sánchez, Morales-Carrasco y Córdova-Pacheco (2020) analizaron el impacto del autoempleo desde la perspectiva del crecimiento económico, argumentando que la presencia de trabajadores por cuenta propia puede explicar estadísticamente tasas positivas de crecimiento económico en tanto estas nuevas actividades involucren procesos de productividad relevante.

La evidencia empírica ha subrayado que los nuevos emprendimientos por cuenta propia (por definición de tres años y medio o menos) reportaron mayores efectos en la tasa de crecimiento económico respecto a trabajos por cuenta propia de mayor tiempo. Los autores destacan que la influencia en el crecimiento económico puede ser mayor si se genera en regiones en donde la tasa de desempleo es alta. Esto último destaca el papel del trabajo por cuenta propia como fuente de ingresos y fomento al crecimiento en las economías, sobre todo en etapas tempranas del autoempleo o en los tipos de emprendimiento por oportunidad.

Ahora bien, el trabajo por cuenta propia presenta características únicas como elemento dinamizador de la actividad productiva en periodos de depresión económica. Zamora, Díaz y Jiménez (2022) analizaron el impacto de la crisis económica derivada del COVID-19 en las actividades emprendedoras de mujeres para diferentes estados de la República Mexicana. Los autores argumentan que la pandemia tuvo efectos en la participación de las mujeres en actividades de trabajo por cuenta propia, destacan que la presencia de este tipo de acciones económicas contribuye de manera directa al desarrollo económico de las regiones, principalmente mediante mecanismos de distribución, así como innovaciones adaptadas al entorno particular en el que se desarrollan.

En la reciente crisis económica se impulsó de manera importante la actividad de empresas de nivel micro (caracterizadas muchas veces por ser trabajos por cuenta propia) debido a su flexibilidad y capacidad de adaptación en estos periodos. No obstante, la evidencia empírica también ha mostrado que los nuevos emprendimientos necesitan de algunas condiciones en su entorno inmediato para ser exitosos.

Davari et al. (2022) analizaron las potenciales relaciones causales entre la actividad emprendedora, el desempleo y los alcances económicos. Su análisis resalta que existe una relación causal bidireccional entre la evolución económica, el desempleo y el emprendimiento. Sin embargo, al analizar el emprendimiento y el desempleo de manera aislada, no se pudo encontrar evidencia de relación causal entre las variables. Esto es, en un estudio que incluyó a 39 países se observó que el crecimiento económico y las variables de desempleo podrían impactar hasta en el 97% de los cambios en las tendencias del emprendimiento. No obstante, el emprendimiento y el desempleo no explican en gran manera las tendencias de crecimiento económico.

Tanto Medialdea como Álvarez contradicen al Gobierno cuando éste defiende que el mayor crecimiento del PIB de la economía española traerá de la mano la solución del alto desempleo. Estos economistas sostienen que a pesar de que haya un leve crecimiento, como muestra el INE, la economía seguirá teniendo un comportamiento recesivo por los altos niveles de deuda y por la insuficiencia de demanda (derivada en parte de la precariedad del trabajo).

Crecimiento económico y protección del medio ambiente - ¿Es todavía posible? | DW Documental

Tabla: Tasas de pobreza y vulnerabilidad económica en hogares españoles (2017-2023)

Tipo de Hogar Tasa de Pobreza Pobreza Extrema Intensidad de la Pobreza
Hogares con ingresos empresariales (autónomos) 31,04% 16,96% 12,57%
Hogares asalariados 19,79% 9,65% 8,36%

Fuente: Instituto de Estudios Fiscales (IEF)

Consecuencias de la pobreza en autónomos: efectos colaterales

Una proporción significativa de autónomos bajo el umbral de pobreza no solo afecta a las propias familias, sino que tiene ramificaciones más amplias para la economía:

  • Reducción de consumo: Los autónomos que viven con ingresos reducidos tienen menor poder de compra, lo que significa que su consumo -y, por tanto, la demanda interna- se ve limitado. En una economía donde el consumo representa una porción considerable del PIB, esto puede traducirse en menor crecimiento económico agregado.
  • Menor aportación fiscal: Contrario a la percepción habitual, cuando los ingresos son bajos, la recaudación fiscal efectiva de un autónomo también cae. Aunque el sistema exige cotizaciones altas incluso con ingresos bajos, muchas deducciones y mínimos personales reducen su contribución efectiva en IRPF. Esto crea una situación paradójica: el sistema exige altos pagos fijos pero capta poca recaudación adicional por rentas reducidas, afectando la eficiencia del sistema fiscal.
  • Vulnerabilidad frente a cambios económicos: Los autónomos con ingresos bajos tienen baja capacidad de amortiguar shocks económicos: una subida de precios de materiales, un bajón temporal de la demanda o una crisis sectorial puede empujarlos rápidamente al cierre de actividad. Esto no solo destruye empleo, sino que también reduce el tejido productivo local, especialmente en zonas rurales o ciudades pequeñas.

Políticas públicas en debate para un modelo sostenible de emprendimiento

Ante este panorama, el debate sobre qué hacer con el colectivo de autónomos es intenso y polarizado. Algunas propuestas incluyen:

  • Ajustar la cuota de autónomos por ingresos reales: Una de las reivindicaciones más repetidas por asociaciones de autónomos es que la cuota a la Seguridad Social debería ser proporcional a los ingresos reales, especialmente para los que ingresan por debajo de ciertos umbrales. Esto permitiría que quienes tienen ingresos reducidos no se vean obligados a destinar una parte excesiva de su renta a costes fijos que no están correlacionados con su actividad.
  • Incentivos fiscales para actividades de alto valor añadido: Especialistas liberales argumentan que el sistema fiscal debería favorecer la innovación, la digitalización y la expansión de actividades que generen mayor productividad, en lugar de penalizar a quienes no alcanzan ingresos suficientes. Esto incluiría: deducciones fiscales por inversión en tecnología; bonificaciones temporales para la contratación de empleados; créditos fiscales para formación continua. Estas medidas buscan no solo aliviar la carga de quienes están en pobreza, sino estimular crecimiento económico y creación de empleo de calidad.
  • Fortalecer la formación y reconversión profesional: Partir de la base de que muchos autónomos con ingresos bajos están en sectores de baja productividad implica que la solución pasa -al menos en parte- por incrementar su capacidad de competir en mercados más dinámicos. Programas de formación subvencionados o incentivos a la capacitación continua pueden ayudar a los autónomos a: mejorar sus habilidades digitales; acceder a nuevos nichos de mercado; aumentar su valor añadido y, por ende, sus ingresos.
  • Reducir cargas administrativas y regulatorias: España es uno de los países de la OCDE donde los autónomos enfrentan más trámites y cargas administrativas, generando costes indirectos importantes. La simplificación de trámites, mayor digitalización y reducción de obstáculos burocráticos no solo ahorraría tiempo, sino que libera recursos para que los autónomos se concentren en actividad productiva real.

Banerjee y Duflo (2012) han analizado la condición de pobreza desde numerosas perspectivas, sin embargo, en relación con el trabajo por cuenta propia, destacan la importancia del desarrollo de las microfinanzas para potenciar el espíritu emprendedor de las personas pobres, argumentando que la educación en aspectos de administración de los negocios es fundamental para promover el éxito de los emprendimientos. Si bien los autores distinguen que los microcréditos no son una solución definitiva, brindan una oportunidad para generar trabajos por cuenta propia que proporcionan ingresos valiosos para las personas pobres. Yunus (1999) desarrolló el concepto de microcrédito como una herramienta que podría ayudar a que personas en situación de pobreza puedan emprender. Argumenta que dar acceso a crédito productivo y contribuir en las habilidades emprendedoras de las personas puede coadyuvar con el desarrollo integral de las comunidades.

La promoción del trabajo por cuenta propia y otros tipos de emprendimiento se pueden brindar desde las mismas instituciones de educación. En este sentido, Pérez Sáenz (2017) analiza el impacto de las estrategias de promoción del emprendimiento en Universidades y su efecto en la pobreza. Analizó los programas educativos de 12 entidades de educación superior y encontró que los programas con enfoque en desarrollo de habilidades empresariales han logrado crear una cultura de emprendimiento significativa, generadora de puestos de trabajo y que contribuye a la reducción de la pobreza. Al mismo tiempo, se ha generado evidencia de que el trabajo por cuenta propia favorece a grupos socialmente vulnerables como las mujeres pobres.

Comparación internacional: ¿España está fuera de la media?

En el contexto europeo, España presenta una tasa de autónomos con ingresos por debajo del umbral de pobreza más alta que la mayoría de países de la OCDE. Aunque otros países también enfrentan problemas de bajos ingresos entre trabajadores por cuenta propia, la magnitud del fenómeno en España destaca.

En naciones como Alemania o Francia, existen mecanismos auxiliares como sistemas de ayudas condicionadas, seguros de ingresos, incentivos fiscales procrecimiento, o redes más sólidas de formación profesional que ayudan a sostener a los autónomos en periodos de transición, reduciendo la proporción que vive por debajo del umbral de pobreza. Esta comparación pone de relieve que no se trata solo de una cuestión individual, sino de una falla estructural en la política económica y laboral.

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