La Competencia de Iniciativa y Espíritu Emprendedor en el Aula: Clave para el Futuro Educativo
La educación emprendedora se ha incorporado a todas las etapas educativas, siguiendo las directrices de la Unión Europea. Esta incorporación se ha realizado mediante una variedad de programas formativos basados en la creación de mini-empresas y en la inclusión de asignaturas específicas en la ESO, FP y Bachillerato. Sin embargo, no han tardado en surgir críticas sobre la integración del emprendimiento en el sistema educativo, especialmente por su marcado carácter economicista.
Desde una visión más holística e integradora, entendemos la competencia emprendedora como iniciativa y autonomía personal. La reflexión sobre la educación emprendedora, comprendida de esta manera, nos orienta hacia una mayor complejidad de sus elementos configuradores. La educación emprendedora no se ceñiría exclusivamente a la creación empresarial, sino a la ideación, creación y gestión de proyectos de vida.
En nuestro caso, desde una perspectiva teórica, describiremos ciertas premisas que orienten una educación emprendedora más centrada en la persona y con menos reminiscencias económicas. La construcción del ámbito emprendedor de la identidad personal se realiza mediante la narración de los recuerdos y razonamientos autobiográficos relacionados con experiencias emprendedoras. Por ello, sería conveniente que los educandos tuvieran experiencias educativas relacionadas con el emprendimiento desde edades tempranas.
Una de las más importantes novedades de la nueva ley educativa española, conocida como LOMLOE, es su enfoque competencial. Si la anterior ley (LOMCE) se estructuraba en torno al aprendizaje de contenidos definidos en bloques temáticos, la LOMLOE se centra en las competencias clave, tanto en educación primaria como en secundaria.
En la nueva ley educativa, las competencias clave han sido definidas a partir de la recomendación del Consejo de la Unión Europea relativa a las competencias clave para el aprendizaje permanente, teniendo en cuenta además los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030. Las competencias clave se definen, en esencia, como un conjunto de conocimientos, capacidades y actitudes.
Los conocimientos (“saber”) recogen hechos, ideas y conceptos que adquirimos de manera abstracta; pero son las capacidades (“saber hacer”) las que permiten utilizar y articular los conocimientos asimilados en un contexto determinado, obteniendo de esta manera resultados concretos. El sentido de iniciativa y espíritu emprendedor es una de las nuevas competencias clave que se han incorporado al Currículum de Educación Primaria, con la nueva Ley Educativa: la LOMLOE.
Definición de la Competencia Sentido de Iniciativa y Espíritu Emprendedor
La competencia clave de sentido de iniciativa y espíritu emprendedor se define como la habilidad para transformar las ideas en actos. Está relacionada con la creatividad, la innovación y la asunción de riesgos, así como con planificar y gestionar proyectos con el fin de alcanzar objetivos.
Las personas son conscientes del contexto en el que se sitúa su trabajo y pueden aprovechar las ocasiones que se les presenten. El sentido de la iniciativa y el espíritu emprendedor son el fundamento para la adquisición de cualificaciones y conocimientos específicos necesarios para aquellos que crean algún tipo de actividad social o comercial o que contribuyen a ella.
La competencia supone una combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjuntamente para lograr una acción eficaz. La competencia emprendedora implica desarrollar un enfoque vital dirigido a actuar sobre oportunidades e ideas, utilizando los conocimientos específicos necesarios para generar resultados de valor para otras personas.
Aporta estrategias que permiten adaptar la mirada para detectar necesidades y oportunidades; entrenar el pensamiento para analizar y evaluar el entorno, y crear y replantear ideas utilizando la imaginación, la creatividad, el pensamiento estratégico y la reflexión ética, crítica y constructiva dentro de los procesos creativos y de innovación; y despertar la disposición a aprender, a arriesgar y a afrontar la incertidumbre.
Evolución del Concepto en la Legislación Española
La competencia clave de sentido de iniciativa y espíritu emprendedor no es una novedad. Era una de las competencias clave que aparecían en las Recomendaciones del Parlamento Europeo y del Consejo del 18 de diciembre de 2006 sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente, que podemos decir que es el cimiento sobre el que se sustenta la propuesta de trabajo sobre las competencias clave en todos los países de la Unión.
En la anterior ley educativa, la LOE, se cambió el nombre propuesto por el Parlamento Europeo por el de "Competencia de iniciativa y autonomía personal". La LOMCE ha preferido respetar el nombre que propuso el Parlamento, aunque su nombre real habla de "espíritu de empresa", en lugar de "espíritu emprendedor".
Características de la Competencia Sentido de Iniciativa y Espíritu Emprendedor
Esta competencia se apoya en conocimientos económicos, la organización de la empresa y sus procesos o valores éticos. También incluye destrezas tales como detectar oportunidades de trabajo, tener un pensamiento crítico y creativo o el manejo de la incertidumbre.
A continuación, se detallan algunas características clave:
- Capacidad de análisis
- Planificación, organización, gestión y toma de decisiones
- Adaptación al cambio y solución de problemas
- Comunicación efectiva
- Trabajo individual y en equipo
- Liderazgo y delegación
- Pensamiento crítico
- Responsabilidad
- Autoconfianza, autoestima, autoconocimiento y autonomía
- Evaluación
- Actuar de forma creativa e imaginativa
- Interés y esfuerzo
- Innovación
Dimensiones para Desarrollar la Competencia Emprendedora
El autor, fruto de su experiencia en el mundo universitario y del acompañamiento de proyectos emprendedores, propone un modelo integral que abarca siete dimensiones para desarrollar la competencia emprendedora:
- Dominio personal: Incluye desarrollar la tolerancia al fracaso, la autoconfianza y autoeficacia.
- Pensamiento ético: Los jóvenes tienen que tomar consciencia de que en el entorno emprendedor no todo es válido para alcanzar el resultado esperado. Es absolutamente necesario que los estudiantes aprendan a valorar el impacto que sus proyectos tendrán en el entorno próximo.
- Creatividad: Es una facultad de cualquier ser humano, el pensamiento que permite tener nuevas visiones y formas de entender las cosas. Dentro de esta dimensión, otro aspecto fundamental del pensamiento creativo es la curiosidad, la necesidad humana de observar y hacerse preguntas.
- Detección de oportunidades: Para emprender un nuevo proyecto es necesario detectar previamente una oportunidad y esta es una habilidad especial.
- Evaluación de proyectos: Después de escanear el entorno y detectar oportunidades, la siguiente etapa es analizar y evaluar las diversas opciones. Para trabajar la habilidad de evaluar los nuevos proyectos, los jóvenes pueden aplicar diversas variables: desde la utilidad social hasta la viabilidad económica, la necesidad de recursos o la capacidad de crecimiento.
- Liderazgo y gestión de equipos: La capacidad de organizar el trabajo y el de un equipo, con un estilo de liderazgo apropiado.
- Puesta en práctica y aprendizaje del error: En esta última dimensión emprendedora es donde se trabaja la puesta en práctica del plan: transformar la idea en proyecto. Se trata de aprender de los errores y de realizar los ajustes necesarios. Los estudiantes tendrán que trabajar en esta dimensión algunas habilidades y retos de gestión, que les acercarán al mundo real de las organizaciones.
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Ámbitos en los que se Desarrolla la Competencia
La competencia Sentido de Iniciativa y Espíritu Emprendedor se desarrolla en varios ámbitos, entre ellos:
- Capacidad creadora y de innovación: como tener nuevas ideas sobre los temas que se trabajan en clase.
- Actitud proactiva para gestionar proyectos: organizar las tareas y los conocimientos, así como a las personas si es un trabajo en grupo.
- Asunción y gestión de riesgos y manejo de la incertidumbre: tener en cuenta las probabilidades de obtener diferentes resultados. Este ámbito enlaza con la competencia matemática.
- Cualidades de liderazgo y trabajo individual y en equipo: saber dirigir un grupo de trabajo o las tareas propias, con la actitud adecuada, con capacidades comunicativas, siendo resolutivos.
- Sentido crítico y de la responsabilidad: actuar de acuerdo a unos objetivos comunes y dentro de las normas; tomar decisiones importantes; cambiar la dirección del trabajo cuando surjan problemas, etc.
Ejemplos de Actividades para Desarrollar la Competencia
Cualquier proyecto o problema que propongamos va a favorecer el desarrollo de esta competencia. Por ejemplo, podemos organizar un mercadillo solidario de tarjetas navideñas. Una tarjeta a cambio de un alimento. La recaudación va a un comedor social.
Dentro de la clase, organizamos a los alumnos en grupos. Cada uno será un departamento o área de trabajo:
- Comunicación: deben hablar con alumnos de otras clases, los cuales van a hacer las tarjetas navideñas.
- Marketing y Publicidad: se encargan de promocionar el evento con carteles, mensajes en las redes sociales, etc.
- Dirección: organizan y supervisan el trabajo de los grupos. Son los máximos responsables y tienen la última palabra.
- Ventas: recopilan las tarjetas, preparan el stand e intercambian los productos.
De esta manera, fomentamos el liderazgo, el compromiso y la responsabilidad. Durante unas jornadas, los alumnos deben planificar el proyecto y gestionarlo según avanza. Han de ser críticos y creativos para solucionar los problemas que surjan, a la vez que trabajan su capacidad comunicativa y de negociación.
Otras Competencias Clave de la LOMLOE
Además del sentido de iniciativa y espíritu emprendedor, la LOMLOE contempla otras competencias clave:
- Comunicación lingüística: Es la habilidad para expresar e interpretar conceptos, pensamientos, sentimientos… y para interactuar lingüísticamente de manera adecuada y creativa.
- Competencias matemática y básicas en ciencia y tecnología: La competencia matemática, es la capacidad de utilizar pensamientos lógicos y espaciales y representación de construcciones, gráficos, diagramas, etc. La competencia en materia científica alude a la capacidad y la voluntad de utilizar el conjunto de conocimientos para plantear preguntas y extraer conclusiones. La competencia en materia de tecnología es la aplicación a dichos conocimientos en respuesta a lo que se percibe como necesidades humanas.
- Competencia digital: Entraña el uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad. Se sustenta en las competencias básicas en materia de TIC (tecnologías de la información y la comunicación).
- Aprender a aprender: Ser consciente del propio proceso y necesidades del aprendizaje de cada uno. Esta competencia significa, adquirir, procesar y asimilar nuevos conocimientos y capacidades, así como buscar orientaciones y hacer uso de ellas. La motivación es crucial para adquirir esta competencia.
- Competencias sociales y cívicas: Estas competencias incluyen las personales, interpersonales e interculturales. Son las formas de comportamiento que preparan a las personas para participar de una manera eficaz y constructiva en la vida sociales y profesional.
El Emprendimiento como Pilar Educativo del Futuro
El sistema educativo se ha tenido que adaptar a la nueva realidad con urgencia, pasando del sistema presencial al remoto en tiempo récord. Ante un futuro incierto, uno de los grandes retos del sistema educativo es formar a los jóvenes para que sean resilientes y tengan iniciativa. Los jóvenes tienen que aprender a adaptarse a los cambios con agilidad y ser capaces de innovar y de movilizar recursos para hacer realidad sus proyectos.
Si queremos preparar a nuestros jóvenes para el futuro, las competencias emprendedoras van a ser esenciales. La crisis del coronavirus ha desmontado algunos mitos, como que los emprendedores nacen y no se hacen. Fomentar la iniciativa emprendedora en las aulas es una oportunidad necesaria e ilusionante que requiere del consenso y la cooperación de todos los agentes que forman parte del sistema educativo. Educar en el emprendimiento es una apuesta de futuro.
| Ley Educativa | Enfoque Principal | Tratamiento del Emprendimiento |
|---|---|---|
| LOMCE (Ley anterior) | Aprendizaje de contenidos definidos en bloques temáticos. | Competencia de Iniciativa y Autonomía Personal. |
| LOMLOE (Ley actual) | Competencias clave, definidas a partir de recomendaciones europeas y ODS 2030. | Sentido de Iniciativa y Espíritu Emprendedor, definido como la habilidad para transformar ideas en actos. |
