Las desventajas del liderazgo emocional: ¿Es siempre el mejor camino?
Saber liderar es una de las habilidades más importantes para las personas que trabajan con equipos. Tanto si se trata de un directivo de una empresa, como de alguien que necesita motivar a los demás, tener la capacidad de inspirar y dirigir es fundamental para conseguir todo tipo de objetivos. Y aunque existen muchas formas de lograrlo, una de las más eficaces es el liderazgo emocional.
Este concepto fue introducido por Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Annie McKee en su libro Primal Leadership. En él, hablaban de seis tipos de liderazgo emocional. Cada uno de ellos es útil en una situación determinada, pero la buena noticia es que todos pueden desarrollarse con esfuerzo e implicación.
Sin embargo, el liderazgo emocional no es la única manera que existe de dirigir a un equipo o grupo. En este artículo veremos en qué consiste exactamente y cuáles son sus principales ventajas y desventajas frente a un enfoque más racional.
Liderazgo e Inteligencia Emocional - Daniel Goleman
¿Qué es el liderazgo emocional?
Los estilos de liderazgo descritos por Goleman, Boyatzis y McKee se diferencian de los descritos por otros autores en sus marcados efectos en las emociones de las personas sobre las que se usan. Así, cada uno de los seis tendrá un impacto diferente sobre la forma de sentirse de un equipo o grupo; así, por lo tanto, en función de los resultados que se quieran conseguir, será más eficaz utilizar uno u otro.
Uno de los conceptos más importantes del libro Primal Leadership es que no hay ningún estilo de liderazgo emocional mejor que los demás. Cada uno de ellos tiene una serie de ventajas y puntos que no encajan bien en todas las ocasiones; es necesario conocerlos a la hora de decidir cuál emplear en cada momento. A pesar de que cada uno de ellos tiene características bastante diferentes, todos ellos están basados en la comprensión de las emociones de otras personas. De ahí es de donde viene, precisamente, el nombre de “liderazgo emocional”.
La relación entre liderazgo e inteligencia emocional ha generado máximo interés en la gestión empresarial de la última década. Sin embargo, muy poca gente entiende correctamente a qué se refiere la palabra «emocional». El liderazgo emocional es orientar a una organización o equipo gestionando correctamente no solo acciones y presupuestos, sino también los sentimientos y las expectativas de los que trabajan en el grupo. El líder emocional debe conseguir unos objetivos planificados en el equipo al que dirige. El liderazgo emocional está basado en usar “inteligencia emocional”, un concepto que Daniel Goleman popularizó y actualmente está aceptado como fundamental en un líder de una organización moderna.
Algunas personas piensan que un líder emocional debe ser siempre «agradable» con sus subordinados, pero no es cierto. El líder emocional puede necesitar decir a la gente que se han equivocado o que necesitan cambiar. Lo que diferencia al líder emocional es cómo es capaz de generar los avances en su equipo. Las personas quieren sentirse reconocidas, valoradas en lo que hacen bien y orientadas en lo que no saben hacer.
Las características clave de la inteligencia emocional en el liderazgo incluyen:
- Autocontrol: Evitar dejarse llevar por los enfados que surgen de situaciones problemáticas.
- Motivación: Sentir y mostrar pasión e interés por los planes que se están poniendo en marcha.
- Empatía: Comprender y compartir los sentimientos de los demás.
- Habilidades sociales: Capacidad para construir relaciones efectivas y comunicarse de manera clara.
Hay buenos ejemplos de directivos con cada una de estas características. Por ejemplo, Steve Jobs fue famoso por su capacidad para comunicar y motivar en sus legendarias presentaciones para Apple. Los directivos de Alphabet (la empresa que incluye Google) han entendido el interés de su personal cualificado en desarrollar sus propias ideas y empáticamente les han ofrecido trabajo en proyectos fijados por la empresa y tiempo para proyectos propios.
Ventajas y desventajas del liderazgo emocional
La realidad es que, como prácticamente cualquier otra habilidad o enfoque, esta manera de ver el liderazgo tiene partes tanto negativas como positivas. A continuación veremos algunas de las más importantes. Esto nos ayudará a decidir en cada situación si apelar a las emociones es lo más apropiado, o si por el contrario es necesario que utilicemos un enfoque más basado en la lógica y menos en la empatía.
Ventajas
Es innegable que dirigir a un equipo basándonos en una buena inteligencia emocional va a proporcionarnos todo tipo de beneficios. Uno de los más importantes es que hacerlo nos ayudará a conseguir un equilibrio entre el cumplimiento de nuestros objetivos y la creación de buenas relaciones en el trabajo. Esto probablemente implique sacrificar en cierta medida la eficiencia de la empresa, pero a cambio proporcionará un mayor bienestar y felicidad a todos los trabajadores.
Por otra parte, un buen líder emocional será capaz de potenciar las características positivas de todo su equipo. Utilizando las enseñanzas de este estilo de dirección de grupos, podrá ayudar a los demás a descubrir sus talentos y desarrollarse plenamente. Además, conseguirá que los empleados estén más motivados, algo fundamental para la buena dirección de una empresa.
Desventajas
Sin embargo, emplear un estilo de liderazgo emocional puede no ser lo más óptimo en todas las circunstancias. Las necesidades emocionales, tan importantes para la gestión de la conducta, son atendidas de forma abierta y tolerante. Puede que en ocasiones, el bajo desempeño no se corrija al ser un estilo demasiado permisivo.
El liderazgo emocional puede presentar las siguientes desventajas:
- Puede llevar al líder a actuar de forma impulsiva, provocando problemas de autocontrol.
- En ocasiones, un líder tiene que tomar decisiones complicadas, que pueden ser duras a nivel emocional.
- Puede ralentizar o empeorar los resultados. En ciertos momentos, es necesario que un líder se centre exclusivamente en lo que tiene que conseguir.
- Puede provocar fluctuaciones emocionales. Un exceso de empatía y conexión con las propias emociones puede hacer que estas influyan demasiado en el propio estado de ánimo del líder.
Por lo general, adoptar uno de los seis estilos de liderazgo emocional será muy beneficioso para una empresa o equipo de trabajo. Sin embargo, en ocasiones es necesario examinar si realmente hacerlo es lo mejor para los trabajadores y para los objetivos planteados.
Una persona que ejerce un buen liderazgo es aquella que motiva, resuelve conflictos, toma en cuenta a las personas y respeta todas las opiniones; además, crea un entorno de trabajo participativo, responsable y productivo. En cambio, un mal liderazgo puede convertirse en un impedimento para alcanzar las metas de un negocio. Las desventajas de un mal liderazgo (que puede surgir de un enfoque emocional mal aplicado) incluyen:
- La desmotivación y el desinterés laboral, muchas veces, son provocados por las y los líderes autoritarios que abusan de su poder y no reconocen el esfuerzo de las personas.
- El mal liderazgo puede ser una de las principales causas para que una persona renuncie a su trabajo.
- Las personas que ejercen un mal liderazgo suelen ser desorganizadas y poco eficientes para distribuir tareas y asignar responsabilidades.
- La ausencia de una persona que ejerza un liderazgo positivo puede provocar ambientes laborales tóxicos en los que predominen la falta de comunicación, las relaciones de desconfianza y las altas cargas de trabajo.
- Impulsar el crecimiento de cada integrante del equipo es una de las claves para construir un negocio sólido.
Tabla comparativa: Liderazgo Emocional vs. Liderazgo Racional
| Característica | Liderazgo Emocional | Liderazgo Racional |
|---|---|---|
| Enfoque principal | Emociones, relaciones, bienestar del equipo | Lógica, objetivos, eficiencia, resultados |
| Toma de decisiones | Puede ser influenciada por sentimientos, busca consenso | Basada en datos, análisis y hechos |
| Impacto en el equipo | Alta motivación, cohesión, desarrollo personal | Claridad en tareas, estructura, puede generar presión |
| Riesgos | Impulsividad, decisiones blandas, menor eficiencia en ocasiones | Desmotivación, falta de empatía, ambiente rígido |
| Beneficios | Bienestar, lealtad, talentos potenciados | Resultados rápidos, cumplimiento de metas, control |
El estilo de liderazgo afiliativo, por ejemplo, se orienta en las personas, las relaciones y las emociones por encima de las tareas y los objetivos. Se implementa ofreciendo feedbacks positivos y señalando las fortalezas y bondades de los integrantes del equipo reforzándolos con regularidad. Además, se debe fomentar, mediante herramientas de cohesión, conversaciones entre el líder y los colaboradores (y entre ellos mismos) para que se conozca a la persona más allá del perfil profesional. Estarás de acuerdo conmigo, que las relaciones laborales entre los compañeros serán diferentes y mucho más ricas si conocen ciertas aristas de su vida privada (valores, hobbies, pasiones, propósito vital, personas importantes en su vida, etc.).
Como he comentado antes, el liderazgo afiliativo es complementario a otros estilos de liderazgo. Por ejemplo, se puede utilizar un estilo de liderazgo democrático a la vez que se toma interés por las circunstancias que envuelven la vida de tus colaboradores. Al fin y al cabo, como decía José Ortega y Gasset: "Somos nosotros y nuestras circunstancias", y éstas hay que tenerlas en cuenta pues influyen de manera positiva o negativa en el desempeño de las personas.
