Cómo Negociar con Tus Padres para una Mejor Convivencia Familiar
Nos pasamos los días discutiendo con nuestros hijos (o padres) por lo que hacen. O por lo que no hacen. O por cómo lo hacen. ¿Y si con algunas técnicas básicas de negociación pudieras cambiar la calidad de la vida en casa?
Acepta la Negociación como Parte de la Vida
Lo que es diferente nos da miedo. Y sentimos atracción por lo parecido. Aceptar que la negociación forma parte de tu vida es el primer paso. Con una sonrisa honesta en la cara, no quieres transmitir enfado sino calor, comprensión, cariño.
La Técnica del Espejo: Creando Conexión
Aprovechando el principio de la atracción por lo parecido, la técnica del espejo busca insinuar a nuestro interlocutor que somos similares. Esto se puede hacer con el tono de voz, con la postura, con la apariencia, pero la base es aún más fácil: basta con repetir las últimas tres palabras (o la palabra importante en ellas) de la frase que nos acaban de decir. La repetición se hace en forma de pregunta y puede empezar con un “perdona pero…” o similar. Esto hará que el otro se vea forzado a dar más detalles de lo que está pidiendo y te dará más información.
Reconoce y Etiqueta las Emociones
La negociación no son calculadoras, la negociación son emociones. Reconoce las emociones del otro y etiquétalas, reconócelas, dales un nombre. ¿Cuántas veces tu hijo estaba llorando desesperadamente porque, decía, que quería X, Y o Z pero lo que en realidad buscaba era un poco de atención? Etiquetar una emoción negativa la diluye. Etiquetar una emoción positiva la refuerza. Buscar la empatía con tu interlocutor obra milagros.
El Poder del "No" y la Verdad del "Tienes Razón"
A veces es mejor conseguir un no que un sí. Un “no” empieza la negociación, no la acaba. Nos da algo con lo que trabajar. En lugar de intentar conseguir muchos “sí” que van a acabar en un no, haz lo contrario. Algo parecido pasa cuando te dicen “tienes razón”. Parece muy positivo, pero puede que sea otra táctica para hacerte contento y que te calles. O lo piensan realmente, pero es un reconocimiento temporal asociado a tu “discurso” que no interiorizan suficientemente.
Estrategias Avanzadas para una Negociación Efectiva
Las técnicas anteriores nos ayudan a entender mejor lo que quiere el otro y a crear un ambiente de cooperación. Un inciso sobre los
Anclaje de Valores y Precios Objetivo
Por ejemplo, casi nadie acepta una oferta inferior a la mitad de lo que ha propuesto, aunque eso fuera mejor que nada. Nos arriesgaremos más para evitar pérdidas que para conseguir una ganancia. Anclamos nuestros valores. No podemos evitar basar nuestras réplicas en el primer valor que nos dan. Si no proponen un salario X, en lugar de replicar con el valor Y que teníamos en mente intentaremos sumar un porcentaje a X. Estos patrones no implican que tengamos que ser nosotros los que empecemos una negociación. De hecho, cuando nos falte mucha información es mejor dejar que el otro empiece y descubra sus cartas. Y si empezamos nosotros mejor dar un rango que suena menos “agresivo” que un número concreto, sabiendo que la otra parte se cogerá a la parte del rango que más les beneficie, claro. Recuerda también que en ese momento puedes aprovechar para aceptar el rango bajo a cambio de otras contrapartidas que para ti sean importantes pero que para la otra parte sean “baratas”. Define tu precio objetivo, mejor que no sea un número redondo.
Preguntas Abiertas y la Pelota en su Tejado
Deja que tu interlocutor se crea que manda en la negociación. Que hable y proponga la solución él mismo. La manera de hacerlo es a través de responder a sus propuestas con preguntas abiertas que le fuercen a seguir conversando. Del tipo “¿Cómo se supone que puedo conseguir esto?”. En este punto, su petición no es ya tu problema sino el suyo. Le pasas la pelota para que él mismo piense cómo solucionar su problema. Este tipo de preguntas son las típicas de todo periodista: el “quién”, “qué”, “cuándo”, “cómo” y “porqué”. Pero sobre todo el qué y el cómo son ideales aquí: ¿qué esperas de esto? ¿cómo se supone que debo hacerlo?,… Y repito de nuevo, pregunta con sinceridad y sin emociones negativas. Las amenazas y presiones solo llevan a acuerdos que no contentan a nadie y que todos intentarán después no cumplir con cualquier excusa.
5 trucos de negociación del FBI que cambiarán tu vida Método (Chris Voss)
El Arte de la Persuasión: Más Allá de la Negociación
El lector avizor a lo mejor se ha dado cuenta ya que estas técnicas vienen del libro Never Split the Difference (Negocia como si tu vida dependiera de ello) de Chris Voss, antiguo negociador del FBI. ¿Y si, de hecho, no hiciera falta ni negociar? ¿Y si puedes persuadirle o influenciarle sutilmente para que él mismo llegue a la conclusión que quieres? Los principios de persuasión para tal fin te los trae este clásico: “How to Win Friends & Influence People” por Dale Carnegie. ¡También tenemos edición para adolescentes!
Principios Clave de Dale Carnegie:
- No critiques, condenes o te quejes de lo que hacen tus hijos/empleados/…. Criticar nunca provoca un cambio de actitud si no un enfrentamiento o una excusa.
- La gente quiere sentirse importante y querida. Despiértales las ganas de hacer.
- Interésate (honestamente) por los demás.
- Sonríe. Pásatelo bien con lo que haces.
- Recuerda y usa el nombre de las personas. Apúntatelo la primera vez si hace falta.
- Anima a la gente a hablar de sí mismos y de sus problemas. Mucha gente lo que más quiere es una audiencia.
- Relacionado con el anterior, habla de temas que les interesen. Haz que se sientan importantes.
- No intentes convencer ganando la discusión. Aunque acepten tu punto de vista, si es a regañadientes la paz no va a durar mucho.
- Respeta siempre la opinión de los demás. Nunca les digas directamente que están equivocados. Déjales siempre una escapatoria, que no se sientan acorralados. No buscas su destrucción ni humillación, simplemente quieres que las cosas se hagan mejor la próxima vez.
- Busca un sí (sincero) rápidamente para crear una tendencia positiva. Fijaros que este principio parece contradictorio respecto al de cuidado con buscar el sí del libro anterior. Pero son dos “síes” diferentes. Hay que evitar que la gente vaya diciendo que sí solo para que te calles.
- En toda conversación, deja que el otro sea el que hable más.
- Deja que el otro piense que la idea es suya. Que te dé igual quien se lleve el mérito siempre que se haga lo que tú busques.
- Todos tienen dos motivos para hacer algo, el real y el que queda bien.
- Teatraliza tus ideas. Sé creativo y original con la manera de presentarlas.
Preparando la Conversación con tus Padres
«Es que no sé cómo hablarlo con ellos», «Siempre que hablamos nos acabamos gritando», «Parece que lo dicen solo para fastidiarme», «Me habían dicho que sí, pero ahora resulta que no»... Te guste o no, la decisión final la suelen tomar los padres. Y tú tienes que conseguir convencerlos.
Define tus Objetivos y Alternativas
¿Para qué quieres sentarte a hablar con ellos? Antes de sentaros juntos haz una lista con lo que quieres y los aspectos a los que podrías renunciar si es necesario. Cuando dicen que «no» a tus peticiones, se guían por sus ganas de protegerte (siguen viéndote como a un niño), y tal vez por experiencias pasadas donde las cosas no han ido como ellos querían. Si ellos piensan que lo que pides puede llevar a alguna situación de peligro, no habrá acuerdo posible: deberás ofrecer alternativas que cubran este peligro. Un ejemplo sería si quieres irte con amigos al extranjero: si los padres sufren por no saber cómo estarás, quizás habrá que comprometerse a llamar cada noche.
Elige el Momento Adecuado y Ten Paciencia
Al igual que tú puedes estar cruzado por un mal día en el instituto, o por una discusión con un amigo, los padres también tienen momentos en los que están más receptivos. Los grandes acuerdos pueden requerir tiempo, incluso varias reuniones. Las prisas solo te pondrán nervioso y añadirán tensión a la discusión. Tanto si has llegado a un acuerdo satisfactorio o no, puedes demostrar tu madurez siendo agradecido por el tiempo que te han dedicado.
Construyendo una Comunicación Abierta y Sincera
Lo más probable es que hables con tus amigos mucho más que con tus padres. Es natural, incluso aunque tú y tus padres tengan una relación estupenda. De todos modos, sigue siendo muy bueno contar con la ayuda, los consejos y el apoyo de los padres. También puedes contar con el apoyo de otros adultos que sean importantes en tu vida. Tal vez haya un profesor, mentor o entrenador con quien te gusta hablar. Al principio, te puede parecer extraño eso de abrirte, sobre todo cuando hables sobre algunos temas. O tal vez te parezca difícil si hace mucho que no hablas con tus padres con sinceridad. Aquí encontrarás algunos consejos para facilitártelo.
Hábitos para una Conexión Diaria
Hablen sobre las cosas cotidianas y háganlo cada día. Cuanto más se hace algo, más fácil resulta hacerlo. Hablar con los adultos que forman parte de tu vida sobre las cosas de cada día ayuda a afianzar vuestro vínculo. Y pone las cosas más fáciles para cuando necesites hablar sobre temas más serios. Encuentren algo sobre lo que hablar todos los días. Las conversaciones pueden ser breves e informales. Habla sobre cómo le fue a tu equipo en el último partido. Comparte algo que haya dicho tu profesor. Háblales sobre un proyecto que están haciendo en la escuela. Comparte con ellos un post o una imagen que sean divertidos. Hasta hablar brevemente sobre lo que habrá para cenar puede ayudar a sentirse más cerca.
Actividades Compartidas para Fomentar el Diálogo
Hagan cosas juntos con las que disfruten ambas partes. Salgan a dar un paseo. Hagan ejercicio físico juntos. Cocinen, coman, jueguen, pongan o toquen música o salgan a dar una vuelta. Estas actividades les ofrecerán oportunidades para conversar. Nunca es demasiado tarde para empezar. Si parece que las cosas se han torcido entre tú y uno de tus padres (o ambos), entra con suavidad. Comenta una cosa divertida que haya hecho tu perro. Vean una comedia juntos para compartir unas buenas risas.
Manejando Conversaciones Difíciles
Tal vez tengas que dar una mala noticia a tus padres, como que has suspendido un examen. Tal vez tengas miedo o te sientas estresado por algo. O tal vez haya algo importante que quieras compartir con tus padres, como que hay una persona especial en tu vida. Pero no sabes cómo reaccionarán. O cómo te sentirás tú cuando se lo cuentes. O si encontrarás o no las palabras adecuadas para decírselo.
Pasos para Abordar Temas Sensibles:
- Clarifica tu Objetivo: ¿Quieres contarles algo importante? ¿Quieres pedirles ayuda? ¿Quieres que te escuchen? ¿Necesitas que te apoyen? ¿O que te den consejos? ¿Necesitas que te den permiso para algo? ¿O ayuda en un problema que tienes? Ayuda mucho tener claro qué es lo que quieres. Ponlo en palabras: "Necesito contarles un problema que tengo. Solo quiero que me escuchen ahora para que sepan qué es lo que me está angustiando. "Necesito que me aconsejen sobre algo. "Necesito que me den permiso para hacer una excursión con la clase la semana que viene."
- Expresa tus Preocupaciones: ¿Te preocupa cómo podrían reaccionar tus padres u otro adulto? ¿Estás asustado porque se podrían sentir decepcionados o enfadarse mucho? ¿Avergonzado por tener que hablar sobre algo delicado o muy personal? ¿Te sientes culpable de haberte metido en problemas? No permitas que estas emociones te impidan hablar con tus padres. En lugar de ello, deja que tus sentimientos formen parte de la conversación. "Les quiero contar algo que es bastante personal. Y me preocupa cómo podrían reaccionar. "Necesito hablar con ustedes. "Necesito explicarles algo. "Tengo que contarles algo. No estoy nada de orgulloso de lo que he hecho, y es probable que se enfaden. Pero sé que se los tengo que explicar."
- Practica: Si crees que vas a ponerte nervioso o que te vas a bloquear cuando llegue el momento de hablar, prueba a practicar lo que quieres decir ante un espejo. O practica delante de un amigo. La práctica ayuda a construir la seguridad en uno mismo.
- Elige el Momento y Lugar Adecuados: Busca un momento en que tus padres u otro adulto con quien quieras hablar no estén ocupados haciendo otra cosa. Pregúntales: "¿Podemos hablar? ¿Es un buen momento?" Trata de buscar un lugar tranquilo y privado donde no haya distracciones ni otras personas alrededor.
Superando el Miedo a Cuestionar y a Cuestionarse
Hace unos días, en mi formación sobre planificación, una de mis alumnas contó que tener una conversación con sus padres sobre algunos temas era algo inviable. Le comenté que inviable era que yo saliera volando por la ventana, pero que es totalmente viable sentarte delante de tus progenitores y tener una conversación con ellos. Luego le planteé una pregunta: “¿A qué le tienes miedo?”. Ella respondió que, aunque no fuera su intención, ellos se tomarían la conversación como un ataque. Le respondí con otra pregunta: “¿Y?”. Su miedo, probablemente, tenga que ver con no creerse capaz de sostener la incomodidad de cuestionar, de cuestionarlos, de cuestionarse a ella misma. Porque de alguna manera, esa conversación y ese cuestionar, se convierten en deslealtad e, incluso, en desobediencia. Pero es que ya no tenemos ocho años, tenemos más de treinta, de cuarenta, de cincuenta. Y seguimos obedeciéndoles a ellos. Y desobedeciéndonos a nosotras. Seguimos culpando a las circunstancias, a nuestra educación, a nuestras creencias de los comportamientos que repetimos una y otra vez y que nos dejan en el mismo lugar una y otra vez. No voy a hablarte de la culpa, pero sí de la responsabilidad. De la que le debes a tu divina persona. Si tú no te haces responsable de lo que piensas, dices y haces, no ejerces tu poder.
Herramientas para Conversaciones Delicadas:
- Prepárate emocionalmente: antes de hablar, respira y reflexiona sobre lo que quieres contar y sobre lo que sientes. También sobre la respuesta que puedes tener, pero no para preparar el contraataque, sino para asegurarte de que vas a mantener la calma. Recuérdate que cómo se tome el otro tus palabras no depende de ti, sino del otro. Pregúntate qué es lo peor que puede pasar para darte cuenta de que tampoco es tan horrible. Y también qué es lo mejor, que siempre es, para empezar, validar lo que sientes y saberte merecedora de expresarlo.
- Practica la comunicación asertiva: sé clara y respetuosa. Utiliza frases como “Me siento…” en lugar de “Tú siempre…”, para que el enfoque sea algo objetivo y no una acusación. Di las cosas como te gustaría que te las dijeran a ti. Agradece lo que han hecho por ti y recuérdales que lo que estás diciendo es porque quieres ser lo más feliz posible.
- Acepta la incomodidad: estas conversaciones no serán fáciles, pero son necesarias. Acepta que puede haber resistencia o desacuerdos, y está bien. No tienes que convencer a nadie, solo contar lo que necesitas para sentirte libre.
- Ten paciencia: no todas las conversaciones tendrán un resultado inmediato. Ellos también están lidiando con sus marrones y con sus propias creencias, y cambiar patrones lleva tiempo y mucho esfuerzo. Sé compasiva contigo misma y con ellos.
Honrando el Pasado y Creando un Futuro
Cuestionar las creencias heredadas no es un acto de deslealtad ni de falta de consideración. Sí es un acto de autoamor enorme. Aprender a escucharte, a hacerte caso, a priorizarte, a hacerte responsable, a empoderarte es la única manera de que te pase lo que quieres que te pase. Honrar a los que te han criado no significa seguir sus pasos ciegamente, sino agradecer sus enseñanzas y, desde ahí, decidir cuál es el camino vas a tomar para que la vida te aplauda y te dé las gracias por lo que has hecho con ella.
| Categoría | Técnica/Principio | Descripción Breve |
|---|---|---|
| Conexión | Técnica del Espejo | Repetir las últimas palabras del interlocutor para crear similitud. |
| Emociones | Etiquetar Emociones | Reconocer y nombrar los sentimientos del otro para diluir lo negativo y reforzar lo positivo. |
| Comunicación | Preguntas Abiertas | Fuerzan al interlocutor a proponer soluciones, transfiriendo la responsabilidad del problema. |
| Estrategia | Aceptar un "No" | Un "no" inicia la negociación, proporcionando un punto de partida para el diálogo. |
| Asertividad | "Me siento..." | Expresar sentimientos en lugar de acusaciones para un diálogo más objetivo y respetuoso. |
| Paciencia | Tiempo y Flexibilidad | Reconocer que grandes acuerdos pueden requerir tiempo y múltiples conversaciones. |
