Factores clave que influyen en la decisión de emprender un negocio
Emprender es mucho más que iniciar un negocio; es una travesía repleta de sueños, desafíos y la posibilidad de transformar la realidad. Muchas personas inician un negocio con grandes expectativas, pero pocos logran consolidarlo y hacerlo crecer. No se trata solo de una buena idea; hay factores determinantes que influyen en el éxito de cualquier emprendimiento.
El mundo del emprendimiento está lleno de desafíos y oportunidades. Sin embargo, las estadísticas son alarmantes: el Centro para el Desarrollo de la Competitividad Empresarial (CETRO-CRECE) cita que el 80% de los emprendimientos fracasa antes de los cinco años y el 90% no llega a los diez años. Existen numerosos factores internos y externos que pueden influir en el éxito o fracaso de un emprendimiento y la gestión de un negocio.
Definición y concepto de emprendimiento
El término emprendedor se deriva de la voz castellana "emprender". Esta proviene a su vez de los vocablos latinos "in" (en) y "prendĕre", y significa acometer o comenzar una obra, un negocio, especialmente si las actividades involucradas suponen dificultad o peligro (RAE, 2012). A principios del siglo XVI, se utilizó en Francia el vocablo "entrepreneur" para designar a los aventureros que se arriesgaban a explorar el nuevo mundo en busca de mejores oportunidades, sin saber qué les depararía el futuro. El término también fue asociado con militares expedicionarios, constructores de vías terrestres y arquitectos. Por su parte, el vocablo emprendedor ha sido relacionado en la actualidad con la voluntad o capacidad que tiene un individuo para enfrentar la incertidumbre. No obstante, el emprendedor asume riesgos con la esperanza de obtener una recompensa en el futuro (Brunet & Alarcón, 2004; Morales & Segoviano, 2016).
De acuerdo con la concepción clásica, el emprendimiento se desarrolla con base en las acciones de un agente que utiliza los medios de producción para fabricar nuevos productos, a pesar del riesgo y de la incertidumbre ante la ocurrencia de eventos futuros desconocidos (Brunet & Alarcón, 2004; Tarapuez, Zapata & Agrenda, 2008; Valenciano & Uribe, 2009). Este agente es un líder, un previsor y un evaluador de proyectos, que moviliza recursos desde una zona de bajo rendimiento hasta una de alta productividad. De acuerdo con la concepción contemporánea del término, el emprendedor se perfilaría como un agente innovador y dinamizador del desarrollo económico y social.
Según Formichella (2002), Schumpeter (1942, citado en Formichella, 2002) y Drucker (1985, citado en Formichella, 2002) coinciden en que el emprendedor es un individuo fuera de lo común, pues promueve innovaciones; alguien cuyas acciones causan cambios en la sociedad y en los mercados. Los emprendedores propician la innovación, que es el elemento central del crecimiento económico y, por ende, del desarrollo social. El efecto esperado de una iniciativa de emprendimiento es la creación de una nueva empresa, la cual obedece a un proceso dinámico que implica una permanente realimentación en sus componentes y variables (Brunet & Alarcón, 2004). Esto es lo que Kirzner (1998) denomina el elemento empresarial, aspecto que relaciona con toda acción humana que está presente en la actividad económica: un rasgo que, con todo, no se puede analizar en términos de economía, maximización o con criterios de eficiencia.
Como bien lo compila Varela (2001), para Shapero (1975, citado en Varela, 2001), la creación de empresas es el resultado final de una acción humana muy especial y el comienzo de otra. El emprendimiento es un modelo social y económico que tiene como propósito impulsar la creación de empresas. Se requiere de un producto, un servicio o un proceso innovador para que una iniciativa empresarial pueda ser catalogada como un verdadero emprendimiento. Por medio de la identificación de factores relevantes, se puede definir el emprendimiento como la iniciativa personal de idear, montar y poner en marcha una nueva empresa.
Factores que influyen en la decisión de emprender
Crear una empresa va mucho más allá de tener una buena idea de negocio, de registrar un nombre y empezar a vender. Hay mucho por hacer cuando se crea un negocio. Antes de nada, necesitas tener claro cómo vas a generar ingresos, cuál será tu propuesta de valor y a qué público vas a dirigirte.
1. Factores internos: El corazón del emprendedor
Empezar por los factores internos no es de extrañar, son al fin y al cabo los detonantes de un inicio empresarial. Los factores internos son aquellos que dependen directamente del emprendedor y su equipo.
1.1 La idea y su materialización
Esa idea que ronda por la cabeza, pero que nunca se llega a materializar, ni a hacer realidad. Por una falta de concreción o porque nunca se ha hecho antes. El éxito de un negocio empieza en la mente del emprendedor. La iniciativa personal es el factor más relevante a la hora de comenzar la creación de una nueva empresa, seguido de la oportunidad de poner un nuevo negocio. Contrario a lo que comúnmente se suele creer, el desempleo no es un impulsor del emprendimiento, así como tampoco lo es la tradición familiar.
Esta iniciativa personal concuerda con lo que Shapero (1985, citado en Varela, 2001) denomina el evento empresarial, que es la condición individual, empresarial y social para que se dé la creación de una nueva empresa; imperativo que está definido por cinco características interrelacionadas entre sí: iniciativa, recursos, administración, autonomía y riesgo. Dicha perspectiva concuerda además con la teoría de motivación al logro de MacClelland (1961); la teoría de cambio de trayectoria vital, de Shapero (1985, citado en Varela, 2001), y la etapa de motivación del modelo de formación de empresas de Varela (2001). Nadie obliga a un emprendedor a crear su propia empresa: es su propia iniciativa (Franco y Urbano, 2010), o es el resultado de un impulso interior que lo moviliza en tal sentido. Para Valenciano & Uribe (2009), la idea de constituir una empresa debe ser el fruto de una profunda reflexión y del convencimiento de ser emprendedor.
1.2 Cualidades y habilidades del emprendedor
De acuerdo con los individuos encuestados, las principales características que debe tener un emprendedor son la persistencia, la motivación, la innovación y el liderazgo. Aunque en menor escala, también se destaca la importancia de la creatividad y la organización. Las anteriores características también están presentes en las listas que presentan en sus estudios Varela (2001) y Timmons (1999, citado en Varela, 2001); compendios mucho más amplios que han sido agrupado por sus autores en varias categorías.
Sobre los mitos del empresario, Varela plantea que, aunque muchas compañías ejemplares requirieron una invención o tecnologías avanzadas, la gran mayoría de las empresas nuevas se basan en tecnologías convencionales o conocidas. De lo anterior se puede inferir que, si bien es cierto que las nuevas tecnologías, al igual que la invención y la innovación, son necesarias para el proceso de creación de empresas, la característica esencial para el emprendimiento es el espíritu empresarial. El espíritu empresarial es el factor clave del desarrollo económico. Determina con qué rapidez y precisión un sistema económico identifica y responde a las oportunidades de beneficios inherentes a las situaciones de desequilibrio. Por lo tanto, genera una mayor coordinación de las actividades económicas en un momento dado y aumenta la tasa de crecimiento de la economía a lo largo del tiempo.
Para Drucker (1985, citado en Formichella, 2002), en el proceso empresarial se necesitan conocimientos, habilidades, actitudes, aptitudes y atributos específicos; sin embargo, ante todo se requiere trabajo para lograr la formación y el desarrollo que el proceso exige. Las personas son heterogéneas tanto en sus creencias como en sus deseos, estas diferencias explican el motivo por el que algunos individuos deciden convertirse en empresarios y otros eligen trabajar para alguien más.
- Diferentes aspiraciones y actitudes para emprender: Birley y Westhead (1994) determinaron que las personas emprenden porque necesitan satisfacer sus necesidades de aprobación, dependencia y desarrollo personal.
- Diferencias en habilidades: Es interesante evaluar este factor, ya que personas muy hábiles trabajan para otros y no son capaces de dirigir sus propios negocios (Bates, 1995).
- Diferentes costos de oportunidad: El costo de oportunidad es el valor de la mejor opción no realizada. Esto explica porque muchos ejecutivos que trabajan en grandes compañías no quieren emprender, ya que ganan salarios muy altos y con menor riesgo (Eatwell, Milgate, & Newman, 1989).
- Uso de técnicas de toma de decisiones: Las técnicas que empleen las personas al emprender un negocio harán que tengan una mejor capacidad de toma de decisiones futuras (Patel & Fiet, 2009).
Resiliencia: Todo emprendedor enfrentará obstáculos. Capacidad de aprendizaje: El mercado cambia constantemente. ¡Sí, definitivamente! Si no tienes conocimientos en negocios, puedes empezar con cursos en línea, libros y tutoriales gratuitos. Consejo: No esperes a «saberlo todo» para comenzar.
1.3 El equipo
Poder delegar y diversificar las tareas de un proyecto emprendedor es un factor clave para su consecuente desarrollo empresarial. No rodearse del talento apropiado: El éxito del negocio también depende del equipo que lo conforma. No tienes por qué hacerlo todo tú. Delegar tareas y rodearte de personas con experiencia en distintas áreas te permitirá centrarte en lo que mejor sabes hacer.
1.4 La experiencia y conocimientos del ramo
Como es lógico no es lo mismo emprender en un ámbito o mercado en el que ya has trabajado, que emprender en uno totalmente nuevo y desconocido. Falta de experiencia y conocimientos profundos del ramo o sector: Es fundamental conocer a fondo el mercado y el sector en el que se opera.
1.5 Planificación y gestión
La falta de planificación estratégica, la ausencia de un plan de negocio, y la gestión financiera deficiente son solo algunos de los obstáculos internos que los emprendedores deben superar. La precariedad también es otro de los obstáculos que se han señalado.
- Falta de planificación estratégica: Sin una visión clara y un camino definido, cualquier negocio está destinado al fracaso. Desarrollar una planificación estratégica sólida: Definir claramente la visión, misión y objetivos del negocio.
- Ausencia de un plan de negocio: Un plan de negocio detallado es esencial para guiar el crecimiento y desarrollo del emprendimiento. Una buena planificación financiera es una de las bases más sólidas para cualquier negocio. Conocer bien tus gastos, prever escenarios y ajustar tu presupuesto te permitirá tomar decisiones más acertadas desde el inicio. Un buen plan no solo marca el rumbo, también te ayuda a medir tus avances y ajustar el camino cuando sea necesario.
- Falta de conceptualización, diseño, evaluación, implementación y escalamiento del negocio: Todo negocio debe estar bien estructurado desde su conceptualización hasta su escalamiento.
- Gestión financiera deficiente: La falta de control y planificación financiera puede llevar al colapso del negocio. Uno de los errores más frecuentes es subestimar la necesidad de una buena planificación económica. No lo dejes para cuando ya haya problemas. No hay una cifra única, ya que depende del tipo de emprendimiento que quieras iniciar. Ejemplo: Muchos emprendedores empiezan con capital propio, pero a medida que crecen, buscan inversión externa. Consejo: Antes de invertir grandes cantidades de dinero, realiza un presupuesto detallado y busca opciones de financiamiento si es necesario.
2. Factores externos: El entorno del negocio
Tanto los factores internos como los externos juegan un papel crucial en el éxito o fracaso de un emprendimiento. Los mercados y entornos cambian constantemente, lo que requiere resistencia al cambio y adaptabilidad.
- Competencia feroz: La existencia de competidores puede dificultar la entrada y permanencia en el mercado. Interesa profundizar y estudiar bien el plan de empresa. Me refiero a buscar, analizar, investigar qué necesitan tus futuros clientes, cuáles son sus preferencias, quiénes son tus competidores y qué están haciendo, etc.
- Tecnología en constante evolución: La tecnología cambia rápidamente y puede afectar tanto positiva como negativamente a un negocio. Tecnología y software: Desarrollo de apps, inteligencia artificial, automatización de procesos. Consejo: Investiga el mercado antes de decidir en qué sector entrar.
3. Motivaciones para emprender
Las personas emprendedoras no solo buscan ganarse la vida, sino también resolver problemas y dejar una huella en el mundo. Según el informe GEM España 2022-2023, la motivación principal para más del 70% de las personas emprendedoras es "ganarse la vida debido a la escasez de trabajo". Cada persona emprendedora posee una motivación única y una historia personal que le ha impulsado a aventurarse en la creación de un proyecto.
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A continuación, se presentan diversas motivaciones que pueden impulsar a emprender un proyecto:
- Realización personal: La pasión por un proyecto puede ser el motor que impulse a algunas personas a perseguir sus sueños. Sin embargo, además de la pasión, se requiere disciplina y conocimiento para alcanzar el éxito de cualquier emprendimiento. Carlos Martínez, ex fundador de Enjoyers y fundador de Tengo Mentalidad Emprendedora, comenta sus motivaciones: inicialmente, se veía motivado por “ganar pasta” pero con el tiempo ha experimentado una creciente tendencia hacia la realización personal.
- Aspectos económicos: La posibilidad de obtener elevados ingresos es un fuerte motivador para muchas personas a emprender. Un negocio exitoso puede ofrecer estabilidad financiera y un aumento sustancial en los ingresos en comparación con un empleo tradicional.
- Independencia: La búsqueda de independencia, tanto financiera como personal, es otra gran motivación. Al ser tu propio jefe tienes el control de tu destino, puedes tomar tus propias decisiones y trabajar en tus propios términos. Esto supone una gran motivación para quienes buscan un equilibrio más satisfactorio en su vida diaria, como es el caso de Beatriz Turumbay, CPO Externa de Code Contract.
- Cambios personales: Momentos significativos en la vida personal o profesional, como un cambio de carrera, el desempleo, una mudanza o una nueva etapa vital como la maternidad/paternidad, pueden ser factores desencadenantes para emprender. Un ejemplo es el caso de Paula Villamarín, CEO LinkedAI, quien argumenta que “Cada paso que he dado, ya sea mudarme a un nuevo país o hacer un pivot estratégico, ha sido clave para la realización de mi visión."
- Impacto social: El deseo de tener un impacto positivo en la comunidad o en el mundo es otra motivación clave. Estas personas no solo buscan el éxito material, sino también contribuir a la solución de problemas sociales, económicos o ambientales. Mercedes Boyero, CEO y co-fundadora de ONKLUB, comenta que “Emprendí para crear oportunidades y generar un impacto positivo en la sociedad, orientando a jóvenes talentos y ayudándoles a encontrar sus primeros empleos."
- Superación personal: El deseo de desarrollar nuevas habilidades, enfrentar desafíos y crecer continuamente impulsa a otras personas a lanzar su propio proyecto. Gerónimo Marsico, CEO de TwinTune relata que “A los 16 años emprendí con el objetivo de superarme personalmente y ser un apoyo económico para mi familia."
- Dejar un legado: Muchas personas emprendedoras están impulsadas por el deseo de dejar un legado duradero. Quieren construir algo que perdure en el tiempo, que trascienda su propia vida y que contribuya de manera positiva a la sociedad y al mundo en general. Esta motivación se ve ejemplificada en figuras como Elon Musk, quien subraya "Siempre tengo optimismo, pero soy realista. No comencé Tesla o SpaceX con la expectativa de un gran éxito."
Recuerda que tus motivaciones pueden ir cambiando a lo largo del tiempo como tu proyecto, pero las ganas de emprender siempre permanecen. Mi experiencia me dice que si estás decidido a emprender debes elegir un negocio que te motive, que te guste, a ser posible que te apasione.
Etapas y desafíos del emprendimiento
De acuerdo con lo anterior, se puede afirmar que el proceso de creación de una empresa involucra una serie de etapas que incluyen la sensibilización, la gestación de la idea y del plan de negocio, la gestión de los recursos, la legalización, el montaje, la puesta en marcha de la iniciativa y su consolidación.
1. La fase de puesta en marcha
Entre los emprendedores encuestados, la puesta en marcha del negocio es la fase predominante, seguida de lejos por las fases de gestión de recursos y de montaje del negocio. La puesta en marcha del negocio coincide con el modelo de formación de empresas de Varela (2001): la etapa de nacimiento del negocio, en la cual se realizan los trámites legales, se adquieren materias primas y equipos, y se inician las labores de producción y venta de productos o servicios. A continuación sigue la fase de puesta en marcha del negocio, la cual es crucial para el proceso de formación de la empresa.
En esta etapa, el emprendedor tiene que afrontar dificultades y obstáculos que pueden poner en entredicho su carrera empresarial. El espíritu empresarial y el apoyo de las redes de contactos son cruciales para el éxito de este proceso. La fase de la puesta en marcha coincide además con la etapa de nacimiento que planteó Gibb (1988, citado en Varela, 2001) en su modelo de formación de empresas: paradigma que está compuesto de seis etapas y que es muy apropiado para los emprendedores de los países en vías de desarrollo.
2. El tiempo invertido en el emprendimiento
El tiempo invertido predominante es el mayor a 3 años. Dicho plazo coincide con la preponderancia de la fase de puesta en marcha del negocio que, según los expertos, dura entre tres y cinco años. Posteriormente, se da paso a las fases de consolidación y aceleración, que se caracterizan por la apertura de nuevos mercados y el desarrollo de nuevos productos. En el proceso de creación de empresas, la inversión de más de tres años coincide con la etapa de nuevo empresario que presentan Varela et al. (2014) del estudio GEM: Colombia, en particular el texto denominado “Dinámica empresarial colombiana”. Este tiempo también coincide con la etapa de supervivencia del negocio del modelo de formación de empresas que plantea Varela (2001): fase en la que se pasa del estado de pérdida al de utilidad. En el contexto de la ciudad de Medellín en particular, es importante hacer un llamado a unir esfuerzos entre emprendedores y entidades de apoyo que apunten a reducir dicho plazo.
3. El papel de la educación y el apoyo
Para lograr el propósito de emprender, se requiere de educación, persistencia, motivación, contactos, habilidades en mercadeo y recursos de capital, así como de apoyo del Estado, de la familia y de la universidad, en un contexto en el que se afrontan riesgos y dificultades tales como el desánimo y la soledad.
En los emprendedores que asisten al Parque del Emprendimiento en busca de apoyo para la creación de sus nuevas empresas, predomina la formación profesional, seguida muy cerca por los emprendedores con estudios de especialización. El factor educacional concuerda con lo expresado por Drucker (1986, citado en Varela, 2001), quien plantea que, si bien para el proceso de creación de empresas se necesitan conocimientos, habilidades, actitudes, aptitudes y atributos, sobre todo se requiere trabajo para lograr la formación y el desarrollo que el proceso exige. Para Drucker, la acción empresarial es una conducta más que un rasgo del carácter, y su base es conceptual y teórica, no meramente intuitiva; por tanto, dicha acción empresarial puede estudiarse y aprenderse. El emprendedor necesita educación, formación y capacitación (Valenciano & Uribe, 2009) para iniciar y consolidar un proceso de creación de una nueva empresa.
Como lo plantea Varela (2001) cuando se refiere a los mitos del empresario: la educación es la única forma mediante la cual el empresario mejora sus habilidades de gestión y eleva las probabilidades de supervivencia y crecimiento de su empresa. Algo similar expresan por su parte las investigaciones de Escandón y Hurtado (2014), por una parte, y las de Franco y Urbano (2010), por otra, así como la de Plaza (2014).
3.1 El Parque del Emprendimiento (Parque E)
El Parque del Emprendimiento, o Parque E, nace como una iniciativa de la Universidad de Antioquia y la Alcaldía de Medellín. Este proyecto busca promover y fortalecer la cultura del emprendimiento mediante el apoyo a la creación de empresas a partir de oportunidades de negocio, resultados de investigación y actividades académicas. Con el fin de cumplir con dicho propósito se ha diseñado un programa de apoyo a la creación de empresas que consta de las fases de planeación, puesta en marcha y consolidación.
- Fase de planeación: El objetivo de la etapa de planeación es apoyar la identificación de ideas de negocio con viabilidad empresarial, así como la posterior elaboración del plan de negocios.
- Fase de puesta en marcha: El objetivo de la fase de puesta en marcha es apoyar al emprendedor que tiene un modelo de negocios definido, o que cuenta con un prototipo o un pilotaje desarrollado, mediante un acercamiento comercial o, en su defecto, con un plan de negocios estructurado.
4. Errores comunes al emprender
A veces, lo más valioso no es solo saber qué hacer, sino también tener muy claro qué no hacer. Porque en el camino de emprender, algunos errores pueden costar caro. Evitar ciertos tropiezos puede marcar la diferencia entre crecer de forma sostenible o tener que apagar fuegos una y otra vez.
- Rendirse demasiado rápido: Todos los negocios tienen altibajos.
- No apoyarse en consultores y mentores: Buscar la guía de expertos puede proporcionar información valiosa y evitar errores comunes.
- Falta de contratos bien redactados: La confianza es fundamental, pero los contratos bien redactados son la mejor forma de proteger cualquier relación comercial.
- No tener un plan de contingencia: Toda empresa se enfrenta a imprevistos. Toda empresa enfrenta momentos difíciles, y saber detectarlos a tiempo es el punto de partida para una solución eficaz. En Martín y Asociados estamos para apoyarte cuando más lo necesitas, ayudamos a empresas en crisis con soluciones a medida.
Para asegurar el éxito y minimizar el riesgo de fracaso, es fundamental desarrollar una planificación estratégica sólida, elaborar un plan de negocio detallado, y mantener una gestión financiera eficiente. Además, rodearse del talento apropiado, estar abierto al cambio, y buscar la guía de mentores y consultores son medidas que pueden marcar la diferencia. Implementar estas medidas ayudará a minimizar los riesgos y aumentar las probabilidades de éxito de un emprendimiento.
