El Liderazgo Escolar como Motor de Mejora Educativa
No existen experiencias escolares exitosas sin un buen liderazgo detrás. Esta realidad, documentada hace dos décadas por Kenneth Leithwood, investigador del OISE (Ontario Institute for Studies in Education) de la Universidad de Toronto, uno de los centros más prestigiosos del mundo sobre el tema, es confirmada cada vez que estudiamos cómo funcionan las buenas escuelas y también cómo logran mejorar las que no lo son. El liderazgo educativo importa y es hoy una prioridad en la política educativa mundial.
La literatura sobre eficacia y mejora de la escuela ha destacado el papel crítico que ejerce la dirección en organizar buenas prácticas pedagógicas en los centros educacionales e incrementar los resultados del aprendizaje. El liderazgo escolar juega un papel crucial en la mejora y el mantenimiento de la calidad de la educación, e influye significativamente en el rendimiento académico de los estudiantes y en el desarrollo profesional de los docentes.
La Evidencia del Impacto del Liderazgo
El liderazgo escolar es el segundo factor que más influye en el aprendizaje de los alumnos, después de la enseñanza en el aula. Esta afirmación se sustenta, entre otros, en estudios cuantitativos a gran escala que concluyen que el liderazgo escolar tiene efectos directos e indirectos en los resultados de los alumnos, que, aunque modestos, son significativos educativamente, y explican un 5-7% de las diferencias en el aprendizaje y rendimiento de los alumnos entre escuelas. El Informe McKinsey (Barber y Mourshed, 2007) y la propia OCDE (Pont, Nusche y Moorman, 2008) sitúan el liderazgo educativo como el segundo factor interno a la escuela que más relevancia tiene en los logros de aprendizaje, tras la acción docente de su profesorado.
Un estudio internacional sobre liderazgo exitoso
En el año 2018, tres expertos en diferentes ámbitos del liderazgo educativo, Kenneth Leithwood, Alma Harris y David Hopkins, realizaron una amplia investigación sobre la evidencia científica relacionada con este aspecto tan importante para la mejora de la calidad educativa y los resultados de los estudiantes. Su análisis tenía como objetivo proporcionar una base empírica sólida que pudiera guiar a los líderes escolares, presentes y futuros, así como identificar lagunas en la evidencia para orientar futuras investigaciones.
Los resultados de su estudio se plasmaron en el artículo "Seven Strong Claims about Successful School Leadership", que profundiza en siete afirmaciones fundamentales sobre el liderazgo escolar, utilizando datos y evidencia científica para ofrecer una comprensión más rica y detallada de cada afirmación:
- El liderazgo escolar es el segundo factor que más influye en el aprendizaje de los alumnos, después de la enseñanza en el aula.
- Casi todos los líderes de éxito recurren al mismo repertorio de prácticas básicas de liderazgo.
- Las formas en que los líderes aplican estas prácticas básicas de liderazgo (no las prácticas en sí) demuestran capacidad de respuesta a los contextos en los que trabajan, en lugar de estar dictadas por ellos.
- Los directores de centros mejoran la enseñanza y el aprendizaje de forma indirecta y, sobre todo, a través de su influencia en la motivación, el compromiso y las condiciones de trabajo del personal.
- El liderazgo escolar tiene una mayor influencia en los centros y los alumnos cuando está ampliamente distribuido.
- Algunos modelos de distribución son más eficaces que otros.
- Un pequeño conjunto de rasgos personales explica una elevada proporción de la variación en la eficacia del liderazgo.
Los líderes escolares logran mejorar los logros de aprendizaje de los estudiantes incidiendo indirectamente sobre ellos, alentando la motivación y el compromiso del cuerpo docente, optimizando sus condiciones de trabajo y promoviendo el desarrollo de sus habilidades profesionales. Son también piezas claves en la relación entre la escuela y las familias y con la comunidad local.
VIDEO 07 IMPACTO DEL LIDERAZGO EN LA MOTIVACION Y COMUNICACION EN LAS EMPRESAS
Prácticas Clave del Liderazgo Exitoso
La mayoría de los líderes exitosos siguen prácticas de liderazgo fundamentales, basadas en estudios que muestran la importancia de entender estas prácticas para desarrollar el liderazgo. Estas prácticas buscan mejorar el rendimiento de los empleados, influenciado por sus creencias, motivaciones y el ambiente de trabajo. Se destacan cuatro grupos de cualidades y prácticas clave para este fin:
- Establecer una visión común que motive mediante metas de grupo.
- Conocer y desarrollar al personal para que apliquen sus conocimientos y habilidades de forma constante.
- Mejorar el entorno laboral para favorecer el trabajo de los docentes.
- Administrar el programa educativo buscando dar estabilidad y apoyo a la enseñanza.
Un proyecto escolar consistente, una buena escuela, no es la sumatoria de maestros y profesores que trabajan aisladamente, sino que la enseñanza efectiva implica coherencia en una comunidad profesional de prácticas y un clima escolar de trabajo, ordenado y estimulante, que permita desarrollar ese proceso incremental que es el aprendizaje de los estudiantes. Y esto requiere, entre otras cosas, pero de manera relevante, de habilidades específicas de los líderes escolares que la investigación tiene suficientemente identificadas.
Liderazgo Pedagógico: Un Enfoque para el Aprendizaje
El liderazgo para el aprendizaje toma como núcleo de su acción la calidad de enseñanza ofrecida y los resultados de aprendizaje alcanzados por los alumnos. Se requiere un quiebre en atribuciones y competencias de los directivos, de forma que potencie su incidencia en la mejora de los aprendizajes de los respectivos establecimientos educacionales. Limitarse a la gestión burocrática de los centros escolares, en las condiciones actuales, crecientemente se está volviendo insuficiente.
Si la escuela como institución es la unidad básica de análisis de la mejora educativa, el equipo directivo debe ser el responsable último del incremento en los aprendizajes de los estudiantes (Printy, 2010). Cuando la dirección se limita a una mera gestión administrativa las responsabilidades sobre el aprendizaje del alumnado quedan diluidas; cuando se enfoca desde un liderazgo para el aprendizaje, esta responsabilidad es central.
El ejercicio del liderazgo por parte del profesorado contribuye al rendimiento escolar, y, por ende, a mejorar el rendimiento global del personal y su bienestar. Los centros educativos deben garantizar a todos los alumnos los aprendizajes imprescindibles y la dirección de la escuela está para hacerlo posible, centrando sus esfuerzos en dicha meta. A su servicio se han de poner la autonomía, los apoyos y recursos suplementarios.
Impacto en Contextos Vulnerables y la Equidad
El liderazgo directivo tiene efectos mayores en escuelas que trabajan en contextos vulnerables, y así, se constituye no solo en un factor de calidad de los aprendizajes, sino de inclusión y equidad. Los directivos de escuelas con poblaciones vulnerables que obtienen buenos resultados de aprendizaje, desarrollan estrategias específicas de apoyo a los estudiantes, participación de las familias y distribución de los recursos. Un liderazgo comprometido con la inclusión es sensible y crítico frente a las desigualdades y sabe generar un ecosistema escolar favorable para que se multipliquen las oportunidades de aprendizaje.
En contextos de pobreza y desigualdad como América Latina y la Argentina en particular, esta razón resulta fundamental. Porque la calidad de una escuela y de un sistema educativo existe en la medida en que esa calidad esté garantizada para todos los estudiantes y se reduzcan al interior de la escuela las diversas brechas que existen fuera de ella.
El Liderazgo como Contenido de Aprendizaje
El liderazgo en la escuela se constituye en sí mismo en contenido de aprendizaje. La escuela, desde el nivel inicial, es generalmente la primera experiencia de formación ciudadana en la que el liderazgo que allí se ejerce enseña, de manera implícita, qué significa gobernar y qué significa vivir en una sociedad democrática. El liderazgo directivo es el primer nivel de gobierno del sistema educativo, pero también existe el liderazgo docente en el aula, ambos habilitan la posibilidad de generar una experiencia escolar democrática y para la democracia.
El modo en que se gobierna una escuela, una clase, transmite valores. La idea de igualdad frente a la ley, la existencia o no de participación, los modos en que se ejerce la autoridad, la práctica del diálogo, la manera en que se toman las decisiones, la existencia o no de debates fundamentados, la producción de consensos y la tramitación de los disensos, la apertura o no a visiones divergentes, constituyen contenidos de aprendizaje de impacto para la vida en sociedades democráticas.
Desafíos y Oportunidades en América Latina
Los sistemas educativos de América Latina, organizados a fines del siglo XIX, fuertemente centralizados y basados en estructuras jerárquicas, conformaron liderazgos escolares de sesgo burocrático y jerárquico. Hoy lidian con la tensión entre mantener sus señas de identidad o abrirse al contexto de la sociedad del conocimiento, que requiere liderazgos más horizontales, distribuidos y abiertos a la innovación. Las escuelas carecen de autonomía formal para tomar decisiones y quedan sujetas a marcos normativos poco flexibles y liderazgos “obedientes”, o bien deben transitar por los intersticios de las normas, cuando no fuera de sus límites, operando en la informalidad.
La evidencia cobra especial interés en contextos como el argentino, donde de 100 estudiantes que empiezan la primaria, solo 13 terminan la secundaria en el tiempo teórico y con niveles satisfactorios en Matemática y Lengua, y donde la profesionalización del liderazgo directivo no ha logrado posicionarse de manera relevante en las políticas educativas. Nuestras escuelas no están siendo exitosas y se desprecia el potencial de los directivos para conducir su mejora.
Limitaciones del Liderazgo Directivo en Argentina
En la Argentina, las condiciones normativas, laborales y de formación de los directivos evidencian fuertes limitaciones para el desarrollo profesional del rol. Existe una hipertrofia de funciones, con hasta 65 funciones descritas en la normativa, que van desde ser el responsable unipersonal por el establecimiento educativo hasta gestionar el comedor escolar y el mantenimiento del edificio. Tienen una reducida autonomía para conformar equipos de trabajo y asignar recursos, y condiciones salariales limitadas.
La mayor debilidad formativa se encuentra en el desarrollo de capacidades para ejercer un liderazgo pedagógico, centrado en los aprendizajes de los estudiantes y también en las competencias docentes. En la última evaluación internacional TALIS (OCDE, 2020) de la que participa la ciudad de Buenos Aires, se señala que más del 30% de los directores no ha recibido nunca una formación sobre liderazgo instruccional o pedagógico.
Comparación Internacional: Liderazgo en Argentina vs. Otros Países
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| Aspecto | Argentina | Otros Países (Ej. Chile) |
|---|---|---|
| Valoración de la función directiva | Escasa inversión y valoración | Valorada, se invierte en ella |
| Criterios de selección | Mayor peso en la antigüedad docente | Evaluación de desempeño, formación de posgrado, prácticas innovadoras |
| Formación previa | Escasa formación para acceder al cargo | Incentivos para formación continua |
| Autonomía y recursos | Reducida autonomía para equipos y recursos | Mayor autonomía para decisiones importantes |
| Foco del liderazgo | Gestión burocrática, “contingencia” | Liderazgo pedagógico, centrado en el aprendizaje |
| Carrera profesional | No atractiva, dificultad para cubrir cargos | Carrera desafiante, atractiva para candidatos |
En otros países del mundo la función directiva se valora y se invierte en ella. Y en algunos países de la región, como Chile, la evaluación de desempeño permite delinear una carrera profesional desafiante, donde se alienta la formación de posgrado y las prácticas innovadoras. En nuestro país, en cambio, el mayor peso para la selección está puesto en la antigüedad acumulada como docente de aula. Como si ser un docente por muchos años, incluso sin garantías de haber sido un buen docente, calificara para ser un buen director. Solo algunos casos, como por ejemplo la ciudad de Buenos Aires y Córdoba, registran avances en el tema.
Estrategias para la Profesionalización del Liderazgo Educativo
La tarea que tenemos por delante es la profesionalización del liderazgo educativo, delinear una carrera desafiante y capaz de atraer a los mejores candidatos, formarlos adecuadamente y ofrecer un marco normativo que premie el mérito. Para eso parece necesario previamente desplegar la importancia del liderazgo educativo, volver la mirada sobre el “factor director”, invisibilizado detrás de las retóricas grandilocuentes de las reformas educativas y el reparto de libros y computadoras, más compatibles con la propaganda política.
Los líderes escolares sólo pueden influir en los resultados de los estudiantes si cuentan con autonomía suficiente para tomar decisiones importantes acerca del currículum y la selección y formación de maestros; además, sus principales áreas de responsabilidad deberán concentrarse en mejorar el aprendizaje de los alumnos.
El Liderazgo Distribuido y las Comunidades de Aprendizaje
El liderazgo escolar tiene una mayor influencia en los centros y los alumnos cuando está ampliamente distribuido. La eficacia del liderazgo escolar aumenta significativamente cuando se distribuye entre varios miembros y grupos de la comunidad educativa, en lugar de concentrarse únicamente en la figura del director. Un liderazgo para el aprendizaje, más allá de la dirección, se tiene que ampliar, de modo distribuido, a través del liderazgo del profesorado y de las comunidades profesionales de aprendizaje.
Los cambios deben, así, iniciarse internamente desde dentro, mejor de modo colectivo, induciendo a los propios implicados a la búsqueda de sus propios objetivos de desarrollo y mejora, como ha puesto de manifiesto las experiencias y literatura actual sobre “comunidades profesionales de aprendizaje” (Bolam, Stoll, Thomas y Wallace, 2005; Escudero, 2009; Stoll y Louis, 2007).
El Liderazgo Ético: Confianza y Valores
El liderazgo valioso no puede reducirse a mejorar eficacia y eficiencia, sino que debe comprenderse desde un posicionamiento ético. Además de ser un factor de calidad y equidad educativas y promover dinámicas institucionales democráticas, el liderazgo educativo valioso es un liderazgo ético. El liderazgo ético no constituye una función adicional, sino que es el corazón del trabajo educativo porque produce un elemento esencial para educar, que es la confianza. Mientras un buen liderazgo fortalece la confianza comunitaria, un liderazgo destructivo o negligente erosiona las relaciones internas.
En épocas donde en nuestras sociedades proliferan liderazgos negativos, en un arco que va desde las formas pasivas e indolentes hasta los liderazgos destructivos, otros liderazgos necesitan construirse. Y las instituciones educativas son un espacio privilegiado para hacerlo. Preservar las instituciones educativas de prácticas de liderazgo destructivas es urgente.
