El Impacto de la Inflación en las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES) y Estrategias para Mitigarlo
La inflación es un dato económico que siempre está en el ojo del huracán por lo que supone y representa. Tras décadas de relativa estabilidad de los precios a escala global, en los últimos meses la inflación volvió a aparecer en la agenda económica de decenas de países. La mayor emisión monetaria adoptada como reacción a la pandemia, sumada a la escasez y la incertidumbre por la guerra en Ucrania, entre otros factores, hizo que los precios se disparen a niveles que no se veían desde hace mucho tiempo.
¿Qué es la inflación y cómo se manifiesta?
La inflación es definida como la variación o alza de los precios de los bienes y servicios en el mercado. En términos concretos, la inflación no es más que el desequilibrio o la diferencia que se da entre el precio de la mayor parte de los productos o servicios y la pérdida de valor del dinero en un país. Una de las formas de medir la inflación es a través del crecimiento del IPC o Índice de Productos de Consumo, al menos en lo que respecta a las familias.
Existen diferentes tipos de inflación:
- Inflación de la demanda: El precio sube si la suma de los bienes producidos baja respecto a la suma de la demanda de dichos bienes. En algunos casos, de forma brusca dando lugar a cortes de suministro.
- Inflación autoconstruida: Los salarios aumentan para mantener la capacidad adquisitiva tras una subida de precios, lo que puede llevar a aumentar algo los precios (aunque no tanto como el incremento del salario).
- Inflación de costos: La más frecuente es la tercera, aunque todas funcionan a la par, a veces, retroalimentándose unas a otras. El impacto directo es un aumento de los costes, como pueda ser el coste energético de la refrigeración de un local. En el caso de que no se traslade la subida del coste al precio de venta, lo que produciría la inflación de costos arriba mencionada, entonces implicará una reducción de beneficios empresariales, dado que el aumento del coste entra directamente en el margen de beneficio.
En agosto de 2022, la tasa de variación anual del IPC en España se situaba en un escalofriante 10,4%. Mientras que la inflación acumulada en lo que va de año, alcanza ya, el 5,7%. En España la inflación ha alcanzado niveles que no veíamos desde hacía 30 años. En febrero llegó al 7,6%, hasta dos décimas por encima de lo que se preveía para el 2022. Hay que remontarse a diciembre de 1986 para recordar valores similares. En Chile, la subida interanual alcanzó en abril un 10,5%, el primer registro de dos dígitos en casi 30 años.
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Impacto de la inflación en las PYMES
No es de extrañar que, los empresarios y directivos de las pymes españolas están tremendamente preocupados por este ascenso de la inflación en nuestro país. A medida que aumentan los precios y continúan los problemas de suministro, gestionar la rentabilidad de las pymes se hace cada vez más desafiante. Combatir el impacto de la inflación es, hoy por hoy, una de las principales preocupaciones de las pequeñas y medianas empresas.
Como explica Pablo Couso, director comercial de Datisa “uno de los efectos más visibles de la inflación es la reducción del valor real del dinero. Esto puede afectar a las pymes de muchas maneras, principalmente porque sus costes operativos aumentan mientras que los márgenes de beneficio se reducen. Esto hará que, como primera medida, tiendan a incrementar el precio de sus productos/servicios. En comparación con las empresas más grandes, la inflación supone un mayor desafío para las pymes.
Los propietarios de negocios asisten a un aumento generalizado del coste de los insumos. Además, a medida que se ralentiza la economía, las empresas B2B también comienzan a notar cierta reticencia al gasto. La otra cara de la moneda es que también pueden querer reducir los precios de los insumos, lo que significa que los proveedores se enfrentarán a presiones para bajarlos. El problema es que, para la pequeña empresa, la inflación plantea un entorno comercial incierto, dificultando la previsión exacta de los costes, los precios y los niveles de demanda.
Consecuencias directas para las PYMES:
En líneas generales, puede hablarse de que la inflación afecta a las pymes en:
- Aumento de los costos de producción: En primer lugar, en el aumento de los costos de algunos insumos y materiales, transporte o piezas, combustibles, etc. El encarecimiento de las materias primas reduce los márgenes comerciales de la empresa, y al mismo tiempo peligra la propia recepción de mercancías para poder seguir produciendo y mantener abiertas las fábricas.
- Reducción del margen de beneficio: El incremento de costos puede inducir a una compañía a aumentar los precios de los productos o servicios que ofrece. Aunque se mantenga la facturación gracias al incremento de precios, en realidad, se están vendiendo menos unidades de producto, lo que significa un menor margen de rentabilidad.
- Menor poder adquisitivo de los clientes y disminución de la demanda: La inflación no afecta solo a las empresas, también a las familias. Con el paso del tiempo, la inflación termina afectando negativamente al consumo, ya que los compradores ven mermado su poder adquisitivo al encarecerse los precios. Al final, se produce un efecto psicológico por el que se privilegia la adquisición de bienes de primera necesidad, y se posponen otras decisiones de compra para más adelante.
- Impacto en las tasas de interés y el acceso a financiación: A la hora de acceder a créditos o préstamos, es posible que las tasas aumenten. Una de las cuestiones que más afecta producto de la inflación es el acceso a nuevo capital. Esto se explica debido a que la herramienta de control de precios es la fijación de la tasa de interés de política monetaria por parte del Banco Central, que es la que determina la tasa de préstamos interbancarios, por lo que, para desincentivar el consumo, sube el interés bancario para las personas y empresas, y por ello es más caro endeudarse, lo que se conjuga con mayores restricciones o exigencias para otorgarlos.
- Presión sobre los salarios: El alza en los precios puede traducirse en una demanda por parte de los trabajadores para ver incrementados sus salarios. Incluso, deberá aumentar el pago en remuneraciones por la presión de no encontrar mano de obra correspondiente a los precios previos al aumento de la inflación.
- Incertidumbre en la toma de decisiones: La inversión en nueva maquinaria, la reforma de las oficinas o la entrada en un nuevo mercado son susceptibles de posponerse si la coyuntura es menos proclive de lo habitual. No llevar a cabo este tipo de iniciativas condiciona sobremanera el rendimiento de una organización de cara al medio y al largo plazo.
Estrategias para proteger a las PYMES de la inflación
Es imposible que la pequeña y mediana empresa quede al margen de la inflación. Sin embargo, es posible tomar medidas proactivas para mitigar el impacto de la inflación en los negocios y garantizar su supervivencia. Un panorama de inflación desbocada y de crecimientos más bajos de lo esperado afecta a todo el tejido empresarial. Sin embargo, sí que es posible trabajar con antelación en intentar minimizar los posibles efectos negativos de esta situación, a través de la elaboración de planes de emergencia en base a distintos supuestos.
Medidas clave para la gestión de la inflación:
- Análisis y planificación financiera: Es de suma importancia para las pequeñas y medianas empresas mantenerse vigilantes de la tasa de inflación y de la misma manera los costos. Tener un plan de negocio claro y poner el foco en la manera de hacer más con menos es una excelente forma de reducir costes. Es fundamental revisar las finanzas cuidadosamente. ¿Necesitará la pyme fondos adicionales en el corto plazo? Elaborar planes de emergencia ante diferentes escenarios puede ahorrarte muchos dolores de cabeza.
- Optimización de costos y eficiencia operativa:
- Revisar y economizar costos de producción: Modificar el inventario puede ser una oportunidad para ahorrar costos. Algunas empresas eligen mantener un inventario mínimo, comprando la cantidad mínima que necesitan. En cambio, otros pueden abastecerse localmente, lo que podría ahorrar en costos de transporte de materiales y suministros.
- Automatización de procesos: Automatizar tareas repetitivas reduce errores, simplifica los procesos y mejora el servicio que se presta al cliente. Para decidir qué procesos se pueden/deben automatizar, una regla sencilla puede ser la de identificar tareas con pocas variables, repetitiva y que no requiera capacidad intelectual para tomar decisiones.
- Mejorar la gestión de procesos de facturación: Al optimizar estos procesos, se compensa el deterioro del margen inducido por la inflación. Este enfoque proporcionará a las pymes ventajas como una mejor re-negociación de las condiciones de pago con sus clientes, una emisión rápida y sencilla de las facturas, el seguimiento de los cobros y pagos o la identificación automática de los pagos atrasados para implementar las medidas adecuadas.
- Gestión del flujo de caja: ¿Quieres asumir el control del flujo de caja como primer paso para controlar los costes durante la inflación? Administrar bien los recursos con el objetivo de intentar no generar pérdidas y mantener el negocio estable.
- Estrategia de precios y diversificación:
- Valorar el incremento de precios: En tiempos de inflación alta, explica Couso, “las pymes se enfrentan al dilema de aumentar precios o absorber costes más altos. El incremento de los precios puede ayudar a garantizar la rentabilidad. Pero, a medio plazo también podría disminuir la retención de clientes. Valora si es viable incrementar los precios sin afectar significativamente a la demanda de los clientes.
- Considerar diferentes modelos de fijación de precios: La manera más fácil es trasladar los nuevos costos a los clientes, aunque también existe el riesgo de perder a muchos. Si hay productos que simplemente no pueden soportar un aumento de precio, diversificar las ofertas puede ser una solución. Esto se puede lograr anunciando una nueva gama de productos que brinden un margen de ganancia mayor, o dirigirse a un nuevo segmento de clientes que sea menos sensible a los aumentos.
- Gestión de inventarios: Una manera de mantenerse un paso por delante de la inflación y de las inestabilidades que se prevén puede ser acumular existencias antes de que los proveedores suban aún más sus precios. Comprar antes de que aumenten más los precios puede colocar a las pymes en una posición ventajosa respecto a la competencia. Ahora bien, será importante contar con la ayuda de un buen ERP para evitar gastar las reservas de efectivo en el acopio de existencias.
- Uso de tecnología y herramientas de gestión: Un ERP puede simplificar la planificación de ingresos o la previsión de gastos. Y, en términos generales, proporciona una visión general del estado de situación del negocio que ayuda a mejorar la gestión operativa de la empresa. Un ERP ayuda a optimizar estos procesos, automatizando tareas. Datisa es uno de los principales desarrolladores de software de gestión empresarial para pymes en España. El ERP de Datisa, disponible también para entornos Cloud y modelos SaaS, ofrece una completa gama de soluciones que incluyen aplicativos financieros, de gestión comercial y compras, y programas para el control de la facturación y del almacén.
- Protección contra el riesgo de impago: Proteger a tu negocio contra el riesgo de impago es esencial en un contexto inflacionario. Es más importante que nunca contar con información financiera exacta, fiable y actualizada, para saber en qué situación se encuentran sus clientes, revisar su comportamiento en pagos y analizar el riesgo de impago que pueden tener ahora mismo.
- Relación con proveedores: Un encarecimiento general de precios reduce los pedidos a los proveedores y estos, a su vez, ven resentidas sus cuentas, por lo que es probable que tengan que revisar su portfolio de precios al alza. En el caso más extremo, depender de un único proveedor puede afectar seriamente a la producción de una pyme, por lo que es recomendable contar siempre con un plan B, para evitar sorpresas desagradables a la hora de poder recibir materia prima de manera estable y a precios razonables.
En definitiva, tanto si las empresas esperan ingresos considerables en los próximos meses, como si vaticinan una contracción de la demanda, el impacto de la inflación es algo para lo que todas deben estar preparadas. Es una variable que afecta directamente al gasto, a las inversiones y al coste de vida, en general.
Para la pequeña y mediana empresa, la planificación de los negocios, la elaboración de planes de control y una organización interna más flexible, son algunas de las claves para afrontar con éxito esta coyuntura. Si es posible para una compañía prevenir el aumento de costos producto de la inflación, será posible manejar mejor el presupuesto y los egresos en materias primas y otros insumos necesarios para el funcionamiento. En nuestra opinión, pueden existir distintas formas para afrontar la situación actual, pero una buena alternativa sería, diseñar contablemente una estructura de control de costes más efectiva, procurando que el coste real de la inflación se transmita lo menos posible al precio final de los bienes y de los servicios. Si esto se consigue se podría, por un lado, mantener la demanda y, por el otro, incluso ganar cuota de mercado, al conseguir afrontar con éxito una situación que está afectando a todos los competidores del mercado.
