Desafíos y Oportunidades: ¿Por Qué las Mujeres Emprenden Menos?
La igualdad avanza, en todos los ámbitos, pero aún despacio en muchos de ellos. Es el caso del emprendimiento. Mientras que las leyes y los mercados se abren a luchar contra la desigualdad, sigue habiendo muchas barreras para las mujeres emprendedoras. La brecha de género es un tema que cada vez preocupa más en el ambiente empresarial, también a la hora de lanzar un negocio.
Según el último informe especial ‘Global Entrepreneurship Monitor’ (GEM), la brecha entre hombres y mujeres se ha reducido un 36% en una década. El Monitor de Emprendimiento Global (GEM) indica que el 80% de las mujeres participan en el emprendimiento, un 80% más que los hombres, lo que implica una mejora significativa con respecto a los últimos 20 años. Sin embargo, a pesar de la mejora, las mujeres todavía han de enfrentarse a muchos más desafíos que los hombres en el momento de iniciar y de hacer crecer un negocio.
En España, solo un 22% de las startups son creadas por mujeres, según el informe Mapa del emprendimiento 2018, elaborado por la organización del South Summit. Esta cifra presenta una clara mejoría respecto al año anterior, cuando este porcentaje no sobrepasaba el 18%, pero que aún dista mucho de la paridad real. Datos más recientes de 2024 del Mapa del Emprendimiento, también de South Summit, muestran que la diversidad de género es aún menor: el 82,5% de los fundadores de startups son hombres, y la brecha se ha ensanchado este año, ya que entre 2021 y 2024, la media de mujeres fundadoras se situaba en torno al 20%.
Estos números ponen de manifiesto que existe un talento que no se está aprovechando. Más aún cuando, según el mencionado estudio, las startups lideradas por mujeres tienen un menor índice de fracaso y suelen estar destinadas al ámbito educativo. Mientras que las compañías capitaneadas por un hombre patinan en un 52% de las ocasiones, los proyectos que son impulsados por ellas solo lo hacen en el 22% de los casos. A pesar de estas barreras y las dificultades que se presentan a la hora de crear un negocio, el estudio demuestra que las mujeres no tiran la toalla, ya que el 38% de las encuestadas asegura que tiene la intención de emprender en el futuro, una cifra superior a la media europea (34%).
Las Barreras Estructurales y Financieras
A la falta de referentes, de acceso a la formación, de trabas misóginas existen también otros problemas estructurales. Según la Organización Internacional del Trabajo, las mujeres participan de media en el empleo, un 63% respecto a la tasa de los hombres. Esto significa menos presencia en el mercado y, por consecuencia, menos oportunidades para emprender. La Organización Internacional del Trabajo estima que en 2021 la participación media de las mujeres en el empleo fue el 63% de la de los hombres, significativamente menor que el ratio de participación como emprendedoras.
La falta de acceso a la financiación es uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan las mujeres emprendedoras en todo el mundo. En el emprendimiento, especialmente en las startups, es importante que la idea de negocio tenga potencial. Esto se ve reflejado en el capital de riesgo que apuestan a favor de esa idea. Mientras que el dinero que se destinó a proyectos liderados por mujeres solo tuvo el 2.8% del capital en 2019, en 2020 fue incluso menos, según Citi, cayendo a 2,3% en 2020.
Esto no ocurre porque haya menos proyectos de mujeres, sino porque se apuesta menos por los mismos. Mientras las empresas (pequeñas, medianas y micro) de mujeres son el 23% del total, ellas representan el 32% de los fondos que faltan para sacar adelante los negocios. En otras estadísticas, las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) de propiedad femenina representan el 23% del número total de empresas, pero representan el 32% de la brecha financiera total de las Mipymes.
La principal dificultad que manifestaron las empresarias fue el acceso al crédito, algo común en los países desarrollados como emergentes y en todas las etapas de la actividad empresarial, desde la puesta en marcha hasta la consolidación del negocio. El acceso a la financiación, aseguran, cae en estereotipos que insisten en la idea de que los préstamos a las mujeres son más arriesgados, a pesar de que los datos indican que no es así. De hecho, existen pruebas de que las empresas dirigidas por mujeres son más rentables que la media de todas las empresas cuando reciben financiación externa.
Las barreras de presencia, apuesta y de consolidación de las ideas de las mujeres emprendedoras existen como un círculo vicioso. A menos representación, menos confianza. A menos confianza, menos oportunidades. A menos oportunidades, menos representación. Además de las complicaciones formales, están las informales. Los estereotipos, por ejemplo, hacen que en determinados mercados sea especialmente complicado empezar si eres mujer.
Según el Banco Mundial, 104 de 190 países tienen barreras legales para el emprendimiento de las mujeres, además de limitaciones a la participación de las mujeres en el comercio y la dificultad de acceder a los mercados nacionales e internacionales.
Obstáculos Culturales y Psicológicos
Imagino que hay varias razones para que veamos pocas mujeres emprendiendo nuevos negocios. Y en la mayoría de los casos en los que hay proyectos fundados por mujeres, son micropymes que constituyen un modo de vida para la mujer, y no una startup bien financiada y con la ambición de ser grande. En muchos casos son proyectos de “autoempleo” para adaptar el trabajo a circunstancias personales y familiares.
Las mujeres emprendemos menos, primero por razones culturales. La aventura y el riesgo es algo que nuestra sociedad sigue viendo como “algo de chicos”. Eso queda grabado en la mente de las mujeres desde niñas y condiciona su camino profesional. La ambición por el triunfo y el éxito económico y de reconocimiento social, también son atributos más masculinos.
Marta Grañó, profesora de OBS Business School, califica de “desesperante” el ritmo al que se está cerrando la brecha de género. Lo que le preocupa es que los datos muestran que se avanza muy poquito a poco, pero la percepción es que ya está todo hecho, que es un tema superado, incluso que se ha llegado muy lejos en materia de igualdad. Una cosa son las opiniones y otra lo que dicen las cifras.
A un tercio (33%) de las mujeres les gustaría crear su propia empresa, pero la falta de confianza en sí mismas les frena a hacerlo, un porcentaje que aumenta hasta casi la mitad (45%) entre las mujeres de la generación millennial. Un cuarto (24%) de las emprendedoras afirma que la falta de confianza en sí mismas era un motivo de preocupación, pero ningún hombre (0%) lo menciona como un elemento que les frenase. La única barrera que nos ponemos a nosotros mismos es el miedo. Es más lo que nosotras nos autoexigimos. Nos ponemos un escudo de manera preventiva porque el mundo así lo espera.
A esa autoexigencia se refiere Patricia Arboleda, directora de Women in Tech Spain, cuando habla de las barreras internas que se ponen las mujeres en general. Nos exigimos más por la forma como hemos sido educadas. Eso hace que surja el síndrome de la impostora y una serie de inseguridades y temores que impiden asumir riesgos.
Allison Rohe, directora adjunta del Venture Lab de IE University, opina que esta diferencia bebe de dos estilos muy distintos de liderazgo entre ambos géneros. Las mujeres suelen ser más cautelosas a la hora de tomar decisiones. Cuando toca hablar de números, las expectativas de ellos tienden a encontrarse mucho más alejadas de la realidad, "demasiado por las nubes", mientras que ellas acostumbran a ser mucho más realistas y solo arriesgan si las cifras les dan la razón. La profesora de dirección de personas de IESE Business School, Nuria Chinchilla, justifica que ellas tienen la curva de riesgo algo más baja. Los hombres son más dados a invertir un poco alocadamente mientras que nosotras vamos poco a poco.
Maternidad y Conciliación: El Doble Peso
Aunque el exceso de tareas domésticas o de cuidados es un peso que soportan las mujeres, muchas veces al hablar de emprendimiento se ignora. Al igual que las asalariadas, quienes ponen en marcha su propio negocio tienen que sacar tiempo de donde no lo tienen. Además, emprender te obliga a renunciar, posponer o dejar en un segundo plano otras facetas de tu vida. Se necesita estar “obsesionado” con la idea, y puede que las mujeres tengamos un mayor rango de prioridades que los hombres. Y como mayor exponente, está la maternidad.
La maternidad tiene un efecto claro sobre las mujeres, convirtiéndose en nuestra primera prioridad vital. Esto hace que sea un momento complicado para el emprendimiento, por lo que cualquier apoyo suma. Por otro lado, el primer hijo es un momento de cambio; cambios en la vida profesional y personal, por lo que puede ser momento de catarsis para nuevas aventuras. Conozco varios casos en los que esta situación ha llevado al autoempleo.
La maternidad, en algunos casos, es vista (erróneamente) por algunas empresas como un hándicap o problema para desarrollar una carrera profesional. El cuidado de los hijos como una razón para no crear una empresa es mencionado de manera similar tanto por los hombres como las mujeres en España (6%), a diferencia de Europa, donde las mujeres (6%) son ligeramente más propensas que los hombres (4%) a destacar esta razón.
La Administración podría poner en marcha más políticas específicas de apoyo a la mujer emprendedora para contrarrestar esos hándicaps. El ejemplo del apoyo a la conciliación de la maternidad con el emprendimiento, parece claro. Discriminación positiva hacia las mujeres contribuiría a que no se perdiera talento valioso.
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La Brecha Digital y el Emprendimiento Tecnológico
La desigualdad en el acceso a las TICs, a la formación o los estereotipos machistas para trabajar en el sector tecnológico, hace que se pueda hablar de brecha de género digital. Una realidad que ocurre tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo. En España, la proporción de mujeres en la fuerza laboral tecnológica se sitúa en torno al 23%. Esto supone una mejoría con respecto a la media de la Unión Europea (19%), pero aún está lejos de los países que lideran la clasificación, como Letonia o Finlandia, donde está entre el 35% y el 40%, según el nuevo informe de McKinsey & Company.
Desde una mayor dificultad para conseguir capital hasta la falta de referentes, pasando por la autoexigencia, las barreras que tienen que superar las profesionales del sector son variadas. Y hacen que los avances hacia la paridad sean muy lentos. Otra de las barreras “autoimpuestas” que se han detectado es que cuando una mujer sopesa si aceptar un puesto de trabajo en tecnología, valora si le va a impedir tener un balance en su vida personal. Perciben que es un sector que exige mucha dedicación.
Un modo de conseguir más mujeres en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) es transmitir que desde esas carreras se pueden conseguir propósitos alineados con hacer una sociedad mejor. Sin generalizar, la motivación de hombres y mujeres es distinta. A nosotras nos motiva más ese impacto que puede conseguir en el bien común, en hacer crecer a las personas, que temas económicos. Las mujeres, cuando hacen investigación, se decantan más por áreas donde ven un servicio o una aplicación más inmediata a ayudar.
Para subsanar ese déficit de confianza, el estudio destaca que la formación sobre cómo elaborar un plan de empresa (27%) y la mayor disponibilidad y accesibilidad a las subvenciones para las pequeñas empresas (25%) son los dos factores que más confianza darían a las mujeres españolas a la hora de crear su propia empresa. Los sectores preferidos por las mujeres para emprender un negocio son hostelería y ocio (13% vs. 10% de media europea); cosmética (12% vs. 10% de media europea); cuidado de niños (12% vs. 9% de media europea); y el comercio online (12% vs 16% de media europea). El sector de la informática es el que más brecha presenta, ya que los hombres tienen más interés (16%) que las mujeres (5%) en emprender en este campo.
Claves para el Éxito y Motivaciones del Emprendimiento Femenino
Como en otros comienzos, tener una red de contactos sólida que nos permita saber a qué puerta llamar es vital. No solo se tiene que tener un plan de negocio y unas ideas sólidas, sino también mostrárselo a quien puede apoyarnos, ya sea con la financiación, con la etapa de desarrollo o incluso para la expansión de los negocios. Para subsanar ese déficit de confianza, el estudio destaca que la formación sobre cómo elaborar un plan de empresa (27%) y la mayor disponibilidad y accesibilidad a las subvenciones para las pequeñas empresas (25%) son los dos factores que más confianza darían a las mujeres españolas a la hora de crear su propia empresa.
Según la profesora de IESE, esta cautela hace que las mujeres tengan una mejor capacidad de análisis. Estudiamos más profundamente las diferentes alternativas porque las vemos con más calidad. Sin embargo, para Chinchilla no es solo una cuestión de sosiego, sino que considera que debido a que nosotras estamos preparadas para ser madres, tenemos la empatía mucho más desarrollada. Esta capacidad de comprensión deriva en una mayor amplitud de miras porque ven personas más allá de los números. Al fin y al cabo, levantar una empresa es como montar una familia.
Hombres y mujeres deciden crear su propia empresa por motivos distintos. Ellas, en más de la mitad de los casos (51,5%), lo hacen porque detectan una oportunidad de mercado; en ellos, esta razón baja al 43%. Para los varones, el “siempre quise emprender” juega un papel más determinante: un 41% frente al 37,8% del género femenino. En la medida en que generemos mayor visibilidad para las oportunidades de mercado, podemos esperar que más mujeres sientan el impulso de convertirse en emprendedoras.
Cuando se pregunta por los motivos que las llevaron a crear su empresa, las razones más citadas por las emprendedoras son: perseguir su sueño (49%), buscar un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal (49%), el sentimiento de que era el momento adecuado en su vida (44%) y la voluntad de no trabajar para nadie más (42%).
Tabla: Motivaciones y Barreras en el Emprendimiento Femenino en España
Basado en el estudio Mujer y Emprendimiento de Mastercard y el Mapa del Emprendimiento de South Summit.
| Categoría | Descripción | Porcentaje Mujeres (España) | Porcentaje Hombres (España) | Notas/Contexto |
|---|---|---|---|---|
| Intención de emprender | Han pensado en crear su propia empresa | 39% | N/D | Media europea: 40% |
| Intención futura | Tiene la intención de emprender en el futuro | 38% | N/D | Media europea: 34% |
| Motivación principal (emprendedoras) | Perseguir su sueño | 49% | N/D | |
| Motivación principal (emprendedoras) | Buscar equilibrio vida laboral y personal | 49% | N/D | |
| Motivación principal (emprendedoras) | Sentimiento de que era el momento adecuado | 44% | N/D | |
| Motivación principal (emprendedoras) | Voluntad de no trabajar para nadie más | 42% | N/D | |
| Motivación (general) | Detectar oportunidad de mercado | 51.5% | 43% | Según Mapa del Emprendimiento |
| Motivación (general) | "Siempre quise emprender" | 37.8% | 41% | Según Mapa del Emprendimiento |
| Barrera: Financiación | Falta de financiación | 32% | N/D | Principal barrera |
| Barrera: Riesgo | Riesgo de fracaso | 31% | N/D | |
| Barrera: Recursos | Falta de recursos financieros | 27% | N/D | |
| Barrera: Confianza | Falta de confianza en sí mismas | 33% | 0% (hombres) | Aumenta al 45% en millennials |
| Barrera: Conciliación | Cuidado de los hijos como razón para no crear empresa | 6% | 6% | Similar en hombres y mujeres en España |
| Sector preferido (mujeres) | Hostelería y ocio | 13% | N/D | Media europea: 10% |
| Sector preferido (mujeres) | Cosmética | 12% | N/D | Media europea: 10% |
| Sector preferido (mujeres) | Cuidado de niños | 12% | N/D | Media europea: 9% |
| Sector preferido (mujeres) | Comercio online | 12% | N/D | Media europea: 16% |
| Brecha sectorial | Interés en informática | 5% | 16% | Mayor brecha |
Emprender con éxito implica acertar en varias teclas a la vez. La idea de negocio es importante, aunque obviamente no lo es todo. Con quien te juntas es crítico; mejor sola que mal acompañada. La ejecución, hay que estar 100% enfocada a resultados. Un enfoque “lean” implica siempre probar y medir cómo valoran tu propuesta los clientes, antes de invertir mucho tiempo y recursos en castillos en el aire. Y focalizarse en desatascar los cuellos de botella importantes que te impidan crecer.
Además, es básico emprender en un modelo de negocio que sea afín a tus intereses personales, aficiones, e incluso a tus motivaciones personales y espirituales más profundas. Si encuentras ese modelo, llevas gran parte ganada. Si el virus del emprendimiento entra en tu cuerpo, es muy difícil sacarlo. Nos pasa a muchas.
