El liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner: un análisis de Cherny Feierherd Novaro
El profesor del MBA y Executive MBA, Cherny Feierherd Novaro, ha analizado el tipo de liderazgo que representa a Cristina Fernández de Kirchner, un tema recurrente en la política argentina. Al igual que en el mundo vegetal, existen líderes que escuchan y fomentan el crecimiento de los demás, y aquellos que, por el contrario, los ahogan. Estos últimos impiden la supervivencia, produciendo una hegemonía sobre el territorio que habitan y asfixiando todo aquello que se les interponga en su camino. Buscan interlocutores obedientes, y su apertura al diálogo es una estrategia, no un modo de vida.
Cristina Fernández de Kirchner ha demostrado con creces a cuál de estas dos formas pertenece. Solo se ha mostrado abierta al consenso en la previa a las diversas elecciones que tuvo que transitar con el fin de intentar seducir a sectores no tan cercanos a su nombre. A ella no le gusta perder y no es cínica: se le nota rápidamente su furia.
El liderazgo narcisista y sus consecuencias
Es verdad, a nadie le gusta perder, pero menos a Cristina, quien, dentro de las categorías de liderazgo, tiene bien ganado el título de líder narcisista. Para un líder narcisista, no hay nada peor que la derrota. Las derrotas son siempre momentos que evidencian una fragilidad, y cuando quien lidera está guiada por la vanidad y la soberbia que otorga el narcisismo, se vuelven torpemente aún más frágiles, mostrando un descontrol interno. Son un volcán incontenible cuya lava lo inunda todo.
Desde el inicio de la fórmula presidencial vigente, fuimos testigos de un desorden estructural: la candidata a la vicepresidencia nos anunció quién era el candidato elegido por ella. Las últimas semanas han dejado ver un escenario habitual para quienes se interesan en el comportamiento de los liderazgos. Quienes han ocupado una posición de primer nivel en una gestión, no tienen las habilidades para aceptar que ahora les toca una posición de menor rango. Cristina Fernández simula ser vicepresidenta, pero ante los cimbronazos de su supuesto jefe, su magma tectónico le juega una mala pasada: explota incandescente.
Hay muchas maneras de visibilizar las diferencias; quizás la peor de ellas es la que opta por horadar la base de poder del otro utilizando para ello la opinión pública. La Cristina de los consensos pre-electorales parece haber caducado.
EL CAMINO CIEGO - DINAMICA PARA LIDERAZGO
La ruptura de la alianza y el poder diluido
La "carta bomba" enviada al Presidente y a toda la sociedad denota una pérdida de control insoportable para la lideresa, así como la rotura de la frágil alianza donde convivían peronistas y advenidos al peronismo. Cualquiera lo sabe, construir confianza es una tarea ardua. Destruirla es tan fácil como un juego de niños.
En el deporte y en la política, los problemas se dirimen en el vestuario. Cuando se usan métodos explosivos como los que usó la expresidenta, las esquirlas de las consecuencias se enquistan por todos lados. Hoy el poder gobernante está diluido. El liderazgo se ha evaporado. ¿Quién lidera? Sería lindo conocer una encuesta a primeras y segundas líneas de gobierno a ver qué responde el funcionariado ante esta simple pregunta.
El desafío de Alberto Fernández
¿Qué hace que un líder acepte encabezar una alianza pero no mandar? Es una buena pregunta que Alberto Fernández debe hacerse cada noche. Nuestra respuesta es sencilla: la avidez por el poder que lleva, inclusive, a que algunos lo humillen.
El desgaste del Presidente ha tomado dimensiones planetarias. Sus desavenencias con su (supuesta) segunda son inocultables. ¿Qué pasará en las próximas semanas, cuando de vuelta simulen conexión y empatía para la platea? ¿Quién puede acaso creer en que algún pegamento conseguirá pegar las porciones minúsculas de los platos rotos de este casamiento griego que no dio resultado?
En las frenéticas jornadas donde se decidió el nuevo gabinete, el presidente tuvo la posibilidad de romper la alianza tóxica con su jefa política y animarse a hablarle a tantos argentinos que ya están cansados de ese tipo de liderazgo tóxico que siempre mira por encima del hombro. Claro que eso tenía un costo altísimo, pero quizás tampoco sirva seguir probando más de lo mismo. Al Presidente, su freno al envalentonamiento destituyente de su vice le duró solo 24 horas, prefirió seguir ocupando un rol marginal que la historia se lo recordará.
El Presidente tiene un gran desafío por delante: ser un líder con cierta autonomía o, simplemente, quedar en la historia como un rey desnudo que detentaba el poder pero no gobernaba. Es paradójico, la mejor imagen de Alberto fue en los inicios de la pandemia. ¿Recuerdan? Reflexivo, consensuaba y mostraba unidad con la oposición.
Tabla comparativa de estilos de liderazgo
Para contextualizar, podemos ver una tabla comparativa de los estilos de liderazgo que se mencionan:
| Característica | Liderazgo que escucha y hace crecer | Liderazgo narcisista (CFK) |
|---|---|---|
| Visión del diálogo | Modo de vida, búsqueda genuina de consenso | Estrategia pre-electoral, busca seducir sectores |
| Actitud ante la derrota | Momento de reflexión, oportunidad para aprender | Momento de fragilidad, descontrol interno, furia |
| Relación con colaboradores | Fomenta el crecimiento, empodera | Busca interlocutores obedientes, ahoga a los demás |
| Manejo del poder | Distribución y delegación | Hegemonía, asfixia lo que se interpone |
| Visibilidad de diferencias | Resolución en espacios internos | Uso de opinión pública para horadar poder ajeno |
