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Comunicación

Transformación del Liderazgo Industrial a partir de 1870

by Admin on 26/05/2026

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, entre 1850 y 1870, el mundo fue testigo de una era de notable prosperidad económica. Lejos quedaba el estallido revolucionario de 1848/9 y, tras el fracaso de los principios políticos y sociales que guiaron los levantamientos, la conflictividad social se desaceleró. Esta etapa se caracterizó por un proceso de concentración empresarial y de desarrollo del capitalismo financiero, por la integración del mercado de capitales y una mayor competencia en el comercio internacional, y por la pérdida de la supremacía industrial británica ante la aparición de nuevas potencias industriales dentro y fuera de Europa.

La expansión económica de los decenios de 1850 y 1860, que implicó un avance en la senda del desarrollo industrial de algunos países europeos, hallaría sus límites tras la primera gran crisis capitalista de 1873. El capitalismo nació durante este período, creando un sistema económico completamente nuevo. Las fábricas y las máquinas se volvieron más importantes que la agricultura, y por primera vez en la historia se pudo producir cosas en masa. La Primera Revolución Industrial fue el momento en que la humanidad dejó atrás la vida rural tradicional y se lanzó hacia un mundo de máquinas y fábricas.

La Primera Revolución Industrial: Cimientos de un Cambio

Imagínate un mundo sin coches, sin fábricas, sin ciudades llenas de gente trabajando en oficinas. Eso era Europa antes de 1760, cuando comenzó la Revolución Industrial. La Primera Revolución Industrial, entre 1760 y 1830, estuvo confinada en Gran Bretaña. Conscientes de ser los pioneros, los británicos prohibieron la exportación de maquinaria, trabajadores capacitados y técnicas de fabricación.

¿Por qué Gran Bretaña fue la primera?

Todo empezó con la revolución agraria. La máquina de vapor de James Watt (1769) fue el invento que lo cambió todo. Sin ella, nada de esto habría sido posible. La industria algodonera se convirtió en la estrella de la Revolución Industrial británica, aunque el algodón tuviera que importarse. La clave del éxito en la industria algodonera fue una serie de innovaciones clave:

  • Primero llegó la lanzadera volante de J. Kay (1735).
  • Después la Spinning-Jenny de Hargreaves (1767).
  • Seguida por las hiladoras Water frame de Arkwright (1769) y Mule-Jenny de Crompton (1779).
  • Y finalmente el telar mecánico de Cartwright (1784).

El carbón mineral se convirtió en el combustible que movía el mundo. Gran Bretaña pasó de producir 6 millones de toneladas de hulla en 1790 a 110 millones en 1870. En el ámbito de las innovaciones técnicas y en el número de personas empleadas, la combinación de carbón, hierro y vapor tuvo un efecto multiplicador aún mayor que el de la industria del algodón. La revolución del transporte cambió cómo la gente se movía para siempre. Los barcos de vapor empezaron en los ríos y llegaron al océano Atlántico en 1838.

Mientras Gran Bretaña dominaba el mundo industrial, el resto de Europa intentaba ponerse al día, pero con estrategias completamente diferentes. Los estados europeos aplicaron medidas proteccionistas para proteger sus productos nacionales de la competencia británica. Bélgica fue el segundo país en industrializarse gracias a sus ricas minas de carbón y al fuerte apoyo estatal al ferrocarril. Francia tuvo más dificultades porque carecía de hierro y carbón, excepto en regiones como Alsacia, Lorena y Lyon. La Revolución Industrial no fue solo británica, sino un fenómeno que transformó toda Europa de maneras diferentes pero igualmente profundas.

Los desarrollos industriales y económicos de la Primera Revolución Industrial llevaron a cambios sociales significativos. Algunos individuos se volvieron muy ricos, mientras que otros vivían en condiciones infrahumanas. Los niños fueron enviados a trabajar en las fábricas, donde eran explotados y maltratados. En este periodo también se pudo observar el surgimiento de una clase media que disfrutaba los beneficios de una nueva prosperidad. Sin embargo, lo más importante es que la Gran Bretaña del siglo XIX experimentó disturbios debido a que la industrialización y la urbanización del país crearon una necesidad de cambio social y político. Como resultado, el comercio de esclavos fue abolido en 1807 y la Gran Ley de Reforma fue aprobada por el Parlamento británico en 1832. Las innovaciones científicas y las mejoras tecnológicas contribuyeron al avance de la agricultura, la industria, el transporte, el comercio y la expansión de la economía. Con el aumento de capital y la necesidad de crédito, la banca se desarrolló no solo en la ciudad, sino también en el campo.

🏭 La PRIMERA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL | Resumen en 4 MINUTOS

Nuevas Fuentes de Energía y Nuevas Industrias

La relación entre investigación y empresa se intensificó en la segunda mitad del siglo XIX. A partir de esa época se generalizó la necesidad de proteger la invención mediante patentes. Además, la creciente interdependencia entre ciencia, ingeniería e industria hizo que se desarrollaran los laboratorios de investigación públicos y privados.

Convertidor Bessemer, una innovación clave en la producción de acero.

La Industria Metalúrgica

En la siderurgia hubo grandes logros tecnológicos. La producción de acero de mayor calidad y más bajo coste fue posible gracias a la aplicación del convertidor de Bessemer, del horno inventado por Martin y Siemens y del método de eliminación del fósforo en ciertos tipos de hierro, patentado por Thomas-Gilchrist. Las características del acero (elasticidad, dureza, resistencia) posibilitaron la fabricación de máquinas y motores más precisos, ligeros y pequeños, además de ser un material excelente para la construcción de ferrocarriles, barcos, puentes, etc. El hallazgo de aceros especiales o aleaciones (acero cromado, acero niquelado o acero inoxidable) y de nuevos metales (aluminio) permitió el desarrollo de las industrias más características del siglo XX: automóvil, aeronáutica y armamento.

El Petróleo y la Electricidad

La electricidad no pasaba de ser una mera curiosidad científica a comienzos del siglo XIX. El invento del alternador y del transformador, poco antes de 1900, permitió el transporte de la corriente eléctrica mediante cables de alta tensión, facilitando el uso de la electricidad en la industria. Una segunda fuente de energía, el petróleo, fue cobrando progresiva importancia, si bien el carbón siguió siendo la fuente de energía más utilizada. La existencia del petróleo se conocía desde la Antigüedad, pero su aplicación industrial comenzó a mediados del siglo XIX cuando se realizaron las primeras perforaciones en Europa y Estados Unidos. El petróleo empezó a usarse como materia prima para la obtención de subproductos y materiales plásticos, con lo que se originó la industria petroquímica. Sin embargo, el gran salto de la industria petrolífera estuvo ligado al desarrollo del motor de explosión o de combustión interna, que utilizaba derivados del petróleo como combustible.

Diagrama simplificado de la distribución de electricidad.

El Gran Impulso de los Transportes y de las Comunicaciones

Durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX hubo un espectacular progreso en los transportes y las comunicaciones, que tuvo intensos efectos económicos y sociales: facilitó la integración y la especialización de los mercados continentales y transoceánicos, y también explica el crecimiento del comercio internacional y las migraciones generalizadas.

El Ferrocarril

Los progresos técnicos de la segunda mitad del siglo XIX convirtieron al ferrocarril en el «rey de los transportes». La sustitución del hierro por el acero permitió aumentar la resistencia de los raíles y la capacidad de los vagones. Se incrementó la velocidad y la seguridad, al tiempo que se abarataron las tarifas, con lo que se generalizó el uso del ferrocarril. Hacia 1870 se hallaban en pleno funcionamiento las grandes redes ferroviarias continentales que unificaron los mercados nacionales tanto en Europa como en Estados Unidos.

Mapa de la red ferroviaria europea en 1912, mostrando la expansión de este medio de transporte.

La Navegación a Vapor

En el transporte marítimo, a partir de 1865, los buques de vapor acabaron imponiéndose a los barcos de vela a causa de las innovaciones técnicas. La sustitución de los cascos de madera por los de hierro y acero y de las palas por la hélice disminuyeron los costes de mantenimiento y aumentaron el espacio reservado a mercancías y pasajeros. Además, las innovaciones técnicas en la refrigeración permitieron el transporte de carne y otros productos refrigerados o congelados desde América a Europa, y viceversa, en las bodegas de los barcos.

El Automóvil y la Aviación

El primer automóvil ligero y popular que incorporó el volante de dirección y el motor en la parte frontal del vehículo fue originalmente desarrollado por los franceses. Pronto el liderazgo en la fabricación de coches con motor de gasolina pasó a Estados Unidos. Sin embargo, el automóvil no alcanzó su auge definitivo como medio de transporte hasta después de 1945.

Otros Medios de Transporte

Con la aparición de los tranvías y los ferrocarriles eléctricos subterráneos, a finales del siglo XIX, mejoró notablemente el transporte interior y se modificó la fisonomía de las ciudades. En el último tercio del siglo XIX se produjo un invento de una trascendencia tecnológica y social muy notable: la bicicleta. Su uso contribuyó a la renovación y mejora de las carreteras, lo que preparó el camino para el desarrollo del automóvil.

Las Comunicaciones

Los progresos en las comunicaciones también fueron notables y tuvieron un gran impacto tanto social como económico. El teléfono y la telegrafía sin hilos permitieron una transmisión casi instantánea de las noticias, y no tardaron en ser utilizados en las grandes empresas y firmas comerciales, en la banca y en la bolsa. Las innovaciones técnicas en la prensa y las artes gráficas abrieron paso a la prensa de masas. Surgió la radio como medio informativo.

Las Nuevas Potencias Industriales

En 1870 el Reino Unido era el principal productor mundial de manufacturas, pero en 1913 se vio sobrepasado ampliamente por Estados Unidos y, en menor medida, por Alemania. Estos dos países tomaron la delantera en los sectores característicos de la Segunda Revolución Industrial: siderúrgico (acero), químico y eléctrico. A pesar de esto, el Reino Unido mantuvo su liderazgo económico y comercial hasta la Primera Guerra Mundial. El aumento de la potencia industrial de los Estados Unidos en los siglos XIX y XX también superó con creces los esfuerzos europeos. Los países europeos del oeste estaban atrasados a principios del siglo XX.

Estados Unidos

Estados Unidos experimentó en el último tercio del siglo XIX una rápida industrialización, que lo convirtió en la primera potencia industrial del mundo. El país se dividía en un oeste agrícola, que absorbía la producción del noreste industrial, mientras el sureste permanecía como zona productora de materias primas. Se puede afirmar que la gran empresa industrial moderna nació en Estados Unidos.

Alemania

La política proteccionista del Gobierno alemán favorecía los intereses de los grandes terratenientes y de los empresarios siderúrgicos, e impulsó la concentración industrial y financiera. Un alto grado de concentración industrial y financiera contribuyó a la creación de grandes empresas y a la formación de cárteles.

El Japón Meiji

En 1854, un navío de guerra estadounidense amenazó con bombardear Tokio si Japón no abría sus mercados. Cuatro años después Japón tuvo que firmar tratados comerciales desiguales con varias potencias. El Estado casi monopolizó la actividad empresarial entre 1868 y 1880, invirtiendo y creando empresas públicas en industrias civiles y subvencionando a empresas privadas. Por ello, las grandes corporaciones defendieron la expansión de Japón hacia el Pacífico y el continente asiático. Poco antes de 1914 Japón se convirtió en una gran potencia mundial.

La Primera Mundialización de la Economía Capitalista (1870-1914)

En esta etapa la economía empezó a funcionar a escala mundial. Las nuevas formas de organización de las empresas, la libertad de los movimientos de capital y de los intercambios, y la implantación del patrón oro fueron las claves de la mundialización de la economía.

La Nueva Organización de la Producción

Las pequeñas empresas carecían de los medios económicos necesarios para invertir en innovaciones técnicas y abrir nuevos mercados. Se produjo un proceso general de concentración empresarial, con mayor intensidad en Alemania, Estados Unidos y Japón. Las diferentes formas de concentración fueron un intento de las grandes empresas para imponer prácticas monopolistas de control de los precios y los mercados y de eliminación de la competencia. La participación de los bancos en la industria se realizó a través de los bancos de negocio, cada vez más especializados en el préstamo a largo plazo a empresas y que negociaban en Bolsa con valores industriales.

Ejemplos de concentración empresarial:

  • Integración vertical: Una sola empresa adquiere otras que intervienen en todos los pasos del proceso productivo y, por tanto, tiene mayor control sobre el mismo.
  • Integración horizontal: Una empresa especializada en la fabricación de neumáticos compra todas las empresas de neumáticos. Monopoliza su fabricación, con lo que puede imponer el precio a suministradores y clientes.

Integración de los Mercados de Capital y Desarrollo del Comercio Internacional

Entre los factores que favorecieron el desarrollo del comercio destacan: el desarrollo de un sistema monetario internacional que descansó en la aceptación por las principales potencias económicas de Europa occidental y Estados Unidos del patrón oro. Europa dominó los intercambios comerciales con el resto del mundo.

La Expansión Demográfica y las Grandes Migraciones

La población europea creció a un ritmo espectacular en la segunda mitad del siglo XIX. De los aproximadamente 270 millones de habitantes de 1850 se pasó a los 400 en 1900.

Gráfico que muestra la emigración europea a las Américas entre 1800 y 1924.

Factores de las Migraciones Transoceánicas Masivas:

  • La fuerte tasa de crecimiento natural, que aumentó el porcentaje de población joven en edad de trabajar.
  • Las diferencias de salarios entre el país de origen y el de destino, y el deseo de huir de la pobreza.

Durante el siglo XIX la mayor parte de los emigrantes eran europeos. Unos 60 millones de europeos emigraron fuera de Europa. Estados Unidos recibió 25 millones de inmigrantes entre 1840 y 1914, muchos de los cuales entraron a través de la isla de Ellis, la aduana de Nueva York. En menor medida los europeos emigraron al norte de África, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. La emigración hacia estos tres últimos destinos fue estimada por el propio Gobierno británico.

🏭 La PRIMERA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL | Resumen en 4 MINUTOS

Fases de la Emigración Europea:

  1. La crisis económica de 1845-1846 en algunas zonas de Europa abrió una primera etapa de emigración transoceánica que se prolongó hasta 1880. La masiva emigración irlandesa entre 1845 y 1852 se debió a la gran hambruna ocasionada por la «crisis de la patata».
  2. Desde 1870-1880 y hasta 1914 la emigración europea se aceleró, hasta superar más del millón anual de emigrantes en el cambio del siglo XIX al XX.

Desarrollo del Movimiento Obrero

Tras la represión ejercida sobre los trabajadores luego de 1848, paulatinamente fueron organizándose en pos de sus reclamos. En 1864 se conformó la Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional, cuyo principal objetivo se vinculaba con la organización de las diferentes clases obreras de Europa y los medios de lucha en el marco de los Estados liberales del período. Durante los años de la Internacional (1864-1876), y en el marco de la derrota del país en la Guerra Franco-Prusiana (1870/1), estalló en Francia un alzamiento obrero de gran relevancia: la Comuna de París. Concretamente, durante marzo y mayo de 1871 la ciudad de París estuvo bajo control de los y las trabajadores/as.

"Una calle de París en mayo de 1871" por Maximilien Luce, representando un momento clave de la Comuna de París.

Periodo Acontecimiento Impacto en el Liderazgo Industrial y Social
1760-1830 Primera Revolución Industrial (focalizada en Gran Bretaña) Nacimiento del capitalismo, industria algodonera, máquina de vapor, primacía británica.
1850-1870 Era de prosperidad económica mundial Expansión comercial, alto nivel de inversiones, sistema de Patrón Oro, desaceleración de la conflictividad social.
1864 Conformación de la Primera Internacional Organización del movimiento obrero en Europa.
1870-1914 Cambio de liderazgo industrial, mundialización económica Pérdida de supremacía británica, emergencia de EE. UU. y Alemania, concentración empresarial, nuevas fuentes de energía, grandes migraciones.
1871 (Marzo-Mayo) Comuna de París Alzamiento obrero de gran relevancia en Francia.
1873 Primera gran crisis capitalista Fin de la etapa de expansión económica previa.

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