Sturmabteilung (SA): El Instrumento de Violencia y Propaganda en el Ascenso Nazi
La historia de las SA, o Sturmabteilung, es intrínseca a los orígenes del Tercer Reich alemán y al ascenso de Adolf Hitler al poder. Estas “Tropas de Asalto” fueron un grupo paramilitar formado por jóvenes soldados, con experiencia en el campo de batalla, vinculado al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP).
Historia y Orígenes: De los Freikorps a las SA
El uso de la violencia callejera organizada ha sido habitual en el siglo XX por facciones de diversa ideología, pero pocas veces con tanta efectividad como por los nazis. Tras la Primera Guerra Mundial, el comunismo había tomado Alemania como su motor revolucionario. En abril de 1919, los comunistas dieron un golpe de Estado en Múnich y proclamaron la República Soviética de Baviera. Esto provocó que se formaran Freikorps, grupos de voluntarios, muchos de ellos veteranos de la guerra, para combatir la bolchevización de su país. Eran jóvenes conservadores, nacionalistas y violentos, que atacaron al gobierno comunista bávaro.
La victoria de los Freikorps sobre los bolcheviques en mayo de 1919 impulsó la formación de las Sturmabteilung (SA, Tropas de Asalto), cuya acta fundacional fue fechada el 24 de febrero de 1920. Nacieron en una cervecería de Múnich, en la Bürgerbräu Keller. Los Freikorps, antecedentes de los "camisas pardas", estaban conformados por muchos soldados frustrados que buscaban culpables de su desgracia tras la derrota en la Gran Guerra. Conservaban sus armas y uniformes y eran terreno abonado para la ideología nacionalsocialista. En 1921 ya eran unos 400.000. Incluso se anunciaban en los periódicos para que los jóvenes se unieran a ellos para "luchar contra las razas que iban a acabar destruyendo totalmente a Alemania".
Las SA comenzaron siendo servicios de orden para guardar sus sedes y sus reuniones. En realidad, constituyeron un auténtico ejército privado al servicio del NSDAP. Su organización se benefició de un cobijo legal proporcionado por la propia República, ya que los organizadores de actos políticos, como los mítines, tenían la obligación de asegurar la seguridad del evento. Fue así que las SA tuvieron cobertura legal para existir y ejercer la violencia.
Marcha de las SA en Nuremberg, 1933.
Lealtad al Führer y Expansión
La primera agrupación de las SA se llamó "Sección gimnástica y deportiva" del NSDAP. Los miembros procedían de los Freikorps. Algunos tenían experiencia militar, ya fuera en la Primera Guerra Mundial o en el combate contra la República Soviética de Baviera. Eran nacionalistas, antimarxistas, antisemitas y antiliberales. Su programa despreciaba la democracia liberal y el parlamentarismo, el pluralismo político, y el orden constitucional. Desde su inicio tuvo la intención de alistar a la "juventud alemana". Para ello publicaban notas y manifiestos en los que exhortaban a los jóvenes a hacer historia, a no resignarse y luchar, a romper "la cadena de esclavos", con la más férrea "lealtad mutua" y "obediencia incondicional al Führer". Los aspirantes a formar parte de las SA firmaban un contrato por el que se comprometían a defender los valores del partido, ser disciplinados, no criticar a la organización ni a sus dirigentes, y a ser solidarios con el resto de miembros. Era entonces cuando se les entregaba el uniforme, que era una camisa parda con un brazalete rojo con la esvástica en negro sobre un círculo blanco.
La denominación de "Tropas de Asalto" se generalizó a partir del verano de 1921. En aquella época ya habían ampliado su campo de acción. Ya no se trataba solo de salvaguardar los actos de su partido y sus sedes, sino también de reventar los mítines de los otros partidos. Fue Adolf Hitler quien, ese mismo año, indicó a las SA en una de sus reuniones que debían impedir que los actos del resto de organizaciones se celebrasen con normalidad, porque eran perjudiciales para su proyecto político. Su modus operandi era marcadamente violento. El eslogan de las SA era "Nos pegamos a lo grande".
Matones con Instrucción Militar
Además de la protección en sus propios actos y el asalto a los del resto, las SA comenzaron a hacer propaganda callejera, no siempre violenta. Además de carteles, arengas y desfiles actuaban como "fuerzas del orden" contra grupos políticos y delincuentes. Esto exigió una formación política mínima, pero, sobre todo, una educación en técnicas de combate. Los miembros de las SA tenían sesiones semanales de adoctrinamiento para que pudieran argumentar y adoctrinar a otras personas. Además, recibían clases de boxeo y jiu-jitsu, el arte marcial japonés que evocaba a los samuráis. También realizaban excursiones y acampadas que servían como instrucción militar. La asistencia a las reuniones era obligatoria. Formaban unidades de ocho hombres dirigidos por un responsable para que hubiera unidad de acción y camaradería. Los dirigentes de los grupos debían tener experiencia militar, ya fuera en la Primera Guerra Mundial o en los Freikorps, y eran nombrados por la dirección del partido. La disciplina era muy férrea. Tenían prohibido atacar o repeler ataques de la policía porque, según les ordenaron por escrito, eran funcionarios que cumplían órdenes sin ser responsables del sistema republicana.
Desfile de las SA en Múnich.
Las SA en el Putsch de la Cervecería y la Ascensión de Hitler
Las SA fueron las fuerzas con las que contó Hitler en el Putsch de la Cervecería, en noviembre de 1923. Constituían una organización poderosa y numerosa, bien entrenada y con un dogma que los impulsaba. Incluso veían la muerte propia como la entrega suprema a la causa. En la noche del 8 al 9 de noviembre de ese año detuvieron a políticos significativos de Múnich y a otras personas, especialmente a judíos. En la comisión de sus delitos contaron con la colaboración de Ernst Pöhner, jefe de la policía muniquesa, y de Wilhelm Frick, director de policía encargado del seguimiento de los grupos paramilitares. Hitler escribió en “Mi lucha” que la ayuda policial se debió a que esos mandos odiaban a los judíos y a los marxistas.
Es innegable que la presencia de las Tropas de Asalto en las calles de toda Alemania constituyó un elemento imprescindible para la imagen de fortaleza y orden que quiso transmitir el NSDAP. Sirvió para encuadrar a los jóvenes tras la Primera Guerra Mundial e inocular la brutalización de la política, y la cotidianidad de la violencia como instrumento que llevó a la dictadura.
Los nazis se concentran en los votantes de todas las capas de la sociedad, en lugar de un grupo como trabajadores o católicos. También atraen a una gran cantidad de personas que antes no votaban. No obstante, en noviembre de 1932 el partido alcanza aparentemente su auge. Los partidos conservadores no consiguen suficiente apoyo de la población y presionan al Presidente Paul von Hindenburg para que nombre canciller a Hitler. Esperan que con el partido NSDAP puedan formar un gobierno con mayoría. Más tarde, su expectativa de que puedan utilizar a Hitler para su propio programa quedará demostrado que fue una grave subestimación.
El 30 de enero de 1933, von Hindenburg cedió y nombró canciller a Hitler. Los nacionalsocialistas celebraron su victoria con una marcha con antorchas por las calles de Berlín. Desde el balcón de la cancillería, Hitler los observa con aprobación. Sin embargo, hasta ese momento todavía no tiene el poder supremo. En el nuevo gobierno solo están dos miembros del NSDAP. Lo que sí logra Hitler es que sean nombrados en posiciones importantes.
La "Noche de los Cuchillos Largos": La Purga de las SA
El poder de la imagen y el fin de las SA. Una película dirigida por la mítica realizadora Leni Riefenstahl mostraba al jefe de las SA desde 1931, Ernst Röhm, y a Adolf Hitler caminando juntos. Pasaban entre una multitud de "camisas pardas" en una gran concentración paramilitar. Röhm y Hitler iban a la par. La escena les mostraba como iguales y a la misma altura. Ninguno parecía dominar al otro. Pero Hitler era consciente de que las SA podían llegar a derrocarle. En ese momento, en 1934, ya eran 4 millones. Así que para la siguiente proyección, en el congreso nazi de ese año, Röhm desapareció de plano. Hitler caminaba solo como líder único y supremo. Y nadie iba a impedirle seguir solo hasta la cima.
Ernst Röhm no era afín a Hitler, sino a la ideología. Quería sustituir al ejército alemán con sus tropas de Sturmabteilung. Los militares de carrera y el propio Hitler sabían que era mejor quitárselo de en medio. Röhm se había declarado siempre abiertamente homosexual y en el pasado Hitler dijo que eso solo atañía a su vida privada. Pero ahora le convenía un giro de guion. Puso en marcha la sangrienta Noche de los cuchillos largos el 30 de junio de 1934. Ordenó la ejecución de los líderes de la SA. El propio Hitler se presentó en el hotel en el que Röhm dormía con su amante y se aseguró de su detención. Le llevaron a prisión y le ordenaron suicidarse, pero se negó y lo mataron. También ejecutaron al violento Edmund Heines, otro líder que alentaba a sus atroces subordinados. Dormía con uno de ellos en un balneario donde Hitler había citado a los jefes de la SA para reunirse con ellos. Lo que encontraron allí fue el fin de sus días. También asesinaron a otros opositores de alto rango.
Como estos hechos fueron difíciles de esconder, se justificaron posteriormente como un acto de purga contra la inmoralidad. Descabezada, la SA acabó integrándose en unas fuerzas que colmarían sus deseos de venganza y poder sobre la población, las Schutzstaffel (SS). Solo quedaron algunos grupos de SA que permanecieron activos hasta el final de la guerra.
Adolf Hitler y Ernst Röhm en 1933.
La Purga Nazi: La noche de los cuchillos largos
Impacto y Consecuencias
Con los asesinatos se confirmó un acuerdo entre el régimen nazi y los militares que se mantendría intacto, salvo raras excepciones, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Como parte de este acuerdo, la jerarquía militar apoyó a Hitler cuando este se proclamó Führer (líder) del Reich alemán en agosto de 1934. En 1933-1934, Hitler puso fin a los esfuerzos del jefe de las SA, Ernst Röhm, por sustituir al ejército profesional con una milicia popular centrada en las SA. Los líderes militares exigieron que se detuviera a Röhm.
En la siguiente tabla se resumen los cambios de liderazgo y la evolución de las SA:
| Año | Evento clave | Líderes destacados | Impacto |
|---|---|---|---|
| 1920 | Fundación de las SA | Adolf Hitler | Creación de un ejército privado para el NSDAP. |
| 1921 | Cambio de nombre a "Tropas de Asalto" | Adolf Hitler | Expansión del campo de acción a la interrupción de mítines rivales. |
| 1923 | Putsch de la Cervecería | Adolf Hitler, Ernst Röhm | Demostración de fuerza y compromiso con la causa nazi. |
| 1931 | Ernst Röhm asume el liderazgo de las SA | Ernst Röhm | Aumento significativo del número de miembros y poder. |
| 1934 | Noche de los Cuchillos Largos | Adolf Hitler (ordenante), Ernst Röhm (víctima) | Eliminación de la cúpula de las SA, consolidación del poder de Hitler, integración de restos de las SA en las SS. |
La disolución de las SA como una fuerza independiente y la purga de sus líderes fueron un paso crucial para Hitler en su camino hacia el poder absoluto y la eliminación de cualquier amenaza interna a su liderazgo. Esta brutal maniobra no solo consolidó su autoridad, sino que también allanó el camino para la primacía de las SS, un instrumento aún más leal y despiadado en la implementación de la ideología nazi.
