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Comunicación

Beatriz Gimeno y el Debate Abolicionista de la Prostitución en España

by Admin on 24/05/2026

El debate sobre la prostitución en España ha cobrado una relevancia significativa, especialmente tras la declaración de nulidad de los Estatutos del Sindicato Organización de Trabajadoras Sexuales (OTRAS) por parte de la Audiencia Nacional. Este acontecimiento ha puesto de manifiesto las profundas divisiones y argumentos dentro del feminismo y la sociedad en general.

La Nulidad de OTRAS y el Argumento de la Audiencia Nacional

El Consejo General del Poder Judicial informó que los magistrados de la Audiencia Nacional declararon la nulidad de los Estatutos de OTRAS. La razón principal es que consideran inadmisible que el ámbito funcional de actuación de un sindicato comprenda actividades que, por su naturaleza, no pueden ser objeto de un contrato de trabajo válido, como es la prostitución por cuenta ajena. Esta decisión responde a las demandas presentadas por la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres y la Plataforma 8 de Marzo de Sevilla, ambas organizaciones con una postura abolicionista del trabajo sexual, defendiendo que la prostitución no puede ser considerada un trabajo y abogando por su abolición.

Beatriz Gimeno, feminista abolicionista y diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, comparte este argumento. Reflexiona que el problema de OTRAS es que, al constituirse como sindicato, su reconocimiento indirecto supondría también reconocer a la patronal, ya que un sindicato solo puede existir en tanto que exista una patronal. Gimeno apunta que legalizar OTRAS “supondría dar carácter laboral a una relación contractual con objeto ilícito y admitir que el proxenetismo”.

La Postura Abolicionista y sus Fundamentos

La postura abolicionista es compartida por figuras como la filósofa Ana de Miguel y la directora de Feminicidio.net, Graciela Atencio, además de Beatriz Gimeno.

Beatriz Gimeno advierte que “este es el camino que ha elegido en otros países las patronales del sexo: formar falsos sindicatos de prostitutas que de manera indirecta consiguen que se normalice y se reconozca a la patronal; a nosotras nos parece perverso”. Según Gimeno, el abolicionismo no persigue a las mujeres que ejercen la prostitución, sino que pretende señalar el camino hacia la abolición de la misma. Este camino incluiría medidas sociales, legislativas, educativas, laborales y sanitarias. Por lo demás, dice Gimeno, “pueden asociarse, como están haciendo, y organizarse en secciones sindicales, como están haciendo, y no lo tenemos ni que juzgar”.

En sus trabajos, Gimeno argumenta que la prostitución sirve de "sala de descanso del patriarcado más feroz", de "basurero" donde arrojar el "machismo más descarnado". Describe a los puteros como "los fascistas del patriarcado" porque buscan acceder a los cuerpos de las mujeres en un plano de "desigualdad radical". En su ensayo 'Alegato contra la prostitución. Razón y emoción', Gimeno busca desmontar los engranajes de la institución prostitucional y sus vínculos con el machismo y el neoliberalismo. Su objetivo es demostrar por qué la abolición es una condición necesaria para alcanzar una sociedad igualitaria que aspire al bien común, ya que la prostitución tiene como objetivo la dominación de las mujeres. Afirma que esta industria no solo arrasa la vida de millones de mujeres y niñas, sino que afecta de forma directa a todas, al generar espacios de desigualdad radical donde a ellos se les ofrece "plusvalías", autoestima, satisfacción del deseo y superioridad, mientras que para ellas es una vía de supervivencia ante situaciones de desigualdad económica extrema. Gimeno señala que "el patriarcado y el neoliberalismo se unen para configurar una sociedad donde la única opción para millones de mujeres es dedicarse a la prostitución y eso es útil para ambos sistemas porque es una empresa que da muchísimo dinero y genera espacios donde se puede ejercer el machismo".

Gimeno escribe que "estamos hablando de una industria que se nutre, casi en exclusiva, de mujeres pobres. Esto quiere decir que también la pobreza es condición necesaria para que la industria siga creciendo. Para que la prostitución exista y crezca es necesario que exista una masa enorme de mujeres que no tengan otro medio de subsistencia". Pide reflexionar sobre el significado y las consecuencias de que "todos los hombres del planeta, literalmente todos, por el hecho de ser hombres y sin tener que atender ninguna otra consideración, tengan, siempre que lo deseen, la posibilidad de acceder al cuerpo de una mujer".

Ana de Miguel, al ser preguntada por sus razones para ser abolicionista, responde que tiene de todas: personales, históricas, políticas y filosóficas. Señala como punto de inflexión el hartazgo que la llevó a escribir una carta a El País en 2004, después de ver día a día varias páginas de anuncios de prostitución donde “muchas de las mujeres parecían niñas”. Este hecho la impulsó a una investigación que culminó en su artículo “La prostitución de mujeres, una escuela de desigualdad humana” y posteriormente en el libro “Neoliberalismo, el mito de la libre elección” (Cátedra, 2015). De Miguel recuerda que su camino abolicionista viene de más atrás, habiendo estudiado a marxistas como Kolontai, Flora Tristán, la República española y John Stuart Mill, quienes ya en el siglo XIX y XX tenían argumentos sólidos contra la prostitución.

Graciela Atencio, periodista responsable de Feminicidio.net, vincula directamente su postura abolicionista con su trabajo de investigación de los feminicidios. “Hay un vínculo entre feminicidio y prostitución debido a que la prostituta en el patriarcado es el cuerpo más desechable de las mujeres”, justifica. Atencio argumenta que, en la era del neoliberalismo, la prostitución se ha convertido “no solo en una industria, sino en el último privilegio que los hombres aspiran a seguir teniendo sobre las mujeres”. Además, en España, la prostitución forma parte de la imagen de país de destino turístico que ofrece algo más que sol y playa. En este contexto, se pregunta: “¿no sería ideal que blanqueáramos al lobby proxeneta creando un modelo en el que las mujeres pobres y sin igualdad tengan como opción el ejercicio de la prostitución?”. Sobre la sindicalización de las trabajadoras sexuales, Atencio, al igual que Gimeno, cree que la experiencia en otros países sugiere que estos sindicatos acaban funcionando como “agencias de colocación de prostitutas para blanquear una actividad supuestamente empresarial”, citando casos en Gran Bretaña, Holanda, Suiza, Argentina o México.

Neoliberalismo sexual El mito de la libre eleccion. Ana de Miguel

Graciela Atencio también critica la confusión en el debate público: “En el debate de la prostitución se confunde a la prostituta con el sistema prostitucional, y en los debates en los medios, incluido El Salto, ves discusiones entre mujeres que están a favor o en contra de legalizar el sindicato cuando hay dos cuestiones invisibles que son fundamentales: los puteros, hombres que quieren preservar el derecho a acceder al cuerpo de las mujeres, y los supuestos empresarios de la prostitución, que para nosotras son proxenetas porque quien se lucra con el cuerpo de las mujeres son proxenetas”.

¿Se Combate o se Debate la Prostitución?

Frente a la consigna de parte del feminismo abolicionista de que “la prostitución se combate y no se debate”, Gimeno, De Miguel y Atencio enmiendan que sí, claro que se debate. Para Gimeno, esa máxima tiene que ver con un cierto cansancio “porque llevamos 50 años con este debate, que además es un debate viciado”. Ella aclara: “Yo no digo nunca que las regulacionistas son proxenetas o que las financia el lobby proxeneta, porque no lo creo, pero sí creo que hay una parte del otro lado que está pagada porque si no, ¿dónde están los empresarios?”. Gimeno afirma que “hay gente que es regulacionista de buena fe, pensando que el regulacionismo mejoraría la vida de las mujeres, y hay que explicar que esto no es así”. Ella misma pasó por el regulacionismo antes de unirse a las voces del abolicionismo, añadiendo: “Otra cosa es que parte del movimiento prefiera tener una actitud de combate: lo puedo entender, pero yo soy una teórica y voy a debatir siempre”.

De Miguel, por su parte, interpreta el “no se debate” como un eslogan, pero subraya que “por supuesto que podemos y debemos seguir debatiendo”. Atencio también recalca: “No es que no queramos debatir, es que queremos debatir cómo evitar que esas mujeres caigan en esa situación”. Ella resalta que el principal problema de la prostitución, como institución del neoliberalismo, es que las mujeres que se prostituyen lo hacen por necesidad. Menciona un artículo sobre la renta básica como una solución potente, ya que "a la mayoría de esas mujeres, si les dieran opciones, obviamente no se prostituirían”.

El Consentimiento y la Desigualdad

Sobre si el abolicionismo pone en duda a las mujeres que aseguran ejercer la prostitución por voluntad propia, Beatriz Gimeno es clara: “No le dice nada, es una opción que el patriarcado prepara para nosotras, por tanto mientras exista el patriarcado siempre existirá la opción. No tengo nada en contra de que las mujeres lo hagan sino de un sistema que necesita fabricar putas y empobrecer a las mujeres para que se dediquen a eso”.

Ana de Miguel profundiza en el concepto de consentimiento en este debate: “nos jugamos el concepto de lo que es un ser humano y de lo que como pueblo vamos a tolerar que se pueda hacer con unos seres humanos legítimamente por dinero”. Cuestiona el consentimiento en un planeta tan desigual: “El consentimiento es que ni me lo planteo, en un planeta tan absolutamente desigual yo puedo encontrar a un ser humano que haga cualquier cosa, todo lo que yo quiero”.

Graciela Atencio expresa su dolor cuando el debate no logra empatizar con la posición de una mujer que ha sufrido violencia extrema. Critica la comparación de la explotación cerebral con la corporal: “Me duele cuando Silvia Federici dice que puede ser peor la explotación del cerebro que del cuerpo”. Se pregunta: “¿Cómo le dices eso a una mujer que ha pasado años como víctima de trata o prostituída por voluntad propia como parte del sistema prostitucional y ha vivido la experiencia terrible de tener que ser penetrada por hombres por la boca, por la vagina y por el ano? ¿Es eso comparable con la explotación intelectual? A mí me parece que no”.

El Papel de los Puteros y el "Pacto de Caballeros"

Beatriz Gimeno ha sido muy crítica con el papel de los puteros, a quienes califica de "fascistas del patriarcado" por "destrozar y dinamitar todos los límites de la humanización de la otra persona, de la empatía con las mujeres". Para ellos, las mujeres no son seres humanos con los que se relacionan en un plano de igualdad. Destaca que la prostitución es un lugar de encuentro y socialización de varones, un espacio libre de cuestionamiento feminista y de reconstrucción de los peores atributos patriarcales, donde acceden a mujeres "devaluadas".

Gimeno también ha denunciado un "pacto de caballeros", a menudo "inconsciente", que permite a los puteros operar con impunidad. Expresó su confianza en que escándalos recientes contribuyan a un mayor rechazo social de los puteros, de modo que su comportamiento sea considerado "una vergüenza" y se les vea como seres "despreciables". Su objetivo es que esto ayude a que el abolicionismo se convierta en una verdadera convicción política, también entre los hombres.

Aspecto Postura Abolicionista (Beatriz Gimeno et al.) Postura Regulacionista/Pro-sindicación
Estatus de la Prostitución No es un trabajo, objeto ilícito, dominación de mujeres. Puede ser un trabajo si es por voluntad propia.
Sindicatos (Ej. OTRAS) Inadmisibles, legitiman el proxenetismo y la patronal. Necesarios para proteger los derechos de las trabajadoras sexuales.
Origen de la Prostitución Patriarcado, neoliberalismo, pobreza, desigualdad de género. Libre elección, opción personal (aunque se reconoce la necesidad).
Rol de los Puteros "Fascistas del patriarcado", buscan dominar y deshumanizar. Clientes de un servicio.
Solución Abolición total (medidas sociales, legislativas, educativas, laborales y sanitarias). Regulación legal para mejorar condiciones y derechos.
Debate Necesario y continuo para explicar las razones del abolicionismo. También necesario para encontrar las mejores soluciones.

La conferencia “¿Cómo se construye una puta?” presentada por el Colectivo Feminista por la Igualdad el Cinca Medio, donde Beatriz Gimeno aborda el tema de la prostitución, es un claro ejemplo de la necesidad de mantener el debate social sobre la regulación, la prohibición o la abolición de la prostitución.

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