Aspectos Típicos y Competencias Clave en la Gestión Empresarial Moderna
La gestión empresarial es el conjunto de acciones destinadas a planificar, organizar, dirigir y controlar los recursos de una empresa (humanos, financieros, tecnológicos y materiales). Su finalidad es alcanzar metas de modo eficiente y responsable. Esta función la suelen desempeñar consultores, directores y gerentes. Es el conjunto de medidas y estrategias que buscan mejorar la productividad y la competitividad de una empresa. Además, incorpora criterios éticos y de sostenibilidad, aspectos que el mercado valora cada vez más.
Su función es garantizar que cada departamento actúe de manera coordinada y orientada a resultados medibles. Esto implica diseñar estrategias, analizar indicadores y tomar decisiones que mantengan la rentabilidad y competitividad de la organización. En las empresas modernas, la gestión se apoya en datos, herramientas digitales y una visión flexible capaz de anticipar tendencias y detectar oportunidades. Más del 90% de los fracasos empresariales se deben a una gestión incorrecta, principalmente por una toma de decisiones inoportuna. Este porcentaje ha crecido con el auge de las nuevas tecnologías, que provoca que las ventajas competitivas sean efímeras.
Tener una empresa sin gestionar es como montar una producción teatral sin saber quiénes serán los actores, cómo se manejarán las luces, cuándo se levantará el telón o dónde se sentará el público: un caos absoluto. Justamente para eso sirve la gestión empresarial en el mundo de los negocios. Esta área nos ayuda a asegurarnos de que la productividad, la trascendencia y, por supuesto, las ganancias de una empresa se mantendrán siempre en estado óptimo, gracias al uso de uno de sus recursos más valiosos: el capital humano.
Características Esenciales de una Gestión Empresarial Eficaz
La gestión empresarial es necesaria para administrar la distribución y uso de recursos en una organización. Aunque los gestores empresariales tienen la función de garantizar una buena organización interna dentro de la operatividad cotidiana, también deben poseer las habilidades de liderazgo necesarias para enfrentar adversidades. El objetivo principal de la gestión empresarial es crear un flujo de comunicación y una estructura operativa adecuados para alcanzar metas.
Entre las características más relevantes de una gestión empresarial eficaz, podemos destacar:
- Es una actividad estratégica: Se guía por objetivos, sabe delegar y establecer medidas adecuadas para lograr resultados de la mejor manera.
- Ofrece gran visibilidad: Permite tener una gran visibilidad de lo que están haciendo los equipos de trabajo; por lo tanto, aumenta el seguimiento y control de las acciones enfocándose en los objetivos.
- La comunicación es clave: Es una característica que se valora y se usa en todo momento como parte de su esencia.
- Implica iniciativa e innovación: Implica tener iniciativa y estar en movimiento, esto es, adaptarse y proponer para innovar. Sin innovación constante es difícil que una empresa sobreviva.
- Requiere liderazgo: Sin liderazgo no hay gestión empresarial. Esta característica resume el perfil de aquellas personas o equipos que se encargan de esta actividad. Una persona con buen liderazgo es también un buen gestor empresarial.
- Coordina tareas y roles: Se encarga de coordinar las tareas involucradas en el proyecto de una empresa: asignará los roles para cada una, establecerá objetivos y prioridades, y fijará las limitaciones o excepciones.
- Crea un ambiente de trabajo sano: Es una cualidad básica de la gestión empresarial, pues permite que la colaboración entre personas se lleve a cabo en armonía y sin competencias.
Aunque toda gestión empresarial cumple al menos con estas funciones que acabamos de mencionar, cuando se trata de implementarla no existe un modelo único o inamovible para todos los proyectos.
¿Qué es la Gestión Empresarial? Planificar, Organizar, Dirigir Y Controlar. "Conociendo Más"
Competencias del Gestor Empresarial
La elección de un buen gestor empresarial es fundamental, ya que será la persona que nos guíe en los aspectos básicos de nuestra actividad empresarial. Nos podemos mover en el marco de los requisitos y/o en el de las competencias. Cada vez es más evidente que las competencias son lo que marca la diferencia entre un profesional y otro, y entre el valor aportado a largo plazo. Un buen gestor empresarial debe tener vocación, ingenio y pasión y, si no los tiene, necesitará trabajar para que lleguen. En un entorno empresarial en constante cambio, las competencias de gestión también deben evolucionar para mantenerse relevantes y efectivas.
Los gestores empresariales son un tipo de líder que ocupa un nivel alto de la jerarquía organizacional. Deben tener un profundo conocimiento del producto o servicio que la empresa ofrece, de dónde proviene, cómo se produce y cómo llega hasta los consumidores. También deben saber cómo el personal realiza sus tareas. Además, el gestor empresarial debe estar en constante aprendizaje, ya que el mundo de los negocios no se detiene. Esto también aplica cuando se comete un error, ya que nadie es infalible y aprender de los errores nutre la experiencia y la vuelve valiosa.
A continuación, se presentan 15 de las competencias en gestión empresarial más importantes en el panorama actual:
- Inteligencia Artificial y Tecnología Emergente: Capacidad de comprender y aprovechar la IA, la automatización y el análisis de datos.
- Gestión de Datos y Ciberseguridad: Gestión segura de datos y protección contra ciberamenazas.
- Gestión de la Innovación: Fomentar una cultura de innovación y liderar el desarrollo de nuevos productos y servicios.
- Habilidades Digitales: Uso de herramientas digitales, marketing digital y colaboración virtual.
- Gestión de la Diversidad e Inclusión: Crear ambientes de trabajo inclusivos y diversos.
- Habilidades de Comunicación Digital: Comunicación efectiva en entornos online con clientes y empleados.
- Gestión del Cambio: Liderar y gestionar eficazmente los procesos de cambio organizacional.
- Sostenibilidad y Responsabilidad Social Empresarial (RSE): Integrar consideraciones ambientales y sociales en la estrategia empresarial.
- Habilidades de Resolución de Problemas: Abordar problemas complejos y encontrar soluciones creativas.
- Gestión Remota de Equipos: Liderar equipos a distancia utilizando tecnologías de colaboración en línea.
- Habilidades de Emprendimiento: Agilidad y mentalidad de crecimiento para enfrentar desafíos y aprovechar oportunidades.
- Gestión de la Salud Mental en el Trabajo: Abordar el bienestar de los empleados en el entorno laboral.
- Habilidades de Negociación Virtual: Cerrar acuerdos y resolver disputas de manera efectiva en entornos virtuales.
- Gestión de la Cadena de Suministro Global: Gestión eficiente de la cadena de suministro en un contexto internacional.
- Ética Empresarial: Construir la confianza de los clientes y mantener una buena reputación a través de prácticas éticas.
Un buen gestor empresarial jamás le pedirá a un colaborador algo que él mismo no haga, ya sea llegar temprano a la oficina o cumplir a tiempo con un encargo. Al promover la confianza, la honestidad y la ética en el trabajo es mucho más sencillo que exista un clima seguro para los trabajadores, y esto tiene que empezar desde arriba, para que se note que los valores de la empresa no se encuentran solamente en la productividad o las ganancias.
Tipos y Enfoques de Gestión Empresarial
Existen diversos enfoques y modelos de gestión empresarial, adaptándose a las necesidades y características de cada organización. Algunos ejemplos incluyen:
- Gestión centrada en el cliente: Pensemos en una empresa de servicios, cuya base de acción es el soporte y atención al cliente, como puede ser un proveedor de telefonía. Una buena gestión empresarial deberá considerar el perfil del cliente, las tendencias del mercado para idear productos hechos a la medida de sus necesidades, así como el servicio al cliente y el marketing que conecten con él. Este modelo de gestión empresarial ha tomado popularidad y ha desbancado al tradicional, que consideraba cada uno de estos departamentos como equipos independientes, y por eso llevaban a cabo acciones aisladas. En este escenario, el gestor empresarial será el encargado de establecer vías de comunicación entre los departamentos de marketing y de ventas, y de crear protocolos de colaboración.
- Gestión en emprendimientos y PYMES: Este tipo de gestión empresarial es común en los emprendimientos y en pymes, ya que la plantilla de trabajo suele ser reducida y todos los miembros desempeñan funciones de primera importancia.
- Gestión basada en el talento humano: Así como existen enfoques de gestión basados en el cliente, otra buena forma de afrontar los retos empresariales es poniendo el acento en los talentos humanos que conforman la organización. El gestor empresarial es el encargado de administrar los recursos de una empresa, y el más importante de ellos son las personas. Al reconocer el potencial de los colaboradores, el gestor o gestora empresarial también abre nuevas posibilidades a la empresa.
- Gestión basada en datos (Big Data): Esta tendencia se refiere a empresas que basan su gestión en big data, de tal forma que pueden hacer análisis predictivos y, a partir de ahí, planear sus acciones futuras. Como puedes imaginar, en este modelo la tecnología es fundamental.
La Gestión por Competencias: Un Enfoque Estratégico
En la actualidad, las técnicas para gestionar empresas son cada vez más similares, por lo que diferenciarnos de nuestra competencia es más complejo que antes. Para ello, las empresas han de ser conscientes de que su principal punto fuerte para diferenciarse son, ni más ni menos, sus empleados. Por ello, el concepto de gestión por competencias cobra especial importancia en el mundo empresarial actual. Es un modelo de gestión empresarial orientado al estímulo y desarrollo de las habilidades profesionales de los miembros de la compañía y dirigido a optimizar la gestión para cumplir los objetivos trazados.
Las sinergias que tienen lugar cuando se combinan los diferentes talentos y habilidades de los empleados posibilitan el cumplimiento de las metas, la misión de la empresa y permiten alcanzar los resultados esperados. La eficiencia de la empresa crece cuando actúan simultáneamente diversos perfiles profesionales en torno a objetivos comunes, lo que a su vez le permite ofrecer a sus clientes un servicio distinto y de mejor calidad que el de la competencia, para así ser mucho más eficiente y poder ofrecer al mercado un servicio diferente al de la competencia y con mayor calidad.
De todos los activos con los que cuenta una empresa, los empleados se cuentan entre los más importantes. Identificar las habilidades profesionales de cada uno de ellos para adaptarlas y lograr el máximo rendimiento en una labor específica resulta crucial en el cumplimiento de los objetivos trazados y justifica el trazado de un perfil cualificable y cuantificable: la gestión por competencias.
¿Qué son las competencias?
El talento es el combustible que mueve a las organizaciones. La gestión por competencias es clave para conseguir una gestión eficiente de los RRHH. Dado que cada organización tiene una estrategia y unos objetivos diferentes, las competencias que sus personas empleadas deban poseer para alcanzarlos también lo serán. A modo de resumen, si los objetivos son el "QUÉ" de una compañía (qué quiere conseguir, sus objetivos), las competencias son el "CÓMO" (cómo alinear el capital humano con la estrategia de la empresa actuar para alcanzar las metas propuestas). El resumen de esta información es el modelo de competencias, que debe servir como guía para que cada una de las personas que componen la empresa sepa qué se espera de ella en el entorno laboral.
La gestión por competencias ha demostrado ser una gran aliada de la gestión del talento en RRHH en las últimas décadas, ya que se orienta hacia la consecución de un alto rendimiento y un alto desempeño. En un ambiente laboral abierto y de confianza, la combinación de ambas competencias promueve el autoconocimiento y el desarrollo de capacidades al máximo nivel en cada persona, quien puede saber exactamente qué se espera de su trabajo y qué puede conseguir dentro de la empresa. No hay una única forma de implementar la gestión por competencias en la empresa, sino que cada organización debe buscar aquella que más le convenga.
Pasos para implantar un sistema de Gestión por Competencias
Para hacer una matriz de competencias se tienen en cuenta las habilidades de los empleados, agrupándolas en categorías básicas.
- Definir las competencias esenciales: En primer lugar, tendremos que tener claras cuáles son las competencias mínimas que se requieren en cada puesto de trabajo para su correcto desempeño. Aunque dentro de nuestra plantilla tengamos dos trabajadores con la misma formación y experiencia, las competencias de cada uno serán totalmente diferentes. Se trata, en definitiva, de cualquier característica medible del individuo y cuya relación con el puesto sea demostrable y comprobable. Cada organización debe identificar qué competencias se consideran clave para el conjunto de la entidad y cuáles son necesarias de manera específica para cada uno de los puestos de trabajo.
- Conocer las competencias diferenciadoras que cada trabajador ofrece: Es decir, aquellas que son decisivas en el desarrollo del puesto y, por tanto, para la empresa en su conjunto. Las competencias que cada trabajador puede ofrecer serán diferentes. Por ello, será muy importante ser capaces de determinar qué competencias son clave para desarrollar con éxito un determinado puesto de trabajo.
- Asignar a cada trabajador al puesto en el que mejor se ajuste y en el que más pueda aportar a la empresa.
- Establecer indicadores de evaluación: Uno de los aspectos más relevantes en la implantación de un proceso de gestión por competencias en la empresa es la necesidad de obtener toda la información posible sobre el mismo. Por ello, resultará de especial importancia definir una serie de indicadores que nos permitan evaluar en todo momento el sistema implantando, permitiéndonos controlar las variaciones que se produzcan y emprender las acciones correctivas necesarias para mejorar su funcionamiento. Los indicadores han de ser fiables, objetivos y medibles. Una vez que hemos determinado los indicadores de evaluación, será necesario saber en qué grado el trabajador es adecuado para el puesto de trabajo.
En definitiva, la implantación de un sistema de gestión por competencias en nuestra empresa nos permitirá determinar aquellos aspectos de cada trabajador que más beneficiosos pueden ser para la organización y enlazarlos con el puesto de trabajo adecuado. Esto implicará cambios en el sistema de evaluación por desempeño, así como posibles modificaciones en el sistema de retribución de la empresa. La gestión por competencias es una herramienta que ayuda a optimizar el desempeño de las personas empleadas y de las organizaciones, pero, insistimos, en este caso no es viable el arte de la improvisación.
