Sindicatos y Empresarios: Un Debate Constante en el Ámbito Laboral y Social
La relación entre sindicatos y empresarios es un pilar fundamental en el desarrollo de las políticas laborales y sociales de cualquier país. Este debate, marcado por intereses a menudo contrapuestos, abarca desde la protección de los derechos de los trabajadores hasta la búsqueda de la eficiencia económica y la competitividad empresarial. A continuación, se exploran los argumentos clave que definen esta dinámica, analizando su impacto en la negociación colectiva, el absentismo laboral y la fijación del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
El Papel de los Sindicatos y la Negociación Colectiva
Para los núcleos estables, el sindicato era garantía del empleo y de su calidad, aunque ello no hace desaparecer la crítica hacia él, la cual aumenta en la misma medida que lo hace el deterioro de sus condiciones de trabajo y de vida. La posición objetiva del “sujeto sindicato” en nuestro sistema de relaciones laborales y, más específicamente, en el papel que la Carta Magna otorga a la Negociación Colectiva y, en consecuencia, a sus representantes -sindicatos-, considera un derecho fundamental la misma, al igual que la libertad sindical, luego es reconocido como un papel esencial y fundamental.
Sin embargo, el individualismo penetra en todas las relaciones y desplaza la acción colectiva (función principal del sindicato), al campo del imaginario colectivo en “huelgas generales”, “manifestaciones generales”, no siendo posible la acción cooperativa y solidaria, tanto en los centros de trabajo como en la solidaridad de los sectores. La pérdida de fuerza de este sindicalismo, como factor que contrarresta la arbitrariedad, ha colocado la acción sindical en un espacio donde la posibilidad de respuesta deviene irrelevante. Asistimos al cuestionamiento del papel de la negociación colectiva y de la legitimación de los sujetos intervinientes, cuestionamiento que obedece a distintos factores. La negociación colectiva ha mutado su papel destacado ligada a la acción sindical, es decir al conflicto, hasta convertir su papel en “un amplio favor legislativo” donde el poder económico (y el político) entienden que el convenio colectivo, en un sentido amplio, es “un instrumento de gobernabilidad…preferible al legislativo” (U. Romagnoli 2008).
La desaparición del derecho del trabajo y la casi desaparición de la Negociación Colectiva, es el síntoma de la plena constitución de las relaciones laborales en términos de mercado y, en el mercado, solo intervienen los individuos aislados que determinan las condiciones de su relación. En este marco, la debilidad del sindicalismo y de la negociación colectiva como institución social han sido clave. Para un economista liberal, los sindicatos son grupos de presión para conseguir ventajas económicas para los trabajadores por el procedimiento de reducir la oferta y presionar con medios de dudosa legalidad (huelgas) en las negociaciones colectivas.
No obstante, otros, como Joseph Stiglitz - también nobel de economía -, señalan que la debacle europea se debe en buena parte al ingente crecimiento de las rentas financieras y de los consecuentes efectos sobre la desigualdad en la distribución de los ingresos. La cura, dirá Stiglitz, consiste en atacar la desigualdad. Los sindicatos y la negociación colectiva, así como la legitimización del actor sindical como agente de transformación social, son clave para combatir la desigualdad. John Lloyd recuerda que los sindicatos aparecen como una institución social, para la defensa de los intereses de los trabajadores, no necesariamente enfrentados con las patronales, sino promoviendo “virtudes comunitarias”, como la solidaridad, y llevando a cabo numerosos servicios sociales, como atención médica, lugares para las vacaciones, estaciones de radio, equipos deportivos, clases y “oportunidades para conexiones sociales informales”.
Visiones Opuestas: Hayek y Stiglitz
Friedrich Von Hayek es el ideólogo de buena parte de los think tanks de derecha. En el año 1959, Hayek plasmaba su opinión sobre los sindicatos en el ensayo titulado "Sindicatos, ¿para qué?", ahí, considera que a la organización sindical no le cabe un rol transformador ni social ni político. Para el austriaco y también nobel de economía, el poder del monopolio sindical es inflacionario, des-incentivador de inversión, expropiador de ganancias que legítimamente corresponden a los empresarios, y generadores de desempleo. El ala hayekiana argumenta que uno de los principales factores del alto desempleo español y de otros países europeos es justamente un problema sindical, y que la respuesta iría por flexibilizar los mercados laborales y reducir el poder de los sindicatos.
En contraste, la movilización cuestiona la estricta racionalidad del mercado, que es solo económica, la cual no deja espacio para un pensamiento libre de ordenar las relaciones laborales y sociales, bajo otros parámetros y valores, donde los derechos (todos los derechos) le pertenecen a las personas (a todas las personas) y deben ser garantizados para todos y todas, basándose en relaciones cooperativas, solidarias y no competitivas.
El Debate sobre el Absentismo Laboral
La sentencia dictada la semana pasada por el Tribunal Constitucional que avala un despido por faltar al trabajo de forma intermitente, aunque esté justificado con una baja médica, ha supuesto un terremoto en el ámbito laboral. La lucha contra el absentismo y el debate sobre la gestión de las bajas se han convertido con los años en una de las cuestiones que mayor lejanía evidencia entre los sindicatos, los empresarios y de éstos con la Administración.
“Desde nuestro punto de vista, sólo se puede hablar de absentismo laboral cuando se trata de ausencias injustificadas, que no tienen una cobertura legal. Las bajas (incapacidad temporal), los permisos retribuidos como el de paternidad o por fallecimiento de los padres responden al ejercicio de nuestros derechos”, asegura Pedro J. Linares, secretario confederal de Salud Laboral de CC.OO. Desde el lado empresarial etiquetan el fenómeno como todo lo que lleva a pagar por horas no trabajadas. “Para los casos de fraude, hay un régimen disciplinario en las empresas”, se defiende Linares. “El fraude por absentismo es una enfermedad económica”, apunta Garamendi. Tras la sentencia, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, aseguró que “el fraude por absentismo es una enfermedad económica, que sube cuando las cosas van bien y baja cuando van mal”. Además, hizo referencia a “dos clases de absentismo” y abogó por que los trabajadores se recuperen cuanto antes. Los sindicatos se quejan de que no se puede equiparar ausencias justificadas con abusos.
Coste Económico y Propuestas
A falta de estadística y estudios afinados sobre las ausencias del puesto de trabajo -en especial, si se trata de abordar el peso del absentismo no justificado-, el INE ofrece algunas pistas en su encuesta de costes laborales. En cuanto al coste económico de las bajas médicas, el importe no es desdeñable. La Seguridad Social pagó en el 2018 casi 8.500 millones en prestaciones por incapacidad temporal (empresario y trabajador cotizan una cuota mensual para esta cobertura), un 11,6% más que el año anterior. Fuentes oficiales de la CEOE defienden que su prioridad es “la prevención” y, para lograr que los trabajadores puedan reincorporarse cuanto antes, apuestan por usar los recursos de las mutuas. En Archivos de Prevención de Riesgos Laborales, Fernando G. Benavides y Pere Boix (Centre d’Investigació de Salut Laboral de la UPF) señalaban que el 80% del gasto en incapacidad temporal corresponde a bajas de más de 90 días.
Los expertos destacaban la existencia de políticas de retorno al trabajo -flexibilidad, adaptación del puesto, con una “comunicación fluida y transparente” entre empresa y trabajador, y la implicación sobre todo de cargos intermedios y representantes de los trabajadores- de eficacia acreditada, al tiempo que se quejaban del “escazo interés” de los gobiernos y las instituciones, y del “empeño en persistir en políticas de puro control administrativo”. El diagnóstico es del 2015. Con el fallo del Constitucional, UGT y CC.OO. han redoblado su exigencia de derogar la reforma laboral -el artículo que avala ahora el Constitucional fue modificado por el gobierno de Mariano Rajoy-. Mientras, la ministra en funciones Magdalena Valerio se ha comprometido a incluir el polémico artículo 52 en “los aspectos lesivos” de la reforma que quieren a cambiar. ¿Cómo? En los últimos meses, el Ejecutivo de Pedro Sánchez concentró la lucha contra el fraude y la búsqueda de un regreso precoz al trabajo de los afiliados de baja en aumentar el control al contratar un centenar de médicos inspectores más. Mientras, a pesar de figurar en los acuerdos de la negociación colectiva, patronal y sindicatos no han conseguido dar un sólo paso para analizar “absentismo injustificado” y buscar fórmulas con las que combatirlo.
Análisis de la Reforma Laboral
El Salario Mínimo Interprofesional (SMI): Un Punto de Fricción
Conoce la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) 2026, que este año ha conllevado una relevante controversia y debate social. Y es que, a principios del mes de octubre conocíamos por la prensa que la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, se disponía a formar un comité de personas expertas para determinar dicha subida. El SMI se refiere a la cuantía retributiva mínima que debe percibir una persona a cambio de su trabajo o jornada laboral en España. El encargado de fijar anualmente el Salario Mínimo Interprofesional es el Gobierno, tras un periodo de consultas y negociación en el que participan las principales organizaciones sindicales y asociaciones empresariales.
¿Cuánto sube el salario en 2026?, ¿Cuál es el salario mínimo en España para este año? Estas dos preguntas ya tiene respuesta y finalmente se cumple la previsión de un alza del 3,1%, por debajo de la máxima prevista, de un 3,5%. El proceso de negociación del SMI 2026 ha resultado largo y complejo y, como en años anteriores, ha sentado a la mesa del diálogo social al Gobierno, los sindicatos, la patronal y el comité de personas expertas antes mencionado. El resultado ha sido un nuevo acuerdo entre el Gobierno y los sindicatos más representativos, CCOO y UGT, para subir el salario mínimo interprofesional hasta 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas. Se trata de un alza de 37 euros al mes, unos 518 euros al año, con efectos retroactivos a 1 de enero de 2026.
Subida definitiva del 3,1 %, hasta 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas. El Salario Mínimo Interprofesional no siempre experimenta variaciones, puede que no suba de un año a otro. El SMI este año es de 17.094 euros anuales distribuidos en 14 pagas, frente a los 16.576 euros anuales de 2025. Es decir: 1.221 euros en lugar de los 1.184 euros brutos cada mes de 2025. Esa cifra supone un incremento de más del 66 % respecto a 2018. Y es que, en 2017, el SMI experimentó un cambio de tendencia con incrementos de hasta un 8 %. A partir de entonces, las subidas han sido importantes. En 2019 alcanzaba un 22,3 % interanual y situaba el SMI en los 900 euros, y en 2022 tocaba la barrera de los 1.000 euros mensuales, en respuesta al periodo de inflación experimentado por la economía española.
Impacto del SMI
La importancia del SMI 2026 radica también en que servirá de punto de partida para delimitar, por ejemplo, la cuantía de ciertas prestaciones o ayudas públicas, como son las pensiones. Contar con información precisa sobre indicadores clave, como el SMI, resulta imprescindible para gestionar la remuneración de los equipos. También lo es disponer de una herramienta capaz de incorporar y automatizar la evolución de dichos indicadores en la gestión de nóminas y RRHH. Gracias a este tipo de soluciones informáticas es posible adaptarse a cualquier cambio normativo, como lo es la subida del SMI. Pero no basta con integrar cualquier respuesta en el ecosistema empresarial, sino una confiable, flexible, personalizable al 100 % y automatizable. Disfruta de un entorno 100 % cloud, accesible, seguro, fácil y siempre actualizado.
Tabla de Evolución del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en España (2018-2026)
| Año | SMI Mensual (brutos en 14 pagas) | SMI Anual (brutos) | Incremento (%) respecto al año anterior |
|---|---|---|---|
| 2018 | 735,90 € | 10.302,60 € | 4,0 % |
| 2019 | 900,00 € | 12.600,00 € | 22,3 % |
| 2020 | 950,00 € | 13.300,00 € | 5,6 % |
| 2021 | 965,00 € | 13.510,00 € | 1,6 % |
| 2022 | 1.000,00 € | 14.000,00 € | 3,6 % |
| 2023 | 1.080,00 € | 15.120,00 € | 8,0 % |
| 2024 | 1.134,00 € | 15.876,00 € | 5,0 % |
| 2025 | 1.184,00 € | 16.576,00 € | 4,4 % |
| 2026 | 1.221,00 € | 17.094,00 € | 3,1 % |
Fuente: Datos basados en la información proporcionada y estimaciones para el futuro.
La Desigualdad y el Papel Sindical
No se avanza mucho simplemente con crear y crear más puestos de trabajo (majadero argumento de Matthei, pero también del ex Ministro de Hacienda y ahora precandidato presidencial Andrés Velasco), sin sindicatos musculosos. Los sindicatos y la negociación colectiva, así como la legitimización del actor sindical como agente de transformación social, son clave para combatir la desigualdad. Para un economista liberal (en el sentido europeo del término «liberal»), el título de esta entrada es una herejía. El empresariado se desenvuelve en el “reino de la impunidad” e identifica a los Sindicatos como “agentes sociales funcionales” para sus intereses.
Recogiendo su pregunta sindicatos ¿para qué?, la respuesta es sencilla. De acuerdo a los datos de la ENETS (Ministerio de Salud y Ministerio del Trabajo), cerca del 76% de los trabajadores obtiene menos que el Salario Ético ajustado por IPC del Obispo Goic ($350.000). Hoy la desigualdad medida en veintiles, muestra que las personas que pertenecen al 5% de los hogares más ricos, obtienen ingresos que son 833 veces más a los que obtienen quienes pertenecen al 5% más pobre (cálculos Fundación SOL en base a CASEN 2009). En Chile - de acuerdo a los resultados de la Nueva Encuesta Nacional de Empleo - cerca del 30% de los asalariados de tiempo completo laboran casi un 24% de sobre jornada a la semana. Casi en la mitad de los casos sin pago de horas extras. El sindicalismo históricamente ha tomado parte de estas luchas, protegiendo precisamente el sobretiempo.
