El Auge de las Empresas Latinas en el Sector Espacial de Estados Unidos y su Impacto Global
El espacio se ha convertido en un eje estratégico del desarrollo tecnológico, económico y geopolítico global. La creciente competencia entre actores clave, como Estados Unidos y China, ha transformado el ecosistema espacial en un ámbito donde convergen intereses de seguridad, comercio, innovación y diplomacia.
En este contexto, la cooperación entre la Unión Europea (UE) y América Latina y el Caribe (ALC) adquiere nueva relevancia, con potencial para reforzar su autonomía, promover una agenda compartida de desarrollo sostenible y reducir brechas tecnológicas. Ambas regiones comparten prioridades como la gestión de desastres, la conectividad digital y la resiliencia climática.
Las tecnologías espaciales, como los sistemas de navegación y observación por satélite, permiten recopilar y analizar datos que son esenciales para una toma de decisiones más informada por parte de actores públicos y privados.
La Geopolítica del Espacio y el NewSpace
La creciente relevancia de la «geopolítica del espacio» es innegable, con actores como Estados Unidos y China consolidándose como potencias en la carrera por el liderazgo espacial. Esta nueva etapa, influida por el fenómeno del NewSpace, se caracteriza por la expansión del sector privado en el desarrollo de tecnologías espaciales.
Es un nuevo enfoque que impulsa la innovación, reduce costes y promueve la colaboración público-privada, transformando lo que antes era una industria dominada por agencias estatales. Empresas europeas, como Airbus, Thales y Leonardo, bajo la lógica de la «autonomía estratégica», buscan competir con la industria estadounidense, liderada en la actualidad por el magnate Elon Musk y sus compañías SpaceX y Starlink.
De esta forma, a medida que las iniciativas privadas surgen como alternativas viables a los actores espaciales tradicionales (estados y sus agencias nacionales), la competencia por el dominio del espacio entre las grandes potencias se ha intensificado. Por ello, las tecnologías espaciales -incluidas las redes de satélites y los sistemas de propulsión- y la potencial militarización del espacio se han vinculado estrechamente con la seguridad nacional, los intereses económicos y la influencia estratégica de los estados.
Por su parte, América Latina, históricamente dependiente de tecnología espacial extranjera, ha comenzado a posicionarse en este ámbito mediante alianzas estratégicas con actores globales, incluida la UE. Ante este escenario, la cooperación UE-ALC en el sector espacial no solo responde a intereses individuales de ambas regiones, sino que también abre la puerta a una mayor diversificación del panorama espacial, promoviendo un desarrollo más equitativo para reducir la brecha tecnológica en un entorno internacional cada vez más competitivo.
Además, se establece una agenda que reviste especial importancia para España, la cual, como actor clave en la UE, puede contribuir significativamente a la cooperación birregional gracias a su experiencia espacial y a sus estrechos lazos con América Latina.
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El Desarrollo del Sector Espacial en América Latina y el Caribe (ALC)
El desarrollo del sector espacial en ALC ha seguido una evolución fragmentada pero constante. Desde los lanzamientos de satélites experimentales en la década de 1950 hasta la consolidación de programas satelitales en países como Brasil y Argentina, la región ha transitado de una etapa dominada por actitudes nacionalistas respecto a las tecnologías espaciales, hacia una agenda más técnica, cooperativa y estratégica.
En los años sesenta y setenta del siglo pasado, surgieron las primeras instituciones nacionales que se ocupaban del tema espacial en Argentina (1960), en Brasil (1961) y en México (1962), entre otros. El despegue llegó en la década de 1990, con el lanzamiento de satélites propios, como el SAC-B argentino (1996) y el CBERS-1 brasileño-chino (1999), junto con la creación de agencias como la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de Argentina, creada en 1991, y la Agência Espacial Brasileira (AEB) creada en 1994.
Además de las agencias argentina y brasileña, ALC tiene otras agencias consolidadas: la Agencia Espacial Mexicana (AEM) creada 2010; la Agencia Boliviana Espacial (ABE), establecida en 2010; y la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (CONIDA) del Perú, creada en 1974.
Brasil lidera en inversión y alberga el Centro de Lanzamiento de Alcântara, una de las infraestructuras clave de la región. Argentina dispone del Centro Espacial Teófilo Tabanera y de una destacada industria. México tiene una industria aeroespacial en expansión y ha lanzado nanosatélites con Japón y Estados Unidos. Perú planea construir un puerto espacial con apoyo estadounidense, mientras Bolivia opera la Estación Terrena de Amachuma con apoyo de China.
Asimismo, ALC ha desarrollado programas de observación terrestre, comunicaciones y monitoreo climático. Al respecto, destacan el programa argentino SAOCOM, centrado en la gestión de recursos naturales, y los satélites CBERS y Amazonia-1 de Brasil. También sobresalen proyectos como el Centro de Observación Geoespacial en Trinidad y Tobago, promovido por México, y diversas iniciativas climáticas que utilizan datos del programa Copernicus de la UE.
En el ámbito regional, en 2020 se firmó la declaración de creación de la ALCE, formalizada en 2021 con el impulso de México y Argentina y el respaldo de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). ALCE busca coordinar capacidades técnicas, formación de talento y promover la cooperación internacional.
El ecosistema NewSpace de ALC muestra un creciente dinamismo. Startups como Satellogic en Argentina, Space JLTZ en México, y Visiona en Brasil, desarrollan constelaciones de nanosatélites, plataformas de datos y soluciones de observación remota. Esta industria responde a necesidades de conectividad, agricultura, gestión de desastres y seguridad pública. Sin embargo, la escasa financiación local, la debilidad regulatoria y la falta de políticas coherentes limitan su expansión.
Por su parte, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú participan en el programa Artemis de la agencia espacial estadounidense NASA, mientras que Argentina y Brasil mantienen lazos históricos con dicha agencia.
La Estrategia Espacial de la Unión Europea
El enfoque europeo del sector espacial estuvo históricamente marcado por iniciativas nacionales dispersas. Durante la Guerra Fría, los científicos europeos comprendieron que los esfuerzos individuales no bastaban frente a las superpotencias. Así, surgió la idea de una organización multilateral puramente científica para la investigación espacial, la Agencia Espacial Europea (ESA), creada en 1975 e inspirada en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN).
En los años noventa, el interés por el espacio recuperó impulso cuando nuevos actores se sumaron al escenario internacional, superando la lógica bipolar de la Guerra Fría. Las actividades espaciales fueron vistas como clave para el desarrollo tecnológico y la recuperación económica e industrial. En el año 2000, la Comisión Europea y la ESA lanzaron una estrategia conjunta y, en 2003, una política espacial.
En 2016, la Comisión, con una ambición renovada y mayores capacidades, presentó una nueva estrategia espacial que destacaba el potencial aún sin explotar del sector. Más adelante, en 2023, la UE adoptó su primera Estrategia Espacial para la Seguridad y la Defensa, en la que se identificaba así misma como una «potencia espacial global» en un entorno de creciente competencia geopolítica.
En la actualidad, la UE prioriza proteger sus activos espaciales, disuadir amenazas y fortalecer su autonomía. Las tecnologías espaciales son claves para políticas como la defensa, el cambio climático, la migración y la competitividad digital.
De esta forma, en las últimas décadas, la UE ha transformado su política espacial para aumentar su presencia en el espacio y reducir su dependencia de Estados Unidos y China. En 2021, Josep Borrell, alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, subrayó que «sin autonomía estratégica en el espacio, no puede haber autonomía estratégica en la Tierra».
Aunque la UE no ha militarizado formalmente su estrategia espacial, sí ha adoptado una postura más asertiva para proteger sus intereses en un entorno global de creciente incertidumbre estratégica. Sin embargo, una independencia total implicaría riesgos: alejarse del multilateralismo y adoptar una visión más cerrada.
Cooperación Espacial UE-ALC: Una Agenda Compartida
La cooperación espacial entre la UE y ALC ha pasado de vínculos técnicos dispersos a una agenda más estructurada, centrada en intereses estratégicos compartidos. Este giro responde a la creciente interdependencia tecnológica, al interés mutuo en abordar desafíos globales -como el cambio climático, la digitalización y la seguridad- y a la voluntad política de consolidar una asociación birregional más equilibrada.
La convergencia de prioridades ha creado un terreno fértil para expandir la cooperación birregional espacial. Se han firmado acuerdos entre la ESA y agencias de Argentina (2002), Brasil (2002) y México (2023), que establecen mecanismos de asistencia técnica y participación en programas científicos.
La creación de ALCE en 2021 marcó una nueva etapa, con la ambición de que esta institución se convirtiera en un nodo de articulación regional y de la región con otros socios internacionales. Foros como la Cumbre UE-CELAC han sido clave para institucionalizar el diálogo político de alto nivel y respaldar iniciativas tecnológicas.
En la Cumbre UE-CELAC de 2023, se presentó una hoja de ruta birregional para el periodo 2023-2025, que prevé eventos conjuntos sobre políticas espaciales. Además, destacan iniciativas como los centros regionales de Copernicus ALC en Panamá y Chile, que refuerzan el monitoreo ambiental y la prevención de desastres.
El programa BELLA II, lanzado en 2022, mejora la conectividad birregional mediante fibra óptica submarina, facilitando el intercambio de datos espaciales en tiempo real. La Alianza Digital UE-ALC, fortalecida en 2023, incorpora el espacio como eje estratégico de la cooperación digital. Esta plataforma promueve un marco de colaboración integral en temas digitales y espaciales, y contempla sinergias con la ALCE.
La Alianza se articula con el instrumento Global Gateway, que prevé hasta 45.000 millones de euros en inversiones en ALC hasta 2027, parte de los cuales se destinarán a infraestructura espacial, a formación y a conectividad.
UE y ALC coinciden en el uso pacífico del espacio y el multilateralismo, lo que facilita la cooperación en normas, regulaciones e intercambio de datos. Esta convergencia puede reforzar la coordinación en foros multilaterales, como la Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos (COPUOS, por sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas.
Asimismo, esta convergencia podría facilitar el uso compartido de infraestructuras y promover la interoperabilidad entre sistemas espaciales.
Oportunidades Clave para la Cooperación UE-ALC en el Sector Espacial
- Diversificación estratégica ante la competencia global: La creciente rivalidad entre China y Estados Unidos ofrece a la UE y ALC incentivos para diversificar sus alianzas.
- Monitoreo ambiental y seguridad multidimensional: Ambas regiones comparten el interés en la sostenibilidad y la vigilancia climática. Programas como Copernicus pueden fortalecer la resiliencia climática de ambas regiones, y mejorar la gestión de desastres, de la agricultura sostenible y de la conservación de la biodiversidad.
- Crecimiento del NewSpace en ALC: El surgimiento del NewSpace en ALC abre nuevas oportunidades de cooperación con la UE en transferencia e innovación tecnológica, así como en incubación empresarial.
- Desarrollo conjunto de infraestructuras: La cooperación en infraestructura espacial ofrece beneficios mutuos. La UE dispone de capacidades tecnológicas, institucionales e industriales consolidadas (ESA, Copernicus, Galileo, IRIS²), mientras que ALC aporta ventajas geográficas, talento científico emergente y un mercado creciente de servicios satelitales.
- Asociaciones institucionales y desarrollo de capacidades: La experiencia técnica de la UE, puede ser un apoyo fundamental para el desarrollo de la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio (ALCE).
El Papel de España en la Agenda Espacial Birregional
El sector espacial de España ocupa la cuarta posición en relevancia dentro de la UE, situándose únicamente por detrás de Alemania, Francia e Italia. Una cooperación espacial más estrecha entre la UE y América Latina puede beneficiar a España en los niveles económico, tecnológico y estratégico.
Su industria espacial, con vínculos ya existentes en la región, puede ampliar mercados y consolidarse como proveedor tecnológico. El auge del NewSpace español encuentra en América Latina un entorno ideal para desplegar soluciones aeroespaciales.
Gracias a sus lazos históricos y diplomáticos, España puede actuar como un puente estratégico, facilitando la integración regional en programas europeos y promoviendo redes de innovación entre universidades, centros de I+D y empresas.
Desafíos y Consideraciones Finales
La intensificación de la competencia geopolítica en cuestiones espaciales puede dificultar a ambas regiones mantener la neutralidad, y puede profundizar la fragmentación de los ecosistemas aeroespaciales. Las posibles alineaciones con China o Estados Unidos podría debilitar la cooperación UE-ALC, afectando la sostenibilidad de una estrategia común.
La imposición de aranceles por parte de Estados Unidos sobre acero, aluminio y minerales críticos ha encarecido materiales esenciales para la industria espacial, afectando la cadena de suministro global y elevando los costes de producción de satélites, lanzadores y otros componentes clave. Esto factiblemente generará retrasos en proyectos, mayores tarifas de lanzamientos y una creciente incertidumbre económica.
Sin embargo, este contexto también representa una oportunidad estratégica. Si la UE y ALC evitan replicar estas medidas proteccionistas, pueden fortalecer sus vínculos económicos y tecnológicos en el ámbito espacial.
Es crucial abordar las diferencias regulatorias en el sector NewSpace. La UE aplica normas estrictas sobre protección de datos, adquisiciones y tecnologías de doble uso.
