La Importancia del Mentoring en el Desarrollo Empresarial y Personal
El lema de la Escuela de Mentoring es “Hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás” (Voltaire), ya que esta ha sido una de las formas de aprendizaje más efectivas en la historia de la humanidad. Contar con un mentor para impulsar tu negocio, tu desarrollo como emprendedor o empresario es contar con un “socio pensante”. Es alguien que, por su mayor experiencia empresarial, te puede ayudar a pensar con mentalidad de empresa, a ser más estratégico, lo que se traduce en avanzar más rápido y de forma más eficaz, perdiendo menos tiempo y cometiendo menos errores.
Un mentor también te permite ser más objetivo, levantar la vista del día a día y mirar más allá, evitando que tomes decisiones sesgadas. Nuestras perspectivas condicionan nuestras preguntas y nuestras respuestas. A veces es difícil darnos cuenta de ellas porque estamos presos de creencias y emociones que nos impiden ver con claridad, aferrándonos a nuestras ideas y puntos de vista como mecanismo de defensa.
¿Qué es el Mentoring?
El mentoring, o mentoría en español, se define como una práctica destinada a desarrollar los conocimientos de una persona a través del aprendizaje con un tutor o mentor, que es quien aconseja, guía y acompaña en el desarrollo de los conocimientos, capacidades y habilidades personales o profesionales para aumentar las probabilidades de éxito laboral en el futuro.
Se trata de una metodología basada en aprender a través de la experiencia del mentor, quien es el encargado de traspasar sus conocimientos al alumno de una manera eficaz, precisa y organizada, todo dentro de un marco estricto de confidencialidad, compliance y ética profesional. La base de esta filosofía de trabajo parte del hecho de creer en el potencial profesional de todas las personas, que en la mayoría de las ocasiones está sin desarrollar o sin explotar.
Es decir, toda persona puede alcanzar su máximo potencial si se le transmiten los conocimientos y experiencias de la manera adecuada, y así es como surge la figura del mentor, con el objetivo de canalizar los conocimientos del aprendiz y potenciarlos a partir de los suyos propios. Las sesiones de mentoring se basan en la exploración, el cuestionamiento, la reflexión y el intercambio de conocimientos; es decir, analizar qué barreras existen y hay que superar, qué oportunidades se pueden aprovechar y, finalmente, conseguir que el aprendiz sea capaz de pasar a la acción.
El Papel del Mentor
Un mentor te ayuda a pensarlo otra vez, a ver y abordar los problemas, los retos y las situaciones desde otra óptica y perspectiva que te facilita tomar mejores decisiones. Te aporta ideas, recursos, contactos, conocimientos, experiencias en forma de píldoras de sabiduría empresarial. Te ayuda a identificar oportunidades de diversificación, crecimiento, ahorro de costes y de tiempo para tu negocio y a que sepas buscarlas y aprovecharlas para mejorar la gestión tu negocio. Y, sobre todo, te impulsa a actuar, a realizar cambios, con más confianza y seguridad porque puedes contrastar con él ideas, aprender de sus aciertos y errores, tener más perspectiva, más opciones e información.
En muchos casos te formulará preguntas y cuestionará algunas de las formas en las que estás haciendo las cosas, o te propones hacerlas, para hacerte reflexionar, pensarlo otra vez, ver otras opciones que a lo mejor son más adecuadas para tu objetivo. Las sesiones con un mentor/a son un espacio para pararse, levantar la vista del día a día que nos consume, mirar más lejos y a los lados, tomarse un tiempo para reflexionar antes de actuar y hacerlo también después para aprender de nuestras acciones y resultados.
Son pausas estratégicas aprovechadas por el mentor para potenciar el Factor PHR: Pensar, Hacer y Reflexionar. Es decir, un Hacer Reflexivo y Estratégico, que cada vez es más necesario en un mundo tan cambiante y que va tan deprisa, en el que nos vemos inmersos en una inercia de atender lo urgente y a veces nos olvidamos de pensar más allá del corto plazo o en las consecuencias de una decisión para el conjunto del negocio. Según Sara Canady, en el ser humano existe un código genético que incluye un sesgo a la acción, que se ve reforzado por una cultura que valora la acción y que vincula el éxito empresarial al hacer, producir y tomar acción. Sin embargo, muchas veces, actuar sin pensar y sin reflexionar sobre la acción y sus resultados nos conduce a errores, malos resultados y fracasos, de los que además no sabemos aprender, precisamente por esa falta de reflexión posterior sobre la experiencia para convertirla en aprendizaje.
Según la citada autora «el sesgo de la acción nos impulsa a comportarnos de forma improductiva”. Estar atrapados en la inercia del hacer nos impide pensar bien; para ello necesitamos parar, ponernos en pausa para pensar estratégicamente. Esto es lo que explica que tras pasar por un proceso de mentoring se produzca una renovación empresarial, y también personal, porque nos permite resetear muchas prácticas que estaban obsoletas, desaprenderlas para aprender otras nuevas, renovando así nuestra mente, nuestros conocimientos, ideas, recursos y formas de hacer, para reiniciar con más frescura, energía, fluidez y agilidad. Un mentor empresarial te aportará aprendizajes que marcarán la diferencia en tu vida y en tu negocio.
Tipos de Mentoring
Existen varios tipos de mentoring empresarial, y cada uno responde a necesidades distintas. Los más habituales son el mentoring individual, el grupal, el reverse mentoring, el mentoring entre pares, el e-mentoring y el mentoring cruzado.
- Mentoring individual (one-on-one): Es el formato más tradicional: un mentor trabaja directamente con un mentee en sesiones periódicas. Esta modalidad permite personalizar los objetivos y abordar retos específicos del profesional. Resulta especialmente útil para el desarrollo de habilidades de liderazgo o la preparación ante nuevas responsabilidades.
- Mentoring grupal: Un mentor guía a un grupo reducido de mentees al mismo tiempo. Esta modalidad permite compartir perspectivas diversas dentro de un marco común y es eficaz cuando varios profesionales comparten objetivos de desarrollo similares. Además, fomenta el aprendizaje colaborativo entre los propios participantes.
- Reverse mentoring: En el reverse mentoring, los papeles se invierten: un profesional más joven o con menos antigüedad asesora a un directivo senior. Este modelo es muy valioso para que los líderes se mantengan actualizados en temas como tecnología, tendencias digitales o nuevas formas de trabajo. Este formato genera una relación más horizontal y abierta, en la que ambas partes pueden aprender y aportar. Es una opción excelente para equipos que buscan fortalecer la cohesión, definir mejor los roles del equipo y compartir buenas prácticas.
- Mentoring peer to peer o entre pares: Esta práctica se produce entre parejas de aprendices del mismo rango y con conocimientos o habilidades similares con el fin de compartir y favorecer el intercambio de perspectivas de forma horizontal, es decir, sin formalizar los roles de mentor y aprendiz. Dicha relación se establece de tal manera que cada uno ejerce de mentor para el otro en lo que cada cual pueda aportar.
- E-mentoring o mentoring digital: El mentoring digital se desarrolla a través de herramientas virtuales como videollamadas, plataformas de mensajería o software de gestión de proyectos. Es una opción ideal para empresas con equipos distribuidos o en modalidad de trabajo remoto. Este enfoque amplía la visión del negocio y ayuda a romper los silos organizativos.
- Cross mentoring: Esta práctica consiste en intercambios amplios, flexibles y duraderos entre mentores y aprendices. En el ámbito organizacional puede darse entre los propios departamentos de una misma empresa para que los trabajadores conozcan las prácticas y procesos de otros departamentos que influyen en su trabajo, o al intercambiar profesionales entre dos oficinas de diferentes países o regiones. También puede darse el intercambio entre empresas que no pertenecen a un mismo grupo ni son afines.
Diferencias entre Mentoring y Coaching
Aunque mentoring y coaching comparten el objetivo de desarrollar el potencial de las personas, son enfoques distintos. El coaching suele ser un proceso más estructurado y acotado en el tiempo, mientras que el mentoring se basa en una relación a largo plazo centrada en la experiencia.
| Dimensión | Mentoring | Coaching |
|---|---|---|
| Duración | Relación a medio o largo plazo (de seis meses a varios años) | Proceso acotado (de pocas semanas a varios meses) |
| Enfoque | Desarrollo profesional integral y transferencia de conocimiento | Mejora de competencias o resolución de retos específicos |
| Relación | Informal y basada en la confianza mutua | Formal y estructurada con metodología definida |
| Experiencia del profesional | El mentor es un experto con amplia trayectoria en el área | El coach es un especialista en procesos de desarrollo, no necesariamente en el área del coachee |
| Orientación temporal | Centrado en el crecimiento futuro y la visión de carrera | Orientado a resultados inmediatos y objetivos concretos |
Beneficios del Mentoring en la Empresa
Los beneficios del mentoring empresarial se extienden a tres niveles: el profesional que recibe la orientación (mentee), el que la ofrece (mentor) y la organización en su conjunto. Estos beneficios han sido contemplados a lo largo de 20 años de trayectoria como mentora y como parte de diversos programas de mentoring dirigidos a emprendedores y pymes, en los que han participado más de 3000 negocios. También lo avalan estudios realizados, como el publicado en 2018 por PricewaterhouseCoopers sobre «el impacto socioeconómico del mentoring».
Beneficios para los Mentees
- Aceleran su desarrollo profesional: Al contar con una guía experimentada, los mentees adquieren habilidades y conocimientos que de otro modo tardarían años en desarrollar.
- Ganan confianza para tomar decisiones: La orientación del mentor les permite afrontar retos con mayor seguridad y autonomía.
- Amplían su red de contactos: El mentor facilita conexiones con otros profesionales y abre puertas dentro y fuera de la organización.
- Mejoran su capacidad para gestionar situaciones complejas: El mentoring les enseña a analizar problemas desde distintas perspectivas y a encontrar soluciones prácticas.
- Foco y estrategia: Cuando un proyecto comienza o en momentos de dificultad, un mentor ayuda a identificar qué es lo importante y las prioridades, permitiendo avanzar de forma más segura y ágil.
- Digitalización: Un mentor puede guiar en el uso de herramientas tecnológicas para optimizar procesos, ahorrar tiempo y ser más eficiente.
- Ahorro de tiempo y dinero: Un mentor puede aconsejar sobre métodos y estrategias, evitando errores comunes y costosos, y reduciendo los costes de formación.
Beneficios para el Mentor
- Desarrollan habilidades de liderazgo: Guiar a otros profesionales les obliga a escuchar, comunicar y adaptarse, competencias fundamentales para cualquier directivo.
- Obtienen nuevas perspectivas: La relación con el mentee les permite conocer ideas frescas, tendencias actuales y formas distintas de abordar el trabajo.
- Refuerzan su conocimiento: Explicar conceptos y compartir experiencias consolida su propia comprensión del negocio y de su especialidad.
- Aumentan su satisfacción profesional: Contribuir al crecimiento de otra persona genera un sentido de propósito que impacta positivamente en el compromiso del mentor con la organización.
- Ampliación de la red de contactos: El mentoring puede aumentar la red de contactos de forma exponencial para el mentor, facilitando el intercambio de experiencias con otros empresarios de prestigio.
Beneficios para las Empresas
- Mejoran la retención de talento: Los profesionales que participan en programas de mentoring se sienten más valorados y tienen menos probabilidades de abandonar la empresa.
- Aumentan la productividad de los equipos: Según el Work Innovation Lab de Asana en 2025, los profesionales con formación estructurada reportan mejoras de productividad del 91 %, frente al 61 % de quienes carecen de ella.
- Facilitan la transferencia de conocimiento: El mentoring asegura que la experiencia acumulada no se pierde cuando un profesional cambia de puesto o se jubila.
- Fortalecen la cultura organizativa: Un programa de mentoring bien diseñado promueve valores como la colaboración, el aprendizaje continuo y el compromiso con el desarrollo de las personas.
- Fidelización de empleados: Los programas de mentoring fomentan la lealtad y el compromiso.
- Desarrollo del talento: Permite potenciar las cualidades de los empleados que más valor aportan a la organización.
- Mejora de la comunicación: Fomenta el intercambio de experiencias entre empleados de diferente rango.
- Promoción de la diversidad: Facilita la integración de diferentes perspectivas y formas de trabajo.
- Creación de capital social empresarial: Contribuye a incrementar la eficiencia y productividad de los sistemas y mejorar la distribución de la riqueza, al impulsar acciones compartidas y coordinadas.
Conscientes de los beneficios del mentoring y cómo ayuda al desarrollo profesional de nuestra plantilla, en Repsol contamos con programas de mentoring tanto para el personal interno como para startups. El cuidado de los empleados es actualmente una gran tendencia en los objetivos de las empresas. Disponer de trabajadores experimentados y capacitados y saber aumentar su rendimiento es una de las principales ventajas competitivas de cualquier compañía.
Cómo Crear un Programa de Mentoring Empresarial Paso a Paso
Un buen programa de mentoring ayuda a los equipos a compartir conocimiento, a reducir la curva de aprendizaje y a fortalecer el sentido de pertenencia. No se trata de una moda corporativa, sino de una práctica respaldada por datos: las empresas que invierten en el desarrollo profesional de sus empleados obtienen mejores índices de productividad, compromiso y retención.
- Establece objetivos: Antes de poner en marcha cualquier programa, necesitas definir qué quieres conseguir. ¿Buscas mejorar la retención de talento? ¿Acelerar la integración de nuevas incorporaciones? ¿Preparar a futuros líderes? Establece objetivos generales y específicos que sean medibles y que estén alineados con las prioridades del plan de recursos humanos de tu empresa. Sin objetivos claros, será difícil evaluar el impacto del programa.
- Identifica a los mentores y a los mentees: Selecciona a los participantes con criterio. Los mentores deben ser profesionales con experiencia, habilidades de comunicación y disposición genuina para orientar a otros. Los mentees deben tener motivación para aprender y compromiso con su propio desarrollo. Un buen momento para incorporar mentees es durante el proceso de onboarding, cuando la orientación personalizada marca una diferencia real.
- Define la estructura del programa: Establece las reglas de funcionamiento antes de comenzar. Decide la duración del programa (lo habitual es entre seis y doce meses), la frecuencia de las sesiones, los canales de comunicación y los mecanismos de seguimiento. Una estructura clara evita que el programa pierda impulso con el tiempo y facilita que tanto mentores como mentees sepan qué se espera de ellos.
- Asignación de parejas y creación del plan: Empareja a mentores y mentees teniendo en cuenta sus objetivos, áreas de experiencia y compatibilidad personal. No siempre la combinación más obvia es la mejor: a veces, un mentor de otro departamento aporta una perspectiva más enriquecedora. Una vez formadas las parejas, pide a cada una que elabore un plan de trabajo con metas concretas, temas a tratar y plazos orientativos.
- Acciones y calendario de reuniones: Establece un calendario de reuniones periódicas para que la relación de mentoring mantenga un ritmo constante. Las sesiones pueden ser quincenales o mensuales, según las necesidades del programa. Cada reunión debe tener un orden del día claro y dejar espacio para la reflexión y el intercambio abierto. Utiliza una herramienta de gestión de proyectos para coordinar fechas, registrar los temas tratados y hacer seguimiento de los compromisos adquiridos.
- Revisa el progreso: Programa revisiones periódicas para evaluar cómo avanza el programa. Recoge el feedback de mentores y mentees mediante encuestas breves o entrevistas individuales. Mide el progreso en relación con los objetivos definidos al inicio y ajusta lo que sea necesario. Un programa de mentoring eficaz no es estático: evoluciona en función de lo que funciona y lo que necesita mejorar.
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La Figura del Mentor en la Adolescencia
A día de hoy la infancia y sobre todo la adolescencia tienen una carencia de la figura del mentor. Como figura de referencia aparecen los “influencer”, que muchas veces transmiten opiniones/acciones con un contenido meramente comercial y consumista. El mentor en la adolescencia es ese adulto que no es ni tu padre/madre, ni tu profesor. Es alguien al que puedes acudir ante situaciones que no sabes manejar y que al pasar tiempo con él, aprendes y forjas una personalidad más completa.
Generaciones anteriores tuvieron de una manera más presente esta figura, encarnada en los monitores. La figura del monitor de ocio y tiempo libre se está acotando cada vez más a actividades puntuales, como puede ser un campamento, un viaje de fin de curso o unas colonias urbanas, donde no hay una evolución en la relación niño/monitor. Los vínculos emocionales que se crean son fundamentales para la formación de futuros adultos con unos principios basados en el respeto y valores positivos, como la cooperación, tolerancia, esfuerzo, constancia, confianza, trabajo en equipo. A través de actividades, juegos o dinámicas se fomentan dichos valores como herramientas para actuar en el día a día.
Dentro de este tipo de actividades los monitores se convierten en figuras de referencia para/con sus chavales. De ahí la importancia de tener una buena formación. Además de reciclarse y ser conscientes como profesionales de la importancia de nuestra labor dentro del desarrollo de la infancia y adolescencia. Desde la familia se puede hacer una búsqueda de asociaciones o agrupaciones del barrio y proponer a los hijos participar en dichas actividades, ya que hemos comentado el gran beneficio que se obtiene. Además así amplían las amistades fuera de los círculos básicos como puede ser el centro de estudios o urbanización donde se vive. Tener un grupo o asociación crea más sentimiento de pertenencia.
La figura del mentor, es una figura muy invisible y que parece que va perdiendo su importancia. Pero desde Colectivo Tándem nos gusta recordar su importancia.
