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Comunicación

Tommy Hilfiger: Biografía de un Empresario que Definió el 'American Look'

by Admin on 08/12/2025

Pocos diseñadores pueden jactarse de haber definido el ‘American look’. La sencillez de Claire McCardell perfiló el estilo de los años 50 de la misma manera que Tommy Hilfiger ha marcado un antes y un después en la moda de las últimas décadas. Porque desde que surgiese en 1985, la firma se ha convertido en la pionera del estilo clásico y cool norteamericano por excelencia.

Tommy Hilfigerha abierto a ¡Hola! su mansión de Mustique, al norte de Venezuela, donde el diseñador ha encontrado el lujo y la privacidad que ansiaba. Con casi cuarenta años de trayectoria, el creador no deja de recibir reconocimientos y galardones, uno de los últimos el Premio a la Trayectoria Sobresaliente, con el que fue distinguido el pasado otoño en Londres.

Thomas Jacob Hilfiger, conocido simplemente como Tommy Hilfiger, es uno de los diseñadores estadounidenses más populares del mundo. Reconocido como el pionero del estilo "clásico americano cool", su característica etiqueta roja, blanca y azul se ha convertido en un logotipo inconfundible de sus prendas, las cuales atraen a millones de personas de cualquier parte del planeta.

Hilfiger creció en Elmira, un pequeño pueblo en el norte del estado de Nueva York, y fue el segundo de nueve hijos de una familia irlandesa-estadounidense de clase trabajadora. Su madre, Virginia, trabajaba como enfermera, mientras que su padre, Richard, fabricaba relojes en una joyería local.

Desde el mismo momento en el que Tommy Jacob Hilfiger se sienta frente a ti, todo rezuma “americanidad”. Su acento cordial e inevitablemente neoyorkino (aunque habla con pausa para hacerse entender), su cuidada sencillez cool en el estilo de vestir y el azul y blanco que imperan en el cuadro que adorna la estancia, justo detrás de su asiento, con el logotipo de su marca Tommy Hilfiger.

Tommy Hilfiger HISTORIA / Quien es TOMMY HILFIGER / Marca TOMMY HILFIGER

Los Comienzos de Tommy Hilfiger en la Moda

De pequeño asistió a la escuela secundaria Elmira Free Academy, donde no destacó ni como buen estudiante ni como deportista, sin embargo su visión de los negocios resultó ser brutal. Con sólo 150 euros, Hilfiger condujo hasta la ciudad de Nueva York para comprar 20 pares de jeans acampanados y regresó a Elmira para venderlos desde el maletero de su Volkswagen Beatle. Fue un éxito instantáneo y pronto abrió su primera tienda, 'People's Place', donde vendían "los estilos geniales que no podíamos encontrar en nuestra pequeña ciudad".

La apertura de 'People's Place' confirmó que el diseño era la verdadera pasión de Hilfiger y aunque la crisis de 1977 acabó con su negocio, este gran visionario de la moda no cejó en su empeño de hacer realidad su sueño y convertirse en alguien grande en este mundillo tan competitivo de la moda.

En 1976, Hilfiger se enamoró de Susie Carona, empleada de una de sus tiendas y en 1979 se mudó junto a ella a Manhattan para seguir una carrera como diseñador de moda a tiempo completo. Allí, llamó la atención de Mohan Murjani, un hombre de negocios que buscaba lanzar una línea de ropa masculina y creía que la experiencia empresarial de Hilfiger le ayudaría a abordar este lanzamiento de una manera nueva.

Con el apoyo de Murjani, Hilfiger presentó su primera colección en 1985 modernizando camisas con botones, chinos y otros clásicos consagrados con cortes y detalles actualizados.

El lanzamiento estuvo respaldado por una audaz campaña publicitaria (un cartel en Times Square) que lo comparaba con tres conocidos diseñadores de ropa masculina estadounidenses: Calvin Klein, Perry Ellis y Ralph Lauren. El anunció generó cierta controversia pero atrajo a su vez una gran publicidad para su primera colección. En su autobiografía de 2010, escribió: "diseñar me hizo más feliz que cualquier cosa que haya hecho. Supe por esos primeros trabajos que diseñar sería mi vida".

A principios de la década de los 90, el mundo del hip-hop dio un gran empujón a la marca usando versiones de gran tamaño de la ropa de Hilfiger, y eso hizo que otras estrellas del rap y celebrities se interesaran por sus creaciones.

Hilfiger se convirtió en pionera de la industria al patrocinar las giras de Britney Spears, The Rolling Stones, Sheryl Crowe, Jewel y Lenny Kravitz y también colaboró en campañas de fragancias con Beyoncé y Enrique Iglesias, e incluso protagonizó una campaña de moda con el inolvidable David Bowie y su mujer, la supermodelo Iman.

Desde muy pronto empecé a trabajar con músicos y celebrities en mis campañas. Hice muchas colaboraciones con ellos. He trabajado con gente brillante siempre: desde Britney Spears a Lenny Kravitz, de Bowie a los Rolling Stones.

Siempre he tratado de conectar la cultura pop y la marca. Por ello creamos el concepto FAMES (Fashion, Arts, Music, Entertainment, Sports). Me dije desde el principio que si puedo incorporar esas cuatro letras en mi trabajo, podría llegar miles de personas.

Tommy Hilfiger con Lenny Kravitz y Denzel Washington en el desfile Primavera 2004 de Tommy Hilfiger.

El Éxito y la Expansión de la Marca

"Alcanzamos los 500 millones de euros a mediados de los años 90. A finales de esa década nuestras ventas ascendían a mil millones de euros. Creo que nuestro éxito fue una mezcla de suerte, trabajo duro y seguimiento de nuestro plan”.

En 2004, la empresa tenía 5.400 empleados e ingresos superiores a 1.800 millones de euros. Y es que a medida que sus diseños de ropa masculina se fusionaban con la cultura popular, la firma se expandía sin límites hasta convertirse en una verdadera marca de estilo de vida global, por eso hoy en día, su cartera de productos incluye Hilfiger Collection para mujer, Tommy Hilfiger Tailored para hombre, Hilfiger Denim, ropa deportiva para hombre y mujer y ropa para niños, así como una amplia línea de complementos.

En 2010, PVH Corp. adquirió el negocio de Tommy Hilfiger y Hilfiger sigue siendo el diseñador principal de la empresa, brindando liderazgo y dirección para el proceso de diseño global. Tommy Hilfiger lo ha logrado todo en la vida. El diseñador es la viva encarnación del sueño americano: un nativo de Nueva York que comenzó sin nada pero que se abrió camino hacia la cima a través de pura determinación y determinación. Hoy, el creador, de 71 años, ha extendido sus icónicos diseños por todo el mundo y posee un auténtico imperio textil.

Con casi cuarenta años de carrera, el diseñador no deja de recibir reconocimientos y galardones. Uno de los últimos y más relevantes fue el Premio a la Trayectoria Sobresaliente, con el que fue distinguido el pasado otoño en el Royal Albert Hall de Londres por el Consejo Británico de la Moda. En noviembre del año pasado, Tommy Hilfiger (sobre estas líneas, con su mujer, Dee Ocleppo) recigió un premio a toda su carrera en los ‘Fashion Awards’ del Consejo Británico de la Moda.

Compromiso Filantrópico y Diversidad

Pero no contento con la moda, Tommy Hilfiger creó hace décadas su propia fundación destinada a labores de carácter humanitario, algo que según el propio diseñador siempre estuvo entre sus prioridades: “Desde joven, mi sueño fue ganar el dinero suficiente como para cambiar las cosas, así que iniciarme en ese campo fue bastante lógico para mí”.

Comprometido filántropo y defensor de la diversidad en todos sus ámbitos, el empresario encontró en su propio hogar una causa por la que luchar y a la que dar visibilidad. Junto a su segunda mujer, la ex modelo Dee Ocleppo, formaron una familia súper numerosa de siete hijos y tres de ellos presentan transtornos del espectro autista .

Los Hilfiger siempre han hablado abiertamente sobre su experiencia personal con el autismo . “Mi hija menor, Kathleen, fue diagnosticada con el espectro autista cuando tenía cinco años, por lo que nos enfocamos en brindarle el mejor cuidado y atención”, aseguró Tommy en declaraciones a The Guardian. “Cuando conocí a mi segunda esposa , Dee, descubrí que tenía un hijo con necesidades especiales, lo que nos acercó. Estar casado por segunda vez es definitivamente diferente. Ahora tenemos un hijo, Sebastian, que también está en el espectro autista. Le está yendo bien y tiene muchos aportes de los terapeutas. Ambos trabajamos con una organización benéfica, Autism Matters , para tratar de crear conciencia sobre la condición”, explicó el diseñador.

Desde el 2012, Tommy y Dee pertenecen a la junta directiva de Autism Speaks , una organización en defensa del autismo en los Estados Unidos, que patrocina su investigación y lleva a cabo actividades de sensibilización y difusión dirigidas a las familias, los gobiernos y el público. Los Hilfiger han colaborado estrechamente con los fundadores de Autism Speaks, Bob y Suzanne Wright, cuyo nieto también padece autismo .

“Siempre continuaremos el trabajo que hemos puesto en marcha. Nos gustaría poder ayudar a encontrar una forma de curarlo”, afirmó la también diseñadora.

A lo largo de los años, la pareja ha estado muy involucrada en diferentes iniciativas para dar visibilidad a este transtorno.

La experiencia diaria de Dee y Tommy como padres de hijos con necesidades especiales llevó al diseñador a lanzar en 2017 su línea Adaptive , para que las personas con discapacidades puedan vestirse como los otros. “Tengo experiencia de primera mano con niños con autismo y vestirse por la mañana ha sido un gran problema en nuestro hogar desde siempre”, aseguró Hilfiger cuando creó esta colección.

“A través de mis tres hijos autistas yo tenía muy presente sus deseos de verse y vestirse como sus hermanos, porque su atuendo los hacía sentirse excluidos e inseguros, con baja autoestima”, desveló Tommy el año pasado en declaraciones a Vanity Fair, donde hablaba con ternura de los tres.

Tommy Hilfiger Hoy

Tommy Hilfiger es mucho más que un nombre y un apellido. Es, desde luego, una de las marcas de moda que ha vivido mayor crecimiento en el mercado global del ‘retail’. Es también el nombre de guerra de Thomas Jacob Hilfiger, que un día soñó con vivir del lado del rock and roll vendiendo ‘jeans’, y hoy ya no es dueño de su empresa, pero sí el guardián de las esencias. Ésta es su apasionante historia.

Hace aún calor en la isla de Manhattan. El verano se mide en grados Farenheit, como si el toro de Wall Street mandase también en las temperaturas. Amanece el primer día de la Semana de la Moda, ese invento proyectado para que el Gran Hermano se autoalimente de las últimas ten­dencias, pero cuya rentabilidad está per­fectamente medida por los inversores, que calculan aportar a la ciudad alrededor de 790 millones de euros, algo por encima del Open de Tenis y la Superbowl.

Con la mirada alta, perfectamente vesti­do con un traje azul, unas gafas de pasta ro­jizas y el pelo bien cortado, Thomas Jacob Hilfiger recibe a Forbes en los Hudson Stu­dios, un edificio de platós fotográficos en el molesto piso 13 de la calle 26, en cuya puer­ta me cruzo con Kayne West y en el que está todo el mundo tan acostumbrado a trabajar con celebridades que nadie le saluda, y en­tonces West, hoy en el East, parece mucho menos West.

El logo de Tommy Hilfiger, que a mí parecer es cosa bien distinta de la persona que tengo enfrente, está omnipresente en Manhattan. El cuerpo de Rafa Nadal ocupa todas las marquesinas anunciando su línea de calzoncillos -underwear- en el argot del mercado global de la moda. Las televisiones de los taxis escupen el anuncio una y otra vez entre el ruido de la ciudad y el sorber del taxista pakistaní que conduce mientras come. A nadie se le escapa que Nadal, que hace tan solo unos días se quitó la camiseta en público, durante la celebra­ción del US Open, es el nuevo rostro de Hilfiger en el mundo. El enemigo, al me­nos en el underwear, se llama Calvin Klein, aunque eso es relativo porque ambas marcas pertenecen a PVH (Phillips-Van Heusen).

Más preciso sería acuñar el tér­mino preppy marketing, que no es otra cosa que la agitación del mercado de masas de manera agresiva, recreando una y otra vez el estilo de los chicos ricos de la universida­des americanas, depurado y repetido has­ta la extenuación, bajo la batuta del buen gusto de Hilfiger.

«No hay fecha aún, pero creo que puedo trasladar el estilo Hilfiguer a los ho­teles». El fenómeno no es nuevo, Bulgari lo explota con acierto.

Se llama TH Bold y está licenciado a la familia Lauder, uno de las dos grandes familias que controlan la dis­tribución y el marketing de fragancias junto a L’Oreal. «A pesar de lo que te dicen to­dos los estudios de marketing de fragancias sobre que el éxito del lanzamiento de un perfume depende en un 40% de la inver­sión en publicidad y el otro 40% del diseño del frasco, de los Lauder aprendí que ese perfume debe oler bien o nunca consegui­rás que sea un éxito».

«La mañana la dedico a despa­char con mi equipo creativo, si no estoy de viaje, en alguna inauguración o de promo­ción, la tarde la suelo dedicar a revisar las campañas de publicidad o a la comunica­ción».

Conviene señalar que Tommy Hilfiger ya no es el dueño de su empresa. Su biografía oficial dice literal­mente «bajo su dirección, visión y lideraz­go como diseñador principal, The Tommy Hilfiger Group se ha convertido en una de las pocas marcas con reconocimiento glo­bal que ofrece un rango más amplio inspi­rado en el estilo americano».

Tommy prepara sus memorias. Y las prepara, claro, como lo hacen los grandes de Hollywood, conversando, vomitando recuerdos para que el lanzamiento de sus memorias genere más portadas.

¿Alguna vez fabrican prendas que saben que no se venderán? «Sí, desde luego, para defender el ADN de la marca. Son prendas que usamos para las colecciones que luego no se van a fabricar realmente. Se diseñan y se cosen para las fo­tografías y las campañas de publicidad. No para el retail».

«Lo visto cien por cien. No se tra­ta de promoción. Es que me gusta mucho verlo por la casa, con sus seis años, vestido todo de preppy». A Tommy se le encienden los ojos. No es Hilfiger el que habla, es el hombre que hay detrás de la marca. Detrás del dinero. Salta a la vista.

La Filosofía de Tommy Hilfiger

La clave es la reinvención. Si no te reinventas acabas siendo irrelevante. Y yo quiero seguir siendo relevante. Para eso tienes que crear sensación de frescura, de novedad en cada momento, Eso es lo que me impulsa a seguir.

Si tuvieras que definir el estilo de vida Tommy Hilfiger en tres palabras… Cool american classic. Si me dejas alguna palabra más para explicarlo: Creo que hacemos una propuesta preppy con un toque especial y siempre buscando la sorpresa.

En todas partes. En las calles, en el cine, en libros, en revistas, en mis viajes... Me inspira la cultura. Pero sobre todo por la cultura que consumen los jóvenes. Las nuevas generaciones están liderando el modo de influir en la moda y puede que ni siquiera se estén dando cuenta. Nosotros, como creadores, como diseñadores, lo sabemos y estamos obligados a prestarles atención.

Bueno, hay una mezcla de todo… Por supuesto tengo mis musas que forman el corazón de lo que me inspira. Gigi Hadid, Zendaya, Shawn Mendes, Lewis Hamilton… Han sido figuras que me han servido de musa recientemente y lo que ellos me transmiten pesa mucho. Todos ellos están en mi cabeza al crear, pero por supuesto en la fórmula siempre tiene que estar pensar en el consumidor que va a comprarte.

La aproximación a estos mercados es muy similar. Hay muy pocas diferencias de planteamiento porque hoy las redes sociales y los medios globales están acercando cada vez más las formas de enfrentarnos a la moda. Llevamos ropa similar, escuchamos la misma música, admiramos a los mismos atletas... Y esto es un gran reto. Hay cierta uniformidad global en la ropa, en los complementos, en las sneakers… Eso nos obliga a buscar algo diferente, disruptivo y que impacte en todos los mercados.

Una de las claves del éxito de tu marca es el logo. Se ha convertido en un sello global. Sin duda hay cierta tendencia a decir que es cool no llevar logos. La cultura del no-logo ha tenido éxito. Pero en el fondo todos llevamos logos. En nuestro caso, hemos creado una gran historia a través de la imagen de marca. Mucha gente piensa que es un guiño a la bandera estadounidense pero en realidad es una bandera náutica. Adoro la navegación. Es sencillo, muy reconocible, ahora se conoce en todo el mundo y ese era mi sueño al inicio. Lograr una marca reconocible con el logo sin necesidad de nombre.

La combinación de colores azules, rojos y blancos del logotipo procede de la señalización con banderas naúticas que representa la H de Hilfiger.

El mar es nuestra pasión. Estamos esponsorizando un equipo de Sail GP. Hemos creado los uniformes de la tripulación. Y nos hemos inspirado en la navegación para esta colección. Buscamos en los archivos de los años 90 y miramos la ropa náutica de entonces para modernizarla.

Siempre echamos mano de nuestro archivo en Nueva York, estamos constantemente acudiendo a él. Parte de nuestra inspiración viene de nuestro legado de 40 años y de infinidad de ideas que necesitan ser reintroducidas de un modo nuevo en nuestras colecciones.

La verdad es que estamos en un momento efervescente de búsqueda de talento. Sobre todo las marcas europeas están siempre a la caza de nuevos y jóvenes diseñadores. Eso está provocando que haya una rotación enorme. Hay perfiles que duran un año, dos años, tres en una marca… Pero es raro que retengan más tiempo. Ya no hay fenómenos como el de Karl Lagerfeld que se mantuvo fiel a una marca 25 años en Chanel u otros tantos en Fendi.

Todo es muy cambiante. Y hay un gran foco en los nombres y en los cambios de diseñador. Es el momento de aprovecharlo, pero también de crear tu propio sello, de ser fiel a ti mismo.

Siento de todo: miedo, nervios, ilusión. Todas las emociones que puedas imaginar se juntan en esos momentos previos al lanzamiento de una nueva colección. No ha cambiado nada desde que empecé. Por supuesto, ahora lo gestiono mejor que cuando era un recién llegado. Ahora puedo comprender que no voy a gustar a todo el mundo, que hay gente que amará mi colección y gente que la criticará, pero que seguimos haciendo lo mejor que sabemos para representar a la marca en la mejor manera posible. Y por supuesto ahora soy más consciente que nunca de que tenemos un gran equipo que ha dado todo lo que tienen para que la marca triunfe un año más.

Las dos cosas. Creo que si tienes talento creativo y eres visionario y careces de una visión de negocio no llegas muy lejos.

Me gusta estar cerca del agua. En el barco. Amo los deportes de todo tipo. Me encanta esquiar. Pero también adoro viajar y coleccionar arte. Dedico buena parte de mi tiempo a comprar y vender arte y a algunas inversiones a las que hay que dedicar mucha pasión. También estoy ahora implicado en la búsqueda de nuevos talentos en el mundo de la moda. Así que estoy muy ocupado.

Tommy Hilfiger y su hijo Richard en los Hamptons, 1991.

La verdad es que me levanto todos los días con muchas ideas en la cabeza y aun así creo que soy capaz de estar muy conectado en mi vida personal con la familia, con mis siete hijos que son muy inspiradores también. Uno es músico, otro tenista, otro artista, otro diseñador…Me dan muchas ideas. Y, para colmo, mi mujer también tiene una colección de moda… Así que la moda está muy presente en nuestras vidas diarias.

Cuarenta años en la industria de la moda son un buen aval para considerar a alguien un experto en este mundo. Si, además, tu nombre va unido a una marca mítica de las últimas décadas, puede que un buen número de personas estén ansiosas por leer lo que tengas que contarles. En el libro, el propio Tommy habla sobre su vida y sobre el camino que tuvo que recorrer hasta convertirse en uno de los diseñadores más conocidos del mundo. «American Dreamer es un mapa de los momentos que han definido tanto mi carrera como mi vida personal, desde mi niñez en Elmira, Nueva York, hasta la creación de mi negocio global.

Coincidiendo con el 30º aniversario de la marca, que durante décadas ha encarnado el espíritu clásico de los estadounidenses, el reconocido diseñador, de 63 años, recopilará en el libro su trayectoria vital, incluyendo su infancia en una familia de nueve hermanos, su fascinación por el mundo del rock y por los viajes, así como su ascensión en el mundo de la moda e incluso, su experiencia personal con el autismo.

En el 2012, el Council of Fashion Designers of America le concedió al modisto el Premio Geoffrey Beene a toda su trayectoria. «Cuando reflexiono sobre mi experiencia en el mundo de la moda a lo largo de los últimos 30 años veo que ha sido un viaje duro, lleno de hitos que han definido tanto mi carrera como mi vida personal», comentó el empresario.

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