El Empresario y el Riesgo: Teorías Fundamentales y Clasificación Empresarial
La figura fundamental de cualquier empresa es el empresario. A lo largo del siglo XX, distintos autores han elaborado diferentes teorías sobre el papel que el empresario debe desempeñar en la empresa, destacando las características más importantes que, a su juicio, definen el papel del empresario. Tradicionalmente, las figuras del empresario y del propietario coincidían y estos términos se empleaban como sinónimos. Hoy en día, sobre todo en las grandes empresas, por un lado está el propietario que aporta el capital (socio capitalista) y por otro el empresario, la persona que gestiona y dirige.
Una teoría sobre la empresa o los empresarios sería un conjunto sistemático de reglas, leyes y principios que intentan explicar el funcionamiento de la misma. A lo largo de los años diferentes escuelas y autores han hecho hincapié en diferentes aspectos.
Evolución Histórica de la Empresa y el Empresario
Ambos conceptos han tenido una evolución histórica muy similar. En la Edad Media, el empresario era un simple artesano muy alejado del concepto de empresario que podemos tener hoy en día. Durante el mercantilismo, el empresario es más bien un aventurero, comerciante que ya tenía relaciones con distintas partes del planeta que no deja de ser un empresario mercader sedentario, pues rara vez viaja con sus mercancías. Se dedicaba a gestionar y controlar su negocio.
Con el comercio, se dan las primeras concentraciones de capital, gracias a lo cual aparecen las primeras sociedades anónimas que incluso comienzan a cotizar en una rudimentaria bolsa, con lo que podemos decir que aparece la semilla del capitalismo. Son empresas comerciales, aunque comienzan a aparecer las primeras fábricas.
Gracias a la Revolución Industrial, aparece la empresa industrial, la fábrica. Una instalación mecanizada con numerosa mano de obra y cuya función más importante es la productora. Aparece el capitalismo industrial. La Segunda Revolución Industrial, a principios del siglo XX, traería la producción a gran escala, con una evidente mejora de la tecnología. Empiezan a aparecer las grandes empresas de la época, algunas de las cuales han sobrevivido hasta la actualidad. Surgen las primeras técnicas de dirección y organización empresarial y debido a las necesidades ingentes de capital, los bancos comienzan a tener un lugar decisivo como prestamistas de dinero.
Poco antes de la II Guerra Mundial, el área más importante de la empresa ya no es en general, la productora, sino la financiera. Muchas sociedades anónimas empiezan a estar controladas de alguna forma por las entidades financieras. Empiezan a surgir importantes empresas internacionales cuyo mercado ya no es el nacional.
En el siglo XIX, la concepción de la figura del empresario cambia a consecuencia de la adaptación de la empresa a la transformación social. El capital obtenido se confía a un empresario profesional, que puede ser o no partícipe del capital, sobre la base de sus conocimientos. Por esta vía se llega a una etapa del capitalismo, en la cual el capital se fracciona entre un número amplio de accionistas y se elige al empresario en función de su capacidad.
Teorías sobre el Empresario en el Siglo XX
A lo largo del siglo XX, distintos autores han elaborado diferentes teorías sobre el papel que el empresario debe desempeñar en la empresa, destacando las características más importantes que, a su juicio, definen el papel del empresario.
Teoría del Empresario-Riesgo de Knight
Para Frank H. Knight, lo que define al verdadero empresario es su capacidad de asumir riesgos en un mundo de incertidumbre. La actividad empresarial supone anticipar y asegurar el pago de los factores a cambio de unos hipotéticos ingresos futuros. Según esta teoría, el empresario adquiere o contrata los factores productivos a unos precios predeterminados y les paga la renta acordada con ellos (alquileres, sueldos y salarios, intereses y beneficio ordinario, que son los costes de la empresa) antes de conocer los ingresos que obtendrá por la venta de sus productos, buscando, con ello, un beneficio empresarial o renta residual que es siempre incierto o desconocido, debido a la existencia de incertidumbre en el desarrollo de la actividad empresarial.
Esta incertidumbre implica que el empresario no conoce con certeza las consecuencias que se van a derivar de su actuación empresarial, obligándole a realizar una serie de previsiones para afrontar el futuro económico de la empresa. La aportación fundamental de Knight es la consideración de la incertidumbre como elemento esencial de la actividad empresarial, que puede resumirse de la siguiente forma: el empresario adquiere los factores de producción a un precio cierto (conocido) mientras que tiene que hacer previsiones futuras sobre la demanda, que es incierta. Por lo tanto, el empresario tiene unos costes ciertos y unos ingresos inciertos, que dependerán de que sus previsiones se cumplan o no. El beneficio, así mismo, dependerá de la actitud que adopte el empresario frente al riesgo. El riesgo que asume el empresario es el que justifica el beneficio del empresario.
Teoría del Empresario Innovador de Schumpeter
Para Joseph A. Schumpeter, la función principal del empresario es innovar, es decir, aplicar las invenciones tecnológicas a usos comerciales o industriales. Consideraba que ser empresario era un innovador y por tanto, el motor del cambio tecnológico y del crecimiento de la economía, ya que sus innovaciones, aunque posteriormente sean copiadas por la competencia, producen desarrollo tecnológico.
Este proceso fue bautizado por Schumpeter como “Destrucción creativa”. En el sistema capitalista el proceso de cambio tecnológico genera, en principio, innovación en el mercado y hace que las empresas que innoven sean más competitivas hasta que la entrada de competidores haga disminuir estos beneficios extraordinarios. Por tanto, el empresario ha de inventar e innovar hasta que aparezca la imitación, momento en que sus beneficios extraordinarios se verán reducidos.
A continuación, se definen los conceptos clave:
- Invención: Se refiere a la creación o descubrimiento de nuevos productos o de nuevos procesos productivos.
- Innovación: Acción de poner en práctica inventos que ya existen o aplicación de la invención a usos comerciales o industriales.
- Imitación: Copia de la innovación, a la que se cambian aspectos secundarios (diseño, envase, color, etc.).
Finalmente, es necesario resaltar que el beneficio extraordinario o renta residual es, según Schumpeter, la recompensa que recibe el empresario por haber sido capaz de realizar una innovación aplicable al mercado.
Teoría del Empresario como Tecnoestructura de Galbraith
Según John K. Galbraith, el poder económico ha ido pasando de las personas y de la propiedad a las organizaciones. Las grandes empresas actuales son tan complejas que ya no pueden ser dirigidas por una sola persona, sino que requieren una dirección que integre expertos en las distintas áreas. Este grupo de dirigentes Galbraith lo denomina Tecnoestructura, constituye un nuevo centro de poder de la empresa.
Este grupo de personas, llamados directivos o administradores, son los que disponen de los datos necesarios para tomar las decisiones importantes en las grandes empresas y quienes realmente las gobiernan (aunque muchos de ellos no son accionistas), porque los accionistas no tienen ningún poder real en ese tipo de empresas. La causa de la dominación de la tecnoestructura es debida a la separación entre la propiedad de la empresa (accionistas) y el control o administración de la empresa (directivos o administradores).
Esta separación se produce porque los accionistas, al estar muy divididos, mantienen una actitud pasiva y ceden sus derechos a los administradores, de los cuales esperan recibir una remuneración adecuada por sus aportaciones de capital en forma de una determinada cantidad de beneficios por acción, que se denomina dividendo. Podemos decir que esta dirección compartida por personal técnico (profesionales de la abogacía, economía, ingeniería, etc.) se cumple en las grandes empresas, donde los accionistas son únicamente inversores que tienen como función exclusiva obtener un rendimiento por el capital invertido y, en el caso de que este no sea el esperado, sacar su capital de la empresa e invertirlo en otro lugar.
Teoría del Empresario como Descubridor de Oportunidades de Kirzner
Israel Kirzner destaca que la esencia del empresario es su permanente 'estado de alerta' para descubrir nichos de mercado, o sea, necesidades no detectadas y no cubiertas hasta entonces.
Funciones del Empresario
Una vez se han estudiado la evolución histórica y las teorías sobre el empresario, es importante conocer las funciones que este tiene en la empresa:
- Seleccionar los objetivos prioritarios de la empresa.
- Planificar la forma de organizar la empresa para conseguir esos objetivos.
- Organizar y coordinar tareas dentro de la empresa.
- Gestionar y dirigir los recursos humanos en la empresa.
Para desempeñar una buena labor como empresario no basta con ser un buen gestor; las características que debe poseer una persona que desee triunfar en el mundo de los negocios deben ir más allá. El empresario debe concebir la misión de la empresa y diseñar las estrategias para alcanzarla. La mayoría de los empresarios son personas con capacidad para aceptar responsabilidades y con tendencia a asumir riesgos. También hay que resaltar que el hecho de crear un negocio propio, en el caso de que el empresario coincida con el propietario, proporciona una independencia laboral que genera una gran satisfacción personal.
Clasificación de Empresas
Existen ciertas leyes o principios económicos que son aplicables a todas las empresas, sean del tipo que sean. La variedad de empresas existente es enorme. Asimismo, se pueden utilizar una gran cantidad de criterios para clasificarlas.
Según su Tamaño
Este criterio distingue empresas de tres categorías: pequeñas, medianas y grandes. No existe un acuerdo generalizado sobre los criterios para medir el tamaño de las empresas, ni sobre las dimensiones que han de tener para pertenecer a una u otra clase, debido a que depende de varias circunstancias. Por ejemplo, una pequeña empresa estadounidense podría ser una empresa mediana o grande en España. Un criterio muy utilizado por su sencillez es el del número de trabajadores. En general, el estudio de la gestión empresarial se ha centrado en las grandes empresas, aunque en la realidad, la mayoría de nuestras empresas son pequeñas y medianas (PYMES).
En España, las PYMES representan el 99% de las empresas, generan más de 2/3 del PIB y concentran el 80% del empleo. Lo mismo ocurre en la mayoría de países europeos.
Tabla de Clasificación de Empresas por Tamaño
| Tamaño | Número de Empleados | Volumen de Negocio (mill. €) | Activo (mill. €) |
|---|---|---|---|
| Pequeña | Menos de 50 | ≤ 10 | ≤ 10 |
| Mediana | 50-250 | ≤ 50 | ≤ 43 |
| Grande | Más de 250 | > 50 | > 43 |
Según su Actividad
Atendiendo a este criterio, surgen tres clases de empresas:
- Empresas primarias: Son aquellas empresas cuya materia prima principal es una parte de la naturaleza, y cuyo proceso de producción consiste en fomentar el desarrollo natural de ese elemento para comercializarlo.
- Empresas secundarias o industriales: Son aquellas empresas que aplican procesos técnicos de transformación a las materias primas para obtener productos.
- Empresas terciarias o de servicios: Conjunto de empresas cuya función fundamental es la prestación de un servicio. Se caracterizan porque no realizan labores técnicas de transformación.
Según la Propiedad del Capital
- Empresas privadas: Empresas cuyo capital es propiedad de particulares.
- Empresas públicas: Aquellas cuyo capital es propiedad del Estado o de cualquier otro Organismo Público. Se caracterizan por la existencia de fines u objetivos por encima de los normales de mercado (la búsqueda del beneficio).
- Empresas mixtas: Aquellas empresas cuyo capital pertenece, en parte, a Entidades Públicas, y en parte, a los particulares. Dependiendo de cuál de ambas fracciones tenga el control de la empresa, se le podría incluir en uno u otro de los apartados anteriores.
Según la Forma Jurídica
Toda empresa debe adoptar alguna de las formas jurídicas previstas en la normativa española. Puede tratarse de un empresario individual, es decir, una sola persona física; o de un empresario social, esto es, una persona jurídica o sociedad mercantil.
Uno de los criterios de clasificación más utilizado para diferenciar unas empresas de otras es el que atiende a la forma jurídica que utilizan para poder funcionar legalmente. Es más, uno de los aspectos que debe analizarse, una vez tomada la decisión de crear una empresa, es el de la forma jurídica que más convenga y mejor se adapte a las características del proyecto que se pretende desarrollar. La normativa española permite adoptar una gran variedad de modalidades, permitiéndoles tomar la forma que más se ajuste a sus intereses.
Los factores clave a considerar al elegir la forma jurídica son:
- El número de socios: Tradicionalmente se ha distinguido entre las formas jurídicas unipersonales y las societarias.
- La responsabilidad frente a terceros: En algunas formas jurídicas, los propietarios responden ante las deudas en las que pueda incurrir la empresa con todo su patrimonio individual, a pesar de que este no esté siendo utilizado directamente en la actividad económica. Por ejemplo, si una empresa contrae deudas que debe pagar y aún vendiendo todo lo que posee no tiene suficiente para saldarlas, el propietario o los propietarios deben pagar el resto recurriendo a su patrimonio sin límite alguno. Por ello, en estas empresas se dice que la responsabilidad de sus propietarios es ilimitada. Por el contrario, en otras formas jurídicas, los propietarios solamente responden de las deudas de la sociedad con la cuantía de su aportación. Su responsabilidad es, en este caso, limitada.
- El gobierno de una empresa: lo ejerce la persona u organismo que realiza las actividades relacionadas con su dirección y administración.
Empresario Individual
Al no existir separación entre el patrimonio personal y el patrimonio de la empresa, el empresario, que es el único dueño de la empresa, tiene responsabilidad ilimitada, es decir, responde de las deudas de la empresa con todos sus bienes presentes y futuros. La principal ventaja de estas empresas es que el empresario puede tomar todas las decisiones sin tener que depender de nadie. Los inconvenientes son que el empresario asume grandes riesgos, ya que responde con todos sus bienes ante cualquier problema, y que el desarrollo de la empresa depende completamente de él, de su intuición, su salud, su trabajo, etc.
La forma de empresario individual es la opción que toman muchos emprendedores cuando su negocio es pequeño, con poco riesgo y no hay que realizar una gran inversión inicial (pequeñas tiendas, bares…). La inscripción en el Registro Mercantil es potestativa, por tanto, no requiere proceso previo de constitución, ni existe límite de capital.
EJEMPLO: Una persona lleva veinte años trabajando en una gran empresa, en un puesto de mediana responsabilidad, con un horario de jornada intensiva que le permite salir a las tres de la tarde. Con el salario obtenido por su trabajo ha conseguido comprarse un piso en el que vive con su mujer, que no trabaja, y ahorrar en una cuenta del banco 60 mil euros. Aprovechando que tiene tiempo por las tardes decide montar un negocio con los 60 mil euros ahorrados. Comienza su actividad como persona física y, aunque en un principio las cosas parecen irle bien, poco a poco va teniendo dificultades para cumplir sus compromisos de pago con sus proveedores por no alcanzarle los ingresos. En un determinado momento tiene que anunciarles que no puede hacer frente al resto de los pagos, por lo que se procede a liquidar el patrimonio del negocio y todavía faltan algunos proveedores por cobrar.
Sociedad Colectiva
Se distinguen dos tipos de socios: socios capitalistas o colectivos y socios industriales. El número mínimo de socios es dos y no existe número máximo. Su principal ventaja es que se unen personas que tienen un determinado prestigio en las actividades que desarrollan. Suelen ser las elegidas por los profesionales (abogados, médicos, arquitectos, asesores de empresas, etc.).
Sociedad de Responsabilidad Limitada (S.L. o S.R.L.)
Este tipo de sociedad es el más utilizado por las empresas de tamaño pequeño y mediano y es muy frecuente en negocios de tipo familiar, porque resulta muy flexible y se ajusta mejor a sus necesidades. La denominación o razón social no puede coincidir con ninguna otra y deberá ir acompañada de las iniciales S. L. o S. R. L. El número mínimo de socios es de uno en el caso de S.R.L. El capital social mínimo es 3.005,06 € (500.000 pesetas).
Las participaciones, que representan cada fracción del capital social, son iguales, indivisibles y acumulables y llevan incorporados para el socio, prácticamente, los mismos derechos que las acciones en la sociedad anónima. Los Administradores se encargan de la administración de la sociedad y responden ante la Junta General. La sociedad nueva empresa solo podrá tener como socios a personas físicas.
Sociedad Anónima (S.A.)
En las sociedades anteriores el número de socios es reducido y es muy importante la relación de confianza entre ellos. Las empresas precisan financiación cuando desean acometer nuevas inversiones, por ejemplo, captar millones de euros para realizar inversiones en su proceso productivo y comprar máquinas nuevas.
Si las empresas son pequeñas, la captación de nuevos socios la suelen realizar entre trabajadores, familiares y amigos. Si son entidades importantes que desean conseguir millones de euros, precisan de un mercado organizado de captación, de tal forma que cumpliendo una serie de requisitos que establece la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), las empresas pueden salir a Bolsa en busca de inversores que se conviertan en accionistas de las mismas. Ésta es una de las formas más baratas de obtener financiación y de las que más prestigio y notoriedad suele otorgar.
La denominación no puede ser idéntica a la de otra sociedad y debe figurar la expresión «Sociedad Anónima» o «S.A.». Se puede constituir con uno, tres o más socios, personas físicas o jurídicas que no responden de forma personal de las deudas contraídas por la sociedad y que aportan un capital dividido en partes alícuotas llamadas acciones.
EJEMPLO: El capital social de una S.A. de 10.000.000 de euros se puede dividir en 100.000 acciones de 100 euros cada una. El capital social mínimo es 60.101,21 € (10.000.000 de pesetas). Ha de estar suscrito totalmente y desembolsado en una cuarta parte en el momento de la constitución, mientras que el resto de las cantidades, que reciben el nombre de dividendos pasivos, se deben desembolsar en el tiempo y forma que determinen los Estatutos. Los accionistas poseen diversos derechos, entre ellos:
- Derecho de voto en la Junta General de accionistas.
- Derecho al dividendo activo.
- Derecho a participar en la cuota de liquidación.
La Junta General de Accionistas es la reunión de los accionistas para deliberar y decidir sobre los asuntos de la Sociedad. Para que esté válidamente constituida se requiere que haya sido debidamente convocada y que se alcance el quórum de asistencia exigido. Los Administradores son las personas que desempeñan las funciones de gobierno y representación de la Sociedad. Son elegidos por la Junta General de Accionistas, y también puede existir un Consejo de Administración.
Sociedades Laborales
Las sociedades laborales surgieron como consecuencia de la crisis económica generalizada de los años 1970 y que tuvo su mayor incidencia en el sector industrial. En cuanto a sus ventajas, esta sociedad tiene las mismas que las sociedades anónimas o las limitadas. En ellas, sus propietarios deben ser al mismo tiempo trabajadores de la empresa. Esta circunstancia hace que su prioridad no sea tanto los beneficios societarios como la conservación de su propio empleo.
Sociedades Cooperativas
Se rigen por los principios de libre adhesión y puerta abierta. Los Estatutos fijarán el capital social mínimo con el que puede constituirse la cooperativa. Deberá estar totalmente desembolsado desde su constitución. La denominación de la sociedad incluirá necesariamente las palabras «Sociedad Cooperativa» o «S. Coop.». Su principal ventaja es que surge de la unión de personas que se asocian para realizar una actividad económica que sea beneficiosa para todas ellas.
