Startups en Silicon Valley: El Ecosistema de Innovación y Emprendimiento
Silicon Valley es el ecosistema emprendedor más potente del mundo. Allí conviven algunos de los mejores emprendedores, startups, business angels, fondos de inversión, incubadoras, aceleradoras y grandes compañías generando sinergia y potenciándose los unos a los otros. Desde mediados del pasado siglo, Silicon Valley ha sido el espacio innovador más importante del mundo.
En Silicon Valley experimentamos en primera persona la revolución que está transformando la sociedad, la economía y los modelos de negocio. Los jóvenes descubren cómo la tecnología que utilizan genera nuevos hábitos, nuevos comportamientos del consumidor, nuevos valores que suponen nuevas y espectaculares posibilidades para empresas y emprendedores.
La economía colaborativa, las redes sociales, el crowdsourcing, el cloud, el mobile everything, el Big Data, la inteligencia artificial (IA), la realidad aumentada, Internet de las cosas (IOT)… son conceptos clave en este entorno.
Financiación y Capital Riesgo
Las start-ups tienen grandes necesidades de financiación en cada una de sus fases porque no tienen ingresos y todo son gastos, y son las compañías de capital de riesgo las empresas especializadas en poner dinero en estas aventuras empresariales de tanto riesgo. Para dar forma a la idea y mantenerla, necesitan de mucha financiación y son las sociedades de capital riesgo las que lo aportan.
Víctor Alvargonzález, de la firma de asesoramiento independiente Nextep Finance, añade que estas compañías inversoras son “las únicas con capacidad de tomar riesgos muy elevados al invertir en empresas que ni siquiera han empezado, que son solo ideas”.
La primera es la ronda del capital semilla (“porque desarrollar una start-up es como plantar un árbol, se necesitan años para desarrollar la idea y probar si funciona”, apunta Sanabria). Es el dinero que se utiliza para consolidar la idea incipiente y cubrir los gastos iniciales del negocio, desarrollar el producto y consolidar la estructura empresarial. “Es la inversión más arriesgada”, subraya el docente de la Complutense.
Cómo levantar capital en Silicon Valley | #STARTCUPS®
El Caso de Silicon Valley Bank (SVB)
El Silicon Valley Bank (SVB) fue el banco del ecosistema emprendedor de start-ups en Estados Unidos durante cuatro décadas. Sin embargo, el banco líder del ecosistema emprendedor ya no existe. Silicon Valley Bank quebró tras verse perjudicado por la subida de tipos de interés y una mala gestión de su elevada liquidez que invirtió en su mayor parte en bonos del Tesoro estadounidense.
La huella del Silicon Valley Bank era inmensa en el ecosistema del emprendimiento en Estados Unidos: su gama de clientes estaba hiperconectada ya que se trataba de start-ups y sociedades de capital de riesgo. Empresas incipientes las primeras con grandes necesidades de financiación que cubrían las segundas. Tanto unos como otros, depositaban su dinero en el SVB y, como el banco no tenía a quién prestárselo para generar ingresos, tenía una liquidez excesiva.
“Silicon Valley Bank concentraba su riesgo prácticamente por completo en un solo subsector: pequeñas empresas, start-ups en cualquier fase de financiación”, indica Alvargonzález. “La otra mitad de sus clientes eran los propios inversores de las start-ups”, continúa. Es decir, la mayor parte de la cartera de los clientes del banco en quiebra eran inversores de start-ups (sociedades de capital riesgo), los fundadores y directivos de las mismas y sus empleados.
Iniciativas para Startups Españolas
Abiertas las inscripciones para impulsar startups españolas en Silicon Valley con el programa Desafía San Francisco Red.es e ICEX España Exportación e Inversiones abren la convocatoria de la edición número 19 de Desafía San Francisco, el programa de inmersión diseñado para startups españolas que buscan posicionarse en el competitivo mercado de Silicon Valley.
Antes de aterrizar en EE.UU., las startups vivirán un proceso de preparación dividido en dos sesiones. Tras la inmersión, las participantes en esta edición pasarán a formar parte de la Comunidad Desafía, una red activa de empresas que ya han vivido la experiencia. Desafía es una iniciativa creada por Red.es e ICEX que facilita a las startups españolas su entrada en los ecosistemas tecnológicos más innovadores del mundo. Asimismo, asesora, acompaña y conecta con agentes clave, a través de expertos dentro de cada ecosistema.
Nuevas Tendencias: Startups que Permanecen Privadas
Las start up más importantes de Silicon Valley están encontrando formas de seguir siendo privadas durante más tiempo, frustrando las esperanzas de los inversores que esperaban grandes salidas a Bolsa para canjear sus participaciones. Una serie de operaciones tecnológicas recientes han proporcionado a las start up más grandes miles de millones de dólares de capital nuevo para seguir creciendo y han dado a los empleados una forma de cobrar valiosas opciones sobre acciones, lo que resuelve dos de los principales problemas que tradicionalmente han empujado a las empresas a salir a Bolsa.
La empresa de inteligencia artificial y análisis de datos Databricks recaudó 10.000 millones de dólares en diciembre, la mayor ronda de recaudación de fondos de capital de riesgo de 2024. Esto siguió a la recaudación de 1.250 millones de dólares de SpaceX en noviembre, que la convirtió en la start up privada más valiosa del mundo, y la captación de 6.600 millones de dólares de OpenAI en octubre.
Los acuerdos ponen el foco en una nueva clase de start up, a menudo mucho más grandes que sus pares de los mercados cotizados, con una escala y sofisticación sin precedentes para los mercados privados. Si bien se espera que los grupos más pequeños, incluidas varias start up respaldadas por el capital riesgo, aprovechen los boyantes mercados de valores estadounidenses para salir a Bolsa este año, las start up tecnológicas más grandes, en particular las de IA, tienen poca presión para seguir su ejemplo.
“Tienen tanto acceso al capital a tanta escala que no hay un incentivo que las empuje a salir a Bolsa”, explica Kelly Rodriques, consejera delegada de Forge Global, un mercado para negociar acciones de empresas privadas.
Las siete empresas privadas más grandes de EEUU valen hoy 695.000 millones de dólares, según Forge Global, y SpaceX y OpenAI por sí solas están valoradas en más de 500.000 millones de dólares.
Thrive Capital, de Josh Kushner, ha invertido más de 1.000 millones de dólares, en cada caso, en Databricks, Stripe y OpenAI en los dos últimos años, como parte de una estrategia que se parece poco a la inversión de riesgo tradicional.
Las 15 o 20 start up más grandes, incluidas Databricks y Stripe, "han tenido a todos los efectos sus OPV como empresas privadas", según Mitchell Green, socio gerente de Lead Edge Capital e inversor en Alibaba y Uber.
Al haber encontrado una manera de escalar y proporcionar formas de cobrar sus acciones (un arma vital en la lucha por el talento), las empresas privadas también están esquivando algunos aspectos agotadores de la salida a Bolsa.
Pero el escrutinio de los mercados cotizados también puede ser valioso, ya que las start up privadas pueden tener valoraciones que parecen desvinculadas de la solidez de su negocio subyacente.
Lejos del nivel superior de start up, algunas empresas han salido a Bolsa o se están preparando para hacerlo, aunque a menudo por razones esotéricas.
Otras se verán empujadas a los mercados cotizados porque necesitan dar a los empleados iniciales una forma de cobrar las opciones sobre acciones antes de que expiren o devenguen, momento en el que se gravan como ingresos.
Eso podría incentivar a otras start up de rápido crecimiento a la espera de salir a Bolsa, como Dataminr, Netskope, CoreWeave y Klarna, según Rodriques.
Por ahora, hay poca necesidad de que las principales start up de Silicon Valley inicien procesos de salida a Bolsa. "Databricks, Stripe, las empresas que pueden [acceder a la financiación], no van a salir a Bolsa en 2025", afirma Kyle Stanford, analista principal de capital riesgo en PitchBook. "Las primeras empresas que saldrán serán las que se vean obligadas.
Cultura Laboral y Desafíos
En Silicon Valley, muchas startups están exigiendo a sus empleados trabajar seis o incluso siete días a la semana, un cambio que recuerda al controvertido modelo 996 de China (trabajar de 9 a 9, seis días a la semana). Esta tendencia surge en medio de despidos masivos en el sector tecnológico de EE.UU., donde los empleadores han ganado poder sobre los trabajadores.
Empresas como Google han sido criticadas por fomentar largas jornadas laborales, y un análisis reciente muestra un aumento en la actividad laboral los sábados en 2025 comparado con 2024. Este cambio es más evidente en la bahía de San Francisco que en otras áreas tecnológicas como Nueva York.
Startups como LatchBio y Corgi, entre otras, han sido señaladas por exigir semanas laborales extensas, mientras sus ofertas de empleo advierten que estos roles no son adecuados para todos. Los defensores de esta cultura argumentan que el trabajo intensivo es necesario para el éxito en startups, comparando su dedicación a la de los atletas.
Hace unos días, a las puertas de las oficinas de YCombinator en San Francisco, la principal aceleradora de startups del mundo, se montó una juerga como pocas se han vivido en la Bahía. "La fiesta más legendaria que jamás se haya celebrado", la denominaron algunos usuarios de redes sociales, comparándola con una experiencia similar a la película de adolescentes Project X. El cabecilla detrás era Chungin Lee, también conocido como "Roy" Lee. Un joven ingeniero de tan solo 21 años de edad que está poniendo patas arriba la cultura laboral del epicentro tech con sus salidas de tono. "¡Nuestra aura es demasiado fuerte, AHH!", gritaba Lee mientras la policía trataba de dispersar a la multitud, más de 2.000 personas que se agolpaban en plena calle bloqueando el tráfico.
Cluely se lanzó al mercado a principios de este año con el eslogan "Haz trampas en todo". Ofrecen una herramienta para ayudar a la gente a superar entrevistas de trabajo, exámenes, llamadas de ventas o incluso ligues. Básicamente, se trata de una suerte de chatbot que, gracias a una ventana oculta en el navegador que no puede ser vista ni por el entrevistador ni por quien realiza la prueba, puede responder preguntas en la pantalla durante un examen, o puede escuchar lo que pregunta el entrevistador y escribir respuestas lo suficientemente rápido para que el usuario las lea en voz alta y suenen naturales.
En un manifiesto presente en su página web, comparan este invento con la llegada de la calculadora o el corrector ortográfico: "Cuando todos lo hacen, ya no se considera trampa". Esa presencia provocativa en redes sociales es precisamente la que les ha ayudado a crear cierta marca.
La startup cree que los negocios se están volviendo más informales y que los canales de marketing tradicionales, como la televisión, ya no son relevantes.
Un nuevo informe de Silicon Valley Bank (SVB) muestra que la inversión de capital riesgo en empresas de este campo se han disparado y aproximadamente el 40% de toda la inversión captada por fondos se canaliza hasta este sector.
Hace una década, el antiguo modelo de Silicon Valley dictaba que las startups debían recaudar enormes sumas de dinero y destinarlas a crecer en tamaño. Las ganancias llegarían más tarde. Hasta entonces, el número de empleados, el número de oficinas y recaudación de fondos eran buenas señales de prosperidad futura. Cuanto más grande, mejor.
Anysphere, la startup que desarrolla el software de programación Cursor, ya ha alcanzado los 100 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales en menos de dos años con solo 20 empleados. ElevenLabs, otra empresa de modelos de IA, ha hecho lo mismo con 50 empleados.
El sector parece estar virando hacia otras maneras de hacer las cosas y, mientras, está ahí Lee para recordarnos que el status quo puede cambiar cuando menos te lo esperes.
El Lado Oscuro de Silicon Valley
Pero Silicon Valley tiene un lado oscuro. Es cierto que hay mucha gente radiante y feliz que trabaja en el sector tecnológico. Pero este es también un mundo en el que la riqueza se distribuye de manera desigual y en el que los beneficios van principalmente a parar a manos de los inversores y los emprendedores fundadores, quienes han amañado las reglas del juego a su favor. Es un mundo en el que nadie quiere a los trabajadores de más edad, en el que se deja de lado a la gente en cuanto cumple 40 años. Es un mundo en el que los empleadores discriminan por motivos de raza y género, en el que los emprendedores son monstruos sociópatas, en el que los cuadros directivos insuficientemente cualificados (o sin ninguna cualificación) abusan de sus empleados y despiden a las personas impunemente y en el que los trabajadores tienen pocos recursos y ninguna seguridad en el empleo.
La mayor ruptura fue la que afectó al pacto social que antes existía entre las empresas y los trabajadores por un lado, y entre las empresas y la sociedad en general por otro. Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que las empresas se sentían obligadas a cuidar de sus empleados y a ser buenos ciudadanos corporativos. Hoy, ese pacto social ya no existe. En la Nueva Era del Trabajo, los empleadores pueden esperar lealtad de los trabajadores sin deber a cambio lealtad alguna a sus empleados. En lugar de tener un empleo seguro que pueda durar toda la vida, las personas son artilugios. Son desechables. Se conectan a una empresa durante uno o dos años, luego la empresa los desconecta y los manda a hacer las maletas. En este modelo, los trabajadores funcionamos prácticamente como autónomos, vendemos nuestros servicios en el marco de acuerdos a corto plazo.
Forbes lo llama «el hombre más conectado de Silicon Valley». Es muy respetado, incluso reverenciado, y sus ideas sobre la relación entre empleadores y empleados han influido en toda una generación de empresarios, que se toman su palabra como si fuera la palabra de Dios.
Esa frase de Hoffman que dice que una empresa no es una familia tiene sus orígenes en un «código de la cultura corporativa» que Netflix, la empresa de suscripción de vídeo de Silicon Valley, publicó en 2009 y en el que se decía: «Somos un equipo, no una familia». Shah utilizó el código de Netflix como modelo para su código de la cultura de HubSpot y copió la frase original de Netflix: «Somos un equipo, no una familia».
El resultado, según innumerables artículos en publicaciones como Fortune, The New Republic, Bloomberg y New York Magazine, es que Silicon Valley se ha convertido en un lugar donde la gente vive con miedo. En cuanto aparece alguien mejor o más barato, la empresa despide al trabajador. Cualquier excusa justifica el despido: cuando un empleado cumple 50, 40 ó 35 años, si solicita un aumento y resulta demasiado caro o si una nueva hornada de jóvenes trabajadores sale de la universidad dispuesta a hacer el mismo trabajo por menos dinero. Más vale que nadie se ponga muy cómodo.
Este nuevo acuerdo entre trabajadores y empleadores fue inventado por las compañías de Silicon Valley y se considera una innovación tan significativa como los chips y el software por los que la zona es más conocida. Ahora esta ideología se ha extendido más allá de Silicon Valley. Estamos viviendo un periodo de enorme transformación económica, en el que sectores enteros -el comercio, la banca, la salud, los medios de comunicación o la industria manufacturera- están siendo remodelados por la tecnología. A medida que van cambiando estos distintos sectores, también lo hace su manera de tratar a los trabajadores.
Amazon, que se ha ganado la reputación de ser un lugar especialmente duro para trabajar, añade un giro cruel a la filosofía del «periodo de servicio» de corto plazo de Hoffman. El trabajador medio de Amazon pasa solo un año en la empresa, según un estudio realizado en 2013 por PayScale, una empresa que estudia la remuneración de los trabajadores. Parte de la remuneración de los trabajadores de Amazon está formada por un lote de acciones con derechos restringidos distribuido a lo largo de un periodo de cuatro años. No obstante, a diferencia de la mayoría de las empresas tecnológicas que entregan un número igual de acciones por cada año trabajado, Amazon ha estructurado el plan de acciones de tal forma que la mayor parte se percibe en los dos últimos años. Los empleados que se van al cabo de un año reciben solo en torno al 5% de la totalidad de las acciones incluidas en el plan.
Muchas compañías tecnológicas que tratan mal a sus empleados esperan sin embargo de ellos que les sean leales y que sientan por su empleador el tipo de pasión que un hincha deportivo siente por su equipo. A los empleados de HubSpot se les dice que las necesidades de la empresa son más importantes que las suyas propias. «Equipo > individuo» es la expresión que Dharmesh utiliza en su código de la cultura corporativa, cuyo subtítulo es «creamos la empresa que amamos». ¿Pero quién se enamora de una empresa? ¿Especialmente si esa empresa te está diciendo claramente que «no somos una familia»?
| Empresa | Sector | Financiación (USD) | Fecha |
|---|---|---|---|
| Databricks | IA y Análisis de Datos | 10.000 millones | Diciembre 2024 |
| SpaceX | Aeroespacial | 1.250 millones | Noviembre 2024 |
| OpenAI | Inteligencia Artificial | 6.600 millones | Octubre 2024 |
