Secuelas del Herpes Zóster: Comprendiendo el Dolor y las Complicaciones a Largo Plazo
El herpes zóster, también conocido como culebrilla, es una afección que impacta no sólo por su erupción característica y el dolor asociado sino también por las consecuencias a largo plazo que puede generar. Sus efectos pueden trascender más allá de las manifestaciones en la piel. Estas secuelas varían de una persona a otra y pueden persistir incluso después de que la enfermedad se haya resuelto. De hecho, sus secuelas pueden influir en las actividades diarias, la movilidad y otras funciones físicas, complicando la rutina de quienes lo padecen.
En este artículo veremos cuáles son esas secuelas y cómo pueden afectar la vida diaria de quienes las padecen.
¿Qué es el Herpes Zóster y Cómo se Manifiesta?
La culebrilla es una erupción cutánea vesicante y dolorosa causada por el virus varicela-zóster. Este es el mismo virus que causa la varicela. Una vez curada la varicela, el virus migra de las lesiones en la piel, a través de las células nerviosas, a los ganglios sensitivos, donde se vuelve latente. El sistema inmune lo mantiene bajo control, pero puede reactivarse cuando disminuye la vigilancia inmunitaria, como la edad avanzada, el estrés, ciertos cánceres, infecciones, enfermedad neurológica, mononucleosis, o sida.
El herpes zóster es una enfermedad relativamente frecuente que afecta, sobre todo, a individuos de más de 50 años. El herpes zóster es generalmente un cuadro autolimitado que se resuelve espontáneamente en una o dos semanas. En los pacientes inmunodeprimidos existe riesgo de generalización del virus con afectación de otros órganos y peor pronóstico.
La presentación clínica puede iniciarse con el rash o por la neuralgia, y en ocasiones puede existir una sola de las sintomatologías. Suele aparecer sin que exista un factor claro desencadenante, aunque un 50% de los afectados presentan síntomas prodrómicos. El primer síntoma local es el dolor o la hiperalgesia en el dermatomo afecto, seguido 3-4 días después por la aparición de cúmulos vesiculares localizados a lo largo de aquél. Las personas pueden tener dolor, picazón o cosquilleo en el área donde se presentará el sarpullido. Este primer signo de advertencia puede suceder varios días antes de que aparezca el sarpullido.
El rash del herpes zoster se caracteriza por la aparición de vesículas o ampollas sobre una base eritematosa, que tiene una distribución unilateral sobre el dermatotomo afecto. El sarpullido de la culebrilla se presenta con mayor frecuencia en una sola franja alrededor del lado izquierdo o derecho del cuerpo. También se puede presentar en un lado de la cara. Los territorios que más frecuentemente se afectan son el tronco, el muslo o la región ocular. En más de la mitad de los casos, el herpes zóster se localiza en la parte superior del cuerpo, en el tórax, la espalda, a lo largo de una o más costillas. En 20% de los casos, el herpes zóster se aloja en los nervios craneales, tocando la zona de los ojos (herpes oftálmico) o de las orejas (herpes óptico), donde puede ser fuente importante de complicaciones. Las lesiones vesiculares suelen durar alrededor de siete días, que evolucionan a costras que dejan una erosión superficial. Al cabo de 7 a 10 días las lesiones se secan, formando unas costras pardo-amarillentas que se eliminan, dejando a veces una cicatriz residual.
Aunque el herpes zóster no es contagioso en sí mismo, cuando una persona que nunca ha tenido la varicela entra en contacto con otra aquejada por un herpes zóster, en particular, con el contenido de las vesículas herpéticas, puede desarrollar varicela. Este contagio es peligroso no solamente para las personas inmunodeprimidas sino también para los recién nacidos y las mujeres embarazadas.
Neuralgia Postherpética (NPH): La Complicación Más Frecuente
La neuralgia posherpética es la complicación más común del herpes zóster. Consiste en un dolor que continúa más de un mes después de un ataque de culebrilla, o un dolor neurálgico que persiste después de que la erupción se haya curado. El dolor de la NPH puede durar entre meses y años. La NPH puede durar de tres a seis meses, o incluso persistir por más tiempo. En ocasiones, tras el episodio de herpes zoster puede persistir un dolor residual en esa localización que permanece durante días, meses e incluso años, denominándose neuralgia postherpética.
Síntomas y Características del Dolor
En general, los síntomas de la neuralgia posherpética se limitan a la zona de la piel en la que apareció por primera vez el brote de herpes zóster. Se caracteriza por un dolor urente en los nervios y la piel. El dolor neuropático, incluyendo el asociado con condiciones como la neuralgia postherpética, puede ser un desafío considerable. El dolor puede ser continuo o de características paroxísticas. Los síntomas comunes incluyen:
- Dolor que dura tres meses o más después de que se cura la erupción del herpes zóster.
- Incapacidad para soportar un roce leve.
- Picazón o pérdida de la sensibilidad.
A partir de la aparición del herpes zóster, podemos destacar 3 fases de dolor:
- La fase de dolor agudo: que puede manifestarse incluso antes de la aparición de la erupción.
- La fase de dolor subagudo: que abarca cualquier molestia tras la cicatrización de la erupción.
- La fase de neuralgia postherpética (NPH): que consiste en el dolor documentado durante mínimo 90 días tras la aparición de la erupción.
Factores de Riesgo e Impacto
Aproximadamente del 10 al 18 % de las personas que tienen culebrilla también presentan neuralgia posherpética. Después de los 50 años, hasta un 30% de los pacientes con Herpes Zóster desarrollarán Neuralgia Postherpética. El riesgo de neuralgia posherpética aumenta con la edad. Afecta principalmente a las personas mayores de 60 años y suele ser más común y grave en personas mayores que en personas más jóvenes. Es más probable que un adulto mayor con culebrilla presente neuralgia posherpética y tenga dolor más duradero e intenso que una persona más joven con culebrilla. Los factores que aumentan el riesgo de desarrollar NPH incluyen:
- La gravedad del caso de herpes zóster.
- Otras enfermedades.
- La zona donde apareció el herpes zóster (la rama oftálmica del trigémino es la más frecuentemente afectada de los pares craneales, y en personas mayores, la complicación más habitual es la neuralgia postherpética, con dolor intenso, de muy difícil control).
- Un retraso en el tratamiento del herpes zóster.
- No tener la vacuna contra el herpes zóster.
La neuralgia posherpética puede limitar sus actividades cotidianas y dificultar el trabajo, afectando la forma en que se relaciona con sus amigos y familiares. Puede causar sentimientos de frustración, resentimiento y estrés, lo que a su vez puede hacer que su dolor empeore. Las personas con neuralgia posherpética pueden desarrollar otros problemas comunes con dolor crónico, dependiendo de la duración de la neuralgia posherpética y el dolor que esta cause.
¿Qué hacer si tengo dolor por herpes (neuralgia postherpética)?
Otras Complicaciones del Herpes Zóster
Además de la NPH, el herpes zóster puede generar otras complicaciones importantes, que varían en gravedad y duración. Las complicaciones de este virus pueden ser dermatológicas, neurológicas, oftalmológicas o viscerales.
Trastornos de la Visión (Herpes Zóster Oftálmico)
Una reactivación viral en la rama del nervio oftálmico V1 produce Herpes Zóster Oftálmico (HZO). Ocurre cuando el virus infecta el nervio facial causando erupciones en la frente y una inflamación dolorosa en los tejidos. Las complicaciones oculares típicas del HZO se suelen producir por un error en el diagnóstico, debido a la presencia del virus pero no de la erupción visible. Las personas pueden desarrollar queratitis, escleritis, uveítis y necrosis retiniana aguda. Las secuelas prolongadas o permanentes del Herpes Zóster Oftálmico pueden dar lugar a pérdida de visión. Las complicaciones neuro-oculares son menos comunes, pero pueden derivar en enfermedades como oftalmoplejía o ptosis. El daño neuronal comienza antes de que aparezca la erupción característica y por lo tanto antes de que se inicie el tratamiento antiviral.
Lesiones en la Piel
Aunque la erupción del Herpes Zóster suele sanar en unas pocas semanas, en algunos casos puede dejar cicatrices o cambios de pigmentación en la piel.
Complicaciones Neurológicas y Sistémicas
Como consecuencia del Herpes Zóster, se pueden presentar complicaciones en el sistema nervioso periférico y central, así como complicaciones cardiovasculares. La erupción del herpes zóster puede afectar los nervios motores, causando debilidad muscular y dificultades en la movilidad. En algunos casos, el herpes zóster ha sido asociado con complicaciones cognitivas, incluyendo problemas de memoria y concentración. A largo plazo, dichas consecuencias pueden generar un impacto negativo en la calidad de vida de los pacientes.
Una complicación grave es la diseminación del herpes zóster, principalmente en pacientes inmunodeprimidos. Se caracteriza por la presencia de vesículas que se extienden más allá de la distribución del dermatoma afectado, con el potencial de afectar a otros órganos como pulmones, cerebro o riñones. Estas lesiones pueden hacerse hemorrágicas y necróticas, haciendo la condición potencialmente letal.
Finalmente destacamos el síndrome de Ramsay Hunt, que genera parálisis del nervio facial VII periférico acompañada de una erupción vesicular en el oído acompañado de irritación, inflamación y lesión del nervio, y es provocado también por la acción del virus varicela-zóster.
Manejo y Opciones de Tratamiento para las Secuelas
A pesar de que no hay cura para la neuralgia posherpética, hay maneras de tratar el dolor y la molestia. Es fundamental abordar las secuelas del Herpes Zóster para mejorar la calidad de vida del paciente. Las repercusiones pueden variar en cada individuo y, a menudo, van más allá del dolor o las lesiones visibles. Algunas consideraciones incluyen:
- Monitorear y evaluar regularmente el nivel de dolor, para adaptar el manejo del mismo.
- Realizar revisiones oftalmológicas si se presentan problemas visuales.
- Estar atento a cualquier signo de complicaciones neurológicas.
- Consultar al médico sobre cuidados de la piel para minimizar el riesgo de infecciones o cicatrices.
Tratamientos Farmacológicos
Para el alivio del dolor se puede tomar un tipo de medicamentos llamados medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE). Para algunos de estos no necesita una receta médica. Dos tipos de AINE son ibuprofeno (como Advil o Motrin) y naproxeno (como Aleve o Naprosyn). Si tiene una enfermedad cardíaca, presión arterial alta, enfermedad renal o tuvo úlceras gástricas o sangrado estomacal, hable con su proveedor de atención médica antes de usar estos medicamentos. También puede tomar paracetamol (como Tylenol) para aliviar el dolor. Si tiene enfermedad hepática, hable con su proveedor antes de usarlo.
El proveedor puede recetarle un analgésico narcótico. Se le puede aconsejar que los tome solo cuando tenga dolor, o en un horario regular, si su dolor es difícil de controlar. Los analgésicos narcóticos pueden provocarle sueño y confusión (no beba alcohol ni use maquinaria pesada mientras los esté tomando), provocarle picazón en la piel, causarle estreñimiento (trate de beber más líquidos, comer alimentos ricos en fibra o usar ablandadores de heces), y causar náuseas o malestar estomacal (tomar el medicamento con alimento puede ayudar).
El proveedor le puede recetar parches cutáneos que contienen lidocaína (un anestésico). Algunos son recetados y algunos los puede comprar usted mismo en la farmacia. Estos pueden aliviar un poco el dolor durante un corto período de tiempo. La lidocaína también viene en crema que se puede aplicar a las zonas donde el parche no se coloca fácilmente.
Zostrix, una crema que contiene capsaicina (un extracto de la pimienta), también puede reducir el dolor. Usted debe tomar estos medicamentos todos los días. Pueden pasar varias semanas antes de comenzar a hacer efecto. La capsaicina bloquea las fibras C depleccionando de sustancia P las terminaciones nerviosas. Su uso es simple pero muy doloroso, por lo que precisa la preparación de la zona con crema anestésica una hora antes y la vigilancia del paciente mientras se aplica (se debe hacer con vigilancia por lo que está reservado para su uso en centros sanitarios).
Un ejemplo del éxito con capsaicina es el caso de Ángeles, una paciente de 63 años, que acudió tras haber padecido un herpes intercostal y desarrollar una neuralgia de difícil control. Ya había recibido antes de acudir a la Unidad del Dolor, amitriptilina, pregabalina y tramadol a dosis altas con escasa respuesta. Decidimos entonces emplear capsaicina tópica en parche al 8%. Tras retirarlo Ángeles quedó con una zona enrojecida, pero a las pocas horas notó como si la interferencia se hubiera apagado.
Ambos de estos tipos de medicamentos (lidocaína y capsaicina) tienen efectos secundarios. Si usted tiene efectos secundarios molestos, no deje de tomar su medicamento sin consultar primero con el proveedor. Es posible que le cambie la dosis o le recete un medicamento diferente. Algunas veces, se puede usar un bloqueo nervioso para reducir temporalmente el dolor. El proveedor le dirá si esto es apropiado para usted.
Terapias No Farmacológicas y Especializadas
Muchas técnicas no médicas pueden ayudarle a relajarse y reducir el estrés del dolor crónico, como las siguientes:
- Meditación
- Ejercicios de respiración profunda
- Biorretroalimentación
- Autohipnosis
- Técnicas de relajación muscular
- Acupuntura
Un tipo común de psicoterapia para las personas con dolor crónico se llama terapia conductual cognitiva. Esta puede ayudarlo a aprender cómo enfrentar y manejar las respuestas al dolor.
El dolor neuropático, incluyendo el asociado con condiciones como la neuralgia postherpética derivada del herpes zóster, puede ser un desafío considerable. La atención especializada, como la ofrecida en Neurocenter, aborda estos casos de manera integral, utilizando diversas estrategias que van desde enfoques farmacológicos hasta terapias avanzadas como la estimulación magnética transcraneal (EMT). La EMT es una técnica no invasiva que utiliza campos magnéticos para modular la actividad neuronal. La combinación de estos enfoques, adaptada a las necesidades específicas de cada paciente, es clave para lograr un manejo efectivo del dolor neuropático. En Neurocenter, los especialistas evalúan de manera integral a cada paciente, diseñando planes de tratamiento personalizados que incluyen terapias avanzadas como la EMT cuando es apropiado. El herpes zóster, al dejar secuelas neurológicas, demanda una atención especializada.
Comuníquese con su proveedor si su dolor no está bien manejado o si usted piensa que puede estar deprimido o está teniendo dificultad para controlar sus emociones.
Prevención del Herpes Zóster y Sus Secuelas Más Graves
La prevención es un pilar fundamental en el manejo del Herpes Zóster. Mientras más pronto se detecte y trate esta afección, menores serán las posibilidades de desarrollar secuelas. Es esencial estar informado y atento a los síntomas iniciales, que a menudo incluyen dolor o ardor en una zona específica de la piel antes de que aparezca la erupción.
Quienes hayan tenido varicela en el pasado deben estar atentos a la posibilidad de desarrollar Herpes Zóster. Después de que una persona se recupera de la varicela, el virus permanece inactivo en el cuerpo y puede reactivarse años después en forma de Herpes Zóster. Esta reactivación suele estar acompañada de síntomas más severos y complicaciones, de ahí la importancia de reconocer los signos y síntomas tempranos y buscar atención médica.
Vacunación como Medida Clave
Las vacunas contra el herpes zóster pueden ayudar a prevenir el herpes zóster y la neuralgia posherpética. En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan que los adultos de 50 años en adelante se den una vacuna contra el herpes zóster llamada Shingrix. La agencia también recomienda Shingrix para adultos de 19 años en adelante que tengan sistemas inmunitarios debilitados a causa de determinadas enfermedades o determinados tratamientos. Shingrix también se recomienda aunque ya hayas tenido herpes zóster o ya te hayas dado la vacuna anterior, Zostavax.
Se ha demostrado que la administración de una vacuna de virus atenuado de varicela zóster que contenga una concentración de unidades formadoras de colonias suficiente (12 veces superior a la de la vacuna de la varicela) puede reducir la incidencia del zóster y de neuralgia postherpética.
Eficacia de las Vacunas contra el Herpes Zóster
| Tipo de Vacuna / Régimen | Reducción de la incidencia de Zóster | Reducción de la incidencia de NPH |
|---|---|---|
| Shingrix (2 dosis) | > 90% | > 90% |
| Vacuna de virus atenuado (concentración alta) | 51% | 67% |
Existen otras vacunas contra el herpes zóster que se ofrecen fuera de Estados Unidos. La dieta rica en frutas y verduras disminuye la incidencia y el uso de una vacuna disminuye el número y severidad de cuadros de neuralgia postherpética.
Fortalecimiento del Sistema Inmunológico
Finalmente, mantener un sistema inmunológico fuerte y saludable también puede desempeñar un papel en la prevención de las secuelas más graves del Herpes Zóster. Un estilo de vida saludable, con una dieta equilibrada y ejercicio regular, puede ser de gran ayuda.
