Ricardo Leal Cordobés: Biografía de un Empresario Exitoso
Ricardo Leal Cordobés, nacido en Jerez de los Caballeros (Badajoz) el 15 de octubre de 1955, es el actual propietario del Grupo Industrial Cristian Lay, con sede en esta población pacense. A Ricardo Leal Cordobés le precede el recurrente latiguillo del millonario anónimo, humilde y afable al que el dinero no ha cambiado un ápice.
Como prueba de que no se le han subido a la cabeza los 130 millones de euros de fortuna que se le calculan, se cuenta por ejemplo que, sobre las siete de la tarde, cuando cierre la puerta de su despacho, en la segunda planta del modernísimo edificio de Cristian Lay, se entretendrá con algo tan sencillo como echar una partida de dominó con su padre, Juan, quien se ganó la vida como albañil, y su hermano, Juan Manuel, quien dirige del departamento de relojes de la empresa que él comanda.
Otra muestra de la profundidad de sus raíces, se repite, es que decidiera sembrar su imperio en el pueblo de casitas blancas de la Extremadura profunda donde nació, Jerez de los Caballeros, que tiene menos de 10.000 habitantes, gran parte de los cuales son económicamente dependientes de la actividad empresarial que genera Cristian Lay. Puesto que es el mayor fabricante de bisutería de toda Europa -siete millones de piezas salen cada año de su factoría, a ritmo de casi 20.000 al día, sin contar las elaboradas en oro y plata-, lo lógico habría sido trasplantar la empresa a una ciudad mejor situada en el mapa, aunque sólo fuera por las ventajas logísticas, pero él no ha querido alejarse ni un milímetro de su tierra.
"La calidad de vida aquí es estupenda pese a las dificultades geográficas o a los problemas a la hora de encontrar personal especializado en determinado producto", dice.
Ricardo Leal Cordobés en las instalaciones de Cristian Lay en Jerez de los Caballeros.
Madruga para hacer ejercicio y disfruta dando largas caminatas -acaba de regresar del camino de Santiago- o recogiendo espárragos silvestres en el campo. No tiene avión, ni yate ni (jura) cuenta en Suiza. Todo esto se dice de él, pero a saber cuánto hay de cierto.
No será hasta el momento de la sesión fotográfica, tras la entrevista, cuando la leyenda del tipo forrado pero normal adquiera visos de certeza. El fotógrafo ha elegido el lugar donde quiere retratarlo, al fondo, junto a unas estanterías en las que se exponen parte del género, por lo que hay que desplazar hasta allí un sillón y una alfombra roja de considerables dimensiones.
Sólo en las dependencias de Cristian Lay en Jerez, Leal tiene a sus órdenes 600 personas -1.200 en todo el grupo, cuyos tentáculos se detallarán más adelante-, pero es él mismo, impecablemente trajeado, el que agarra el extremo de la alfombra y tira de ella mientras pide instrucciones al fotógrafo: "¿Dónde la pongo?, ¿está bien aquí?". Ya que el reportaje va de bisutería, permitan el tópico de que no se le caen los anillos al jefe.
La fórmula con la que opera su negocio es bien rudimentaria, lo de hace aún más increíble su éxito creciente. Cristian Lay no se publicita ni tiene tiendas físicas ni despacha por internet. "El producto se vende solo" es su lema.
Todo se articula en torno a un invento más viejo que la máquina de vapor: la venta por catálogo, ideada en 1744. Leal no les paga un sueldo por ello sino que el anzuelo con el que fideliza su esencial colaboración es un descuento en sus propias compras -de entre el 30 y el 35% en función de lo que cada una venda-, de ahí que el dueño de Cristian Lay se refiera a ellas como "clientes vendedoras".
Sólo con que cada una realizara una media de 1.000 euros en pedidos a lo largo del año la facturación sería de 130 millones de euros. A las 11.00 de la mañana del día de la visita de Crónica, el call center desde el que la empresa resuelve las dudas que este ejército de compradoras puedan tener ya había atendido 227 llamadas.
"No vendemos por internet porque queremos que nuestra gente, nuestras colaboradoras, sientan que nosotros mismos somos su competencia", dice Leal defendiendo la antiquísima e imbatible receta de su éxito.
Primeros Pasos y Fundación de Cristian Lay
Entre los habitantes más ilustres de Jerez de los Caballeros se encuentra Vasco Núñez de Balboa, descubridor del Océano Pacífico y fundador el día de Nochebuena de 1510 de la primera ciudad española establecida en tierra firme americana: Santa María la Antigua del Darién, en el noreste de lo que hoy es Colombia.
Y podría decirse que Leal ha seguido los pasos de su paisano, ya que también ha logrado que sus productos divisen las aguas del Pacífico y otras más. Cristian Lay es la piedra angular del imperio de Leal, pero no la única ya que, como suele decir su hijo mayor, Miguel Ángel Leal, al jefe nunca le ha gustado poner todos los huevos en la misma cesta y siempre ha procurado diversificar su negocio.
Repasemos su currículo. Dejó el colegio con 14 años -"porque en aquella época el fin de estudiar era prepararte unas oposiciones y yo no me veía trabajando toda la vida en lo mismo"- y entró de aprendiz de relojero en un taller del pueblo. En 1975, con 20 años, se despidió para montar su propia empresa: Ricardo joyería. En 1981, cuando decidió rebautizar la firma, le echó amplitud de miras y buscó un nombre universal, que fuera pronunciable en varios idiomas. Cristian Lay le sonó bien.
Al llegar 1985, el inquieto empresario seguía empeñado en crecer así que apostó por fabricar él mismo en lugar de encargar el género a otros. Así nació la que es la industria de bisutería más grande de Europa, de la que sale el 35% de la producción que exporta España al mundo y en la que, el día que la pisaba Crónica, en plena campaña navideña, trabajaban tres turnos de ocho horas para sacar 40.000 piezas diarias.
Diversos productos de bisutería de la marca Cristian Lay.
No deja de ser metafórico que frente a Cristian Lay, al otro lado de la carretera, se alce un gigante bazar chino como símbolo de la amenaza ante la que han sucumbido muchos negocios españoles. Pero la calle tiene pendiente y a los orientales les ha tocado el lado más bajo, de modo que la empresa de Leal se eleva unos metros por encima de ellos. 40.000 piezas al día.
Diversificación Empresarial
Todas sus alhajas salen de fábrica empaquetadas en coquetas cajitas de cartón que llevan el sello de Ondupack, también propiedad de Ricardo Leal. Porque, puestos a poner huevos en otra cesta, el jerezano pensó en adquirir una industria de la que pudieran beneficiarse sus otros negocios y a finales de los 90 se hizo con esta empresa, capaz de producir 150 millones de cajas de cartón al año.
De Ondupack, por supuesto, son también los empaquetados de sus cosméticos y productos de higiene personal que fabrica bajo la marca Perseida y que en el Corte Inglés, al que provee, se comercializan con el nombre de Veckia. Ha invertido también en el sector del gas -DC Gas Extremadura- y de las renovables. Suya es Alter Enersun, responsable de las plantas fotovoltaicas del estadio del RCD Espanyol y del cementerio de Montjuïc, por ejemplo.
Tiene también una empresa de ibérico: Dehesa de Valcabao. Y este año ha sido especialmente gastón, ya que ha adquirido dos plantas químicas de La Seda en Cataluña y ha metido la cabeza en el sector de las telecomunicaciones creando Extremadura Fibra Abierta. A su imperio, para este 2015 que acaba de empezar se le auguran unos 400 millones de euros de facturación.
Acto de nombramiento de Jerezano Ilustre a Ricardo Leal Cordobés
Para la última parte de la sesión fotográfica, al hall acuden desde los distintos departamentos de la compañía los cuatro hijos y herederos: Miguel Ángel, de 34 años, fruto del primer matrimonio de Ricardo Leal, y Ricardo (30), Víctor (28) y Jesús (26), nacidos tras su segunda boda. El padre sólo les puso una condición, la misma a todos: que estudiaran Administración y Dirección de Empresas y luego decidieran libremente su futuro. Todos han cumplido el requisito y todos han vuelto voluntariamente al nido paterno.
Relevo Generacional
Cuando Ricardo Leal falte no habrá una ceremoniosa proclamación de su sucesor como ha ocurrido en otras empresas españolas, puesto que él ya tiene en marcha el "relevo tranquilo". Cada uno de sus hijos se encarga de la gestión, en coordinación con él, de una parcela de la empresa. La idea de Leal es retirarse de la primera línea poco a poco. «Ir soltando lastre», dice él. Y fortuna, añadimos.
Reconocimiento como Jerezano Ilustre
El Cine Teatro Balboa de Jerez de los Caballeros, (Badajoz) acogió ayer viernes, el acto de nombramiento honorífico como ‘Jerezano ilustre’ a Ricardo Leal Cordobés, fundador y presidente de CL Grupo Industrial, que tiene su sede en esta ciudad. La periodista de los medios de comunicación local, RTV Jerez, Paula Díaz, fue la persona encargada de conducir el acto, haciendo una semblanza del empresario en la que refirió aspectos, tanto de su vida profesional como personal.
Después fueron dos de sus hijos Miguel Ángel y Víctor, quienes protagonizaron uno de los momentos más emotivos, dedicando unas palabras de especial agradecimiento a su padre. El primero y el mayor de sus cuatro hijos, expresó su admiración y orgullo, “más en lo personal”, que por todo lo logrado, “por su manera única de mirar el mundo, como espectador y aprendiz, más que actor y maestro”. Destacó la ilusión que siempre les ha contagiado y con la que les ha enseñado a perseguir su sueños, y la intensidad permanente que pone en todo lo que hace.
Ricardo Leal, agradeció a la alcaldesa este reconocimiento, y también a todas las personas que le acompañaron en este acto importante y aseguró que mucha gente conoce Jerez de los Caballeros desde la joyería, la cosmética, la moda, o el acero, incidiendo en su importancia. “Tanto que se habla de la España vaciada, y los que hemos nacido y vivimos aquí somos quienes nos tenemos que mover, y podemos hacerlo”. Confesó sentirse orgulloso por ello, recordó que poseen empresas en Cataluña, “aunque algunos catalanes no lo entiendan”, dijo, también en País Vasco, todas dirigidas por gente de Jerez.
Leal, se refirió a la situación económica actual, convencido de que “las dificultades siempre se han podido vencer, y ese es el espíritu que nos une”. Borrallo, elogió como su principal virtud su “jerezanía” que “cobra mayor sentido en este tiempo de la España vaciada, con pérdida de población, servicios y oportunidades en las zonas rurales” afirmó, y con una alusión a otro jerezano ilustre, Vasco Núñez de Balboa, destacó la facultad del empresario “para superar dificultades, y emprender proyectos y acciones que son el gran soporte económico y social de nuestro pueblo y comarca”.
Alabó su capacidad para transferir a sus hijos el apego por Jerez, “favoreciendo el relevo generacional, y seguir mirando al futuro con ganas de hacer y crecer”, y resaltó su condición de hombre sencillo, que a pesar de sus éxitos, disfrutar con su familia o amigos, en cualquier terraza, como un vecino más, de la vida de Jerez.
Compromiso con Jerez de los Caballeros
Se suele decir que los ricos viven en una burbuja al margen del resto de los mortales, pero ese no es el caso de Ricardo Leal, de 67 años. Para encontrarlo en su pueblo extremeño, los vecinos de Jerez de los Caballeros (Badajoz, 9.167 habitantes) recomiendan ir cualquier mañana a Eritas, un bar de los de toda la vida, con dos máquinas tragaperras en una esquina y el diario As en la barra. Y así es. Al abrir la puerta del local, ahí está él, vestido con camisa y chaleco, desayunando café y tostadas con aceite junto a un amigo y empleado, el abogado Rafael Pérez.
Cuentan de Leal los jerezanos que cuando llega la Navidad podría viajar con sus nietos a Disneylandia (París), pero prefiere quedarse en Jerez viendo ilusionado la Cabalgata de los Reyes Magos. También se lo cruzan por las calles de la localidad, comiéndose un montadito en la Feria del Comercio o en la del Jamón, recogiendo setas o espárragos.
Este jerezano, sencillo y reservado, parece uno más del pueblo, pero su fortuna lo hace muy distinto. Hijo de un albañil, empezó de cero su carrera en los negocios en los años setenta y ha conseguido levantar un conglomerado empresarial dedicado a actividades tan variadas como las joyas, el acero o las energías renovables. En 2022, Leal se convirtió en el español número 60º de la lista Forbes de los más ricos de España, con un patrimonio de 450 millones de euros.
Por delante tiene a 28 madrileños, 10 catalanes, seis gallegos, cinco baleares, cuatro valencianos, tres vascos, dos murcianos y un andaluz. Pero Leal es el primero en la lista radicado en la España interior. En concreto, en un pueblo sin autovía que pierde lentamente población. Jerez de los Caballeros ha caído de los 10.237 habitantes de 2009 a los 9.167 del año pasado. Que uno de los centros del poder económico español se levante en un lugar con condiciones tan adversas es un éxito inesperado que ha convertido a Leal, sus empresas y a una fundación benéfica de reciente creación en la mejor esperanza para salvar de la despoblación a esta villa de casitas blancas ubicada en el sur de Badajoz.
Para llegar en coche desde Madrid a la oficina de Leal hace falta tomar rumbo al suroeste del país y prepararse para un camino largo. Después de casi 400 kilómetros de autopista, el último tramo es una carreterita en mal estado de cerca de 50 kilómetros y un único carril por sentido. La sede de su corporación, CL Grupo Industrial, se encuentra en un edificio de dos plantas. Leal dirige desde aquí sus 26 empresas, que dan empleo a más de 3.000 personas en España y 13 países de Europa, Sudáfrica y norte de África. En 2021, su holding facturó 1.500 millones de euros.
Una parte considerable de la producción, nueve compañías, se encuentran en Jerez de los Caballeros, donde trabajan para él unas 1.100 personas de su municipio y otras poblaciones menores de su comarca, la de la Sierra Suroeste. Su escalada comenzó a los 14 años, cuando aprendió el oficio de joyero trabajando para otro jerezano. A los 22 abrió su propia joyería en la calle de la Amargura. A los 26 creó la marca Cristian Lay, la que le haría conocido. Y a los 30 abrió su primera fábrica de joyería en Jerez.
En lugar de crecer abriendo tiendas físicas en otras poblaciones, eligió para Cristian Lay la fórmula de la venta por catálogo puerta a puerta. Así se expandió por el mundo en los ochenta y noventa, cuando era aún muy extraño que una pyme (pequeña y mediana empresa) se lanzara a esas aventuras.
En esos viajes de negocios, ha visto mucho mundo, pero nunca ha vivido permanentemente fuera de Jerez. Y siempre trataba de volver los fines de semana a su tierra. “No me gustan especialmente las ciudades. Soy una persona que se adapta, pero a mí me encanta mi pueblo, respirar aire puro y la naturaleza. Me hace falta”, dice Leal al poco de recibir a este periódico, tras su desayuno en el bar Eritas. “Hay quien vive en Madrid y todos los fines de semana sale para ir a la sierra. Pues yo aquí lo hago a diario”.
En su despacho, sobre una mesa de madera, Leal tiene tres fotos enmarcadas: dos de él, con sus cuatro hijos varones, y otra de un vecino regalándole al papa Francisco una pata de jamón de una de sus compañías, la jamonera Dehesa de Valcabao.
Visión sobre la España Vaciada
El empresario tiene una idea muy descreída sobre el discurso político de la España vacía. Acepta que el mundo ha cambiado y es imposible mantener pobladas todas las zonas rurales. No todos los municipios de España pueden ser recuperados, según él. “Yo, que he recorrido muchísimo el Camino de Santiago, conozco bastantes aldeas por las que he pasado y lo tienen imposible, porque ni tienes colegios para un niño que nazca”, dice.
Son las poblaciones con tamaño suficiente para mantener abiertas las escuelas, como es el caso de Jerez de los Caballeros, las que pueden albergar esperanzas, pero anima a la población local a no instalarse en la queja, sino a asumir la responsabilidad del desarrollo rural. A su modo de ver, la clave para impulsar estos territorios reside en que los emprendedores de esos municipios encuentren un nicho empresarial y lo exploten. Pone de ejemplo los mármoles en Macael (Almería) o los tomates de Miajadas (Cáceres).
“Ningún empresario va a venir de fuera para arreglarte los problemas de tu casa. Las empresas locales tienen que partir de lo pequeñito y hacerlo grande”. Leal ha mantenido sus fábricas en Jerez de los Caballeros a pesar de que eso le acarrea un coste adicional de tiempo y dinero por culpa de las malas conexiones. En torno a 500 camiones entran o salen a diario de sus factorías en el municipio, como la planta de cosméticos Perseida, la de joyas Cristian Lay o la siderúrgica Balboa.
Infografía que muestra la diversificación de CL Grupo Industrial.
Las carreteras se colapsan y perjudican a toda la población de la comarca porque a menudo a los conductores les toca transitar durante largos minutos detrás de un tractor o de un camión hasta que pueden adelantar. Una periodista de la radio local, Paula Díaz, lamenta el abandono que sufre la zona, cuyo ejemplo más patente es la reivindicación de la autovía, una petición unánime de todos los partidos locales.
“Por decírtelo en términos rurales, si tengo unos bueyes y una carreta fantásticos, necesito que me arregles los caminos. Traeríamos más gente y recursos. Lo que no es de recibo es que tengamos a un empresario que crea riqueza y empleo y las comunicaciones no estén a la altura”. De momento, a lo que se comprometió el año pasado la Junta de Extremadura del socialista Guillermo Fernández Vara es a construir un tercer carril en un tercio de la carretera que lleva de Jerez de los Caballeros a Zafra, donde sí hay una autovía que conduce a Madrid y Sevilla. Las obras aún no han comenzado.
Las familias a las que da empleo y el resto del municipio agradecen a Leal que, a pesar de esas limitaciones, se haya comprometido con la zona. En noviembre, el Ayuntamiento gobernado por la socialista Virginia Borrello reconoció a Leal como Jerezano Ilustre con el voto a favor de 12 de los 13 concejales. El único que se opuso, concejal de Unidas por Jerez, expresó su respeto a Leal pero explicó que votaba en contra porque hubiera preferido galardonar a una mujer, ya que los tres jerezanos premiados hasta entonces habían sido todos hombres.
La alcaldesa solo tiene palabras de elogio: “Hay que predicar con el ejemplo y este hombre lo está haciendo. Este hombre y sus hijos podrían vivir en cualquier sitio del mundo que ellos quisieran y han decidido seguir apostando no solamente por mantener estas empresas en su pueblo, sino por vivir aquí”.
El Futuro y la Fundación Ricardo Leal
El hijo mayor de Leal, Miguel Ángel, tiene 43 años y dirige la división industrial del grupo. Ha estudiado en el MIT estadounidense (Instituto Tecnológico de Massachusetts), pero no le duele decir con rotundidad: “Yo soy de pueblo”. Lo hizo en un foro de la España Vaciada en Jerez hace un año y medio. “Un día estás en Jerez de los Caballeros y al día siguiente estás en Nueva York y a los tres días, en Shanghái. Desde Jerez de los Caballeros se puede hacer eso”, les dijo.
“Criar aquí en el pueblo a mi hija y otra que viene en camino le va a dar unos valores que en otros sitios a lo mejor no se pueden dar”. Con todo, la gente joven se está yendo del municipio y la natalidad cae como en el resto de España. El dueño del bar Eritas, Joaquín el Melli, tiene dos hijas estudiando en la universidad en Sevilla. Él les anima a buscarse la vida en la capital andaluza o donde haga falta. “Lo último es Jerez”, les suele decir por su bien. Muchos jerezanos piensan como él.
La población lleva dos décadas reclamando esa autovía que nunca llega y recientemente se han manifestado por la falta de médicos en el centro de salud. Hace tres años el pueblo se asomó al precipicio. Ocurrió cuando el grupo siderúrgico Balboa, fundado por el otro gran empresario jerezano, Alfonso Gallardo, se ahogaba por las deudas. Los jerezanos entraron en pánico porque pujaba por el conglomerado otra empresa de fuera de Extremadura. Los puestos de 900 personas, gran parte de Jerez de los Caballeros, corrían peligro.
Y entró en juego Fernández Vara: el presidente extremeño pidió a Leal que se quedara con la acería. Era un gran riesgo. La producción de las cinco plantas de Balboa se había parado por la pandemia, que estalló ese año, y el grupo se estaba arruinando. Fernández Vara pensó en Leal porque tenía experiencia adquiriendo empresas en problemas y conocía su compromiso con Jerez y con la comarca suroeste de Extremadura.
“Me daba miedo por la responsabilidad que conllevaba”, cuenta Leal. “Yo les dije a mis hijos que como eso saliera mal nos iban a correr a porrazos y nos íbamos a tener que ir de Jerez. Pero lo hicimos por el bien de Jerez y la comarca. Al presidente le respondí: ‘Vamos palante”.
Una de sus últimas contribuciones ha sido crear hace tres años la Fundación Ricardo Leal que, entre otros proyectos, ha abierto en Jerez de los Caballeros un colegio con la filosofía Montessori, una demanda de los padres de la zona. “Queremos devolver a la sociedad jerezana parte de lo que nos ha dado”, dice Leal.
