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Comunicación

Ricardo Cabanas: Un análisis de la seguridad jurídica preventiva y el Notariado Latino frente al modelo anglosajón en el contexto empresarial

by Admin on 25/11/2025

El notariado de tipo latino, producto de una evolución de siglos, es en la mayor parte de los países del mundo occidental una institución clave al servicio de la seguridad jurídica. Esta seguridad se refiere a la tranquilidad y certidumbre relativa a los negocios, derechos y titularidades. Lo ideal es que esa seguridad se logre de manera preventiva, sin tener que acudir a los tribunales para obtener un pronunciamiento judicial.

En España, el notario es el elemento primordial de nuestro sistema de seguridad jurídica preventiva. A la vez funcionario público y profesional del derecho, el notario por una parte informa, asesora y aconseja imparcialmente a las partes, vela por la adecuación a la ley del negocio que se quiere celebrar y redacta el documento que lo plasma; y por otra, en ejercicio de la potestad delegada por el Estado, autentica su contenido mediante la dación de fe.

En contraposición, el notary public estadounidense se limita a aseverar la autenticidad de las firmas de un documento que se le presenta ya redactado y a recoger la manifestación de los firmantes de que el contenido del documento corresponde a su voluntad; pero ni asesora a las partes ni puede entrar a valorar el ajuste a la ley de su contenido. Por ello, el notary no precisa tener ninguna formación jurídica: para ser notary en el Estado de Nevada basta con abonar un canon de treinta y cinco dólares y seguir un curso de formación de cuatro horas.

Precisamente porque la actuación del notary no genera un documento auténtico que tenga un efecto legitimador en el tráfico, se contrata el seguro de título, por el que la entidad aseguradora se compromete a indemnizar al comprador en caso de verse éste privado de la propiedad que adquiere como consecuencia de la reclamación de un tercero. Este seguro no evita pues el riesgo, sino que se limita a compensar pecuniariamente el perjuicio sufrido, ofreciendo por ello no una seguridad jurídica, sino meramente económica.

En España, un cliente podrá salir del despacho del notario en que acaba de formalizar la compra de su vivienda mascullando sobre el importe de los honorarios percibidos por éste "sólo por echar una firma", pero sale con la certeza de que la vivienda es suya y la tranquilidad de que nadie va a discutírselo; y ello precisamente porque el notario no se limita a firmar, sino que, actuando en el mismo momento en que se perfeccionan los contratos, realiza la labor de asesoramiento, control de legalidad y dación de fe que hemos visto. Y en cuanto a la retribución del notario, que viene fijada por el Gobierno, no sólo resulta totalmente módica para el efecto jurídico conseguido, sino que es muy inferior al coste que supondría un sistema de documentación privada, que permitiría a las entidades financieras explotar nuevos nichos de mercado, asumiendo (e imponiendo) a través de sus gestorías y aseguradoras vinculadas la preparación y redacción de los documentos y la contratación de los subsiguientes seguros de título.

Ejemplos de la vida de Howard Hughes y la importancia de la seguridad jurídica

Para ilustrar la importancia de la seguridad jurídica preventiva, se analizarán tres episodios de la vida del multimillonario Howard Hughes.

Hijo único y huérfano de madre, Howard Hughes se convirtió al fallecer su padre en 1924 en propietario de la muy lucrativa empresa familiar, la Hughes Tool Company, de la que en los años sucesivos manaron incesantemente los fondos para todos sus proyectos. Porque Hughes, delegando la gestión de la empresa en quien se convertiría en su brazo derecho, Noah Dietrich, se dedicó a dirigir y producir películas, adquirir líneas aéreas y diseñar y pilotar aviones, batiendo diversos records de velocidad; y, ya durante la Guerra Fría, sus empresas fueron pioneras en la industria electrónica, fabricando para el Gobierno satélites y misiles. Cuando falleció, en 1976, su fortuna era la primera de Estados Unidos.

En el año 1957 Hughes decidió prescindir de Noah Dietrich y comenzó un proceso de aislamiento del mundo exterior, debido al trastorno obsesivo compulsivo que padecía, su escopofobia y su germofobia (esto es, su rechazo a ser observado y su fijación con los gérmenes, pese a la cual descuidaba totalmente su higiene personal). Al finalizar la década llevaba ya una vida de absoluta reclusión en la última planta de diversos hoteles, adicto a la codeína, el valium y otros varios fármacos, haciéndose proyectar viejas películas una y otra vez en una penumbra permanente.

Garantizaba ese aislamiento un reducido grupo de ayudantes pertenecientes a la Iglesia mormona (por la que Hughes nunca tuvo el menor interés, pero consideraba que sus seguidores eran especialmente limpios, diligentes y serviciales) liderados por William Gay, que desde su empleo inicial como chófer había sabido ir ascendiendo gracias a sus reconocidas dotes para la intriga.

Gay estaba llamado a ser el nuevo hombre de confianza de Hughes, pero entonces apareció en escena Robert Maheu, un antiguo agente del FBI a quien el millonario empezó a encomendar variopintas tareas (como eludir citaciones judiciales o mantener contactos confidenciales con el entorno de Nixon) y que poco a poco fue granjeándose su confianza. Cuando en 1966 Hughes decidió trasladar su centro de operaciones a Las Vegas encomendó a Maheu la realización y gestión allí de diversas inversiones millonarias (casinos y hoteles, y también terrenos, concesiones y aeropuertos). Se estableció así una suerte de bicefalia, con una constante tensión entre Maheu y Gay, quien tenía como aliado en esta pugna al abogado neoyorquino Chester Davis, principal asesor legal de Hughes.

El "golpe palaciego" de Acción de Gracias

Como consecuencia de la labor de intoxicación llevada a cabo por el entorno mormón, Hughes acabó por creer que Maheu le robaba. Gay y sus correligionarios cortaron entonces los lazos de comunicación entre Hughes y Maheu (éste nunca había llegado a ver a su jefe en persona, ya que siempre se comunicaron telefónicamente o por escrito). Davis redactó a continuación un poder general por el que Hughes les facultaba a él y a Gay para disponer con total amplitud de sus propiedades e intereses en Nevada. Dos de los ayudantes mormones de Hughes, Howard Eckersley y Levar Myler, le presentaron el documento.


Howard Hughes en una foto publicitaria de 1938

Era insólito que dos de sus asistentes entraran a la vez en el pequeño reducto que el magnate ocupaba, por lo que Hughes preguntó a qué obedecía ello. "Soy el notario" le explicó Eckersley, "y Levar se encuentra aquí para firmar como testigo. Tiene que haber un testigo". Eckersley, que efectivamente ostentaba la condición de notary del Estado de Nevada, legalizó el poder una vez firmado por Hughes. Y finalmente, en noviembre de 1970, Hughes fue sacado de su hotel y trasladado en avión a las Bahamas, comenzando un peregrinaje que a lo largo de los siguientes años lo llevaría a Managua, Vancouver, Londres y Acapulco, falleciendo en el avión que desde este último lugar lo devolvía agonizante a los Estados Unidos.

Gay y Davis, blandiendo el poder, ocuparon los casinos con auditores y agentes de seguridad. Maheu acudió a los tribunales y alegó que el millonario había sido secuestrado y su firma en el poder falsificada. Un juez de Las Vegas libró un mandamiento ordenando que se restableciera el control de los casinos por Maheu. Davis y Gay hicieron que Hughes confirmara por teléfono al Gobernador del Estado que contaban con su respaldo. Finalmente, el juez falló a favor del círculo mormón, consumándose así la derrota de Maheu.

En sus memorias, Maheu se hace eco de las informaciones aparecidas en años posteriores según las cuales, al tiempo de otorgar el poder, Hughes padecía una grave anemia que, al complicarse con una neumonía, lo puso al borde de la muerte, alcanzando su consumo de drogas sus niveles más altos (en ocasiones ulteriores se habría conseguido su firma en determinados documentos amenazando con privarle de su dosis de codeína); y "si a ello se añade su aislamiento y su dependencia de los ayudantes leales a Gay, puede fácilmente inferirse que el poder fue conseguido mediante el empleo de una influencia indebida".

La autorización por un notario del poder otorgado por Hughes habría conllevado un nivel de rigor y unas garantías considerablemente superiores, y el forcejeo final entre Maheu y los mormones, de centrarse sobre este extremo, habría tenido desde luego un muy otro planteamiento.

El fraude de Irving

El segundo episodio es el conocido fraude urdido por Clifford Irving, un novelista que, tras seguir por la prensa el cese de Maheu, supuso que el hermetismo que rodeaba a Hughes debía obedecer a que el millonario no estaba en posesión de sus facultades mentales. Convencido de que por ello no podría comparecer en público para desautorizarle, Irving decidió escribir y vender una biografía de Hughes que éste le habría encomendado redactar, según corroboraban diversas cartas falsificadas por el propio Irving.


Clifford Irving en 1972

Al principio el plan funcionó, y los desmentidos de los portavoces de las empresas de Hughes no fueron atendidos (Irving sostenía que Hughes simplemente les había puenteado). Hughes concedió entonces una entrevista telefónica desde su nuevo lugar de reclusión en el Caribe a siete periodistas que le escuchaban en Los Angeles, desde donde era retransmitida en directo por televisión, y en la que desautorizó a Irving. La mayor parte de las tres horas de conferencia se dedicaron a las preguntas que los periodistas, todos los cuales había tratado a Hughes años atrás, le dirigían para cerciorarse de su identidad, de la que quedaron unánimemente convencidos. Irving sostuvo con aplomo que habían sido engañados por la voz de un imitador. El fraude fue finalmente descubierto al comprobarse que los cheques entregados por la editorial a nombre de "H. R. Hughes" habían sido ingresados en un banco suizo por la esposa de Irving bajo el nombre ficticio de Helga R. Hughes.

Un millonario con escopofobia en semejante tesitura desde luego lo habría tenido bastante más fácil para desvelar el engaño: habría bastado con remitir discretamente a la editorial que se proponía publicar la falsa biografía un acta notarial de referencia de las reguladas en el artículo 208 del Reglamento Notarial, en la que se recogen las declaraciones y manifestaciones que el otorgante, debidamente identificado, realiza ante el notario.

La herencia de Hughes

En tercer y último lugar, veamos las peripecias a que dio lugar la sucesión de Hughes. Divorciado de sus dos esposas y sin descendencia, su pariente vivo más cercano era una octogenaria tía materna que a su vez tenía un único hijo, primo de Hughes, llamado William Lummis, quien logró poner de acuerdo sobre el reparto de la herencia a los otros dieciocho parientes consanguíneos de ambas ramas que podrían tener la condición de herederos abintestato según una u otra de las posibles leyes reguladoras de la sucesión (las de California, Texas y Nevada) que entraban en conflicto.

Al acuerdo se sumaron posteriormente dos hijastros de un tío paterno de Hughes que se acogían a la doctrina mantenida en algunos Estados por la que, si ha habido una relación análoga a la paternofilial, se reconocen a los hijos del cónyuge iguales derechos sucesorios que si hubieran sido formalmente adoptados. Finalmente, hubo que satisfacer una cuantiosa suma a una presunta esposa, la actriz Terry Moore, que aseguraba haberse casado con Hughes en 1949 a bordo de un yate en aguas internacionales frente a la costa de México, para que ésta renunciase a cualquier derecho que pudiera corresponderle (en la estela de notoriedad que siguió a este episodio, Terry Moore tuvo la peculiar distinción de ser la primera mujer mayor de cincuenta años en posar desnuda para la revista Playboy).

Por otro lado, el círculo de ayudantes mormones capitaneado por Gay y Davis sostenía que Hughes había hecho un testamento por el que, según habría manifestado reiteradamente que era su voluntad, dejaba todos sus bienes a la fundación Howard Hughes Medical Insitute, cuyo patronato dominaban aquellos, con lo que, de existir tal testamento, seguirían controlando indirectamente todo el imperio de Hughes. Se inició una exhaustiva búsqueda de tal testamento, llegándose incluso a recurrir (infructuosamente) a los servicios de un famoso vidente de Hollywood. Finalmente, Gay y Davis iniciaron en 1977 un procedimiento judicial en Nevada, invocando la corriente jurisprudencial ...

Misterios y escándalos: Howard Hughes

tags: #ricardo #cabanas #empresario #biografia

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