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Comunicación

Cómo Optimizar la Presencia Online de tu Restaurante o Franquicia

by Admin on 27/10/2025

Tener presencia en internet es fundamental para dar a conocer tu negocio y atraer a nuevos clientes. Pero no es solo cuestión de estar por estar, sino de tener una presencia que refleje quién eres y la imagen que quieres transmitir como empresa.

En Hostelería Madrid trabajamos en contacto constante con los hosteleros de la Comunidad de Madrid y hemos redactado este artículo para ayudarte a mejorar la experiencia de usuario de tu web.

Elementos Clave para una Página Web de Restaurante Exitosa

La Carta: El Corazón de tu Página Web

Si creamos una página web para nuestro local, ¡qué menos que incluir los platos que ofrecemos! Las personas que lleguen a nuestra página querrán ver los platos, saber el precio promedio y hacer una reserva todo en el mismo lugar. Así que vamos a ponérselo fácil.

Iconos de Redes Sociales con Enlaces Directos

Los usuarios podrán empezar a seguirte con un solo clic. La mejor ubicación para estos iconos es arriba a la derecha o abajo del todo, porque son los lugares donde se suelen poner y los usuarios los buscarán ahí.

Ubicación del Local

¡Que no se te olvide poner dónde te pueden encontrar! Algunas webs incluso permiten incluir un mapa de Google en el que se puedes hacer zoom.

Fotos Reales de los Platos y del Establecimiento

Es mejor no usar fotografías de stock, porque no resultan creíbles y puede que el cliente se sienta defraudado cuando vaya al restaurante o bar. Ojo: esto no es una invitación a poner fotografías de mala calidad, sino todo lo contrario.

Quiénes Somos

Para que tus clientes empaticen con tu negocio, lo mejor es mostrarte tal y como eres, contar cómo empezaste, cuál es la historia del establecimiento, tus reconocimientos (por ejemplo, premios que hayas conseguido o competiciones gastronómicas en las que hayas participado). Pero lo más importante de todo: destaca tu propuesta de valor, eso que te hace diferente de todos los demás. Hay empresas que suben fotos de sus trabajadores a las redes sociales o a la web para humanizar la marca.

Opiniones de Clientes

No caigas en el error de poner comentarios como si fueran de personas que han comido en tu local.

Sección de Contacto y Chatbots

Deja que tus clientes te pregunten dudas a cualquier hora.

Opciones de Delivery y Take-Away

Si tu restaurante, bar o cafetería dispone de un servicio de recogida de comidas o de entrega a domicilio, ¡indícalo en la web!

Ofertas, Menús Especiales y Eventos

Tu página web es como tu establecimiento, tienes espacio infinito para promocionar aquello que te interese. ¡Aprovecha! Publica de manera destacada tus ofertas y promociones especiales.

Blog con Contenido Interesante

Por último, escribe un blog con contenido interesante para tu público objetivo. En tu web no sólo tienes que hablar de platos y alérgenos, puedes hablar de muchísimos otros temas y será inteligente por tu parte que hables de temas que interesen a tus clientes.¡Te damos un ejemplo! Si en tu local dispones de una televisión donde se emiten finales de fútbol, crea una sección donde hables sobre fútbol y termines diciendo que en tu local podrán ver los partidos más importantes de La Liga, que no se emiten en abierto; tus clientes potenciales buscarán esa información, leerán el artículo e irán a tu local a verlos.

Cómo crear una PÁGINA WEB PARA RESTAURANTE | tutorial paso a paso (COMPLETO)

Diseño y Funcionalidad de la Web

Normalmente las páginas web funcionan con plantillas. Cuando elijas una, prioriza que sea clara y sencilla de utilizar, tanto por ti como por tus usuarios. El menú debe estar bien estructurado y la web, categorizada por secciones intuitivas. Otra recomendación que te damos es que utilices mensajes llamativos y directos: “Haz tu reserva”, “Pide tu comida aquí”, “Escríbenos”. ¿Sabes el dicho “lo bueno, si breve, dos veces bueno”?

Dicho todo esto, una web es el reflejo de tu negocio; por eso, si tienes un restaurante de lujo, el tipo de web que tu cliente esperará encontrar no es el mismo que el de la tasca de la esquina o la franquicia de hamburguesas de tu barrio. ¡Y al revés también funciona! ¿Tienes colores corporativos, que reflejen tu marca y/o estén en tu logo? Es el momento de utilizarlos. ¿Tienes un vídeo 360? Es momento de ponerlo. Saca lo mejor de ti, muéstrate como eres, cómo es tu equipo y el tipo de comida que ofreces, sin mentir y sin copiar a otra empresa.

Ambas son la página de inicio de un restaurante; pero la primera transmite una imagen más juvenil y desenfadada, mientras que las segunda remite a un concepto más sencillo, elegante y de alta cocina. Una y otra cosa la consiguen con la tipografía, las imágenes, el logo y la forma en que estructuran el contenido. Ten en cuenta que cada elección que hagas tiene unas consecuencias en la estética general y en las sensaciones transmites a todo el que acceda a tu web. Elige bien, en coherencia con quien eres o quien aspiras a ser.

La Ética en la Restauración y el Papel del Cliente

Antes de la pandemia, el negocio de la restauración en Estados Unidos era inquebrantable. Ese trasvase de poder iba directamente al depósito del ego de los chefs, que de la noche a la mañana pasaron del anonimato a algo así como estrellas de rock con programa de televisión propio. Todo era justificable para comer bien, todo era renunciable menos la consecución de la “experiencia gastronómica perfecta”.

Fue entonces, durante la etapa más dura del confinamiento en la que se aguantaba la respiración al cruzarse con un desconocido, cuando Corey Mintz entrevistó a restauradores, cocineros, camareros, profesores, economistas, activistas y analistas de mercado para tener en cuenta todas las variables de una misma pregunta: “Sabiendo lo que sé sobre lo que sucede en los restaurantes: cómo se producen los alimentos, quién los cultiva, quién los cocina, quién se beneficia y quién es explotado, ¿cómo puedo comer fuera y mantener mis valores? Estoy convencido de que hay una mejor manera de ser cliente de un restaurante. “¿Cuál es el equivalente a aprender la forma adecuada de hacer sentadillas cuando se trata de desarrollar prácticas éticas para salir a cenar?”.

Corey Mintz, que fue cocinero antes que crítico gastronómico, no pretende dar lecciones al cocinero o restaurador. Vivió en sus carnes jornadas laborales de 13 horas cobrando por debajo del salario mínimo interprofesional y compartiendo fatigas con trabajadores indocumentados venidos principalmente de sudamérica.

“En el mejor de los casos, los restaurantes son lugares malos conocidos. Si sabes lo que hizo Michael Jackson, es difícil incluir sus canciones en la lista de reproducción de tu boda. Una vez que sabes cómo se elaboran las salchichas, cómo trata un chef a sus empleados o dónde obtienen sus tomates, es difícil comer ese sándwich de pollo picante sin pensar en todo ello. Con cada lección sobre las injusticias dentro del sistema, se vuelve más difícil ver solo la superficie de nuestra industria gastronómica, representada para los consumidores a través de las listas de “Los 10 mejores” y para los economistas como un motor intocable de creación de empleo, e ignorar un sistema alimentario roto y oxidado que necesita revisión”.

Y expone un axioma arriesgado que se cumple demasiadas veces en Estados Unidos y, quizás, en otras partes del mundo: “Cuanto mejor es un restaurante, menos se les paga a los cocineros. Lo novedoso aquí es que no carga las tintas contra la labor de los profesionales en tiempos difíciles ni pretende cambiar lo que cada uno hace dentro de su cocina. Lo que sí pretende es responsabilizar al cliente, ya que es él y sólo él en última instancia quien tiene el poder de decisión.

Como clientes de restaurantes tenemos una gama amplísima de lugares dónde comer. Ante la vuelta progresiva a nuestras vidas como seres sociales, comer en restaurantes es una de las actividades fundamentales para sentirse parte de la comunidad. Este arraigo hacia nuestros bares y restaurantes nada ni nadie lo podrá arrebatar aunque pasen mil pandemias más. Por eso, Corey Mintz defiende que es el momento indicado para corregir errores de bulto y no volver nunca más a la vieja normalidad hostelera donde todos (TODOS) nos poníamos una venda en los ojos para disfrutar de la experiencia hasta el último mordisco.

“Todavía comemos cantidades masivas de carne roja, que está destruyendo el planeta. Todavía pagamos a personas que cocinan el salario mínimo 'más lujoso' del mundo, o menos. No hemos hecho nada para corregir el sistema inherentemente corrupto de propinas. Todo lo acontecido en la hostelería durante la covid ha sido un vaivén loco de leyes e imposiciones que cambiaban sin tiempo de reacción para los que querían seguir viviendo de ello.

Afortunadamente, Corey Mintz alberga cierta esperanza y vislumbra brotes verdes. “Creo que hay espacio para la mejora y los clientes de los restaurantes pueden ser cómplices del cambio. Sigo adorando los restaurantes. Son mágicos para mí. Los restaurantes fueron mi primer amor después de los superhéroes de cómic. Y como el abanico de modelos de restaurante es infinito, el libro expone 8 casos prácticos que representan una amplia mayoría de los negocios de hostelería en Estados Unidos. Por ejemplo, un restaurante que pertenece a un gran grupo empresarial con franquicias en todas partes no tiene nada que ver (ni las mismas exigencias) que un restaurante independiente donde el cocinero es el dueño o un restaurante de extrarradio regentado por una familia de inmigrantes. Son mundos aparte, cocinas y clientes distintos.

“La acción más importante que todo comensal debe acometer para contribuir a un sistema de restauración más equitativo es dejar de creer en la idea que el cliente siempre tiene la razón. A todos los niveles, el axioma “el cliente siempre tiene la razón”, conduce a malos resultados porque ha derivado en muchas formas abusivas.

“No es que estemos equivocados como clientes o que seamos los villanos de la película. Tan solo que nuestra capacidad de pagar por el derecho de admisión a un restaurante no pone nuestros deseos por encima de los profesionales del sector. Los restaurantes que han abrazado esta filosofía nos han entrenado a creer que merecemos ser gratificados a toda costa. Que todo es justificable para garantizar el placer en la mesa. Y es grosero porque se trata con humanos, y el servicio que acometen nos concierne.

“¿Cómo establecemos un conjunto de principios para elegir dónde comer? Para averiguar no qué chefs son buenos y cuáles son malos, sino qué ideas y qué tipo de lugares de trabajo vale la pena apoyar.

  1. “No quiero volver a escuchar lo bueno que es un chef a menos que se trate de lo excelente que es como jefe con sus empleados. Hemos estado celebrando un concepto cliché, más grande que la vida, de un chef -brillante, abusivo, insultante, exigente con gritos y cruel- durante los últimos veinte años. Hemos promovido la idea de que así es un ganador en el mundo de los restaurantes. (...) Ellos (los chefs) sólo cambiarán cuando cambiemos entre todos como deben ser los restaurantes.
  2. Aceptar el aumento de precio de la carta de tu restaurante favorito si eso implica mejorar las condiciones laborales del aquipoEs un hecho: la brecha entre restaurantes muy caros o muy baratos se agudizará, porque la era dorada de los restaurantes en EE.UU. está llegando a su fin. “Los restaurantes empezaron a hornear pan, a curar carnes, elaborar encurtidos... Todo de productos que solían comprar. No puedes crear este tipo de comida y seguir compensando a tus cocineros de manera justa por su trabajo. Y se sorprende de que nadie haga una asociación muy lógica bajo esta demanda de perfección. “¿Es una coincidencia que cada vez vea más cocineros jóvenes preocupados por sus derechos a la vez que los chefs se quejan al no encontrar profesionales? (...) El futuro es cocineros haciendo más cosas y los clientes pagando más”.
  3. Dejar de seguir las guías de restaurantes hasta que no incluyan un apartado sobre ambiente de trabajo“Ninguna de las listas habituales otorgan ningún valor a cómo se cuida a los empleados y cuánto se les paga. Sin restar valor al talento, la dedicación y la creatividad de estos restaurantes, no podrían desempeñarse a ese nivel sin la legión de ayuda no remunerada”. Afortunadamente aparecen los primeros signos de cambio con ejemplos como Good Food 100 list de la Fundación James Beard.
  4. Poner sobre la mesa la revolución humana en los restaurantes para ahuyentar viejas prácticasAsí como los trabajadores deben cuestionar su lealtad al estatus de gurú del chef, los comensales deben de preguntarse por los mecanismos de un restaurante. “Cómo se paga a los cocineros, cómo se dividen las propinas o si el jefe grita en la cocina. Es descortés hacer estas preguntas por lo que puede implicar acerca de las respuestas. Tenemos que pensar en ello como una conversación, no como un interrogatorio. No creo que, como clientes, estemos en posición de auditar las prácticas del restaurante. (...) Las respuestas a tantas preguntas importan mucho menos que el hecho de empezar a hablar de todo esto con transparencia, que los restaurantes perciban nuestra preocupación para que las malas prácticas dejen de esconderse bajo la mesa.
  5. Apostar por el restaurante que ayudó a su comunidad durante los peores momentos de la pandémia“Por eso estamos aquí. Para alimentar a la gente. Para ser peleones ante la adversidad. Para reunir personal y esperanza. Nunca me lo he pasado mejor cocinando”, le dijo un restaurador a Corey Mintz.
  6. Apostar por el restaurante que entrega a domicilio su propia comida“Más de la tercera parte de las aplicaciones se quedan con un 30% de comisiones de pequeños restaurantes, que deben operar entre un 4 y un 12% de margen de beneficio. Esto está destruyendo la rentabilidad de la hostelería durante los últimos 5 años”. “Estas aplicaciones requieren de grandes cadenas de restaurantes nacionales, pero no hacen dinero con ellos. Son los restaurantes independientes los que pagan el coste de todo. Así, un pequeño sitio de ramen de tu barrio está subsidiando el servicio a domicilio de McDonald’s”.

tags: #restaurante #infinito #franquicia #opiniones

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