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Comunicación

¿Qué son las Startups? Definición y Características Clave

by Admin on 15/10/2025

Cada vez es mayor el número de personas que se decide a emprender y, en concreto, a crear una startup. Una nueva forma de emprendimiento ha agitado en los últimos años el mundo de los negocios y las finanzas: las empresas emergentes, más conocidas por su nombre en inglés, startups. Pero ¿una startup qué es exactamente? En este artículo, te explicamos en qué consiste este tipo de empresa y cuáles son sus principales características, además de mostrarte los pasos a seguir para crearla, y financiarla, las fases por las que ‘pasa’ una startup y, por último, las ayudas de las que dispones.

Una startup es una empresa de nueva creación o edad temprana que presenta grandes posibilidades de crecimiento y comercializa productos y servicios a través del uso de las tecnologías de la información y la comunicación. En su traducción del inglés, el término start-up significa “puesta en marcha”, por tanto, se puede definir como el periodo inicial de una empresa, el comienzo o arranque de un nuevo negocio.

Es relevante saber distinguir entre pyme convencional y startup. Las pymes convencionales salen al mercado tras haber invertido una cierta cantidad de dinero y debe esperar un tiempo para comenzar a disfrutar de beneficios. Las startups, en cambio, salen rápidamente al mercado para lograr el crecimiento y financiación necesarios a través de la transformación digital.

Las startups funcionan de manera diferente a las empresas tradicionales, siendo esta una de las novedades radicales que introducen en el ecosistema empresarial. Están dispuestas a asumir riesgos y son flexibles para adaptarse con rapidez a los retos del mercado, lo que supone una de sus principales fortalezas.

Como son pequeñas empresas de nueva creación, se enfocan sobre todo en adquirir rápidamente una cartera de clientes y lograr expandirse en el mercado de manera veloz. La financiación juega un papel clave en todo ello. Es el motor principal de toda startup.

Casi todas las startups asientan sus servicios o productos en una potente base tecnológica. Por ello, es común que desarrollen software, dispositivos electrónicos o aprovechen al máximo las posibilidades que brinda la inteligencia artificial.

El crecimiento rápido es una prioridad constante para las startups. Una parte integral de la vida de una startup es el riesgo, ya que operan en entornos inciertos y competitivos y su idea de negocio no ha sido todavía probada en el mercado. Su capacidad para enfrentar desafíos imprevistos determinará, por tanto, su éxito en gran medida.

Para poner en marcha una startup se requiere una inversión inicial con la que desarrollar productos, contratar personal, adquirir equipos y cubrir gastos operativos. No obstante, los costes de todo ello varían radicalmente según la industria, la escala y la ubicación geográfica.

En este sentido, es fundamental comprender que la diferencia esencial entre una startup y una empresa reside en la exploración vs la explotación. Es decir, mientras que una startup es una organización ágil diseñada para buscar un modelo de negocio (exploración de modelos de negocio), una empresa es una entidad estructurada para ejecutar un modelo de negocio que ya existe (explotación de modelos de negocio).

La actividad de búsqueda de un modelo e idea de negocio nuevas a través del cual resolver un problema potencial para el mercado es la parte más complicada de crear y formar una startup.

Características Distintivas de las Startups

En resumen, las startups se caracterizan por ser:

  • Jóvenes: compañías familiarizadas con un ambiente joven, moderno y tecnológico, que tras nacer, intentan conseguir financiación con el objetivo de evolucionar en pyme o gran empresa o directamente vender la idea a una empresa ya consolidada.
  • Escalables: El principal atributo de una startup es la velocidad y la capacidad con la que puede crecer y generar ingresos de una forma rápida. Asimismo, son capaces de incrementar su producción y ventas sin necesidad de aumentar sus gastos. Por lo tanto, su producción y margen de beneficio crece de forma exponencial. Así, a pesar de su pequeño tamaño, son capaces de generar ingresos muy altos.
  • Tecnológicas: son negocios que se basan en ideas innovadoras para satisfacer una nueva necesidad en el mercado. Estos emprendedores se apoyan en las tecnologías digitales para evolucionar. Además, gracias al mundo digital interconectado, tienen la posibilidad de encontrar la financiación esencial para poder desarrollar su idea.
  • Pequeños costos: el punto de partida de las startups es mantener los costes bajos de producción para crecer más rápidamente. Por ejemplo, en sus inicios suelen desarrollar su actividad empresarial en espacios de coworking, sin necesidad de tener una sede oficial de la empresa.
  • Negocio altamente adaptable: Las startups trabajan con ideas en constante cambio condicionadas por la evolución tecnológica, por tanto puede modificar sus objetivos, métodos o incluso el modelo de negocio a lo largo de su desarrollo.
  • Alto nivel de riesgo: En las startups el riesgo financiero es mayor que en la empresa tradicional ya que no tienen un mercado bien definido y, por su carácter innovador, no han sido puestas a prueba en el mercado real. Los negocios más tradicionales tienen un índice de éxito del 30 %, por lo contrario, solo 1 de cada 10 startups logran afianzarse en el mercado y convertirse en empresas consolidadas.

Otras de las referencias suele residir en la escalabilidad. Una compañía se considera escalable cuando su capacidad de crear productos incrementa de forma exponencial mientras que los gastos derivados de dicha actividad incrementan de forma lineal. Esto significa que cuantas más ventas haga una empresa escalable, mayor es el beneficio que obtiene por venta realizada. Generalmente, esta escalabilidad suele estar relacionada con la naturaleza tecnológica de las startups. Muchas de ellas son empresas de servicios basados en internet (Saas) que tienen un enorme coste de desarrollo inicial, pero posteriormente cada usuario nuevo que se añade a la plataforma se traduce en un coste muy bajo para la empresa.

Infografía comparativa entre Startup y Empresa Tradicional

Diferencias entre una Startup y una Pyme

En relación a las startups, es frecuente confundirlas con una pyme -pequeñas y medianas empresas con límites, entre otros, en sus recursos humanos y en su volumen de negocio. A continuación, se presentan las principales diferencias entre una startup y una Pyme:

  • Los objetivos: Las startups se caracterizan por tener ideas innovadoras y tienen como objetivo crecer de forma acelerada y grandes ganancias a corto plazo. Una pyme, por el contrario, busca afianzar su presencia en el mercado de manera continuada no necesariamente es su objetivo principal es convertirse en gran empresa.
  • El mercado: Una startup aspira a llegar a un mercado amplio y un acelerado crecimiento, busca crear una necesidad comercial de interés general o llevar un servicio a un gran número de consumidores. Las pymes, por el contrario, surgen como una respuesta a un problema y un mercado delimitado.
  • La financiación: Las startups dependen normalmente de la aportación de inversores y de asistencia financiera. Por otro lado, las pymes generalmente surgen a partir del uso de los propios recursos del emprendedor o mediante la adquisición de créditos.
  • El tamaño: Las pymes son micro, pequeñas y medianas empresas por su número de empleados y nivel de ingresos, su tamaño financiero y organización. Las startups pueden tener un número reducido de personal y, sin embargo, obtener ganancias millonarias.
  • Innovación: aunque las pymes puedan contar con tecnologías de última generación, no basan -a diferencia de las startups- su modelo de negocio en la innovación.
  • Escalabilidad: son negocios que buscan aumentar su magnitud e ingresos en periodos de tiempo cortos, sin que esto conlleve un aumento de sus gastos. Las pymes, por su lado, cuentan con visiones más tradicionales y están en el mercado con el fin de alcanzar una trayectoria más lineal.
  • Costes reducidos: no requieren un elevado coste de recursos para poner en marcha ni desarrollar su actividad. Esto les permite crecer más rápidamente y aumentar su margen de beneficios.
  • Enfoque global: El objetivo de una startup es crecer y expandirse rápidamente, pero con un enfoque más amplio y global, frente a las pymes que tienen como objetivo un mercado local o nacional.
  • Juventud: son compañías emergentes, que se encuentran en las primeras etapas de gestión de marca, ventas y contratación de empleados. No disponen de un posicionamiento previo.
  • Coste inicial reducido: Las startups nacen con la premisa de costes bajos de producción para crecer más rápidamente y así aumentar su margen de beneficios. De hecho se inician con escaso personal, y sin sede propia, muchas comienzan en oficinas compartidas (coworking).

¿Qué se necesita para empezar una startup?

Ahora pasamos a explicar los requisitos que debe cumplir cualquier startup:

  • Piensa en soluciones a problemas cotidianos: la filosofía de las startups es buscar soluciones prácticas a problemas del día a día, ya sea alojamiento compartido, moverse por una ciudad o realizar una compra de forma fácil y segura. Normalmente estas necesidades son comunes a la mayoría de la sociedad, por lo que las probabilidades de que la idea funcione son altas.
  • Buscar soluciones creativas y prácticas: las startups, además de ser negocios rentables, también se basan en estrategias simples y creativas, que nadie antes había puesto en práctica. Por esta razón, su crecimiento es rápido y su modelo de empresa es atractivo para los clientes.
  • Piensa en soluciones que sean escalables: el servicio que ofrecen tiene un fuerte potencial de crecimiento para conseguir rápidos beneficios y ganancias sin necesidad de invertir en infraestructuras. Por ejemplo, desarrollar una única vez la página web o la aplicación móvil de tu negocio y a partir de ahí, muchas personas podrán comprar tu servicio o tu producto sin que tú tengas que invertir más tiempo ni dinero.
  • Usar la tecnología para ofrecer el mejor servicio o producto: cualquier startup, sin importar el tipo de producto o servicio que vende, se apoya en los recursos tecnológicos y de innovación para conseguir un canal de venta online, mejor posicionamiento web, marketing digital, así como mejorar el proceso de producción.
  • Establecer cuáles son los objetivos y los plazos de cada uno: una startup debe tener muy bien definidos sus objetivos a corto, medio y largo plazo. Esto es de gran ayuda para mantener un orden y dirección en el proyecto.
  • Planificar el negocio económicamente: definir cuánto presupuesto necesitas para comenzar la startup y cuánto dinero aportará cada socio.
  • Buscar crowdfunding: si no cuentas con presupuesto suficiente para desarrollar tu idea de negocio, puedes buscar financiación a través del crowdfunding. Para ello, debes publicar tu idea en una plataforma de crowdfunding para encontrar personas que apoyen tu iniciativa y aporten el dinero necesario para ponerla en marcha.
  • Formar un equipo: asegúrate de contar con un equipo preparado para crear tu startup.

Pasos para Crear una Startup

Para crear una startup, es fundamental seguir una serie de pasos clave:

  1. El punto de partida de una startup es una idea innovadora (que puede ser ‘de nueva creación’ o la “actualización” de una ya existente).
  2. Lo siguiente, con la idea de negocio ya clara, es realizar un análisis del mercado (de los clientes, de la competencia, etc.).
  3. Con la información en la mano, se procede a desarrollar el plan de negocio. En él, y con detalle, se incluye, primeramente, la idea, a la que sigue un análisis financiero (que refleje si, económicamente, es viable y si, a futuro, será rentable) y, como no, una estrategia de marketing (que ayude a “venderla”).
  4. El siguiente paso, al crear una startup, es conformar el equipo que va a trabajar en ella. Para conformar ese ‘equipo’, y avanzar en la creación y puesta en marcha de la startup, se necesita financiación.
  5. Como se ha explicado en el apartado anterior, uno de los “pasos” a dar para crear una startup es conseguir la financiación. Económicamente, la empresa se crea y desarrolla con dinero que procede de fuentes externas.
  6. Llegados a este punto, y con el “montaje” de la startup más avanzado, se procede al registro de la startup en el censo empresarial, para lo que, primeramente, hay que elegir el tipo de empresa (siendo los más habituales: la Sociedad Limitada, o S.L., y la Sociedad Anónima, o S.A.). Se recomienda, si no se es un experto, ponerse en manos de un profesional (que ayude a decidir la opción que mejor se adapta a la startup). Además, se le tiene que poner un nombre a la startup. Escogerlo, y hacerlo bien, es tan importante como verificar si ya lo utiliza otra empresa.
  7. Lo siguiente es reunir la documentación que se necesita para “montar” la startup (actas de constitución, estatutos, escrituras públicas, etc.) y presentarla en el Registro Mercantil, en el que, si todo es correcto, se entregará un número de identificación fiscal.

Fases de una Startup

Una startup atraviesa varias fases a lo largo de su desarrollo:

  1. Es la primera fase de una startup. En esta fase, además, la startup ha de “mantener” los costes al mínimo, al ser la inicial y, todavía, no haber despegado.
  2. En la segunda fase, la startup va a definir su modelo de negocio.
  3. En la tercera fase, y mitad del “camino” para una startup, se empiezan a “recibir” a los primeros clientes y, con ellos, el ‘feedback’ inicial sobre el producto o servicio que se les ofrece. Analizarlo, junto a los primeros datos, es la tarea que “destaca” en esta fase, de cara a “corregir” los posibles errores que haya (que permitirán la completa adaptación del producto a las necesidades del consumidor).
  4. En esta cuarta fase, la startup ha conseguido que su producto o servicio se “acepte” en el mercado y, por tanto, comenzará a desarrollar una estrategia de crecimiento que la permita, entre otras cosas, aumentar su número de clientes y, con ello, sus ingresos. Para ello, en muchos casos, se opta por su expansión, o lo que es lo mismo, proceder a la apertura de la startup en otros mercados (de otras geografías).
  5. Es la última fase de una startup, a la que llega si alcanza su consolidación en el mercado. Llegados a este punto, hay ocasiones en las que los fundadores y “dueños” de la startup, a pesar de que no sea su objetivo inicial, optan por su venta (a una compañía más grande), se fusionan con otra compañía o llevan a cabo una OPV (Oferta de Venta Pública, la cual supone su salida a bolsa).

Financiación de una Startup

La financiación de una startup podría estar incluida dentro de las características antes descritas, pero sus peculiaridades y sus diferentes fuentes, hacen necesario un aparte, ya que a diferencia de las pymes, las startups priorizan en gran medida la inversión de capital externos.

Las dos fuentes de ingresos principales al inicio son mediante el capital aportado por los fundadores (bootstrapping) y el equity-funding, que no es otra cosa que dar participaciones o acciones de la empresa a un inversor a cambio de dinero. Ese inversor puede llegar de muy diferentes formas, como pueden ser:

  • FFF (Family, friends and fools): se refiere a personas cercanas al entorno del emprendedor que aportan un capital reducido para apoyar cuando el proyecto está dando sus primeros pasos, y resulta pronto para disponer de la confianza de un inversor externo.
  • Capital semilla: Este aporte económico se realiza en una fase inicial de la empresa, más por el potencial de la idea y el equipo que la lleva a cabo, que por los resultados.
  • Crowfunding: consiste en obtener la financiación a través de un colectivo o grupo de personas, vía Internet. Dentro de este mecanismo de financiación, existen dos tipos, como son otorgar un tipo de interés por el capital recibido (lending) o ofrecer a cambio acciones o participaciones de la empresa (equity).
  • Business Angels: Estos ángeles de los negocios, son personas especializadas en startups, que deciden apostar por determinados proyectos, con una inversión económica personal.
  • Subvenciones públicas: Existen diferentes opciones para conseguir inversión pública, ya sea a nivel Estado o Comunidades Autónomas, para las startups.
  • Incubadoras o aceleradoras: Se dedican a ayudar a acelerar el crecimiento de la startup, lo que da una mayor posibilidad de éxito, al estar tuteladas por expertos, y que luego pueden participar en la financiación del proyecto.
  • Venture Capital: Se refiere al concepto de capital riesgo, y que tiene lugar con la startup ya avanzada en su propuesta. Son aportados por fondos especializados de inversión y en mayores cantidades que otros tipos de financiación. Es habitual que esta financiación se divida en distintas rondas.

Opciones de financiación para una startup

Además, se dispone del Fond-ICO Next Tech, que conceden el ICO (o Instituto de Crédito oficial) y Axis, en colaboración con la Secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, y que se recoge en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Su objetivo es ayudar en el desarrollo de proyectos digitales de carácter innovador (y con un alto impacto) y ‘tender la mano’ a las ‘scale-ups’ (en su crecimiento).

Otra ayuda para las startups son las líneas ICO empresas y emprendedores (en especial, para las startups y las scale-ups) que provienen del Instituto de Crédito Oficial y que se conceden a las empresas, en concreto, para la financiación de sus proyectos de inversión, actividades empresariales y/o las posibles necesidades de liquidez o de gastos. No las otorga el ICO, directamente, sino que se obtienen a través de los intermediarios que trabajan con él (entidades financieras, habitualmente). Son préstamos, líneas de crédito, leasing o renting, con un tipo de interés fijo o variable, a lo que se suma el margen que establezca la entidad (en base al plazo de amortización).

Por último, se encuentra el Programa INNVIERTE, promovido por el CDTI (entidad que es independiente del Ministerio de Ciencia e Innovación). Estas ayudas, a las startups, son propias o, también, el CDTI facilita el acceso a otras subvenciones como, por ejemplo, el Programa Marco de I+D de la Unión Europea). Todo, con un objetivo: promover la innovación y el desarrollo tecnológico de las empresas (en cualquiera de sus fases) y darlas, además, el soporte que necesiten (a nivel tecnológico), entre otras cosas.

Activa Startups es un programa de ayudas que, impulsado por Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (con la colaboración, en la gestión, de la Fundación de la Escuela de Organización Industrial), trata de potenciar la innovación y el crecimiento de nuevas ‘startups’ mediante su digitalización y la creación de entorno colaborativos. En concreto, esta subvención se destinará a sufragar los costes que genere el proceso de innovación. Ya se puede acceder a él (hasta el 31 de diciembre de 2025), y su importe máximo es de 40.000 €.

Tipos de Startup

Además de la startup propiamente dicha, en función de crecimiento se puede hablar de distintos tipos de startups. A continuación, se presentan los principales tipos de startups:

  • Startups escalables: Se caracterizan por tener una idea que pueden explotar a un bajo costo y reproducirla en diversos contextos, generalmente son del sector tecnológico, ya que con recursos modestos pueden llegar a todo el mundo. Algunas de las áreas de negocios para startups escalables más populares son: Fintechs y Wealthtechs
  • Startups sociales: Estas empresas no tienen como propósito obtener grandes ganancias, sino ofrecer un servicio o producto de calidad a la mayor cantidad de consumidores posibles. Son un ejemplo de cómo hacer negocios con un enfoque de responsabilidad social.
  • Startups comprables: Son proyectos de negocio que buscan ser atractivos para un comprador más grande o que son rentables y enfocados a que otros puedan adquirirla e integrarla a su organización.
  • Startups primarias: Son aquellas que surgen de un interés por parte del desarrollador, de los emprendedores y de los inversionistas como un proyecto con identidad propia.
  • Startup secundarias: Se caracterizan por no ser el proyecto principal de una empresa. Algunos desarrolladores trabajan en ellas para la generación de plataformas, soluciones o software innovado. Surgen como un servicio a otros empresarios.
  • Scaleups: son startups con una trayectoria y una tendencia de crecimiento consolidadas.

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Ejemplos de Startups

Algunos ejemplos de startups exitosas son:

  • Cabify: Esta startup española opera ya en Portugal y América Latina, además de en 36 ciudades de España, por supuesto, y se define a sí misma como la forma más segura y fácil de moverse por la ciudad. Nació en el año 2011 y su misión es poner sus vehículos con conductor privado a disposición del cliente.
  • Glovo: Se trata de una empresa barcelonesa de micromensajería.
  • Spotahome: Inspirada en el éxito de empresas como Airbnb, la compañía surgió por un interés en ofrecer un servicio de alquiler de mediana y larga estancia.
  • Clip: Esta empresa fintech que ofrecer un sistema de bajo costo a las pequeñas y medianas empresas con el fin de que pudieran aceptar pagos por medio de tarjetas de débito y crédito.
  • NotCo: Aprovecha la tecnología para generar productos alimentarios sanos y responsables con el medio ambiente de manera automática. Esta empresa es un ejemplo de una de las empresas con mayor responsabilidad social, busca dar solución al grave problema del cambio climático.

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