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Comunicación

El Coworking: Origen, Evolución y Su Impacto en el Trabajo Moderno

by Admin on 18/05/2026

La historia del coworking es un relato de innovación en el ámbito laboral que ha transformado la manera en que las personas trabajan y colaboran. En el entorno laboral actual, el coworking se ha convertido en una parte integral de la vida de los trabajadores freelance, trabajadores remotos, startups y otras empresas jóvenes. Pero, el coworking es mucho más que eso. La verdadera finalidad es la de crear un entorno y una comunidad de coworkers, un espacio que fomenta el networking, las colaboraciones, el crecimiento y la creatividad. Se busca huir del aislamiento que existe en una oficina tradicional o en la propia vivienda; la máquina del café dejará de ser tu mejor amiga y la nevera tu mejor consejera.

¿Qué es el Coworking?

La palabra coworking es, literalmente, trabajar con varias personas en un mismo espacio, o, para entendernos mejor, en una misma oficina, compartiendo recursos y capacidades. A grandes rasgos, se trata de compartir el espacio de trabajo, utilizar la misma oficina entre diferentes profesionales de la misma o diferentes empresas y de distintos sectores. De esta forma se comparten gastos y servicios a la vez que se fomenta la relación entre distintos sectores y proyectos y las colaboraciones. Además, un espacio como éste invita al movimiento, al compañerismo, a la innovación y a la implicación social.

Los espacios de trabajo colaborativos se caracterizan por brindar lugares donde se comparte, se co-crea y se hacen redes de profesionales. Se diseñan para albergar a personas creativas, sociables, emprendedoras y con ganas de aprender. Se construyen para romper con el aislamiento y crear un buen ambiente de convivencia, favoreciendo la colaboración y las reuniones sociales. Las fronteras desaparecen dejando sitio a la hibridación entre empresas, ya sea por sector económico, tecnológico o social.

El Origen del Coworking: Semillas de la Colaboración

Aunque el concepto de coworking es relativamente reciente, existen antecedentes de colaboración en espacios compartidos. El coworking no es tan joven como lo pintan. Existe documentación que data de los años 1600 en la que ya se hablaba de coworking como una colaboración entre Dios y sus súbditos. Sin embargo, el origen del coworking se sitúa a mediados de los años 90. En 1995, diecisiete ingenieros informáticos crearon uno de los primeros “hackerspaces” llamado C-Base, en Berlín. Este plan incluía un área donde se reunían distintas personas en comunidad para ejercer su trabajo. Espacios de hackers como C-base, establecido en Berlín en 1995, sirvieron como prototipos tempranos de los espacios de coworking de hoy en día. Otro precursor, 42 West 24, surgió en la ciudad de Nueva York en 1999, ofreciendo disposiciones flexibles de escritorios. El espacio lo inaugura una compañía de software y ofrece el ambiente laboral y la flexibilidad de alquiler de despachos que conocemos hoy en día.

En 1999, el creador de juegos Bernard DeKoven acuña el término ‘coworking’. Este término, no obstante, no hace referencia al concepto que tenemos hoy en día del coworking y aludía a la manera en la que se trabaja y no al espacio en sí. Bernie DeKoven es considerado por muchos el padre del coworking. Fue el primero en utilizar este término en 1999 para referirse al trabajo juntos y la colaboración gracias a las posibilidades que nos daban los ordenadores. Este diseñador de videos, se formuló el planteamiento de que el trabajo colaborativo tiene un beneficio personal, pero también un beneficio común. Pues para lograr lo dicho, se valió del trabajo individual en un esquema freelance. En ese instante ya se fijó el origen del coworking.

En 2002, dos emprendedores austriacos lanzan un “centro empresarial”, Schraubenfabrik, en una antigua fábrica de Viena. Esta iniciativa está dirigida fundamentalmente a emprendedores y les ofrece un espacio donde pueden colaborar y trabajar con otros perfiles similares que incluían arquitectos, consultores de relaciones públicas, startups y trabajadores freelance. En esta localidad una comunidad de emprendedores austriacos con otros colaboradores y socios, entre ellos arquitectos, relacionistas públicos y consultores de la comunicación, decidieron dejar de trabajar desde casa, para trabajar desde un espacio en comunidad. Gracias a este impulso, se creó Schraubenfabrik el primer espacio de trabajo Europeo.

La Era Moderna del Coworking: El Nacimiento del Primer Espacio Formal

El concepto de coworking se atribuye a Brad Neuberg, un ingeniero de software que, el 9 de agosto de 2005, fundó el primer espacio de coworking en San Francisco, California. Neuberg buscaba una alternativa al trabajo en solitario como freelance o en la rigidez de una oficina tradicional. El concepto del edificio consistía en mantener la libertad de trabajar por cuenta propia, al mismo tiempo que proporcionaba una estructura y una comunidad de trabajo a sus usuarios. El espacio lo inauguró una compañía de software y ofrecía el ambiente laboral y la flexibilidad de alquiler de despachos que conocemos hoy en día. Así pues, surgió como una cooperativa sin fines de lucro, dentro de sus beneficios ofrecía 8 mesas dos días a la semana. Además, contaba con wifi gratuito, almuerzos, masajes y paseos en bicicleta. Ubicado dentro de Spiral Muse, un colectivo feminista, este espacio brindó un entorno propicio para la colaboración y la creatividad. El primer coworker fue Ray Baxter, un apasionado desarrollador de startups, deportista y padre.

Un año más tarde, es decir en el 2006 dio lugar Hat Factory, considerado el mejor coworking del mundo. Dicho espacio de trabajo comenzó con tres freelancers, hasta llegar al Citizen Space de San Francisco. El San Francisco Coworking Space cierra y es sustituido por el Hat Factory. Este hecho es realmente significativo ya que Neuberg, que en esos momentos trabajaba con otras diez personas entre las que se encontraban Chris Messina y Tara Hunt, crea el primer espacio de trabajo dedicado al alquiler de espacios laborales al que se refieren directamente como un espacio de coworking. El modelo de coworking comenzó a extenderse a otras ciudades de Estados Unidos y Europa. En estos años, el término «coworking» se popularizó y comenzaron a surgir comunidades globales de trabajadores remotos, freelancers y emprendedores que se beneficiaban de estos espacios compartidos.

Crecimiento y Diversificación Global

El espacio de trabajo cambia continuamente. Empresas de todo el mundo buscan incesantemente maneras de mejorar los espacios de trabajo y la interacción con esos espacios. El concepto se expandió rápidamente por todo el mundo, con la apertura de espacios de coworking en ciudades como Londres, Berlín, Tokio y Buenos Aires. El coworking experimentó un crecimiento explosivo durante esta década, impulsado por la creciente popularidad del trabajo freelance y remoto, así como por la necesidad de espacios de trabajo flexibles para startups y pequeñas empresas.

Durante este tiempo, el coworking comenzó a diversificarse en términos de oferta y servicios. Algunos espacios se especializaron en industrias específicas, como la tecnología, el diseño, o el trabajo creativo. En 2007, un gran número de ciudades europeas ven emerger sus primeros espacios de coworking. La Boate, en Marsella, es el primero en Francia; mientras que el Citizen Space aparece en Suiza. El término empieza a formar parte de la base de datos de Google y de otros buscadores. En 2007 se considera como tendencia y esto desencadena un aumento del volumen de búsquedas y de otros términos relacionados como “nómadas digitales”, “oficina compartida” o “espacios de trabajo compartido”. Para el 2007 la palabra coworking empieza a formar parte de la base de datos de Google y empieza a ganar cada día más adeptos y se vuelve tendencia.

En 2008 aparecen las “Coworking Visas”, lo que implica que los miembros de espacios de coworking específicos pueden acceder libremente a otros que estén incluidos en el acuerdo. En 2009, se publica el libro “I’m Outta Here! How coworking is making the office obsolete”. El 9 de agosto de 2010 se celebra el primer #CoworkingDay. En 2011, Felena Hanson lanza el Hera Hub, un espacio de coworking y acelerador de negocios que se centra únicamente en ayudar a mujeres de negocios y freelancers para que puedan innovar, colaborar entre ellas y desarrollar ideas. En 2013, Coworking Ontario lanza el primer plan de seguro médico específico para espacios de coworking.

Integración Corporativa

En 2016, HSBC traslada a 300 trabajadores a un espacio de coworking. Este es tan solo uno de los ejemplos de grandes corporaciones que escogen los nuevos espacios laborales antes que el alquiler de oficinas tradicional. Otras compañías que siguieron su ejemplo fueron KPMG, Microsoft y IBM, entre otras. Este es un ejemplo de cómo grandes corporaciones migran a estos nuevos ambientes de trabajo. Entrados ya en el siglo XXI, el concepto ha dado un paso más allá, pues hoy ya no se trata solo de reunir a gremios ni a personas que realizan labores similares. Otro aspecto relevante es que la mayoría de los que conforman el espacio coworking no son trabajadores independientes, algo contrario a lo que se creía. Solo el 44% trabaja en solitario; en tanto que el 55% trabaja para una empresa o posee una.

EL FUTURO DEL COWORKING - TENDENCIAS EN DISEÑO PARA ESPACIOS COLABORATIVOS

Impacto de la Pandemia y la Reinvención del Coworking

La pandemia de COVID-19 en 2020 presentó un gran desafío para el coworking, con muchos espacios viéndose obligados a cerrar temporalmente o a adaptarse a nuevas normativas de seguridad. A medida que las oficinas tradicionales cerraban y el trabajo remoto se convertía en la norma, el coworking se presentó como una solución viable para aquellos que buscaban un espacio de trabajo profesional fuera de casa. Los espacios de coworking también juegan un papel importante en la estrategia de cualquier empresa que se haya decidido por migrar hacia una forma más flexible de trabajar. Hoy en día, se sigue evolucionando, con un enfoque cada vez mayor en la sostenibilidad, la tecnología y la creación de comunidades. El coworking está explorando nuevos modelos, como espacios especializados en bienestar, innovación o educación.

Ventajas del Coworking

Los espacios de trabajo compartidos ofrecen una cantidad de ventajas o beneficios para satisfacer las necesidades de los coworkers:

  • Mayor flexibilidad y menores costos: La mayoría de los espacios de coworking no requieren de contrato a largo plazo, lo que permite aprovechar los arrendamientos más cortos y los términos flexibles de pago por uso. En un coworking, el coste del alquiler, los servicios comunes y otros gastos son compartidos entre los miembros, lo que lógicamente reduce la inversión y los gastos en comparación con tener una oficina propia. Además del alquiler, hay servicios como seguridad, limpieza o mantenimiento que resultan más llevaderos si se comparten entre todos. Además, los espacios de coworking tienen opciones de membresía flexibles, que van desde el acceso diario hasta los planes mensuales o anuales. Esto permite a los trabajadores adaptar su espacio de trabajo según sus necesidades cambiantes.
  • Un sentido de comunidad: El coworking se creó para ayudar a los primeros empresarios de la industria digital a escapar de la pesadez y el aislamiento del trabajo desde casa, y aunque han evolucionado para cumplir una gama mucho más amplia de roles, todavía son espacios sociales en origen. Un espacio de coworking te conecta con un grupo de profesionales de ideas afines.
  • Redes sin fricción: Esto va de la mano con el aspecto comunitario de los espacios de coworking. Cuando compartes un espacio físico con trabajadores de tu propia industria y más allá, desbloqueas oportunidades potenciales, construyes relaciones sólidas y desarrollas conexiones duraderas con nuevas personas. En estos espacios se reúnen con frecuencia personas de diferentes industrias y disciplinas, lo que facilita la conexión con otros profesionales. Estas sinergias pueden llevar a oportunidades de colaboración, intercambio de ideas y potenciales proyectos conjuntos.
  • Aumento de la productividad: Compartir un espacio de coworking con un grupo de compañeros de trabajo motivados y enfocados es una forma segura de mejorar la propia productividad. Aunque los coworkings son más informales que las oficinas tradicionales, ofrecen un entorno profesional que puede ayudar a aumentar la productividad y la motivación.
  • Más creatividad: Somos más creativos cuando estamos cerca de otras personas. Ya sea que esté trabajando en una industria creativa o simplemente necesite una solución creativa a un problema complicado, platicar con amigos y colegas ayuda a iniciar nuevos procesos de pensamiento e introducir perspectivas e ideas que no había considerado. Al trabajar rodeado de personas de diferentes sectores y con diferentes perspectivas, se crea un ambiente propicio para la creatividad y la innovación. Trabajar desde casa puede aislar y empobrecer al trabajador, que vive sin estímulos sociales.

Diseño y Características de los Espacios de Coworking

Desde el punto de vista del diseño de interiores, los coworking deben tener las mismas características que una oficina moderna y actual, en cuanto a las calidades de sus materiales (igníficos, fonoabsorbentes, sin COVs, etc.), iluminación, calidad acústica, sillas ergonómicas, etc. Es importante tener en cuenta que, aunque no sean trabajadores permanentes, la calidad del espacio es igualmente determinante para sus labores. No obstante, desde el punto de vista estético, sí suelen ofrecer un aspecto mucho más informal que el de una oficina tradicional. Se busca crear ambientes domésticos, hogareños y residenciales. Encontramos, por ejemplo, salones que bien podrían estar en cualquier casa. El propósito es crear espacios para que sus miembros se sientan cómodos, dentro de un ambiente familiar, cercano y amable. De hecho, encontramos coworking decorados con objetos personales, como si fuera una auténtica casa, con fotos, trofeos, pósters, adornos, libros, plantas, etc.

Por regla general, son espacios muy cuidados: cuentan con una iluminación muy estudiada, tanto natural como artificial. Se elige una gama de colores coherente y un diseño que refleje la identidad y la cultura del espacio de coworking. Los colores brillantes y vibrantes pueden ayudar a estimular la creatividad, mientras que los tonos neutros pueden crear un ambiente tranquilo y profesional. Los espacios de trabajo de WeWork se caracterizan por tener un diseño estético único, un ambiente cálido, y servicios flexibles y adaptables a cada una de las necesidades de los colaboradores y equipos.

Tipos de Zonas de Trabajo

En este tipo de espacios hay diferentes zonas de trabajo. Suele componerse de 3 espacios principales:

  • La zona de trabajo abierta, hotdesk o freedom (Zona Vortex en nuestro espacio), donde encuentras mesas amplias compartidas con el resto de coworkers y un ambiente más distendido.
  • Una zona privada en la que encuentras escritorios personales y un ambiente más tranquilo (Zona Focus en nuestro espacio, Vortex Coworking).
  • Las salas de reuniones.
  • Una zona social que puede incluir una cocina, cafetería o zona de descanso.

Tipos de Coworkers

También encontraremos distintos tipos de coworkers:

  • Aquellos fijos o de oficina, que actúan como cualquier trabajador tradicional cumpliendo un horario.
  • El coworker flexible que no tiene hora de entrada u hora de salida.
  • Y, el coworker nocturno, aquel que prefiere trabajar más allá del horario vespertino.

El Coworking en la Actualidad y el Futuro

Desde el año 2006, el número de espacios de coworking y de sus miembros ha crecido aproximadamente el doble cada año, durante siete años consecutivos. En el 2019 se estimaba que existían 19,000 espacios de coworking en el mundo. Ya en los últimos años podemos ver la consolidación de este tipo de espacios, el reconocimiento del modelo de trabajo por todo el mundo y el gran abanico de oportunidades que ofrece esta clase de servicios. Por eso, actualmente estos centros de trabajo cada día se siguen posicionando como una alternativa muy fuerte para los trabajadores independientes inmersos en el mundo del emprendimiento. Además, se puede decir que actualmente estos espacios de trabajo se han convertido en una industria, ya que no dejan de aparecer nuevos espacios en algunas ciudades, como por ejemplo, España.

Por tal motivo, este tipo de empresas trabaja para atender a todo tipo de usuarios, desde freelance, pequeños pymes, hasta clientes corporativos o empresas. De hecho, actualmente se puede conseguir un espacio coworking incluso en un aeropuerto, lo que le permite una mayor facilidad al usuario. Además, las mismas instalaciones pueden organizar eventos, cursos o talleres que complementen la formación de los coworkers que forman parte de la misma comunidad. En resumen, los espacios coworking son “aceleradores de la casualidad” que se han expandido por todo el mundo durante los últimos años y que ofrece un sinfín de posibilidades.

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