Wetaca: La suscripción semanal para comer rico, sano y sin complicaciones
En el dinámico mundo actual, donde el tiempo es un recurso cada vez más escaso, la necesidad de soluciones prácticas y saludables para la alimentación se ha vuelto primordial. Wetaca, una de las empresas más punteras en España en la preparación de tuppers con comida casera, ha sabido capitalizar esta realidad, ofreciendo una propuesta de valor única que resuena profundamente con sus clientes.
La propuesta de valor es un recurso fundamental del marketing que permite posicionar un negocio de forma clara y estratégica en el mercado, y diferenciarlo de la competencia. Debe ser simple, concisa y enfocada en los resultados, evitando el lenguaje técnico o las exageraciones. Para Wetaca, esta propuesta se basa en la calidad, la transparencia y la honestidad, presentándose como "la suscripción semanal para que comas rico y sano".
Los orígenes y la innegociable calidad
La génesis de Wetaca, en 2015, surge de una observación sencilla pero profunda. Andrés, uno de los fundadores, “metía muchas horas, tenía poco o ningún tiempo para cocinar y estaba comiendo mal y rápido”. Fue entonces cuando Efrén, su socio, le propuso cocinar los domingos para toda la semana y envasarlo. La idea de que esto podía ser un negocio viable, con comida rica y de calidad, fue el pistoletazo de salida.
Wetaca se posiciona como "una alternativa de calidad para quienes quieren comer un menú casero, variado y nutritivo, pero no tienen tiempo de cocinar. ¿Comida a domicilio? Sí, pero no. Esta fórmula tiene un valor añadido, un toque secreto", que sus fundadores resumen así: “ingredientes naturales, sin aditivos, y cocinados con mimo, paciencia y sin atajos”.
En un contexto lleno de soluciones rápidas, industriales o poco saludables, su propuesta se basa en la calidad, la transparencia y la honestidad, lo que se traduce en una planificación versus improvisación. Efrén y Andrés se confiesan “absolutos obsesos” de escuchar al cliente, procesar lo que les dice y, en base a ello, “mejorar cada semana”. Fruto de esa obsesión, hay una idea que figura en el frontispicio de Wetaca: “Que nuestra comida esté rica no es negociable”.
Wetaca trabaja con productos e ingredientes cuidadosamente seleccionados, muchos de ellos de proximidad (comprados directamente al productor) o adquiridos donde su calidad está contrastada (arroz de la Albufera, pasta directamente importada desde Italia…). Con todo ello, elabora un menú que, además de ese sabor innegociable, “tiene una variedad suficiente de arroces, pastas, carnes, pollo, pescado, verduras, legumbres… para no repetir y cubrir todas las necesidades nutritivas”, asegura Efrén.
Primeros desafíos y el camino hacia la rentabilidad
La trayectoria de Wetaca puede dividirse por los obradores en los que han estado, todos con un hilo conductor: cocinar para cada vez más gente mejorando la calidad. Cuando empezaron en casa de Efrén, el reto era demostrar que podían crear un producto que la gente estaba dispuesta a comprar, que les gustaba, repetían y lo recomendaban. Además, debían demostrar que había negocio, que los márgenes eran aceptables.
Pasaron de siete a 30 pedidos en tres meses. Al verse desbordados, decidieron pedir dinero a sus padres para montar un obrador. Se trasladaron a un obrador de 60m2 en Prosperidad y un amigo les hizo una web. El reto aquí era conseguir ser rentables, para lo que necesitaban: demostrar que podían ganar nuevos clientes que entrasen en su web e hicieran su primer pedido sin que nadie se lo hubiese recomendado, que sus antiguos clientes seguían repitiendo y que tenían buenos márgenes.
En esta cocina pasaron de cocinar 180 tuppers a más de 750 en un año, logrando ser rentables. No fue fácil: tuvieron que cambiar la web dos veces, hacer nuevas fotos de producto, trabajar 70 horas semanales y cobrar solo tres meses de 12. Hacían de todo: cocinar, racionar, envasar, limpiar, repartir una vez por semana y, además, hacer crecer un negocio. Siendo rentables, contrataron a un jefe de cocina y empezaron a pensar más sobre el crecimiento del negocio y a ejecutar con más agilidad.
Habían gastado 0€ en marketing, todos sus clientes nuevos llegaban por boca a boca. Entonces pensaron en qué necesitaban para ir más rápido: equipo, dinero para invertir en marketing y un nuevo obrador, porque el anterior se les quedaba pequeño. Para todo eso necesitaban dinero, así que empezaron a buscarlo. Los bancos les pedían garantías personales, lo cual no era una opción para ellos, ya que no querían pedir más dinero a sus padres. Buscando, descubrieron lo que eran los business angels, el venture capital, las rondas de inversión. No tenían ni idea, así que leyeron todos los libros que encontraron sobre el tema.
Crecimiento y expansión: la llegada de inversores
Lo que Luis Martín Cabiedes (reconocido inversor) decía que le gustaba de las startups en las que invertía era justo lo que Wetaca había hecho: un uso hipereficiente del capital, pruebas baratas con poco riesgo, crear un producto con el que encontrar clientes e iterar el producto en función de ellos, tener unos márgenes decentes, etc. Les respondió, les visitó y efectivamente le gustó. Después vino su hermano José, también le gustó y tras un par de reuniones les ofrecieron invertir.
Empezaba una nueva etapa en un nuevo obrador en la calle Juan del Risco. Tenían dinero y debían demostrar: que podían conseguir clientes a un coste de adquisición óptimo, haciendo una inversión en marketing que les permitiría acelerar y “controlar” el crecimiento; que podían crear un buen equipo con personas que les complementasen en todo aquello que ellos no sabían, y que la recurrencia de los nuevos clientes no bajaba. El reto más importante seguía siendo mantener y mejorar la calidad de la comida, principal motivo por el que les compraban sus clientes.
De septiembre de 2016 a septiembre de 2017 consiguieron captar muchísimos clientes con publicidad en redes sociales, aunque el boca a boca siguió siendo su canal más importante; crecieron un 700%; montaron un gran equipo de 30 personas complementarias que han construido lo que son a día de hoy; la recurrencia se mantuvo, lo que indica que la calidad del servicio era igual o mejor, y no llegaron a ser rentables pero se quedaron muy cerquita.
El obrador en el que estaban era de una persona que alquilaba locales, los reformaba, les metía maquinaria de segunda mano y los alquilaba más caros. Fue un desastre, se les rompió todo, incluso tuvieron que gastar dinero en mejoras básicas y estructurales porque él no quería hacerlo. Estaban llegando al límite de la capacidad del obrador. En 2018 se trasladaron a su sede actual en el barrio de Villaverde. Ahí, todo cambió de dimensión, desde el tamaño de la cocina y el volumen de pedidos hasta la necesidad de contratar a más gente. El pasado enero, estrenaron 2025, el año de su décimo aniversario, con su primer salto al mercado internacional, concretamente al mercado alemán, pero con la cautela que siempre ha caracterizado el quehacer de la empresa.
La experiencia Wetaca: valor percibido y beneficios
La presencialidad ha regresado en el ámbito laboral, y con ello, la necesidad de soluciones prácticas para la comida diaria. Los trabajadores prefieren ahorrarse unos euros llevando la comida desde casa, pero esto implica cocinar y gastar tiempo libre. De ahí que las empresas de preparado de tuppers con comida casera, como Wetaca, hayan vuelto a la primera línea comercial.
La propuesta de valor de Wetaca se centra en la facilidad y la calidad. Los clientes pueden llenar su nevera de tápers ricos y variados sin complicarse la vida. Un aspecto clave es la comodidad: los platos llegan preparados y listos para calentar.
Precios y modelo de suscripción
El costo es un factor importante para los consumidores. Aunque el precio medio de los tuppers de Wetaca puede parecer no tan económico como cocinar en casa, la empresa ofrece un atractivo descuento de 15 euros en el primer pedido si el cliente se suscribe semanalmente. Esto reduce considerablemente el coste inicial y engancha al 80% de quienes prueban el modelo de suscripción.
La idea de la suscripción no fue fruto de una iluminación, sino de una estrategia muy planificada. Efrén y Andrés se dieron cuenta de que aproximadamente el 10% de sus clientes hacía una media de casi 2,5 pedidos al mes. En otras palabras, “les dábamos el 25% o el 30% de sus comidas calientes del mes, y de ahí dedujeron que habían conseguido lo más difícil: que nos confiaran su alimentación”. Se les ocurrió entonces hacer una oferta de suscripción a este grupo de usuarios fieles. Cada semana, reciben en su correo un menú personalizado que pueden modificar en línea y abandonar cuando quieran. El único compromiso con Wetaca es el que dicta el paladar.
La calidad de la comida en detalle
La comida de Wetaca está bastante bien, con algunos detalles a mejorar. La preparación final en todas ellas es facilísima: agujerear el plástico que cierra al vacío el tupper y calentarlo en función de los minutos que indiquen las instrucciones. A continuación, se detalla una evaluación de algunos platos:
| Plato | Precio | Observaciones |
|---|---|---|
| Merluza con salsa cítrica y patatas panaderas | 7,45 euros | Pescado con algunas espinas (indicativo de pieza natural), salsa rica y consistente, con agradable sabor cítrico. |
| Risotto al funghi | 6,95 euros | Arroz muy bien cocido, en su punto. Capa de queso fundida al calentarlo, dotando de cremosidad. |
| Olla murciana (100% vegetal) | 6,49 euros | Deliciosa. El mejor de los cinco platos. Guiso a base de garbanzos, judías verdes, calabaza, zanahoria, patatas, caldo de verduras, puerro, apio y champiñones con sofrito. |
| Salmón con pisto y quinoa | 7,95 euros | El más flojo. Sequedad del salmón y soso. La quinoa tampoco muy agradable. |
| Tajine de ternera con verduras | 6,75 euros | Carne algo dura. |
Lo positivo de comer una semana los platos de Wetaca se resume en dos cosas: el sabor y la cantidad de la comida, y la desconexión a nivel culinario. Los usuarios notan que están "con el piloto automático", liberándose de la tarea de cocinar.
Elementos clave de la propuesta de valor de Wetaca
La propuesta de valor de Wetaca se puede desglosar en varios puntos clave que la hacen atractiva para su cliente ideal:
- Comida casera, variada y nutritiva: Ofrecen menús elaborados con ingredientes naturales, sin aditivos, que cubren las necesidades nutritivas diarias.
- Ahorro de tiempo y esfuerzo: Resuelven el problema de quienes no tienen tiempo para cocinar, liberándolos de la planificación, compra y preparación de comidas.
- Calidad innegociable: Un compromiso firme con el sabor y la frescura de sus platos, utilizando productos seleccionados y procesos de cocina cuidadosos.
- Flexibilidad y conveniencia: El modelo de suscripción permite a los clientes modificar sus menús y cancelar cuando lo deseen, adaptándose a sus necesidades.
- Experiencia de cliente: Una atención constante a la retroalimentación del cliente para mejorar continuamente el servicio y la oferta culinaria.
La propuesta de valor de Wetaca, de ser "la suscripción semanal para que comas rico y sano", con el subtítulo "llena tu nevera de tápers ricos y variados sin complicarte la vida", conecta directamente con el punto de dolor de su cliente ideal y ofrece una solución clara y atractiva.
