Buenas Prácticas y Liderazgo Local: Estrategias para la Gestión Urbana y la Sostenibilidad
El concepto de “buena práctica” ha emergido como una herramienta fundamental en la búsqueda de la mejora continua y el desarrollo sostenible. Originalmente arraigado en el sector privado, donde las empresas buscan identificar métodos, productos o servicios destacados para establecer comparaciones y optimizar sus operaciones, este concepto fue rápidamente adoptado por el sector público.
En el marco de la agenda de reformas en la gestión pública de la década de 1990, la idea de buenas prácticas se adoptó también en el sector público. Organismos internacionales como Naciones Unidas incorporaron y difundieron rápidamente el concepto, particularmente en el ámbito local, fomentando su desarrollo entre gobiernos y agentes. En el ámbito castellanoparlante, la traducción del concepto de “best practice” como “buena práctica” ha contribuido a su amplia difusión en la administración pública, aunque bajo un mismo significado se incluyan experiencias muy diversas.
La expansión de las buenas prácticas se produce también por su vinculación con otras corrientes de amplia difusión en la administración pública. Así, se han calificado las buenas prácticas como instrumento para la innovación en la gestión pública. También se ha relacionado este concepto con el de benchmarking y las estrategias de transferencia de políticas públicas. Las buenas prácticas buscan designar experiencias que aportan efectos positivos.
¿Qué son las Buenas Prácticas?
El Programa de Buenas Prácticas y Liderazgo Local (BLP) de la ONU
El Programa de Mejores Prácticas y Liderazgo Local de la ONU define las mejores prácticas como “contribuciones sobresalientes o iniciativas exitosas que asisten a mejorar la calidad de vida de las comunidades y a generar condiciones de sostenibilidad en las ciudades y regiones” (ONU, 2014). Este programa, también conocido como BLP, es un Concurso Internacional que ha realizado ya cinco convocatorias (1996, 1998, 2000, 2002, 2004).
La Sección de Sostenibilidad, Educación Ambiental y Participación Pública desempeña actividades necesarias para impulsar el desarrollo sostenible en el medio urbano, como son las Buenas Prácticas en Desarrollo Local Sostenible. El proceso incluye informes de los expertos encargados de la selección, quienes evalúan las experiencias que reciben el Premio Internacional de Dubai, abarcando temáticas como Rehabilitación, Género, Alquiler, Reducción de emisiones contaminantes y cambios en políticas como consecuencia de la actuación.
Este enfoque distingue el proceso español del que siguen la mayoría de los países, al incluir documentación, elaboración de informes y formulación de recomendaciones. La preparación de la contribución de España a la conferencia de Estambul fue un paso importante en la promoción de intervenciones y gestión urbana sostenibles.
Criterios Clave para Identificar una Buena Práctica
Para que una iniciativa sea reconocida como una buena práctica, se valoran diversos factores. Los principales criterios considerados para premiar una Buena Práctica son los siguientes, señalando que será condición indispensable el cumplimiento simultáneo de estos:
- Impacto: Ser iniciativas concluidas o puestas en marcha, que puedan ofrecer unos resultados finales o parciales, valorándose su impacto.
- Asociacionismo (Partnership): Se valorará su grado de asociacionismo.
- Marcos Institucionales y Procesos para la Adopción de Decisiones: La existencia de estructuras claras para la toma de decisiones.
- Voluntariedad: Deben ser realizadas voluntariamente.
El Comité de Expertos revisará y solicitará información adicional si se considera pertinente, para luego seleccionar aquellas iniciativas con méritos para su publicación en el Catálogo. De estas, se destacarán como máximo tres Mejores Prácticas para el premio.
Desafíos en la Identificación y Comunicación de Buenas Prácticas
Los bancos de buenas prácticas han proliferado como parte de las estrategias de gestión del conocimiento en las administraciones públicas. Sin embargo, la investigación sobre sus objetivos, metodologías e impactos es todavía escasa. Un reto fundamental es la fiabilidad y la justificación de la idoneidad de las prácticas incluidas en los bancos.
Uno de los aspectos más críticos es si aquello que las personas responsables de los bancos de buenas prácticas califican como “buena práctica” realmente puede ser considerado como tal. Han sido determinadas organizaciones internacionales las que han promovido el desarrollo del concepto y los proyectos para su identificación y difusión. Pero también, en muchos casos, son los gobiernos centrales quienes deciden qué prácticas son merecedoras de imitarse o transferirse. Estos aspectos han despertado desconfianza y escepticismo entre los agentes locales que, a priori, debían beneficiarse de la existencia de los bancos de buenas prácticas.
También vinculado a la metodología de análisis, se detecta la confusión entre la documentación de experiencias y el análisis de casos de buenas prácticas, es decir, la tendencia a masificar el registro de proyectos dejando de lado el estudio con más o menos profundidad de sus características. Esta confusión limita la capacidad de análisis y, por lo tanto, la fiabilidad del banco. Así, se dejan de analizar procesos menos visibles pero no menos importantes de las prácticas, donde suelen intervenir aspectos subjetivos como la motivación y convicción de los actores o la consistencia y unidad del grupo que lidera la acción. Tampoco se acostumbra a dar cuenta de los conflictos entre los agentes participantes y en relación con el contexto de intervención, ni las soluciones adoptadas. Los aspectos subjetivos o vinculados al conflicto no son secundarios o complementarios, sino centrales para entender la relevancia de las prácticas y por lo tanto su definición como “buenas”.
Se trata de conocimiento sobre elementos relacionales del proyecto, como por ejemplo, ¿cómo se tomaron las decisiones clave? ¿Qué agentes estuvieron implicados y qué aportó cada cual en este sentido? Un último aspecto también relacionado con la metodología de análisis que utilizan los bancos de buenas prácticas es su temporalidad, es decir, la tendencia al análisis sincrónico sin realizar actualizaciones. En general, no existe seguimiento o información sobre la evolución posterior al momento de detección de la práctica. Buena parte de esta tendencia responde a la lógica de la premiación, es decir, a la elaboración de bancos de buenas prácticas más bien como subproducto de un premio o concurso.
En cuanto a la comunicación de resultados, la capacidad de transferibilidad de conocimiento de los bancos de buenas prácticas no puede darse por sentada. La investigación ha detectado importantes dificultades en la comunicación, pues los resultados han sido menores de lo previsto. El tipo de información que se comunica es fundamental: cuanto más contextualizada y realista sea (no solo enfatizando aspectos positivos), más probabilidades de transferencia existirán. A menudo, los bancos de buenas prácticas presentan las características generales de las prácticas, pero no su contexto, es decir, las condiciones que permitieron su desarrollo. Un estudio sobre el uso de buenas prácticas en gobiernos locales en Inglaterra detectó que uno de los principales problemas era la descontextualización de la información presentada. Esto dificultaba a los profesionales saber si una buena práctica, expuesta como eficaz en su contexto, resultaba adecuada para otro municipio o territorio.
Es fundamental diseñar mecanismos específicos para que los bancos de buenas prácticas puedan tener impacto en el aprendizaje que se genera en el conjunto de profesionales implicados. Existen mecanismos para asegurar el rigor en el análisis de las prácticas y evitar la desconfianza que muchas experiencias de bancos de buenas prácticas han generado.
Casos de Estudio de Buenas Prácticas en la Ciudad
Ciudad Real: Un Ejemplo en la Gestión de Reciclaje de Vidrio
Ciudad Real es ejemplo de buenas prácticas en la gestión del reciclaje de vidrio por programas como el que desarrollan el Ayuntamiento, Ecovidrio y RSU para la retirada “Puerta a puerta” del vidrio desde los propios establecimientos hosteleros. Actualmente, 90 establecimientos hosteleros de la capital, incluyendo bares, restaurantes y cafeterías, están adheridos a esta campaña. “Es un programa que beneficia a la ciudad”, ha afirmado el concejal de Servicios a la Ciudad.
Gregorio Oraá ha destacado la buena evolución de este proyecto que no ha parado de crecer desde su puesta en marcha, tanto en el número de establecimientos adheridos (que se ha incrementado en más de 20 en el último año y medio) como en el volumen total de residuos. Otro de los beneficios de este programa de recogida puerta a puerta es que permite que haya un mayor espacio para los ciudadanos en las áreas de aportación de vidrio, eliminando el volumen de residuos procedente del sector hostelero.
La Universidad de Castilla-La Mancha destaca a Ciudad Real como ejemplo en su cuaderno de buenas prácticas en materia medioambiental por el desarrollo de la campaña de gestión de los residuos de vidrio en la hostelería. Esta iniciativa “se alinea con los principios de la economía circular al fomentar la recogida selectiva y el reciclaje de envases de vidrio generados en la hostelería”.
Pilar: El Programa “Local” y el Clúster Textil
El programa “Local”, una iniciativa de competencias territoriales para la industria, pone su foco en los clústeres textiles de Pilar, Yaguarón y San Lorenzo. La confección es parte de la historia de la ciudad de Pilar, donde más de cuatro generaciones de confeccionistas han nacido y crecido desde 1929, cuando el italiano Paolo Alberzoni instaló la primera usina eléctrica y los primeros 40 telares. Desde entonces, en más de 90 años, la confección textil ha marcado la vida de centenares de familias y se ha consolidado como signo de identidad para esta ciudad de rica historia.
Para contar con información actualizada sobre el sector, se promovió el Censo de Confeccionistas y Artesanos Textiles en Pilar. En el censo fueron identificados 157 talleres, que dan trabajo directo a casi 500 personas, superando las 50 micro y pequeñas industrias identificadas en el Censo Económico Nacional de 2011, que representaban fuente de trabajo para alrededor de 150 hogares. Uno de los hallazgos preliminares más importantes se relaciona a la amplia concentración geográfica de los talleres censados, lo que muestra la existencia de un clúster industrial de confección en Pilar.
Para Pilar, la concentración geográfica de talleres, su dinamismo y su vínculo con la industria ha generado oportunidades de desarrollo. Desde hace décadas, estos actores económicos trabajan asociados en la cadena de valor de los productos textiles, obteniendo beneficios en conjunto y aumentando sus niveles de competitividad. Es lo que se conoce como un modelo de encadenamiento productivo.
Censo de Confeccionistas y Artesanos Textiles en Pilar
| Característica | Censo Económico Nacional (2011) | Censo de Confeccionistas y Artesanos Textiles (Actual) |
|---|---|---|
| Micro y pequeñas industrias / talleres | ~50 | 157 talleres |
| Hogares/Personas beneficiadas | ~150 hogares | Casi 500 personas (directamente) |
En los últimos años, uno de los ejes prioritarios de trabajo del Laboratorio de Aceleración del PNUD ha sido la Formalización del empleo e Innovación Empresarial. Previamente, se desarrolló un ciclo de aprendizaje enfocado en el sector de la confección de Yaguarón, también caracterizada por la existencia de un clúster confeccionista. Los hallazgos evidenciaron que ofrecer capacitaciones en gestión productiva a los talleres impacta positivamente en el aumento de su eficiencia productiva. También, se encontró que la asociatividad dentro del clúster confeccionista de Yaguarón es clave para responder con agilidad y flexibilidad a los pedidos, y son importantes para la difusión de servicios de apoyo a los emprendedores. Estos aprendizajes sirvieron como base para desarrollar “Local”.
Durante el año 2023, “Local” estará enfocado en el sector de la confección. El Censo de Confeccionistas y Artesanos Textiles en Pilar forma parte de este programa, considerando que el clúster de confección de esta ciudad es de gran interés debido a su tradición y concentración geográfica de unidades productivas. El censo tiene como objetivo relevar datos que permitan identificar las características, necesidades de formación técnica, servicios públicos y equipamiento e infraestructura de los talleres de confección de Pilar. La información recolectada servirá de insumo para diseñar intervenciones ajustadas a las necesidades de los talleres censados dentro de las actividades planificadas por “Local”.
“Local” busca identificar buenas prácticas productivas, de innovación y empleo decente en el clúster de confección de Pilar y generar evidencia para las políticas públicas del sector. La investigación forma parte de la metodología del ciclo de aprendizaje que utiliza el Laboratorio de Aceleración del PNUD, para desarrollar propuestas de soluciones innovadoras para las barreras al desarrollo sostenible. Esta metodología diseña prototipos de intervenciones y evaluación de impacto que facilitan el aprendizaje y propuestas de mejora a políticas públicas, a través de cuatro etapas que son Descubrimiento, Exploración, Experimentación y Transferencia.
Con esta experiencia se espera descubrir las barreras a la formalización del empleo en el sector de la confección y experimentar alternativas para aumentar la productividad con mejores condiciones laborales. La cadena de producción textil en Pilar está liderada por la empresa Manufactura Pilar, que se vincula a confeccionistas y artesanos textiles locales en un modelo de proveedores de servicios. El encadenamiento productivo implica que la compañía terceriza servicios de confección con talleres proveedores, bajo sus reglas de control de calidad y personal capacitado por la propia empresa de acuerdo con las necesidades en las diferentes fases del proceso productivo. Los cortes de tela se envían a los pequeños talleres, donde se confeccionan las prendas y accesorios para el hogar.
Desde hace más de diez años, al menos 20 talleres de confecciones trabajan en este modelo, y un tercio de ellos se dedican a la confección de productos de exportación. Con las actividades planteadas en el marco del programa “Local” se busca identificar experiencias exitosas para apoyar nuevas relaciones de encadenamiento productivo entre empresas ancla, asociaciones empresariales locales y talleres de confección en Pilar. Además, se busca identificar formas de acelerar el aprendizaje y la mejora productiva en los talleres, con asesoramiento y acompañamiento técnico, y vislumbrar cómo fortalecer la gobernanza territorial a través del asociativismo y la articulación interinstitucional.
Las actividades en el marco de “Local” se desarrollarán también en Yaguarón y en un clúster del área metropolitana de Asunción, y se coordinarán de manera conjunta con el PNUD, actores del gobierno local, sociedad civil y empresas de cada una de las ciudades. El Censo de Confeccionistas y Artesanos Textiles de Pilar 2023 es una actividad organizada en el marco de “Local”, impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en coordinación con la Municipalidad de Pilar, el Centro de Apoyo al Emprendedor (CAE) de Pilar, la Asociación de Artesanos Textiles de Ñeembucú y la Pre Cooperativa Trabajo Asociado Ñeembucú.
