La protección de las PYMES: Un pilar fundamental para su supervivencia
La preparación ante los riesgos es un asunto que afecta a la propia supervivencia de una pyme. El estudio Empresas 360º, elaborado por Mapfre, revelaba una cruda realidad: siete de cada diez pymes que sufren un siniestro grave desaparecen si no cuentan con un seguro apropiado. Esta cifra trasciende el mero dato estadístico y evidencia un fenómeno estructural que, aunque percibido en la experiencia profesional, hasta ahora no había sido cuantificado ni analizado.
Paradójicamente, la gran mayoría de las pymes cree que su nivel de cobertura frente a los riesgos es adecuado, pero la realidad es que un tercio de los riesgos de estas empresas no cuenta con ninguna protección. Esta percepción errónea se suma al hecho de que la gran mayoría de pymes tiene carencias, estando muy generalizado que sus riesgos no estén cubiertos adecuadamente. En muchos casos, identifican las soluciones aseguradoras como dirigidas a grandes empresas, o desconocen que ciertas situaciones son amparables, como los impagos de proveedores. Sin embargo, lo cierto es que están perfectamente pensados y adaptados para pymes, también en su coste.
En un país donde las pequeñas y medianas empresas constituyen la práctica totalidad del tejido productivo, resulta paradójico que su principal vulnerabilidad continúe siendo la falta de protección frente a los riesgos que amenazan su continuidad. Buena parte del problema radica en la concepción del seguro dentro de la cultura empresarial, al percibirse todavía con frecuencia como un gasto prescindible y no como una herramienta estratégica de gestión del riesgo. Precisamente, este enfoque reduccionista explica que un elevado porcentaje de empresas carezca de coberturas esenciales para su actividad, como la Responsabilidad Civil General y Profesional o el Ciberseguro, a pesar de ser ámbitos críticos por la naturaleza de su negocio, su sector o bien la forma en la que interactúan con sus clientes.
A ello se añade una segunda debilidad estructural conocida como obsolescencia de las coberturas contratadas. Es frecuente que muchas pymes mantengan pólizas antiguas cuyos límites de indemnización o condiciones no se corresponden con su nivel actual de facturación o complejidad operativa. Así pues, la paradoja es evidente porque, a pesar de esta brecha de aseguramiento generalizada, nueve de cada diez pymes reconocen que los riesgos empresariales les quitan el sueño -desde ciberataques hasta demandas o robos-.
El seguro de una pyme es la forma que tiene una empresa de estas características de poder hacer frente a un posible riesgo que amenace su supervivencia. Un seguro de estas características es una póliza que suscribe una empresa con una entidad aseguradora. Su finalidad es que sea esta última quien se haga cargo de los riesgos que incluyen en su cobertura, a cambio de que la empresa abone una prima en concepto del valor del seguro. Contratar un seguro para tu negocio es un plan de contingencia para los momentos más críticos. Tener la póliza adecuada puede ser la diferencia entre seguir adelante con tu proyecto o tener que cerrar a causa de un suceso inesperado.
Tipos de riesgos que enfrentan las PYMES y cómo los seguros pueden protegerlas
Los riesgos que puede enfrentar una pequeña o mediana empresa, y en los que los seguros pueden ofrecer su cobertura, se dividen en cuatro tipos principales, abarcando desde daños materiales hasta responsabilidades legales y la protección del capital humano.
Riesgos sobre el patrimonio
Son los que afectan a los activos, materiales e inmateriales, que tiene la empresa: sus inmuebles e instalaciones, mobiliario, equipos electrónicos e informáticos, las materias primas, existencias, vehículos, etc. Los seguros que cubren el patrimonio protegen la inversión de las pymes en esos activos frente a todo tipo de riesgos, como robos, incendios, daños eléctricos, fenómenos meteorológicos adversos o actos vandálicos. Un solo clic en un correo fraudulento puede poner en jaque la seguridad de toda tu empresa. Y no es una exageración: cada vez más PYMES sufren ataques informáticos que paralizan su actividad y generan pérdidas económicas considerables.
Riesgos sobre la cuenta de resultados
Son, por un lado, la eventual paralización de la actividad de la empresa por un accidente o siniestro grave, y por otro, los posibles impagos por ventas realizadas a crédito. En el primer caso, la existencia o no de un seguro es decisivo para que la pyme no tenga que terminar cerrando. En el mencionado estudio 360º y el dato de que siete de cada diez pymes desaparecen ante un siniestro grave, esto es debido a que no cuentan con un seguro que cubra el cese temporal de su actividad. Muchas pymes desconocen cuál sería el verdadero impacto de verse en esa situación.
Pero un siniestro no es el único imprevisto que puede afectar a la estabilidad económica de la empresa. Con las ventas a crédito, en demasiadas ocasiones las pymes se enfrentan a los impagos a ciegas. Un seguro con esta cobertura se encarga del análisis de solvencia y riesgos de los clientes, de las gestiones para recuperar la deuda impagada y de anticipar indemnizaciones por los impagos.
Riesgos de responsabilidad frente a terceros
La actividad de una empresa o sus empleados puede ocasionar daños o perjuicios a terceras personas, por los que se le podría exigir el pago de una indemnización a los afectados. Los seguros de responsabilidad civil responden con el abono de esa cantidad cuando se le requiere a un asegurado. Siete de cada diez pymes españolas no saben con certeza qué cubre su seguro de responsabilidad civil. Una carencia que afecta de lleno a autónomos y pequeños negocios, que operan a diario con clientes, proveedores y terceros. El problema no se limita al desconocimiento conceptual, sino que se traduce en percepciones erróneas muy extendidas sobre las coberturas reales. Una amplia mayoría de pequeños negocios cree que este seguro cubre daños por incendios o inundaciones.
Ejemplos de estos riesgos son:
- Los derivados de la propia actividad de la empresa (como un siniestro propio que afecta a un vecino próximo, daños a edificios o bienes alquilados, a bienes en depósito o durante el transporte, incumplimientos de contrato…).
- Las reclamaciones de trabajadores por accidentes de trabajo.
- Los causados por los bienes o servicios después de la entrega.
- La responsabilidad de los administradores y directivos, en caso de ser condenados a responder con su propio patrimonio personal a un daño causado por la empresa, porque se considere que este es consecuencia de no haber desempeñado su cargo con la suficiente diligencia.
A esa confusión se suma un dato especialmente relevante para el tejido productivo: solo algo más de una cuarta parte de las pymes dispone realmente de un seguro de responsabilidad civil general, mientras que una parte nada desdeñable considera que no lo necesita. La responsabilidad civil general está diseñada para cubrir los daños personales o materiales causados a terceros en el desarrollo normal de la actividad. Esto es, desde una caída en un local hasta un desperfecto provocado durante un servicio. La combinación de escasa contratación y elevada confusión genera un doble riesgo para los pequeños negocios. Por un lado, muchos operan sin cobertura suficiente; por otro, creen estar protegidos frente a supuestos que, llegado el momento, quedarían fuera de la póliza.
Más allá de la responsabilidad civil general, el seguro de responsabilidad civil profesional presenta un patrón muy similar. Según el estudio de Hiscox, una mayoría de los pequeños negocios que dispone de este seguro cree que cubre daños físicos personales o a los equipos de la empresa, cuando su finalidad es distinta. Esta confusión resulta especialmente relevante en actividades de asesoramiento, consultoría, formación o servicios técnicos, donde el riesgo principal no es material, sino económico o de reputación. El ámbito digital no escapa a este problema de interpretación. Casi tres de cada diez pequeños negocios creen que este tipo de póliza incluye automáticamente fraudes por transferencias de fondos o interrupciones de la infraestructura tecnológica, cuando no siempre es así.
Hoy en día, los directivos de las empresas deben ser más que nunca conscientes de los riesgos a los que se pueden enfrentar en el ejercicio de su actividad. Sus responsabilidades, en constante evolución, cada vez ponen más el foco en ámbitos más allá de los profesionales y cobran relevancia otros como el medioambiente, la igualdad de género o la protección de los trabajadores. Las negligencias en el ejercicio de la actividad son un riesgo en aumento que pueden suponer problemas legales, multas o reclamaciones de terceros, con las consecuencias económicas que ello supondría y poniendo en peligro la viabilidad de la empresa.
Más optimistas son los datos de los directivos que se han visto impactados por reclamaciones de terceros, ya que únicamente el 16,6% de los encuestados afirman haberse visto afectados por estas. De estos directivos, el 58,4% se vio afectado por temas administrativos y el 48,2% por temas laborales, frente al 1,7% por temas medioambientales. Sin embargo, en ocasiones estos casos pueden acabar en demanda y, en este sentido, el 50,3% de los que afirman haber sido afectados por reclamaciones admite haber sido demandado alguna vez. No obstante, parece que la concienciación de los directivos y su protección frente a estas situaciones a través del seguro sí que está aumentando, y es que el 36,9% de los que no tienen contratado un seguro D&O afirman estar dispuestos a hacerlo. “Sin duda llama la atención que el porcentaje de administradores que no cuenta con un seguro específico sea tan alto. En un contexto de tan alta vulnerabilidad, el impacto económico de cualquier incidente podría poner en peligro tanto al negocio como, no en pocas ocasiones, al propio patrimonio o incluso al familiar. Esta situación es, sin duda, algo que podría prevenirse con un seguro específico que, para una pyme con una facturación media, no supera los 300 euros al año.
Riesgos para las personas
En esta categoría entran todos los que protegen a los trabajadores de la empresa. Son compromisos y beneficios tales como planes de pensiones, seguros médicos o seguros de accidentes para empleados, entre otros. En sectores con alta rotación, medidas de este tipo pueden contribuir a atraer y fidelizar a los mejores trabajadores, también con sistemas de retribución que premian la permanencia a largo plazo en la empresa. Propuestas como la oferta en salud cada vez tienen una mejor acogida, y no solo por el beneficio que supone para el empleado; para una pyme con una plantilla reducida, también puede ser una gran ayuda la agilidad para que uno de sus trabajadores pueda ser atendido por un médico, por ejemplo.
Ciberataques: las Pymes, las más vulnerables - Noticias CMM
Seguros esenciales para la protección de las PYMES
Los imprevistos para una pequeña y mediana empresa (pyme) son diversos. Van desde un incendio o inundación en el inmueble, hasta un robo o daños por actos vandálicos. También son susceptibles a casos como demandas judiciales, ciberataques e impagos de clientes que podrían derivarse de una crisis económica. En el mercado existen distintos productos de aseguramiento destinados a pymes y emprendedores. La elección correcta depende de varios factores. A continuación, se detallan los seguros esenciales:
1. Seguro de Responsabilidad Civil
Es el punto de partida de cualquier cobertura en una pyme. Se trata del seguro que responde cuando la actividad del negocio genera daños a terceros, ya sea una lesión a un cliente en las instalaciones o desperfectos materiales a un proveedor. Además de cubrir indemnizaciones, incluye los costes legales de la defensa.
2. Seguro de Accidentes de Convenio
Esta póliza protege a los empleados frente a contingencias derivadas de su trabajo: accidentes laborales o enfermedades profesionales. No siempre es opcional. Su contratación depende de lo que establezca el convenio colectivo del sector.
3. Seguro Multirriesgo Empresarial
Concentra en una sola póliza la protección de inmuebles, equipamiento e inventario. Abarca desde los daños provocados por fenómenos naturales o incendios hasta siniestros por robo, fugas de agua o vandalismo.
4. Seguro de Vehículos de Empresa
Si la empresa utiliza vehículos para sus actividades, esta póliza es fundamental. Ampara desde un camión de reparto hasta un auto corporativo. En España y en gran parte de América Latina, contratar este seguro es un requisito legal. Brinda protección ante los perjuicios causados a terceros. Además, se responsabiliza de los daños que el propio vehículo pueda sufrir por un siniestro. La elección del seguro para la flota de vehículos de tu empresa, ya sean furgonetas de reparto, coches comerciales o vehículos de alta gama para ejecutivos, es una decisión estratégica que va más allá del coste.
5. Seguro de Crédito y de Caución
- El seguro de crédito es especialmente útil en entornos de inestabilidad económica, esta modalidad protege a la pyme frente al riesgo de impago por parte de sus clientes. Para las empresas que dependen de clientes a crédito, puede marcar la diferencia entre soportar un impago o verse arrastradas a tensiones de liquidez.
- Por su parte, el seguro de caución actúa como una garantía ante socios comerciales o administraciones públicas, asegurando el cumplimiento de las obligaciones contractuales.
6. Seguros de Vida y Salud para Empleados
Cada vez más pymes o empresas incluyen seguros de vida y salud como parte de su paquete de beneficios sociales. No solo refuerzan la protección de los trabajadores, sino que también funcionan como una estrategia de atracción y retención de talento. Pensar en el futuro de quienes más quieres no siempre es sencillo, pero sí necesario. ¿Qué ocurriría con la economía familiar si tú faltaras? Esa es la pregunta que da sentido a los seguros de vida.
7. Ciberseguro
El incremento de ataques informáticos convierte esta cobertura en un recurso clave. Protege frente a pérdidas de información, multas regulatorias por vulnerar normativas de protección de datos y costes de la interrupción digital del negocio.
8. Seguro de Pérdida de Beneficios por Parada de Actividad
Actúa cuando un siniestro obliga a suspender temporalmente la operación del negocio. La póliza compensa la pérdida de ingresos y contribuye a que la empresa pueda asumir gastos fijos mientras recupera la normalidad.
9. Seguro de Defensa Jurídica
Cubre los gastos de asistencia legal y los costes judiciales que puedan surgir de un litigio relacionado con el negocio, como una demanda de un cliente o un conflicto con un proveedor. Al igual que la anterior, esta cobertura suele formar parte de productos más amplios, como los seguros multirriesgo o de responsabilidad civil, proporcionando así un respaldo integral ante los posibles riesgos legales que puedan afectar a la pyme.
10. Seguro de Baja Laboral para Autónomos
Ofrece a los autónomos una protección esencial ante imprevistos que les impidan continuar con su actividad profesional. Cuando una enfermedad o un accidente obliga a detener la actividad, esta póliza garantiza una prestación económica diaria que compensa la pérdida de ingresos durante el periodo de baja. Ser autónomo en España es sinónimo de libertad, pero también de una gran responsabilidad. Aunque la cuota mensual de autónomos te proporciona cierta cobertura, no es suficiente para proteger tu negocio y tu patrimonio personal de todos los riesgos.
Errores comunes al contratar seguros para PYMES
Gestionar un negocio requiere un esfuerzo constante para equilibrar las cuentas y garantizar que todo funcione como un reloj. Sin embargo, en ese afán por recortar gastos, muchos autónomos y pequeñas empresas terminan descuidando su red de seguridad: los seguros. Y si aceptas nuestro consejo especializado, no deberías caer en ese error: un contrato mal gestionado no es un ahorro, sino un riesgo latente que puede comprometer la viabilidad de tu proyecto en cuestión de segundos.
1. Elegir la póliza por el precio más bajo
Es la trampa más habitual. Muchas empresas eligen la póliza con la prima más baja sin detenerse a leer qué límites o coberturas incluye. Para contratar la póliza correcta hay que examinar las condiciones ofrecidas, no limitarse al precio. El mejor seguro es aquel que abarca los riesgos más relevantes a los que tu negocio está expuesto. De hecho, uno de los errores más comunes entre pymes y emprendedores es elegir un seguro basándose únicamente en el precio, sin realizar un análisis exhaustivo de los posibles incidentes.
2. Contratar un seguro genérico o básico
Contratar un seguro "genérico" es como comprar un traje de una talla única; rara vez encaja bien. Ten en cuenta que los riesgos de una tienda de ropa en pleno centro no tienen nada que ver con los de una carpintería o una asesoría. Por lo tanto, olvidar coberturas cruciales como la responsabilidad civil, el ciberseguro o la pérdida de beneficios por una parada de actividad es un error carísimo. La falta de protección ante riesgos críticos es una consecuencia de centrarse únicamente en el precio, lo que puede dejar sin asegurar verdaderas amenazas.
3. No actualizar la póliza
Tu empresa evoluciona, compras maquinaria nueva o reformas el local, pero la póliza sigue siendo la misma que firmaste hace cinco años. Esto provoca lo que llamamos infraseguro: asegurar tus bienes por un valor inferior al real. Si ocurre un siniestro grave, la indemnización se reducirá proporcionalmente, dejándote en una situación financiera muy delicada.
4. Ignorar los detalles de la cobertura
Un error frecuente consiste en pasar por alto los detalles de la cobertura. En numerosas ocasiones, una póliza que en apariencia ofrece una protección amplia esconde restricciones específicas que pueden dejar a la empresa sin respaldo en situaciones críticas. Los seguros básicos o estándar suelen centrarse en cubrir riesgos habituales con indemnizaciones limitadas, lo que los convierte en una opción más asequible para empresas con necesidades concretas.
5. Retrasar la decisión de contratar seguros
Pese a la confusión generalizada sobre las coberturas, una parte mayoritaria de las pymes sí tiene claro cuándo debería contratar sus seguros. Sin embargo, casi la mitad de los pequeños negocios retrasa esa decisión hasta alcanzar determinados niveles de ingresos, generar beneficios o dedicarse a tiempo completo a la actividad. El resultado es que muchos autónomos asumen exposiciones significativas en las primeras fases del negocio, cuando la capacidad financiera para afrontar imprevistos es más limitada.
La importancia de una gestión de riesgos adecuada
Una buena gestión de riesgos puede estar al alcance de cualquier pyme. SIRMAP 360º es una iniciativa de Mapfre que proporciona un análisis completo del nivel de riesgo de una pyme, y las claves para prevenirlo y gestionarlo. A mayor tamaño, mayor aseguramiento. Uno de los factores con mayor influencia en el nivel de cobertura aseguradora de una empresa es su facturación y tamaño. Es una cuestión de estructuras y diversificación: en general, cuando una pyme crece, crea nuevos departamentos e incorpora profesionales con mayor contacto con el riesgo y el sector asegurador, por ejemplo perfiles financieros o de recursos humanos, la experiencia muestra que busca una cobertura mayor para sus riesgos, frente a pymes de menor tamaño que optan por las protecciones más básicas.
Cada negocio que cesa su actividad por un siniestro no cubierto implica pérdida de empleo, de productividad y de competitividad. De ahí la urgencia de promover una verdadera cultura de la prevención y del aseguramiento responsable. El valor de tu pequeña o mediana empresa no es solo un conjunto de bienes materiales, sino que también contribuyen a él las relaciones con tu sector, empleados, clientes y, por supuesto, tu reputación empresarial. En definitiva, contar con un seguro en tu pyme es una inversión muy sabia para proteger tanto tu negocio como a tus empleados.
Debido a sus limitados recursos y bajo poder de negociación, las pymes (pequeñas y medianas empresas) son especialmente vulnerables a los efectos de las crisis económicas. De hecho, desde el inicio de la pandemia, las pymes se han enfrentado a graves problemas de supervivencia e incluso muchas de ellas se han visto obligadas a cerrar sus puertas. No obstante, la COVID-19 ha creado una nueva oportunidad para los seguros de pymes.
Oportunidades en el mercado de seguros para PYMES
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Pequeñas empresas, gran mercado | Las pymes desempeñan un papel vital en la mayoría de las economías mundiales, representando el 99% de todas las empresas de la UE. Tarde o temprano, todas necesitarán cobertura. |
| Clientes insatisfechos, clientes potenciales | Solo un tercio de las pymes alemanas están satisfechas con su cobertura. Esto representa una oportunidad real para aseguradoras innovadoras que escuchen y atiendan las necesidades de los clientes. |
| Demanda en alza | Cada día más empresas demandan mayor cobertura, especialmente las pequeñas que históricamente no tenían seguro, y aquellas que necesitan ampliar su protección. |
| Nuevos modelos de negocio, nuevos riesgos | Las pymes son cada vez más innovadoras, ofreciendo nuevos servicios que conllevan nuevos riesgos como ciberataques o crisis de reputación. Las pequeñas empresas tienen más posibilidades de sufrir un ciberataque. |
| Nuevas soluciones tecnológicas | La entrada de Insurtech ha traído herramientas como la tecnología de datos abiertos, que permite a las aseguradoras automatizar y optimizar la recopilación de datos, personalizando sus servicios para pymes. |
Los empresarios no solo se preocupan por hacer que su negocio crezca, sino que también dedican todos los esfuerzos posibles a que nada haga temblar su supervivencia. Y esto les hace ser muy conscientes de que, cuanto menor sea el tamaño de su negocio, mayor es la probabilidad de que un riesgo minúsculo acabe con él. Lo cierto es que no existe ni una sola actividad en la que no haya algún tipo de riesgo asociado. El mayor problema es que cada una de las situaciones mencionadas puede producir un daño que, por regla general, es inversamente proporcional al tamaño de la empresa. Por ejemplo, aunque una gran empresa tenga que pagar los desperfectos producidos por un acto vandálico en uno de sus locales, lo normal es que pueda seguir adelante sin demasiados problemas.
En la actualidad, el mercado asegurador está evolucionando hacia soluciones flexibles que permiten a cada empresa configurar su póliza a medida. Las pequeñas empresas necesitan seguros mucho más personalizados que las grandes compañías. Con la estrategia y la tecnología adecuadas, las aseguradoras pueden ofrecer a las pymes un servicio mucho más personalizado, lo que se traduce en clientes más satisfechos y fieles. En este sentido, la tecnología de datos abiertos es altamente recomendable para conocer mejor a los clientes y optimizar procesos. Cada empresa tiene sus propias necesidades, por ello, las aseguradoras deben ser flexibles si quieren trabajar con las pymes. Gracias a las nuevas tecnologías, las aseguradoras pueden personalizar sus productos para cualquier cliente.
