La Primera Mujer Emprendedora: Historia, Evolución y Empoderamiento Femenino
El 19 de noviembre se celebra el Día de la Mujer Emprendedora. Esta jornada busca visibilizar los desafíos que enfrentan las mujeres en el mundo de los negocios, promover la igualdad de oportunidades, inspirar a futuras generaciones de emprendedoras y fomentar un entorno global que apoye la inclusión, la innovación y el empoderamiento económico de las mujeres. Aunque este día lleva varios años conmemorándose, la participación de las mujeres en el emprendimiento aún es menor en comparación con la de los hombres.
El Día de la Mujer Emprendedora se celebra para destacar y reconocer el impacto y las contribuciones de las mujeres en el ámbito empresarial y emprendedor. Por ello, cada 19 de noviembre, se celebra el Día Internacional de la Mujer Emprendedora impulsado por la ONU desde 2014, con el fin de reconocer el esfuerzo y valor de las mujeres emprendedoras. Multitud de iniciativas se suman este mes para poner en valor, visibilizar y reconocer el esfuerzo de las mujeres emprendedoras.
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En nuestro entorno empresarial actual, las mujeres llevan décadas avanzando y rompiendo estereotipos, adquiriendo mejores posiciones de liderazgo y responsabilidad en la empresa y en la economía. En los últimos tiempos, se ha apostado por dar visibilidad a la figura femenina y a su situación a la hora de emprender casi cualquier proyecto. Por supuesto, también en el ámbito empresarial.
Emprender siendo mujer, es sinónimo de valentía, fuerza y constancia. Hoy en día, este concepto supone un hándicap para muchas personas. Pero lo cierto, es que, en la Historia del emprendimiento femenino, nos encontramos con numerosas mujeres brillantes que han cambiado el mundo de los negocios, rompiendo con las desigualdades entre hombres y mujeres en el ámbito empresarial. Mujeres emprendedoras que han marcado un antes y un después en la Historia, sobre todo, las primeras mujeres que decidieron emprender.
¿Quién fue la primera mujer emprendedora?
Hablar de la primera mujer emprendedora nos lleva a un contexto histórico en el que el liderazgo femenino era extremadamente limitado debido a las restricciones sociales y legales. Sin embargo, un nombre destaca: Madame C.J. Walker. Nacida en 1867, como Sarah Breedlove, Madame C.J. Walker era hija de esclavos liberados. A principios del siglo XX, comenzó a desarrollar productos para el cuidado del cabello, dirigidos específicamente a mujeres afroamericanas. No solo construyó un imperio de belleza, sino que también fue pionera en el empoderamiento de otras mujeres a través de la capacitación empresarial. Si bien su historia tiene lugar en Estados Unidos, representa un arquetipo universal de superación y visión.
Madam C.J. Walker, pionera del emprendimiento femenino.
Walker utilizó su éxito para inspirar a otras mujeres a emprender, promoviendo la independencia financiera y la autosuficiencia. Madam C.J. Walker no solo creó un imperio de productos de belleza, sino que también utilizó su fortuna para mejorar la vida de su comunidad. Financió organizaciones de derechos civiles, apoyó el movimiento sufragista femenino y fundó proyectos educativos para personas afroamericanas. Además, ayudó a muchas mujeres a emprender sus propios negocios, fomentando su independencia y empoderamiento.
La historia de Sarah Breedlove es la de una mujer afroamericana que, nacida en la pobreza extrema y siendo hija de esclavos, logró convertirse en una de las mujeres más ricas de su época. Su camino no estuvo marcado por privilegios, sino por el esfuerzo, la perseverancia y la determinación de salir adelante en una sociedad hostil para las personas negras.
El camino hacia la riqueza de Madam C.J. Walker
El camino hacia la riqueza de Sarah comenzó con un problema que afectaba a miles de mujeres afroamericanas: la caída del cabello. La mala alimentación, la escasa higiene debido a la falta de acceso al agua corriente y el uso de productos agresivos, como jabones con sosa cáustica, dañaban gravemente el cabello de muchas mujeres negras. Sarah, que había trabajado para una marca de jabones para cabello afro y aprendido sobre su cuidado gracias a sus hermanos barberos, decidió desarrollar su propia fórmula. Se trasladó a Denver y, tras múltiples pruebas, logró crear un producto que fortalecía y embellecía el cabello. La transformación en su propia imagen llamó la atención de sus vecinas, quienes pronto comenzaron a solicitar su producto. Así nació su empresa y su nueva identidad como Madam C.J. Walker.
Con la ayuda de los conocimientos publicitarios de su esposo, Walker promovió su producto en revistas y periódicos afroamericanos. Mientras su hija Leila gestionaba los pedidos, ella se dedicaba a formar a otras mujeres negras en la venta puerta a puerta, ofreciéndoles una oportunidad laboral y una vía para salir de la pobreza. Recorrió Estados Unidos reclutando vendedoras, a quienes organizó en clubes estatales y locales, estructurando una red de trabajadoras bien cohesionadas. Incluso celebraba convenciones anuales para premiar a las mejores vendedoras, no solo por sus ventas, sino también por sus contribuciones a proyectos comunitarios y caritativos.
El progreso de la mujer en el mundo del emprendimiento
El desarrollo de la mujer en el ámbito emprendedor ha sido gradual pero constante. En siglos anteriores, las mujeres se enfrentaban a barreras legales que les impedían abrir negocios, acceder a educación financiera o incluso tener autonomía para gestionar su propio dinero. Fue a partir del siglo XX cuando comenzaron a surgir los primeros cambios significativos gracias a la lucha por los derechos de igualdad, el acceso a la educación superior y la creciente independencia económica.
Durante la segunda mitad del siglo XX, muchas mujeres comenzaron a liderar pequeños negocios familiares, especialmente en sectores como la moda, la gastronomía y el comercio minorista. En la actualidad, el perfil de las mujeres emprendedoras ha evolucionado: no solo lideran startups tecnológicas, sino que también se destacan en sectores como la biotecnología, las energías renovables y la inteligencia artificial.
En España, el Informe GEM España 2023-24 destaca que el 45% de los emprendedores son mujeres, una cifra que ha ido creciendo en los últimos años. Este avance se debe, en parte, a la eliminación de estereotipos de género, el acceso a financiamiento específico y las redes de apoyo que fomentan la sororidad entre empresarias.
Mujeres emprendedoras liderando startups tecnológicas y negocios innovadores.
Otras mujeres emprendedoras destacadas
- Marie Curie: Como la primera mujer en recibir un Premio Nobel por el descubrimiento de los elementos radiactivos y cuya investigación cambió el mundo. Además, recibió un segundo Premio Nobel, fue nombrada directora del Instituto de Radio de París y se fundó el Instituto Curie en su nombre. Empezamos este homenaje a la mujer empresaria que desarrolló su carrera en el ámbito científico y cuya investigación cambió el mundo. Compartió su primer premio Nobel de Física en 1903 junto con su esposo, Pierre Curie, quien durante un tiempo se llevó toda la gloria en solitario, y el físico Henri Becquerel.
- Coco Chanel: En el ámbito económico y relacionado con la moda, Coco Chanel, es una de las primeras emprendedoras más famosas de todo el mundo. La francesa, de nombre Gabrielle, se atrevió a abrir su propia tienda en la primera década del siglo XX y pronto sus osados diseños para la época -como los trajes de pantalón para la mujer- dieron la vuelta al mundo y se popularizaron hasta tal punto que convirtieron la figura de su creadora en la más importante del mundo de la moda de toda la historia. De hecho, fue la única diseñadora -tanto femenina como masculina- que formó parte de la lista de 100 personas más influyentes del siglo XX de la revista ‘Time’. Fundadora de la casa Chanel, dejó un legado de innovación en el diseño y la alta costura. Revolucionó la industria de la moda con su enfoque en diseños elegantes y funcionales para la mujer moderna.
- Estée Lauder: Otra mujer que forjó un imperio el siglo pasado, en este caso relacionado con la belleza. La estadounidense empezó su carrera ayudando a su tío, que tenía un laboratorio químico de belleza, el doctor John Schotz, fue quien le enseñó las bases para construir sus propias fórmulas, que empezó a vender bajo la enseña New Way Laboratories. En 1946, junto a su marido, Joseph Lauder, creó la firma que lleva su nombre, reconocida por su efectividad en el cuidado de la piel y la ralentización del envejecimiento. A día de hoy, Estée Lauder factura más de 11.000 millones anuales (datos de 2017) bajo su propia marca y otras muy reputadas como Clinique o MAC Cosmetics, convierten a la compañía en uno de los mayores imperios cosméticos del mundo.
- Ruth Handler: Una mujer menos renombrada pero con una carrera impresionante a sus espaldas, culpable de que la muñeca Barbie sea una institución planetaria. La cofundadora de la firma juguetera Mattel empezó en 1945 comercializando juguetes a mano con su socio Harold Mattson. Hoy es el gigante juguetero que tiene en su haber los principales muñecos con los que han crecido casi todos los niños del mundo. Entre ellos, la famosa Barbie, que debe su nombre a su hija Bárbara y que importó a Estados Unidos desde Europa a imagen de una muñeca llamada Lili, de procedencia francesa. Creadora de la muñeca Barbie, fundó Mattel, una de las compañías de juguetes más grandes del mundo. Barbie se convirtió en un ícono cultural que ha evolucionado para reflejar diversos roles femeninos.
- Oprah Winfrey: Una de las más reconocidas es la televisiva Oprah Winfrey, con un duro pasado a sus espaldas. Nació en una familia pobre en Mississippi y ha reconocido que de pequeña fue víctima de abusos sexuales y violaciones. Supo sobreponerse a todo ello y ha llegado a ser nombrada la mujer más poderosa del mundo por la revista Forbes en varias ediciones de la pasada década. Oprah empezó en el cine y en los 80 fue nominada a los Oscar por su papel en ‘El color púrpura’. Poco después empezó a presentar su programa de entrevistas, que le dio visibilidad mundial y los ingresos suficientes para poder fundar su propia productora, Harpo, con la que crea tanto películas como series, programas, revistas o libros. Su voz, además, ha sido clave en la defensa de los derechos de los afroamericanos y de las mujeres, siendo uno de los rostros clave del movimiento ‘Me Too’.
El futuro de las mujeres dentro del emprendimiento
El futuro de las mujeres emprendedoras es prometedor, aunque sigue enfrentando retos. Por un lado, la tecnología y la globalización han abierto oportunidades sin precedentes para la creación de empresas disruptivas. Según un informe de la consultora McKinsey, cerrar la brecha de género en el emprendimiento podría añadir hasta 12 billones de dólares al PIB mundial en 2030.
En el contexto español, sectores como el de la transformación digital, el comercio electrónico y la economía sostenible serán áreas clave para las mujeres emprendedoras. No obstante, los desafíos persisten. Muchas mujeres aún enfrentan obstáculos para acceder a financiación, lo que limita el crecimiento de sus negocios. Además, equilibrar las responsabilidades familiares con el tiempo y esfuerzo que requiere un negocio sigue siendo un reto importante. Superar estas barreras dependerá tanto de políticas públicas como de un cambio cultural que promueva la corresponsabilidad en el ámbito familiar.
Ayudas disponibles para mujeres emprendedoras en España
España ha implementado diversas iniciativas para apoyar a las mujeres emprendedoras, conscientes de que fomentar la igualdad en el ámbito empresarial tiene un impacto positivo en la economía. Algunas de las ayudas y recursos más destacados son:
- Programa de Apoyo Empresarial a las Mujeres (PAEM): Esta iniciativa, desarrollada por las Cámaras de Comercio, está dirigido específicamente a mujeres que desean iniciar un negocio. Ofrece asesoramiento personalizado, apoyo en la elaboración de planes de negocio y acceso a microcréditos.
- Microcréditos del Instituto de la Mujer: Ofrecen financiación sin avales para mujeres emprendedoras con proyectos viables. Los importes suelen ser pequeños, pero representan un apoyo crucial para iniciar negocios.
- Subvenciones autonómicas: Muchas comunidades autónomas, como Andalucía, Cataluña y Madrid, cuentan con programas específicos para mujeres emprendedoras.
Recursos y apoyos disponibles para mujeres emprendedoras en España.
Caterina Llull y Sabastida, nuestro referente
Nuestra emprendedora es un ejemplo para cualquier mujer y vivió en el siglo XV. El registro de la época dice que su nombre era Caterina Llull y Sabastida, que nació en un año impreciso alrededor de 1440 y que vivió en el seno de una familia burguesa en el comercial barrio barcelonés de La Ribera. Con 20 años de edad contrajo matrimonio. Se trasladó a Siracusa junto a su esposo y se convirtió en madre de cuatro hijos antes de enviudar. A partir de entonces todo cambió para ella.
Desde ese momento, a sus preocupaciones por salir adelante sola se le sumaron nuevos retos empresariales a los que también tuvo que enfrentarse sin la ayuda de su marido. Sus obligaciones se ampliaron. Además de administrar el hogar y cuidar de los hijos, pasó a gestionar el patrimonio familiar y el negocio de comercio heredado. La lucha por defender sus intereses y los de sus hijos se convirtió en una prioridad.
Pero una mujer empresaria, con un denotado carácter emprendedor no se rinde fácilmente. Por primera vez en la historia una mujer lidera una empresa de comercio internacional Caterina decidió continuar con la empresa y la responsabilidad que se le traspasó por herencia, aunque aquella circunstancia implicase que tuviese que pelear por su cumplimiento. La pionera mercader tomó las riendas para avanzar en el mundo del comercio exterior. Disputas comerciales, impedimentos legales, dificultades de comunicación. Continuos escollos, pero Caterina no cedió en su empeño y se dirigió a la mayor autoridad: la Reina.
Segura de sí misma, Caterina escribió a la soberana para exponer su situación. La carta, que aún se conserva, desvela una amplitud de miras que la presenta como experta en valoraciones económicas y estratega del mundo en el que vive. Un tratado mercantil en toda regla. El primer obstáculo que se vio obligada a vencer, era la ley que cuestionaba la voluntad y confianza de su marido al nombrarla heredera y las reticencias de autoridades sicilianas y catalanas al respecto. Dispuesta y decidida, no dudó en enfrentarse a las jerarquías comerciales y entablar largos pleitos que finalmente tuvieron que resolverse bajo la autoridad de S.M.
En su nuevo papel de mujer emprendedora, no solo se propuso administrar el negocio familiar, sino que mostró su deseo de ampliar mercados y aumentar la fortuna que le fue legada. Contando con ese enfoque el resultado le permitiría asentar sus metas empresariales de forma objetiva.
Durante su matrimonio, antes de la muerte de su esposo, Caterina se empleó en cuerpo y alma en inculcar valores y educación a sus hijos. Pero algo la distingue de otras mujeres de su época: Empleó sus esfuerzos en que fuese su hija Joana quien aprendiese a gestionar y llevar las cuentas de la casa. Ella sería la sucesora de su padre al frente de los negocios. La innovadora visión de futuro, enfocada en la figura de una de sus hijas, se ve reflejada en esa elección para continuar con el legado.
La defunción de su esposo en 1471, sin embargo, precipitó el protagonismo de Caterina Llull y Sabastida como administradora de los bienes y el capital de su marido. El futuro alcanzó a Caterina antes de lo esperado. Sus previsiones se vieron alteradas a causa de los sucesos que se precipitaron, pero, el inevitable cambio de planes puso de manifiesto la capacidad de reacción de la emprendedora. Lo imprevisible de pronto puso al descubierto que la faceta mercader y empresarial de Caterina no era fruto de la improvisación. Resolutiva y con determinación, Caterina actuó en el siglo XV como una emprendedora de nuestros días. No dudó en tomar medidas para cursar la documentación legal imprescindible desde Cataluña y Siracusa y consiguió los permisos que legitimaban el testamento de su esposo.
Caterina Llull demostró entonces su gran conocimiento de la realidad jurídica que la rodeaba. Como diríamos hoy en día, una mujer con los pies en el suelo. De la relación con su esposo y el legado que él dejó en sus manos se desprende también la fe que este tuvo en ella. El atípico testamento del difunto mercader demostraba la estima que sentía por su esposa, pero también un profundo respeto por su inteligencia y capacidad de gestión. Prueba de ello resultó evidente por su voluntad de que fuese Caterina quien actuase según su propio criterio y con total libertad sobre todos sus bienes.
Finalmente, hacia el 1483 aproximadamente, Caterina Llull y Sabastida se trasladó con toda su familia a Barcelona. Mantuvo también algunas posesiones en Sicilia que continuó gestionando a distancia. Caterina no limitó sus aspiraciones. En lugar de conformarse con el comercio de alguna ciudad importante, amplió sus metas proyectando las rutas a través de todo el Mediterráneo. Consolidó de ese modo el comercio internacional de la zona y la empresa que dirigía.
