El predominio de las microempresas y pymes frente a las grandes empresas: un análisis detallado
El tejido empresarial español se caracteriza por una marcada preponderancia de las pequeñas y medianas empresas (pymes), un fenómeno que no solo se observa en España, sino que es una constante en la economía mundial. Las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) representan el 90% de todas las empresas y desempeñan un papel vital pero poco reconocido en la economía global. En España, actualmente las pymes suman el 44,90% del total de empresas del estado, y si incluimos a los autónomos, que representan el 54,92%, el porcentaje de entidades de menor tamaño asciende a más del 99%. Las grandes empresas, por su parte, constituyen un mínimo 0,18% del total.
Esta estructura empresarial, donde las pymes suponen el 99,8% del tejido empresarial, representa en torno al 60% del PIB y emplea al 73% de los trabajadores del país, subraya su indudable importancia. Sin embargo, este predominio plantea desafíos significativos en términos de productividad y competitividad a largo plazo.
Clasificación y definición de empresas
La definición de pyme está recogida en el Anexo I del Reglamento (UE) nº 651/2014 de la Comisión. Este texto define los tipos de empresa y fija un método transparente para calcular los límites financieros y el número de empleados.
Tipos de empresa según su tamaño:
- Microempresa: La entidad debe tener menos de 10 trabajadores, ya sean asalariados, socios, trabajadores temporales o propietarios. Se excluye de la cuenta de los efectivos a las personas con contrato de prácticas o formación profesional, así como a madres y padres que disfruten del permiso parental. Además, un volumen de negocios anual que no exceda los 10 millones de euros o un balance general anual que no exceda los 10 millones de euros.
- Pequeñas empresas: La cantidad de efectivos de la empresa debe ser inferior a las 50 personas.
- Medianas empresas: Para que las compañías se clasifiquen como tal deben contar con no más de 250 trabajadores y un volumen de negocios anual que no exceda los 50 millones de euros.
- Grandes empresas: Cuando una entidad cuenta con 250 trabajadores o más pasa a ser considerada una gran empresa.
Cabe destacar que estos criterios de clasificación están establecidos por la Unión Europea y son los que se aplican en España. No se podrán considerar pymes las empresas de propiedad pública ni aquellas cuyo capital esté controlado en un 25% por empresas cuyas variables cuantitativas excedan los límites de pyme. Por razones de simplificación administrativa se puede optar por atenerse a un criterio único, el de los efectivos (empleados).
Los datos del tamaño de las entidades, unidos a otros como su ubicación o sector, son útiles para la toma de decisiones comerciales.
Trabajo decente y crecimiento económico
Factores que explican el predominio de las pymes en España
Este fenómeno no se explica solo por cifras, sino también por factores históricos, culturales, económicos y regulatorios que hacen que el emprendimiento pequeño y local sea la forma más común de hacer negocios.
Cultura empresarial orientada a lo pequeño
Gran parte de la estructura empresarial española está formada por autónomos y microempresas. Este tipo de compañías requiere menor inversión inicial, menos infraestructura y ofrece gran flexibilidad para adaptarse a nichos locales o servicios específicos. Muchos emprendedores crean negocios para satisfacer necesidades inmediatas en su entorno, fomentando así la aparición de nuevas pymes cada año.
Predominio del sector servicios
El sector servicios (hostelería, comercio, consultoría, servicios profesionales, transporte y logística) domina la economía española. Estas actividades requieren menos capital inicial y son más flexibles, lo que facilita la creación de negocios pequeños. Por otro lado, los sectores industriales intensivos en capital están menos representados que en otras economías europeas, lo que limita la aparición de grandes corporaciones y refuerza el papel de las pymes.
Un modelo económico que favorece el emprendimiento local
Las políticas públicas españolas y los programas de apoyo a pymes han creado un entorno favorable para emprender. Organizaciones como CEPYME, consejos estatales y ayudas financieras hacen que iniciar un negocio sea más accesible. El marco legal permite una creación de empresas relativamente flexible, normalizando social y económicamente el emprendimiento.
El papel de la crisis y del mercado laboral
Los periodos de crisis económica han incentivado la creación de autónomos y pymes. La falta de empleo asalariado estable y la necesidad de generar ingresos rápidamente llevaron a muchas personas a iniciar negocios propios. Aunque el empleo asalariado ha crecido, millones de españoles siguen trabajando en pymes o como autónomos.
Barreras al crecimiento y consolidación
Muchas pymes españolas no logran crecer hasta convertirse en medianas o grandes empresas por varios motivos:
- Limitaciones en el acceso a financiación y capital para expansión.
- Burocracia y cargas administrativas que complican la formalización.
- Escalabilidad limitada para exportar o innovar.
Estas barreras generan un ecosistema empresarial donde las pymes se mantienen estables, pero pocas logran convertirse en grandes corporaciones, lo que diferencia a España de otros países europeos.
La brecha de productividad y el reto del crecimiento
En términos de productividad, las MiPyMEs van a la zaga de las grandes empresas, a pesar de su contribución al crecimiento económico. Aumentar la productividad de las MiPyMEs es desde hace tiempo un objetivo de gobiernos que reconocen su papel central en el crecimiento económico y el empleo.
Las empresas de mayor tamaño suelen ser más productivas que las pequeñas debido a:
- Mejor acceso a la financiación: Las empresas grandes suelen contar con mayor cantidad de financiación y a un menor coste.
- Economías de escala, especialización y gestión: Las empresas grandes pueden repartir costes fijos entre una mayor producción y mejorar sus cadenas de valor.
- Innovación: Ambos factores anteriores les permiten invertir en innovación de nuevos productos y procesos, lo que favorece el crecimiento empresarial y los efectos positivos al resto de la economía.
La productividad global de las MiPyMEs es solo la mitad de la de las grandes empresas, y menos en las economías emergentes. En India e Indonesia, por ejemplo, la productividad de las pequeñas empresas es solo una cuarta parte de las grandes.
El estudio del instituto McKinsey Global, "A microscope on small businesses: Spotting opportunities to boost productivity", analizó las MiPyMEs de 16 economías y concluyó que reducir la brecha de productividad podría representar un valor equivalente al 5% del producto interior bruto en las economías avanzadas y 10% en las emergentes.
La productividad de las MiPyMEs varía enormemente en función del país, el sector e incluso el subsector en que operan. Las MiPyMEs B2B, que interactúan estrechamente con otras empresas, a menudo más grandes, tienen una brecha de productividad un 40% menor que las MiPyMEs de empresa a consumidor (B2C).
España frente a Europa en tamaño empresarial
España se enfrenta a un reto estructural: el reducido tamaño de sus empresas, lo que frena la productividad, la innovación y el empleo. Las empresas españolas tenían, de media, 8,8 empleados en 2023, frente a los 12,1 de la Unión Europea (UE). La mayor proporción de microempresas (con menos de 10 empleados) representa el 89% del total de empresas con asalariados y concentran el 27% del empleo en España. En el conjunto de la UE, estas cifras son menores: el 85% de empresas y el 22% del empleo.
La diferencia en el tamaño empresarial se da en la mayoría de los sectores. En el caso del sector servicios, la empresa media en España tiene 8,3 empleados, frente a casi 11 en la UE. Tampoco explica la brecha de tamaño la falta de dinamismo empresarial, ya que España está en línea con la media europea en ritmo de creación y destrucción de empresas. Sin embargo, donde sí encontramos una diferencia clara es en la capacidad de crecimiento: las empresas españolas nacen con un tamaño parecido al de las europeas, pero a partir del quinto año de vida, la diferencia se acentúa. Mientras que las empresas europeas alcanzan los 17 empleados de media, las españolas se quedan en 12.
Implicaciones y soluciones para el crecimiento empresarial
Es importante que exista un mayor apoyo para el crecimiento de las empresas. Sería muy beneficioso para el conjunto de la población que hubiera más empresas grandes, ya que estas suelen ser mucho más productivas. Las ventas por ocupado en las empresas de más de 250 trabajadores son más del doble que en las de menor tamaño.
La pandemia de COVID-19 ha acelerado tendencias latentes que empujan hacia un mayor tamaño empresarial:
- Digitalización de las empresas: El enorme esfuerzo inversor en digitalización actúa como dinamizador de la concentración a nivel sectorial y multiplica el mercado potencial al que pueden acceder las empresas.
- Estructura de las empresas globales: La pandemia ha puesto de manifiesto la importancia de tener una estructura productiva más resiliente, lo que probablemente requerirá un tamaño de empresa más elevado para poderlo llevar a cabo de forma óptima.
- Mayor exigencia de los stakeholders: Clientes, trabajadores, inversores y la regulación son cada vez más exigentes en materia medioambiental, lo que conlleva necesidades de inversión que presionan al alza el tamaño óptimo para operar.
El entorno financiero y la resistencia de las grandes empresas durante la crisis también dan un impulso adicional al aumento del tamaño empresarial, reflejado en el número y volumen de operaciones de fusión y adquisición, que se encuentran en máximos históricos.
Cómo abordar el problema de la productividad de las MiPyMEs
Las conclusiones del instituto McKinsey Global tienen tres implicaciones importantes para el abordaje del problema de la productividad de las MiPyMEs:
- Crear el tejido económico adecuado: Fomentar las condiciones propicias para el crecimiento y la prosperidad de todas las empresas, yendo más allá de las políticas convencionales. Es preferible aspirar a una "productividad colectiva", reforzando las redes e interacciones entre grandes y pequeñas empresas.
- Establecer prioridades: Decidir en qué ámbitos económicos centrarse para mejorar la productividad de las MiPyMEs. La priorización requiere una identificación meticulosa de las ventajas competitivas del país, un buen ojo para las tendencias de demanda, y la asignación de recursos a la innovación, facilitación de acceso al capital y fomento a las redes de apoyo.
- Un enfoque granular y adaptado: Las medidas para ayudar a las MiPyMEs deben ser diseñadas a medida, basadas en un enfoque microscópico, ya que la dinámica y las necesidades difieren mucho según el subsector.
El impacto de la política y el apoyo institucional
El gobierno español y la Unión Europea reconocen la importancia estratégica de las pymes. El Gobierno ha aprobado la Ley Crea y Crece, que tiene como objetivo mejorar el entorno regulatorio para favorecer el crecimiento empresarial. Para conseguirlo, es imprescindible asegurarse de que en materia laboral, fiscal o contable no se producen cambios sustanciales en los costes de las empresas al superar determinados umbrales.
En CEDEC, Centro Europeo de Evolución Económica, creen que es importante que exista un mayor apoyo para el crecimiento de las empresas. El apoyo a estas empresas mantiene una economía diversa y resiliente. MicroBank también cree firmemente en el potencial y las posibilidades de las pequeñas y medianas empresas, apoyando financieramente a muchos emprendedores.
| Tipo de Empresa | Nº de Empleados | Volumen de Negocios Anual | Balance General Anual |
|---|---|---|---|
| Microempresa | < 10 | ≤ 10 millones de euros | ≤ 10 millones de euros |
| Pequeña Empresa | < 50 | ≤ 10 millones de euros | ≤ 10 millones de euros |
| Mediana Empresa | < 250 | ≤ 50 millones de euros | ≤ 43 millones de euros |
| Gran Empresa | ≥ 250 | > 50 millones de euros | > 43 millones de euros |
| Fuente: Anexo I del Reglamento (UE) nº 651/2014 de la Comisión. | |||
La productividad de las MiPyMEs va a la zaga de la de las grandes empresas en todos los países, con una diferencia mayor en las economías emergentes. Imagen: McKinsey Global Institute.
Las empresas españolas tenían, de media, 8,8 empleados en 2023, frente a los 12,1 de la Unión Europea (UE). FUENTE: Eurostat.
En el caso del sector servicios, la empresa media en España tiene 8,3 empleados, frente a casi 11 en la UE. FUENTE: Eurostat.
Las empresas españolas con asalariados nacen con un tamaño parecido al de las europeas -en torno a 2 empleados de media-, pero con el paso del tiempo se quedan rezagadas. FUENTE: Eurostat.
Entre 2012 y 2023, las empresas con menos de 5 empleados han ido perdiendo peso en el empleo total, tanto en España como en el conjunto de la UE. FUENTE: Eurostat.
