Asest

Asociación Española de Storytelling
  • Eventos
  • Áreas de especialización
    • Emprendimiento
    • Salud
    • Deporte
    • Nuevas tecnologías
    • Turismo
    • Diseño y moda
  • Comunicación
    • Artículos
    • Prensa
    • Testimonios
  • Story
  • Galería
  • Contacto
  • Acerca de
Inicio
|
Comunicación

Perspectivas del Emprendimiento en el Siglo XXI

by Admin on 21/10/2025

La historia nos ha enseñado que ante un periodo de cambio y dificultades, como en el que nos encontramos, es cuando surgen las mejores ideas y negocios. Emprender en tiempos de crisis, a veces, no es cuestión de deseo, sino de necesidad. En anteriores artículos y eventos os hemos ofrecido pautas básicas para emprender, así como opiniones de expertos de diferentes ramas dentro del área.

Para entender qué es un emprendedor, hemos de remontarnos al origen más profundo de la palabra, aplicando un enfoque más global al concepto y no centrándonos solo en lo económico. Muchos especialistas entienden que un emprendedor es “un constructor del entorno y un facilitador de cambios”. Este nuevo enfoque es lo que permite entender la rápida adaptación de muchas empresas tras la crisis sanitaria. ¿Y tú?

Etimológicamente, la palabra proviene del latín vulgar (in, en, y prendĕre) cuyo significado es coger, atrapar, tomar. Así, desde su origen la palabra ya estaba asociada al concepto de “atrapar” oportunidades. No obstante, su origen moderno proviene del francés entrepreneur que finalmente se conceptualizó como pionero. Por lo tanto, parece que también implica iniciar de manera novedosa un proyecto. Desde su etimología, observamos como el concepto de emprender implica riesgo asociado a esa nueva idea de negocio además de innovar.

Esta idea de emprendimiento que acabamos de expresar tomó fuerza en el siglo XIX y hasta ahora es una de las ideas predominantes acerca del concepto cuando se pregunta ¿qué es emprender? La mayoría de la gente aún lo asocia a una visión económica relativa a generar un negocio, empresa o proyecto financiero. Es así es como se entiende en la mayoría de las universidades y escuelas de negocios.

Esta extensión del concepto de emprendimiento ha afectado a la manera en la que se emprende o incluso, se ha producido a la inversa. Nuevas formas de emprender han generado que se replantee el concepto de emprendimiento. Esto se ve reflejado en los numerosos artículos y taxonomías existentes relativas a clasificar a los emprendedores o los proyectos de emprendimiento. Según el tamaño del proyecto, anteriormente, se entendía el emprendimiento como pequeño o grande.

Aunque más tarde surgieron esos pequeños avances que se introducían en una empresa y que mejoraban su producción o efectividad (microemprendimiento). Pero ha surgido, además, una nueva tipología gracias a la tecnología, el emprendimiento escalable. En cuanto al objetivo de los proyectos, años atrás, eran eminentemente empresariales, financieros o económicos. Así destaca la aplicación de lo tecnológico en proyectos sociales o sanitarios sobresaliendo la tendencia del healthtech. También destacan la e-culture o cultura digital que ha generado una nueva forma de entender el ocio, arte y cultura.

En relación al abordaje o aproximación del enfoque, ya no solo se entiende el emprendimiento como innovador o hacia afuera, ya que existen exitosos casos de emprendimiento de imitación en otros mercados y hacia adentro, como el intraemprendimiento. Por último, en lo relativo a la financiación para iniciar el proyecto hoy en día se conocen nuevas formas de obtener fondos, como la mezcla de financiación pública y privada que se obtiene de desconocidos que quieren apoyar tu causa a través de internet: el crowdfunding. Esto ha supuesto una revolución.

Además, hay formas de que un emprendedor genere ingresos para su proyecto por si mimo, como el bootstrapping, emprender a raíz de la generación de ingresos de un recurso ya existente o el ahorro. O, por otro lado, el bartering, algo parecido al antiguo trueque.

Como habéis podido comprobar, emprender es mucho más que montar una empresa o proyecto y el ADN emprender existe en muchas personas y versiones. Esperamos que esta información os sirva de inspiración tanto a emprendedores como a empresas para entender el emprendimiento.

El emprendimiento es un viaje emocionante que puede abordarse desde diversas perspectivas. A continuación, exploraremos algunas de estas perspectivas:

Perspectivas del Emprendimiento

1. La Innovación como Motor del Emprendimiento

Para algunos emprendedores, el impulso principal proviene de la búsqueda constante de la innovación. Un ejemplo notable es Elon Musk, fundador de SpaceX y Tesla. Musk es conocido por su enfoque en la innovación disruptiva, desde el desarrollo de cohetes reutilizables hasta vehículos eléctricos de alto rendimiento.

2. Emprender con Propósito y Pasión

Otro enfoque es el emprendimiento con propósito y pasión. Un ejemplo inspirador es Blake Mycoskie, fundador de TOMS Shoes. Inspirado por su viaje a Argentina, donde presenció la falta de acceso a zapatos adecuados, Mycoskie fundó TOMS con la misión de "un par vendido, un par donado".

3. El Emprendimiento como Viaje de Auto-Realización

Para algunos, emprender es más que un medio para alcanzar el éxito financiero; es un viaje de auto-realización y crecimiento personal. Un ejemplo destacado es Sara Blakely, fundadora de Spanx. Blakely comenzó Spanx desde su apartamento en Atlanta con la misión de ayudar a las mujeres a sentirse seguras y cómodas en su propia piel.

4. La Colaboración y el Emprendimiento Colectivo

El emprendimiento también puede abordarse desde una perspectiva colaborativa, donde el énfasis se pone en la construcción de redes y la colaboración con otros emprendedores y profesionales. Un ejemplo es la comunidad de emprendedores en Impact Hub, una red global de espacios de coworking y programas de apoyo al emprendimiento.

Iniciativas del Gobierno de España para el Fomento del Emprendimiento

Este texto revisa iniciativas recientes del Gobierno de España para el fomento del emprendimiento, con el objetivo de valorar su coherencia con los diagnósticos disponibles sobre la estructura del tejido productivo español. Además de atender a los problemas de financiación de los nuevos proyectos emprendedores, es urgente reflexionar sobre el conjunto del sistema de innovación tecnológica, la transferencia de conocimiento y el diseño de políticas públicas dirigidas a impulsar la innovación disruptiva.

Existe, por otra parte, una sobreestimación del impacto que sobre la distribución de tamaños y productividad de las empresas españolas tienen los costes externos de crecer generados por las políticas públicas. La crisis sanitaria derivada de la pandemia de COVID-19 ha supuesto una disrupción sin precedentes en la historia económica reciente. El impacto sobre la economía española ha sido más severo que en el resto de economías desarrolladas, induciendo una contracción del PIB del 10,8 % en 2020.

En febrero de 2021, el presidente del Gobierno presentó públicamente el informe España Nación Emprendedora, considerado un documento clave para orientar y apoyar la transformación económica y social de nuestro país. El informe desgrana una estrategia con 50 medidas que entre otros objetivos aspiran a acelerar la inversión en nuevos negocios y potenciar su crecimiento, y atraer, desarrollar y retener talento.

Por otro lado, el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, en los meses de febrero y marzo de 2021 ha publicado para consulta pública un documento bajo el título: Medidas para favorecer la creación de empresas y su crecimiento. Este texto es una versión más centrada de los comentarios al documento normativo que los autores remitieron al Ministerio en el proceso de consulta pública. Por tanto, la estructura y contenidos del mismo están condicionados por los propios del documento inicial que los suscitó.

El objetivo del texto es doble. Primero analizar, desde la teoría de la información y los contratos, los costes de transacción en que se incurre en los procesos de emprendimiento y creación de empresas, como marco de referencia del que, a nuestro juicio, debería de partir cualquier iniciativa legislativa en este ámbito. En el resto de la exposición se presentan consideraciones sobre algunos aspectos concretos tratados en el documento. De este modo, el apartado siguiente se centra principalmente en la valoración de los diagnósticos de partida que justifican las líneas de reforma propuestas en el documento.

A continuación, se analizan y valoran las principales líneas de reforma. El emprendimiento y la creación de empresas son tópicos recurrentes en la política económica española desde hace tiempo. En este sentido, una distinción de partida importante en el análisis del emprendimiento y el desarrollo empresarial es entre cantidad y calidad del emprendimiento.

La distinción acostumbra a tener una estrecha relación con las motivaciones que llevan a emprender: el autoempleo, ante una situación en la que la persona se convence de la imposibilidad de ocuparse como asalariada (es decir el emprendimiento por necesidad), o, por el contrario, la persona o personas con posibilidades de ocuparse como asalariados, pero que creen que pueden ser más productivas poniendo en marcha una iniciativa empresarial innovadora (emprendimiento por oportunidad). Si el objetivo de las políticas públicas es mejorar la productividad y el crecimiento potencial de la economía es evidente que interesa sobre todo promover el emprendimiento por oportunidad, lo que significa utilizar indicadores de emprendimiento donde pese más el valor añadido de las empresas que se crean que el número de empresas que nacen cada año.

La iniciativa legislativa objeto de esta consulta ofrece la oportunidad de hacer un diagnóstico del mercado del emprendimiento en España, y analizar la efectividad de las políticas públicas puestas en marcha hasta ahora para fomentarlo. El documento a consulta comienza señalando que en España hay, proporcionalmente, más empresas pequeñas que en los países europeos cuya productividad laboral media es mayor que la española.

La distribución de tamaños empresariales es el resultado de la disciplina de la competencia en los distintos mercados y de características del recurso emprendedor. Los trabajos de De Castro y Larraza (2018) caracterizan el perfil del emprendimiento y muestran cómo la actividad de creación de empresas en España es similar a la de países de referencia, como Alemania o Francia.

Sin embargo, estas actividades presentan diferencias importantes con respecto a esos mismos países. Por ejemplo, las empresas creadas en nuestro país, tienen menores expectativas de crecimiento y mucho menor grado de internacionalización. Además, el tamaño medio de las nuevas empresas en España es muy pequeño, la mitad de las empresas desaparecen a los cinco años y las que sobreviven se mantienen en tamaños pequeños, muy próximos al de inicio de la actividad, en los años sucesivos.

Además, cuando se debate sobre el tamaño de las empresas y sus consecuencias, hay una abundante literatura económica internacional y nacional (Moral-Benito, 2016; Huerta y Salas, 2014 y 2018; Bloom y Van Reenen, 2007; y Bloom et al., 2014) que sugiere que la relación de causalidad, si existe, no va del tamaño a la productividad, sino de la productividad al tamaño.

Hay que insistir también en que la distribución de tamaños empresariales en un país no es arbitraria, sino el resultado de la disciplina de la competencia en los distintos mercados y de características del recurso emprendedor con que cuentan las empresas. Para estudiar el impacto del emprendimiento es necesario conocer no solamente las características de la distribución de las empresas que se crean; también es fundamental valorar la cola superior de la distribución, la de las empresas “estrella”. El aspecto clave aquí será conseguir que, tanto las nuevas empresas, como las ya existentes, se gestionen bajo la dirección de empresarios y directivos cualificados.

Estudios académicos contrastados (Bloom y Van Reenen, 2010; y Bloom et al., 2014) demuestran que las diferencias de productividad vinculadas a la calidad del recurso empresarial impactan más que proporcionalmente en el tamaño de las empresas, de manera que, aumentando la calidad media del recurso empresarial, el tamaño y la productividad media de las empresas aumentan más que proporcionalmente.

Cuando se estudia el dinamismo empresarial con datos del DIRCE, se reconoce que las tasas de mortalidad, natalidad y supervivencia neta en España (Fariñas y Huergo, 2015; García Perea, 2020; Huerta y Salas, 2021; y Xifré, 2019) muestran una gran sensibilidad al ciclo económico. Por otro lado, la distribución por tamaños de las empresas españolas, y la distribución de personas ocupadas por tamaños de empresa, se mantienen prácticamente invariables desde principios de los años noventa, cuando comienza a publicarse el DIRCE.

La distribución de personas por grupos ocupacionales, asalariados, empresarios (managers más autoempleados con asalariados) y autónomos sin asalariados, se mantiene también estable; en este caso, desde mediados de los años ochenta. Durante este largo periodo de tiempo, se han producido cambios notables en la tecnología, regulación y funcionamiento de los mercados, pero la estructura de tamaños y ocupaciones se ha mantenido constante en el tiempo.

En la memoria objeto de consulta pública se dice que hay indicios de que el requerimiento de un capital mínimo de 3.000 euros para crear una SRL, puede constituir una restricción significativa al emprendimiento. Pero, ¿a qué tipo de emprendimiento? Para emprender no se necesita crear una empresa (persona jurídica) que se interponga entre el emprendedor, persona física, y los terceros con quien contrata.

Entre las personas jurídicas elegibles que el derecho pone a disposición de los emprendedores para conducir las relaciones con terceros, cobran especial relevancia aquellas que incorporan el privilegio de la responsabilidad limitada (RSL, anónimas, cooperativas…). La responsabilidad limitada al patrimonio de la empresa constituida, que es además la persona (jurídica) que contrae derechos y obligaciones con terceros, desvincula el patrimonio personal del empresario del riesgo propio de la actividad empresarial.

La estructura societaria facilita también repartir el riesgo entre distintos socios financieros, lo que permite acometer inversiones de más envergadura manteniendo una cierta diversificación del patrimonio personal de cada inversor. Pero es preciso reconocer que la protección lógica y deseable al emprendedor-empresario tiene consecuencias para la seguridad de las operaciones comerciales cuando los mercados funcionan con imperfecciones.

Como norma general, eliminar el capital mínimo de 3.000 euros para constituir una SRL debería justificarse con rigor. Es preciso motivar por qué se estableció en su momento este requisito y qué hace pensar que sea mejor eliminarlo. Para valorar la oportunidad de establecer un capital social mínimo o no hacerlo, además de consideraciones de interés general (la sociedad puede considerar que el privilegio de la responsabilidad limitada debe ir asociado con un retorno social de la sociedad mercantil que se crea, más allá del privado y por tanto, el acto de crear una sociedad mercantil no debe trivializarse), debe tomarse en consideración también la lógica del mercado.

El patrimonio de la sociedad mercantil es un indicador de las garantías, a modo de colateral, con el que la persona jurídica respalda el cumplimiento de las obligaciones contractuales contraídas con terceros. Reducir el capital mínimo para constituir una SRL de 3.000 a 1 euro abarata, en principio, el coste de constituir sociedades mercantiles para los futuros emprendedores, pero para el veredicto final, hay que tener en cuenta también si aumentan los costes para las terceras partes que se relacionan con ella.

Con la normativa actual, cualquier persona que se relaciona con la sociedad mercantil sabe que esta tiene un capital mínimo de 3.000 euros; es decir, un patrimonio mínimo, y sabe que quien constituye la sociedad está dispuesto a arriesgar 3.000 euros de su patrimonio en la aventura empresarial. Sin un capital mínimo, la constitución de la sociedad per se, no aporta ninguna información sobre el patrimonio y las garantías, ni tampoco sobre lo que está dispuesto a arriesgar quien la constituye.

Por otra parte, al reducir el capital mínimo para constituir una sociedad a 1 euro se envía una señal equivocada sobre las verdaderas necesidades financieras de las start ups. Para el emprendimiento innovador de base tecnológica o social, la trayectoria más común entre las empresas se resume así: necesitan un tiempo que puede oscilar en media entre tres meses y dos años, desde que aparece la idea, se desarrolla el proyecto, se crea un prototipo comercial, se llega al mercado con un producto o servicio para la venta y se obtienen ingresos.

Al reducir el capital mínimo para constituir una sociedad a 1 euro se envía una señal equivocada sobre las verdaderas necesidades financieras de las start ups. En esta fase de inversión en el desarrollo del producto o servicio innovador, hay incertidumbre sobre el resultado final, mayor cuanto más innovador es el proyecto, y al mismo tiempo, una gran diferencia entre la información que sobre el proyecto poseen los “internos” y los “externos”.

La creación de empresas, con constitución de una persona jurídica, puede obedecer a muchos objetivos y no se puede dar por sentado que el privilegio que supone poder constituir una sociedad mercantil, y el privilegio de crear una SRL en particular, se utilizará por las personas siempre de forma socialmente responsable. En nuestra opinión, reducir a 1 euro el mínimo legal para la constitución de la SRL no tendrá, por sí mismo, ninguna relevancia en el objetivo final, que entendemos que es conseguir un emprendimiento de oportunidad, innovador, alrededor de equipos de personas con visión de largo plazo. Para este emprendimiento, el problema principal será el de configurar una masa crítica estable de socios, después de un periodo inevitable de aprendizaje y de prueba y error.

El documento a consulta pone todo el énfasis en la financiación de la empresa e ignora lo primero y más importante, la inversión que se necesita para construir el proyecto empresarial.Los problemas de información asimétrica condicionan el acceso a la financiación de las empresas. No debe darse por sentado que el problema de crecer está en la falta de financiación. Pero, ¿estamos seguros que el menor peso relativo de empresas start up en España se debe únicamente, o, sobre todo, a dificultades singulares de financiación empresarial? O, por el contrario, ¿se debe a diferencias en el volumen y en las características de la inversión que busca financiación?

Los impedimentos para crecer ¿actúan desde el lado del pasivo?; es decir ¿no hay fondos disponibles para financiar las inversiones?, ¿o actúan desde el activo y lo que faltan son proyectos innovadores y competitivos con voluntad de ganar presencia en el mercado y crecer, que demanden recursos financieros para su desarrollo? No debe darse por sentado que el problema de crecer está en la falta de financiación, dejando de lado la cantidad y calidad de proyectos innovadores que el tejido empresarial es capaz de generar.

Nuestra visión del emprendimiento reconoce que la idea inicial, la tecnología que soporta el proyecto o el modelo de negocio y la estrategia competitiva son elementos nucleares del proceso de emprendimiento; que representan el primer paso para actuar, y luego vendrá la búsqueda de fondos y socios para ejecutar ese proyecto empresarial. Este razonamiento parece aplicable tanto a las start up como a las empresas establecidas que quieren dar saltos cualitativos en su crecimiento. Si compartimos este enfoque, entonces es necesario poner el foco y analizar los obstáculos que presenta el ecosistema de innovación en España.Por otra parte, los instrumentos financieros no son solo títulos que regulan el acceso a los flujos de caja y beneficios de la empresa.

Los instrumentos financieros incorporan derechos políticos, a veces establecidos por la ley, como ocurre con la titularidad de las acciones o de la deuda ordinaria, y otras veces acordados contractualmente de manera voluntaria por las partes, en el caso de las operaciones de venture capital. Existe un cierto consenso acerca de la preferencia de muchos empresarios por mantener el control sobre la empresa que han creado y han hecho crecer, frente a la alternativa de crecer más, pero incorporando socios accionistas externos que les obligaría a compartir o a ceder ese control.

Es difícil evaluar hasta qué punto este valor, que aparentemente los empresarios atribuyen a tener un control absoluto sobre la empresa y las decisiones importantes.

tags: #perspectivas #del #emprendimiento

Publicaciones populares:

  • Precios y opciones de coworking en Andalucía
  • Agencias de marketing digital en Oporto
  • Oportunidades de Franquicia Victoria's Secret
  • Marketing Emocional: Conexión Personal
  • Digitaliza tu Pyme con el Kit Digital
Asest © 2025. Privacy Policy