La Guerra de Papel: Panfletos y Propaganda del ERP y Montoneros en Argentina
En el convulso escenario político y social de Argentina durante las décadas de 1960 y 1970, dos de las organizaciones guerrilleras más prominentes fueron el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros. Ambas, a través de la lucha armada y una intensa campaña de propaganda, buscaron transformar la realidad del país, dejando una profunda huella en su historia. Sus métodos de comunicación, que incluían panfletos, comunicados y publicaciones clandestinas, fueron herramientas esenciales en su estrategia política y militar.
El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP): Ideología y Acciones Armadas
El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) fue una organización guerrillera de izquierda de la Argentina, constituyendo la estructura insurgente del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), de orientación marxista y liderado por Mario Roberto Santucho. Su fundación tuvo lugar el 30 de julio de 1970, por iniciativa de Mario Roberto Santucho y otros delegados, con el objetivo de encarar la guerra revolucionaria obrera y socialista, tomar el poder en la Argentina y lograr un territorio liberado, particularmente en la provincia de Tucumán. El ERP sostuvo una estrategia de guerra popular prolongada, entendiendo el foco como parte de la guerra, así como las insurrecciones y puebladas como puntos de esta misma. Los objetivos declarados por el ERP eran inculcar el socialismo y establecer un Estado socialista en la Argentina, además de extender sus ideas al resto de América Latina.
A partir de 1973, el ERP buscó convertirse en un ejército guerrillero, adquiriendo un carácter fuertemente jerárquico y piramidal. Para recaudar los fondos para la lucha armada, el PRT-ERP realizó asaltos a bancos y cuarteles militares, así como secuestros extorsivos de empresarios. Entre sus acciones más destacadas se encuentran el asalto a una comisaría en Rosario el 18 de septiembre de 1970, el copamiento del Banco Nacional de Desarrollo el 29 de enero de 1972, y la toma del Batallón de Comunicaciones 141 del Ejército Argentino en Córdoba el 18 de febrero de 1973, donde se apropiaron de casi dos toneladas de armamento.
La Propaganda del ERP: "Estrella Roja" y Proclamas
El ERP también empleó la comunicación escrita como un pilar fundamental de su estrategia. Su principal medio de difusión fue la revista o periódico Estrella Roja, que circulaba clandestinamente para informar sobre sus acciones y difundir su ideología. Tras el asalto al Comando de Sanidad del Ejército Argentino en septiembre de 1973, el último número legal de Estrella Roja incluyó un parte de guerra de esta acción y una nota que destacaba públicamente a un responsable político que, pese a estar en contra de la acción por las circunstancias, asumió disciplinadamente la dirección.
En el contexto político de la vuelta a la democracia, después de las elecciones del 11 de marzo de 1973, en las que ganó la fórmula Cámpora-Solano Lima, el PRT lanzó una proclama titulada «Por qué el ERP no dejará de combatir, Respuesta al presidente Cámpora». En este texto, fechado el 13 de abril de 1973, la organización reconoció la legitimidad del gobierno electo y anunció que no atacaría con las armas al nuevo gobierno, pero advirtió que no cesaría su lucha armada «contra el Ejército opresor y las empresas imperialistas».
Argentina: conflicto guerrillero
Montoneros: Del Peronismo a la Resistencia Armada
Montoneros fue una de las organizaciones guerrilleras que surgieron y ganaron protagonismo entre las décadas de 1960 y 1970 en Argentina, al calor de las revueltas e insurrecciones populares contra los gobiernos militares. Impulsada por jóvenes provenientes de la derecha católica y nacionalista, se autodefinía como continuadora de la “resistencia peronista”. La primera acción definitoria de Montoneros fue el secuestro y asesinato del General Pedro Aramburu, que, según la investigadora Julieta Pacheco, definió dos cuestiones decisivas en su naturaleza: “El desarrollo de una estrategia armada y la adhesión a un programa peronista”.
La organización, si bien se orientó hacia la lucha armada, también pretendía impulsar la “lucha de masas”, apostando a la construcción y desarrollo de organizaciones sindicales y estudiantiles. Tras el regreso de Perón al país, las tensiones entre Montoneros y el líder peronista aumentaron, especialmente por la negativa de la organización a dejar las armas y su insistencia en el objetivo de la “patria socialista”. Con la llegada del gobierno de facto encabezado por Jorge Rafael Videla tras el golpe de marzo de 1976, los militares acorralaron a Montoneros, con su cúpula exiliándose y sus fuerzas disminuidas.
Panfletos y Acciones de Propaganda de Montoneros
Desde sus inicios, y especialmente durante los años de la dictadura, Montoneros utilizó la propaganda como un arma fundamental. El “Comunicado número 1 de los Montoneros”, emitido tras la ejecución de Aramburu, fue una “bomba política que sacudió a la Argentina y expandió sus ondas por el mundo entero”, marcando una definición política y militar contundente.
A pesar de la feroz represión del régimen militar, hubo hombres y mujeres que, durante 1978, participaron en una resistencia silenciosa y sin armas. Una resistencia con panfletos, pegatinas y grafitis, utilizando lo que tenían a mano. Desde México, la Comisión Especial Mundialista de Montoneros había ordenado la confección de pegatinas, volantes en papel brillante y boletines que luego ingresarían clandestinamente al país. La intención era mostrar “la Argentina real” que la dictadura intentaba ocultar, y dar la imagen de que Montoneros aún existía y tenía presencia territorial.
Para los militantes que permanecían en el país, lo que quedaba eran las “tareas livianas”. Marisa Sadi recuerda que, con un “gran embarazo”, repartía panfletos, subía al colectivo con su esposo para distribuirlos. Las pegatinas en baños públicos, en estaciones de tren, los grafitis en muros ocultos por la noche, y el reparto sorpresa de volantes eran algunas de las acciones más comunes. Las condiciones impuestas por la dictadura transformaron cada actividad, por pequeña que fuera, en una operación militar.
En el mismo documento, en el que se detallan los “atentados terroristas que tuvieron lugar en el mes de junio”, se relata que el 14 y 15 de junio ocurrió algo similar en las instalaciones del Country Hindú Club, donde las selecciones nacionales de Italia y Francia estaban teniendo una reunión previa al partido. Una gran parte fue interceptada por las fuerzas de seguridad, y las que llegaron a manos de los miembros de las selecciones fueron en su mayoría destruidas por los propios jugadores, según el expediente 11.777 del 28 de junio.
La conducción de Montoneros había fijado para 1978 una política que implicaba la realización de acciones armadas y de propaganda de tal impacto que la Junta Militar no pudiera encubrirlas. El reparto de panfletos, volantes y el envío de cartas formaban parte de esta estrategia, que requería un trabajo minucioso y, por supuesto, un impacto mucho menor que las bombas en las casas de generales. Se recuerda que en la Zona Sur del Gran Buenos Aires, durante el Mundial, los trabajadores de Luz y Fuerza realizaban sabotajes y cortes de energía en distintas zonas y, en la oscuridad, Montoneros aprovechaba para salir a grafitar y dejar volantes sin ser detectados.
En esta etapa, Montoneros, que en octubre de 1976 creó el Partido Montonero, entendió que las acciones militares debían dar paso a la “acción psicológica” y a la propaganda para intentar socavar el proyecto “de hambre” de José Alfredo Martínez de Hoz. Así se canalizó a través de publicaciones y panfletos la “Resistencia Montonera”.
Tabla de Estrategias de Propaganda de Montoneros (1978)
Durante la dictadura militar, especialmente en 1978, Montoneros adoptó diversas tácticas de propaganda para mantener su presencia y denunciar la situación del país.
| Tipo de Acción | Descripción | Objetivo Principal | Logística/Contexto |
|---|---|---|---|
| Panfletos | Distribución de textos denunciando la situación sociopolítica y con lemas del Mundial. | Mostrar “la Argentina real” oculta por la dictadura, denunciar, generar descontento. | Militantes "sueltos", uso de mimeógrafos, reparto clandestino (ej. en colectivos, aprovechando cortes de luz). |
| Pegatinas y Grafitis | Colocación de pegatinas en baños públicos, estaciones de tren; grafitis nocturnos en muros. | Mantener la presencia territorial, difundir consignas. | Consideradas "tareas livianas", cada acción era una "operación militar" por el riesgo. |
| Boletines y Volantes (papel brillante) | Elaborados por la Comisión Especial Mundialista desde México y enviados clandestinamente. | Dar la imagen de que Montoneros existía y tenía presencia, capitalizar el clima del Mundial. | Inversión de miles de dólares, papel llamativo para mayor impacto. |
| Cartas Extorsivas | Envío de aproximadamente 2.000 cartas a empresarios, preferentemente multinacionales. | Desalentar la inversión, profundizar el caos económico para propiciar la toma del poder. | Parte de la “Primera Campaña Militar” (1976-1977). |
| Publicaciones y "Acción Psicológica" | Uso de medios escritos para socavar el plan económico del gobierno militar. | Profundizar el descontento, disgregar la coalición militar gobernante. | Canalizadas como "Resistencia Montonera" a partir de 1976. |
Análisis de la Inteligencia sobre las Organizaciones Guerrilleras
Documentos desclasificados de la SIDE de la dictadura en julio de 1983, así como informes de la CIA, ofrecen una radiografía política, ideológica y militar de Montoneros, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y el Partido Comunista. Estos análisis indican cómo los espías de la SIDE y de las fuerzas armadas y de seguridad habían penetrado a las organizaciones guerrilleras, políticas y de derechos humanos en aquel momento.
El documento de más de 500 páginas de los espías de la dictadura asegura que Montoneros “es la simbiosis del peronismo de izquierda revolucionario y corrientes cristianas progresistas infiltradas por el marxismo, que visualizan al socialismo como la única propuesta válida para el ejercicio del poder”. Su línea estratégica es “la guerra popular y prolongada, de desgaste y fractura del enemigo, captación del peronismo, capitalización en su favor del proceso de institucionalización del país, incorporándose a sectores radicalizados del peronismo, promoviendo y articulando nuevas estructuras en los frentes de masas e infiltrar el Partido Justicialista con el fin de imponer condiciones en su política y acceder por este medio a esferas gubernamentales”.
En cuanto al ERP, el informe recuerda que en 1967, el PRT experimentó una dicotomía, generándose los sectores "La Verdad" y "El Combatiente". El sector "El Combatiente" retuvo la denominación partidaria original (PRT), constituyéndose a partir de julio de 1970 en el aparato político de la organización paramilitar "Ejército Revolucionario del Pueblo". Hasta mediados de 1973, se constituyó en la Sección Argentina de la IV Internacional Trotskista, separándose por diferencias ideológicas, políticas y metodológicas.
La Reacción de Perón a la Violencia Política
El ataque del PRT-ERP a la guarnición militar de Azul el 19 de enero de 1974 coincidió con el tratamiento de reformas a la legislación penal impulsadas por el Poder Ejecutivo. Se buscaba restaurar sanciones y configurar delitos que habían sido derogados tras la asunción de Héctor J. Cámpora en 1973. Entre las figuras a reintroducir estaban los atentados con bombas, la tenencia de armas de guerra, el robo de armamento, las muertes a personal militar y de las Fuerzas de Seguridad, y los secuestros e incitación a la violencia.
Juan Domingo Perón reaccionó enérgicamente a estos hechos. En una reunión con diputados de la Juventud Peronista, Perón cuestionó la postura de algunos legisladores respecto a las reformas del Código Penal. Perón argumentó que la ley era necesaria para combatir la violencia y que, sin una legislación fuerte, el gobierno se vería obligado a “enfrentar la violencia con la violencia”. Desestimó las justificaciones políticas o ideológicas de los crímenes, afirmando que “un crimen es un crimen cualquiera sea el móvil que lo provoca, y el delito es delito cualquiera sea el pensamiento, o sentimiento, o la pasión que impulse al criminal”. Perón incluso llegó a acusar al movimiento del ERP de ser una “Cuarta Internacional” dirigida desde París, con fines de lucha y desestabilización en toda América Latina.
La acción militar del ERP en el Comando de Sanidad, que provocó el repudio de casi todo el arco político e incluso de Montoneros, llevó al presidente Lastiri a declarar ilegal la actividad del PRT-ERP mediante el decreto 1443/73 el 23 de septiembre de 1973.
Este contexto de intensa confrontación, con organizaciones guerrilleras como el ERP y Montoneros utilizando tanto las armas como la palabra para sus fines revolucionarios, marcó una de las etapas más complejas y dolorosas de la historia argentina.
Portada de la revista Estrella Roja, órgano de prensa del PRT-ERP.
Bandera de Montoneros utilizada en la década de 1970.
Ejemplo de grafitis y panfletos montoneros con lemas del Mundial 78.
