Estrategias Efectivas para Negociar con Niños Pequeños y Fomentar su Desarrollo
Seguramente te hayas encontrado muchas veces con situaciones que requieren negociar y llegar a acuerdos con tus hijos. Aquí no se trata de ceder más o de ceder menos, sino de ser capaces de llegar a puntos en común con nuestros hijos, respetando sus necesidades e intereses, pero también lo que nosotros creemos que será más positivo para ellos.
Cuando hablamos de negociar nos referimos a todo aquel esfuerzo que realizan dos o más personas, en sus interacciones, para obtener un beneficio o llegar a un acuerdo mutuo. Por ello es tan importante identificar algunas claves que nos puedan ayudar a negociar con ellos y, sobre todo, a llegar a acuerdos que beneficien a ambas partes.
La Importancia de la Negociación en el Desarrollo Infantil
A medida que los niños crecen, aumentan las expectativas de los padres, y también los problemas. Se espera que se vistan y coman solos, que sean ordenados y puntuales, pero los niños no siempre ven necesarios esos hábitos. Además, la capacidad de ponerse en el lugar de los demás de los niños es limitada y tampoco aceptan perder en los tratos y negociaciones. La resolución de conflictos será muy importante para la convivencia y socialización de los niños. Además, negociar permite saber a los hijos que se les escucha, que sus ideas son valiosas y que son tomadas en cuenta.
La negociación sirve para resolver conflictos, equilibrar necesidades y hallar soluciones beneficiosas para todos. Implica escuchar sentimientos, deseos y puntos de vista de la otra parte. Permite hacer saber a los hijos que los escuchamos, que sus ideas son valiosas y que pueden influir en el curso de los acontecimientos. Además, también les enseña a tener en cuenta los sentimientos y puntos de vista de los demás. Y llegan a comprender que las soluciones que dejan contentas a ambas partes son más adecuadas que aquellas en las que se beneficia una sola.
¿Por qué los niños desafían?
Es muy común que, en algún momento de la crianza y educación de tus hijos, te encuentres con situaciones en las que sientas que tu hijo te está desafiando. Los niños, en su proceso de desarrollo, experimentan distintas etapas en las que necesitan poner a prueba sus límites y los de sus cuidadores. A veces, lo que llamamos “desafío” es simplemente una forma de expresar su identidad, explorar o expresar emociones que aún no saben manejar.
El desafío en los niños suele aparecer como una reacción natural frente a los límites que los padres establecemos. Las razones principales incluyen:
- Necesidad de independencia: A medida que los niños crecen, desarrollan un fuerte deseo de autonomía.
- Falta de habilidades para manejar sus emociones: Los niños aún no han desarrollado plenamente las habilidades para regular sus emociones.
- Búsqueda de atención: A veces, los niños desafían a sus padres porque quieren ser escuchados o porque sienten que no están recibiendo la atención suficiente.
Cuando los niños perciben que tienen cierto control sobre lo que sucede, se reduce su necesidad de ser desafiantes. Para ello hay que crearles un entorno en el que se fomente la pericia y su autonomía, por ejemplo, poniendo perchas y estantes a su altura, cajones sencillos de abrir, comprando ropa con la que se puedan vestir solos sin dificultad.
Claves para una Negociación Asertiva con Niños
¿Cómo lo hacemos? ¿Qué nos puede ayudar a negociar con los niños de forma asertiva para llegar a puntos en común? La asertividad es aquella habilidad que nos permite decir las cosas de forma sincera y honesta, pero sin herir al otro. Cuando negociamos, es importante hacerlo a través de este estilo comunicativo, porque si nos situamos en los extremos opuestos (agresividad o pasividad), es muy difícil llegar a acuerdos, transmitir confianza o que nos escuchen.
1. Animarles a dar su opinión y escuchar activamente
Un primer paso para llegar a acuerdos y negociar con los niños es animarles a dar su opinión. Puedes planteárselo así: "¿Qué opinas de esto? ¿Qué necesitas?" Una vez conozcas su opinión, sus expectativas, explícale cómo lo ves tú. Que sea una conversación real, no un mero intercambio de intereses.
Es necesario que se dedique tiempo a escuchar y valorar la petición o deseo del niño, sin juzgar ni descartar. Mucha gente lo que más quiere es una audiencia. Relacionado con el anterior, habla de temas que les interesen. Haz que se sientan importantes.
Escucha activa en una negociación.
2. Ofrecer alternativas y buscar soluciones conjuntas
A la hora de negociar con los más pequeños, una estrategia que nos puede servir es ofrecerles diferentes alternativas cuando tengan que decidir. Una idea sería proponerle varias opciones: que pueda escoger ir un día en lugar de dos como se había acordado, la posibilidad de escoger el lugar, etc. A la hora de llegar a acuerdos con los hijos, otra idea que nos puede ayudar es plantearles la posibilidad de hacer una lluvia de ideas conjunta. No hay mejor forma de resolver un conflicto, o de llegar a un acuerdo, que haciéndolo de forma conjunta.
Tabla de Opciones y Soluciones Conjuntas
| Situación | Alternativas para el niño | Soluciones conjuntas |
|---|---|---|
| Hora de ir a la cama | "¿Quieres leer un cuento o jugar 5 minutos más?" | Establecer una rutina de noche con actividades elegidas por el niño. |
| Recoger juguetes | "¿Recoges los coches o los bloques primero?" | Convertir la recogida en un juego con una canción o un temporizador. |
| Vestirse por la mañana | "¿Quieres ponerte la camiseta roja o la azul?" | Elegir juntos la ropa la noche anterior. |
3. Fomentar un clima cercano y relajado
Aunque esto no siempre será posible (hay "negociaciones" que surgirán con él en la calle, en el parque, etc.), podemos intentar llevarlo a cabo en la medida de lo posible. Por un lado, seleccionar el espacio para hablar (sobre todo con temas importantes); ¿su habitación? ¿El salón? Por el otro lado, fomentar un clima cercano, relajado. Podemos empezar preguntándole por cómo le ha ido el día, o reforzándole por algún pequeño logro. Evitar negociar bajo presión o en situaciones emocionalmente intensas. Es mejor esperar a que se calmen, si se está en medio de una crisis, un momento de tensión o un berrinche.
4. Manejar el silencio y las preguntas abiertas
En lugar de imponer, es recomendable hacer un momento de silencio para permitir que participen en la conversación. Esto, además, refuerza la idea de que sus palabras se escuchan y se respetan. Deja que tu interlocutor se crea que manda en la negociación. Que hable y proponga la solución él mismo. La manera de hacerlo es a través de responder a sus propuestas con preguntas abiertas que le fuercen a seguir conversando. Del tipo "¿Cómo se supone que puedo conseguir esto?". En este punto, su petición no es ya tu problema, sino el suyo. Le pasas la pelota para que él mismo piense cómo solucionar su problema. Este tipo de preguntas son las típicas de todo periodista: el "quién", "qué", "cuándo", "cómo" y "porqué". Pero sobre todo el qué y el cómo son ideales aquí: ¿qué esperas de esto? ¿cómo se supone que debo hacerlo?
5. La flexibilidad como herramienta indispensable
La flexibilidad es una herramienta indispensable para llegar a acuerdos, acercar posturas, entender mejor al otro. Sé creativo y original con la manera de presentar tus ideas. Permite que el niño gane algunas veces. Elige sabiamente tus batallas y recuerda que cambiar de opinión no significa que estés perdiendo. Podrías decir: "Está bien, estoy de acuerdo contigo."
6. Establecer límites claros y no negociar todo
Aunque la negociación es valiosa, los psicólogos subrayan la necesidad de poner límites claros para proporcionar estructura y enseñar a los niños sobre las consecuencias de sus acciones. La negociación no debe comprometer la autoridad parental ni permitir comportamientos irresponsables. No todas las situaciones se pueden negociar. Cuando les enseñamos a negociar, pueden intentarlo en todas las ocasiones y, a veces, hay decisiones que los padres no quieren cuestionar. Por ello tenemos que dejarles claro que hay cosas que son exclusivas de los padres, que no son propias de niños.
Es importante que los padres mantengan una autoridad firme, también lo es que brinden el espacio para negociar con los niños en situaciones apropiadas. Los niños deben tener claro que con llantos y gritos no conseguirán su objetivo. Si hoy les decimos que algo está prohibido y mañana lo permitimos, se sentirán confundidos y tenderán a desafiar más.
7. Manejo de las emociones en el conflicto
Parte de lo que hace que los conflictos sean difíciles de manejar es la manera en que hacen surgir emociones grandes e intensas, para las cuales puede que los niños no tengan las herramientas que les permitan procesarlas. Antes de poder abordar el problema que causó el conflicto, ya sea una pelea por un juguete o la traición de un amigo, los niños deben poder llegar a un lugar, emocionalmente hablando, en el que puedan pensar antes de actuar (o explotar y empeorar las cosas). Los padres pueden empezar por ayudar a los niños a identificar las emociones que están sintiendo. ¿Te sientes enojado? ¿Frustrado? ¿Herido? ¿Avergonzado?
Herramientas visuales para identificar emociones:
- Gráfica visual de sentimientos: Un cuadro con expresiones faciales que ilustran diferentes emociones.
- El semáforo: Rojo para emociones intensas, amarillo para disminución y verde para resolución.
- El termómetro de emociones: Una imagen de un termómetro con números para evaluar la intensidad emocional.
Cuando las emociones todavía son intensas, no es un buen momento para resolver el problema que originó el conflicto en sí. Ayude a los niños a crear un kit de habilidades de afrontamiento que puedan usar si necesitan calmarse en la intensidad del momento. Esto podría significar salpicar agua fría en la cara, respirar profundamente o jugar con una mascota.
8. Involucrar al niño en la búsqueda de soluciones
Una vez que los niños entienden cuál es el problema, usted puede ayudarlos a practicar la búsqueda de soluciones. Para cualquier edad, se sugiere hacer una lluvia de ideas sobre distintas maneras de solucionar las diferentes situaciones y luego elegir la mejor entre los dos.
Ejercicios para la búsqueda de soluciones:
- Béisbol de resolución de problemas: "Primera base: ¿cuál es mi problema? Segunda base: ¿cuáles son algunas de las posibles opciones? Tercera base: identifica las mejores opciones. Y la home base es, ¿estoy a salvo o estoy out? ¿Elegí el correcto?"
- La calificación de la cara sonriente: Preguntar: "¿Este comportamiento te hará sentir mejor, peor o más o menos igual?" y usar una clasificación visual (cara sonriente, cara con el ceño fruncido, neutral).
9. Desarrollar la empatía y la comunicación efectiva
Ponerse en el lugar de la otra persona. "Realmente usted querrá trabajar en la habilidad de reconocer lo que dice la otra persona", dice Werley. "Incluso si no comprende del todo por qué las personas se sienten así, o si no está de acuerdo con la forma en que describen la situación". Imaginar lo que siente la otra persona es una excelente manera de ayudar a los niños a desarrollar empatía. Para resolver un conflicto, los niños deben aprender a comunicar sus sentimientos con claridad, sin explotar ni hacer acusaciones.
Técnicas de comunicación:
- Usar declaraciones en primera persona (“yo”) para nombrar sentimientos: Decir algo como “me sentí avergonzado cuando publicaste eso en Instagram” suele ser más útil que algo como “¡publicaste esa foto solo para avergonzarme!”.
- Escribir los puntos a tratar en la conversación: Planificar una conversación en su diario puede ayudar a los niños a transmitir sus puntos de manera efectiva.
- Jugar a los roles con un adulto: "Tener un espacio seguro para practicar conversaciones complicadas puede ser de gran ayuda".
10. Ser un modelo a seguir
Una de las cosas más poderosas que puede hacer para ayudar a su hijo a aprender a resolver conflictos es mostrarle cómo se hace. Cuando experimente un conflicto propio (¡especialmente uno con su hijo!), ponga en práctica las técnicas descritas en este artículo. Cuando sea apropiado, puede incluso hablar con su hijo sobre cómo resolvió el conflicto. ¡Verlo triunfar, y cometer errores en el camino, muestra a los niños que resolver conflictos es realmente factible, incluso cuando es difícil.
