El Modelo de Intenciones Emprendedoras y su Relevancia en Diferentes Culturas
La investigación sobre el emprendimiento ha evolucionado considerablemente, pasando de un enfoque puramente económico a uno que integra factores psicológicos, sociales y culturales. Tradicionalmente, las razones para iniciar una empresa se han considerado principalmente económicas. Sin embargo, ideas recientes en el área de la creación de empresas apuntan fuertemente a la existencia de otros factores que incentivan a las personas a crear una empresa.
Varios autores han abordado el emprendimiento desde el estudio de las intenciones emprendedoras, argumentando que los atributos psicológicos y las características personales han demostrado ser indicadores poco fiables del emprendimiento. En cambio, las intenciones son las mejores indicadoras de todos los comportamientos previstos. El espíritu empresarial es la capacidad de crear y construir algo a partir de prácticamente nada. Es iniciar, hacer y lograr una empresa u organización, en lugar de simplemente observar, analizar y describirla. Es la habilidad para detectar una oportunidad donde otros ven el caos, la contradicción y la confusión (Piperopoulos, 2012).
La Importancia de la Intención Emprendedora
La intención emprendedora es un estado consciente de la mente que precede a la acción, pero dirige la atención hacia el objetivo de establecer un nuevo negocio. El proceso de creación de empresas comienza cuando un individuo desarrolla la intención.
De las teorías que predicen las intenciones empresariales, la más reconocida y utilizada es la Teoría del Comportamiento Planificado (TPB) de Ajzen (1991). A diferencia de otros modelos, la TPB ofrece un marco teórico generalmente aplicable y coherente que permite entender y predecir las intenciones empresariales teniendo en cuenta no sólo los factores personales sino también sociales. Las intenciones empresariales se derivan de la percepción de conveniencia, viabilidad y una propensión a actuar sobre las oportunidades. La conveniencia percibida se define como el atractivo de iniciar un negocio, la viabilidad percibida, como el grado en que un individuo se siente capaz de hacerlo, y la propensión a actuar, como la disposición personal para actuar sobre las decisiones de uno (Lee et. al. 2011).
Durante las últimas dos décadas, la educación empresarial se ha promovido en diferentes contextos educativos de todo el mundo como una forma de fomentar las culturas empresariales, la creación de empresas y la mentalidad empresarial. La educación empresarial es importante ya que puede mejorar y desarrollar rasgos que se asocian con el éxito empresarial y proporcionan habilidades que los emprendedores necesitarán más tarde.
Factores que Explican la Intención Emprendedora en Estudiantes Universitarios
Recientemente, las economías en transición han recibido una atención significativa en la investigación, principalmente desde la perspectiva de cómo manejar empresas recientemente privatizadas. Sin embargo, muy poca investigación se ha llevado a cabo desde una perspectiva empresarial. Los emprendedores son importantes para la creación de riqueza, tanto personal como social (Baron, 1998; citado por Shook, Bratianu, 2010).
El emprendimiento es inherentemente más arriesgado y más exigente en comparación con trabajar en un negocio establecido. El emprendimiento es un proceso complejo que, de acuerdo con los diversos estudios sobre la actitud emprendedora, consta de elementos significativos. La creación y mantenimiento de una empresa exitosa es una función de factores individuales, como la competencia y la motivación de los emprendedores, y de los factores contextuales, tales como el medio ambiente donde se desarrolla la actividad empresarial.
Tradicionalmente, las razones para iniciar una empresa (el objetivo empresarial) se han considerado principalmente económicas (Carsrud, Brännback, 2009; citado por Fayolle et. al. 2014). Ideas recientes, sin embargo, han surgido en el área del emprendimiento social que apunta fuertemente a la existencia de otros motivos de una persona para crear una empresa. Aquí, las conquistas sociales son los motivadores primarios. También se reconoce que los emprendedores están impulsados por metas y motivos. Estos pueden, de hecho, ser económicos, pero no necesariamente para maximizar las ganancias económicas (Carsrud, Brännback 2011; citado por Fayolle et. al.).
Características Psicológicas Asociadas al Emprendimiento
La investigación teórica y empírica ha asociado características psicológicas con el emprendimiento. En general, las principales características que se encuentran en la literatura son:
- Locus de control interno: Relacionado con las expectativas de una persona sobre si será capaz de controlar los acontecimientos en la vida. Kolvereid (1996) argumenta que una mayor percepción de control y autoeficacia del comportamiento de una persona se traduce en una intención más fuerte de convertirse en trabajador por cuenta propia.
- Propensión a asumir riesgos: La disposición a realizar una actividad con una probabilidad de éxito inferior al cien por ciento (Kuip, Verheul, 2003; citado por Ferreira et. al. 2012). Sin embargo, varios estudios empíricos sugieren que los pequeños emprendedores no siempre tienen actitudes positivas hacia el riesgo.
- Confianza en sí mismo: Robinson et. al. (1991) encontraron que los emprendedores tienen un mayor grado de confianza en sí mismo en relación con los no emprendedores. Koh (1992) refiere que la confianza en sí mismo es una característica empresarial y que se relaciona con otras características psicológicas.
- Necesidad de logro: Las personas con una fuerte necesidad de alcanzar lo propuesto, buscan resolver sus propios problemas, establecer metas y esforzarse por lograrlas. Muestran un mayor rendimiento en tareas y desafíos innovadores (Littunen, 2000; citado por Mokhtar, R., & Zainuddin, Y., 2011).
- Tolerancia a la ambigüedad: Mitton (1989) afirma que los emprendedores operan en un entorno de incertidumbre, pero que con entusiasmo enfrentan lo desconocido y manejan la incertidumbre.
- Capacidad de innovación: Relacionada con percibir y actuar en los negocios con actividades nuevas y únicas. Para Schumpeter (1934), la innovación es el aspecto fundamental de la iniciativa empresarial y una característica esencial de un emprendedor.
En los estudios relacionados con la iniciativa empresarial se ha destacado el papel de la autoeficacia. La autoeficacia es la estimación cognitiva de un individuo de sus capacidades para movilizar recursos, la actividad y la motivación que se requiere para controlar los eventos en la vida. La creencia de autoeficacia implica la creencia en la propia capacidad de organizar y ejecutar los cursos de acción requeridos para producir logros dados (Bandura, 1997). Además, es la confianza de una persona en sus competencias para llevar a cabo los objetivos, y el juicio personal de "lo bien que se puede ejecutar los cursos de acción necesarios para hacer frente a las situaciones posibles" (Bandura, 1982).
Curso del emprendedor: Autoeficacia emprendedora
El Papel de la Cultura en el Modelo de Intención Emprendedora
El entorno social y cultural, como las creencias, los valores y las actitudes, tiene influencia en el comportamiento y las decisiones de los individuos. Este trabajo, partiendo del enfoque de Acción Planificada (Ajzen), desarrolla un modelo más integrado de intención emprendedora, incorporando el papel de la cultura, las motivaciones, habilidades y conocimiento empresarial.
Un estudio realizado por Liñán, F., Nabi, G., & Krueger, N. (2020) sobre la intención emprendedora en Reino Unido y España, analizó la aplicabilidad transcultural del modelo. Se utilizaron Mínimos Cuadrados Parciales para superar las limitaciones de anteriores investigaciones. El modelo en general es válido para los dos países, derivándose implicaciones para la toma de decisiones y la educación emprendedora. La muestra utilizada en este estudio fue de 1005 individuos.
Tabla Comparativa de Factores Culturales y Psicológicos en la Intención Emprendedora
| Factor | Descripción | Influencia en la Intención Emprendedora | Ejemplo Cultural |
|---|---|---|---|
| Locus de Control Interno | Percepción de control sobre los eventos de la vida. | Mayor control percibido, mayor intención. | Culturas individualistas tienden a un mayor locus de control interno. |
| Propensión a Asumir Riesgos | Disposición a emprender actividades inciertas. | Variable; no siempre es un predictor fuerte. | Culturas con alta tolerancia a la incertidumbre pueden mostrar mayor propensión. |
| Autoeficacia | Creencia en la propia capacidad para ejecutar acciones. | Factor clave en la educación y las intenciones emprendedoras. | Refuerzo de la autoeficacia a través de la educación empresarial. |
| Necesidad de Logro | Deseo de alcanzar metas y superar desafíos. | Motivación intrínseca para el emprendimiento. | Presente en culturas que valoran el éxito individual. |
| Tolerancia a la Ambigüedad | Capacidad para operar en entornos inciertos. | Esencial para navegar la complejidad empresarial. | Culturas que fomentan la flexibilidad y adaptabilidad. |
| Capacidad de Innovación | Habilidad para introducir ideas y actividades nuevas. | Aspecto fundamental del emprendimiento. | Fomentada en sociedades que valoran la creatividad y el progreso. |
| Educación Empresarial | Formación para fomentar culturas y mentalidades emprendedoras. | Desarrolla habilidades y rasgos asociados al éxito. | Implementada globalmente para impulsar el emprendimiento. |
Este enfoque integral subraya que el éxito emprendedor no solo depende de la perspicacia económica, sino también de una compleja interacción de características personales, influencias sociales y un entorno cultural propicio que puede ser moldeado a través de la educación.
