Asest

Asociación Española de Storytelling
  • Eventos
  • Áreas de especialización
    • Emprendimiento
    • Salud
    • Deporte
    • Nuevas tecnologías
    • Turismo
    • Diseño y moda
  • Comunicación
    • Artículos
    • Prensa
    • Testimonios
  • Story
  • Galería
  • Contacto
  • Acerca de
Inicio
|
Comunicación

McKinsey: Despidos y Reestructuración en la Consultora Global

by Admin on 26/10/2025

McKinsey & Company, una de las firmas de consultoría más prestigiosas del mundo, está experimentando cambios significativos en su estructura y plantilla. Los recientes despidos contrastan notablemente con el crecimiento de su competidor, Boston Consulting Group (BCG).

Reducción de Plantilla y Ralentización del Crecimiento

McKinsey ha recortado más del 10% de su plantilla en el último año y medio. Esta reducción revierte un ambicioso plan de crecimiento que alcanzó su punto máximo durante la pandemia, cuando los servicios de consultoría experimentaron una gran demanda. La firma incrementó su plantilla en casi dos tercios durante ese período.

La consultora cuenta ahora con unos 40.000 empleados, en comparación con los más de 45.000 que tenía a finales de 2023. Estos despidos, considerados los más drásticos en los casi 100 años de historia de McKinsey, reflejan una fuerte ralentización en el crecimiento de los ingresos en el mercado de la consultoría.

Además de despedir a 1.400 empleados administrativos en una reestructuración que comenzó en 2023, McKinsey prescindió el año pasado de 400 especialistas en áreas como ingeniería de datos y software. También aumentó la presión sobre sus consultores con menor rendimiento para que se acogieran a bajas voluntarias tras un programa de evaluación de desempeño muy riguroso, según personas del entorno.

Bob Sternfels, socio director global de McKinsey, explicó el año pasado que la firma pretendía "recuperar el equilibrio" para finales de 2024.

Contraste con el Crecimiento de BCG

La reducción de plantilla de McKinsey contrasta con la de su rival más pequeño, BCG, que el mes pasado informó un aumento del 10 % en sus ingresos globales, hasta alcanzar los 13.500 millones de dólares en 2024. La firma explicó además que su plantilla había crecido en unas 1.000 personas, hasta alcanzar las 33.000, lo que contrasta con las 30.000 de dos años atrás.

Factores Adicionales y Desafíos

El grupo también ha tenido que desembolsar 1.600 millones de dólares en acuerdos legales por su trabajo para los fabricantes estadounidenses de opioides.

Además de una ralentización del crecimiento en los ingresos, el sector de la consultoría se enfrenta a la introducción de la inteligencia artificial generativa, que automatizará las tareas realizadas por empleados junior y aumentará la productividad del resto. Janet Truncale, CEO global de EY, declaró este mes en la conferencia anual del Instituto Milken que su firma no recortaría puestos de trabajo por la IA, sino que podría hacer más con menos.

La Historia de McKinsey: Éxito y Controversias

A todas las grandes compañías del mundo que quieren redimensionar su estructura, dar nuevos bríos a instalaciones obsoletas o aplicar lo ultimísimo en management se les suele venir a la cabeza el mismo apellido: McKinsey. El gigante de la consultoría se ha convertido en el socorrista favorito de las firmas que integran la lista Fortune 500. Y también en el fontanero de emergencia de organismos públicos acuciados por el déficit presupuestario... o de dictadores interesados en acallar la disidencia.

¿La receta de su éxito? Una filosofía de gestión científica, una habilidad casi insuperable para reclutar a las mentes más brillantes de Harvard y alrededores con la promesa de hacer un mundo mejor, en contraste con el tiburoneo habitual del sector, y una velocidad hipersónica para proporcionar los denominados entregables. Sin olvidarnos, por supuesto, de sus mil veces imitadas presentaciones en PowerPoint.

Gracias a todo ello, McKinsey gana un fortunón al año -se calcula que tiene 31.500 millones de dólares en activos ocultos en algún paraíso fiscal del canal de la Mancha- y da empleo a alrededor de 35.000 personas en más de 65 países. Entre ellos, España: los 250 profesionales que se dividen entre Madrid y Barcelona susurran al oído de la mitad del Ibex 35.

El negocio secreto que mueve un tercio de la economía mundial.

Paradójicamente, su labor en ámbitos de tanto impacto como la salud, la educación o la energía es casi invisible para el ciudadano ajeno a lo que sucede en las altas esferas corporativas. En buena parte, debido a la confidencialidad con la que la firma protege a sus clientes y a la opacidad que envuelve su prestación de servicios. «Todo su modelo de negocio está basado en el secretismo», resume por videollamada Walt Bogdanich, veterano periodista de investigación de The New York Times y ganador de tres Pulitzer.

Bogdanich y su compañero de redacción Michael Forsythe, conocido en el gremio por sus pesquisas sobre China sobre el terreno, son los autores de La consultora (Ed. Península), serio candidato a libro del año en la categoría de no ficción. Y no sólo porque desvele los tejemanejes de una organización global y centenaria, algo que convierte la lectura de sus 500 páginas en un permanente recordatorio de La marcha imperial y los paseos de Darth Vader por la Estrella de la Muerte. Sino también porque dibuja un mapa imprescindible para visualizar cómo a partir de los años 90 la economía productiva ha sido reemplazada por la especulativa, con lo que eso ha traído aparejado: el debilitamiento de la clase media, el aumento de la desigualdad, la propagación de la desconfianza, el empoderamiento de la tecnocracia...

«Hay muchísima maldad en el mundo, no hay ninguna duda al respecto. Y tampoco hay duda de que McKinsey ha actuado y se ha comportado de forma profundamente vergonzosa y de que seguramente le habría gustado hacer las cosas de otra manera», explica Bogdanich por videollamada desde la Gran Manzana. «Dicho esto, también ha trabajado bien en ciertas áreas y puesto el foco en la desigualdad, el cambio climático o la importancia de que las mujeres y los afroamericanos mejoren sus posibilidades de conseguir buenos empleos. La cuestión es si luego está a la altura de ese discurso, porque muchas veces no lo está».

«Hablamos de personas muy inteligentes», añade Forsythe a su lado. «Son graduados de las mejores universidades de EEUU y de Europa a las que se pone a trabajar muy duro en proyectos que al final pueden llegar a ser muy dañinos para la sociedad».

Esta pareja de sabuesos, nada dudosa de simpatizar con los anticapis, ha logrado acceder por primera vez a la lista secreta de clientes y honorarios de McKinsey. También ha recopilado el testimonio de decenas de sus empleados y ex trabajadores. El resultado es un retrato demoledor de la consultora más prestigiosa e influyente del planeta, en el que queda de manifiesto su indiferencia ante los conflictos de interés, su agresividad para conseguir contratos y también un manejo de la ética como mínimo cuestionable.

El mensaje que se envía a la sociedad es: si tienes verdadero poder y muchos contactos, puedes salirte con la tuya Walt Bogdanich, reportero de 'The New York Times' y coautor de 'La consultora'

Volvamos a los cuatro casos del principio.

El trabajo de McKinsey para Purdue Pharma focalizado en el adictivo OxyContin -por el que cobró 83,7 millones de dólares entre 2004 y 2019- contribuyó a la epidemia de opiáceos que ya ha dejado 750.000 muertos en EEUU.

Las recomendaciones de McKinsey que ha aplicado la sanidad pública británica la han convertido en un organismo mucho menos eficiente... y caro: un estudio de 2018 demostró que con el dinero que cada hospital se gastaba al año en consultores podría haber pagado el sueldo de 35 enfermeras o 10 médicos.

La labor de monitorización de opositores de McKinsey permitió al régimen de Mohamed Bin Salman estrechar el cerco sobre el opositor exiliado Omar Abdulaziz y puso en el disparadero a uno de sus contactos, el periodista Jamal Khashoggi. El mismo que fue brutalmente asesinado meses después por un escuadrón de Riad en el consulado saudí en Estambul.

Y el análisis de McKinsey de lo que estaba pasando en su frontera con México derivó en prácticas horrendas para cientos de familias inmigrantes. Entre ellas, la separación a la fuerza de padres e hijos menores de edad o incluso el encarcelamiento de bebés en tiempos de Trump.

«Nosotros nos dedicamos a ejecutar, no a hacer política», intentó desmarcarse en una reunión telefónica Richard Elder, jefe de proyecto de McKinsey para el ICE, cuando su propio equipo adquirió conciencia en enero de 2017 de que con las medidas aplicadas difícilmente estaba ayudando a personas que huían de la pobreza y la violencia. «Con esa lógica podría justificarse trabajar para cualquier déspota, incluso para los nazis», le respondió un joven consultor que poco después, claro, acabó cogiendo una caja de cartón y abandonando la empresa.

«Otro envió un correo electrónico general en el que comparaba el trabajo no con el que imponía el Tercer Reich, sino con el que hacían los esclavos durante la Guerra CiviI americana», interviene Forsythe a propósito de aquella rebelión interna. «Preguntaba: '¿Seguiríamos apoyando haber ayudado a los estados del sur a mejorar el rendimiento de sus activos agrícolas en la década de 1850? Lo que hemos visto hasta ahora desde la dirección nos indica que la respuesta es quizá'».

Hay una serie de televisión tronchante protagonizada por vampiros que se las arreglan como pueden en el siglo XXI y se titula Lo que hacemos entre las sombras. De ese rincón oscuro al margen del escrutinio público salió precisamente McKinsey hace cinco años. Fue por culpa del mayor escándalo de corrupción en la Sudáfrica posterior al apartheid, tuvo como epicentro a la compañía eléctrica estatal Eskom y precipitó la caída del presidente Jacob Zuma.

Justo ahí arrancó la investigación del tándem de The New York Times que ha dado lugar a La consultora.

Si McKinsey entra en tu empresa, ponte en guardia. Puede haber recortes y despidos de todo tipoMichael Forsythe, reportero de 'The New York Times' y coautor de 'La consultora'

El desescombrado de Bogdanich y Forsythe arroja sobre todo dos conclusiones. La primera es el hecho de que la firma ha usado por sistema la legalidad como barómetro de la ética. Es decir, si algo puede hacerse, no hay escrúpulos morales que le impidan hacerlo. A pesar de que el segundo de sus mandamientos insta, de hecho, a «respetar unos códigos éticos elevados».

Los reporteros, que suelen decir que informar sobre la consultora «es como perseguir fantasmas», se hacen eco de lo que escribió desde el anonimato un ex de la firma para referirse medio en broma, medio en serio, a la teoría de la conspiración. «Para quienes están convencidos de que una élite misteriosa controla el mundo, los sospechosos habituales suelen ser los illuminati, los reptilianos o los globalistas. Se equivocan, claro. No hay ninguna sociedad secreta que tome las grandes decisiones y determine hacia dónde se encamina la historia de la humanidad. Pero sí existe McKinsey & Company», escribió el antiguo empleado.

Y así llegamos a la segunda conclusión, tal vez más insólita que la primera: ningún alto cargo, socio sénior o júnior de McKinsey ha tenido que enfrentarse por ahora a consecuencias penales por su labor como consigliere. «El mensaje que se envía a la sociedad es: si tienes verdadero poder y muchos contactos, puedes salirte con la tuya», señala casi con resignación Bogdanich, que sufrió en carne propia las políticas de la consultora cuando se inició en la vida laboral en la que fue la mayor empresa del mundo a principios del siglo XX: la siderúrgica U. S. Steel Corporation. «En muchos escándalos han sido capaces de comprar una vía de escape pagando millones y millones de dólares», remacha.

Teniendo en cuenta que los reporteros dedican sendos capítulos a la relación de la consultora con la aseguradora Allstate -su objetivo: ahorrar dinero en las indemnizaciones- y con Exxon/Mobil, Gazprom y otras de las principales empresas mineras y extractoras de combustibles fósiles -desde 2010 ha trabajado para 43 de los 100 mayores emisores de gases de efecto invernadero-, la pregunta es: ¿habría sobrevivido cualquier otra empresa que no fuera McKinsey a semejante ristra de polémicas?

«El CEO de Enron, de hecho, era un ex consultor suyo y, sin embargo, McKinsey ha seguido haciendo de las suyas», subraya Forsythe a propósito de eso tan etéreo denominado rendición de cuentas. «Muchas veces la culpa ha sido del propio modelo de negocio. La consultora ofrece asesoramiento y es su cliente el que decide si acepta o no esos consejos. Así que McKinsey dice: es su responsabilidad, no la nuestra. Lo cierto es que hay muchos ex suyos en el gobierno y como consejeros delegados por todo el mundo».

La consultora permite identificar igualmente el modus operandi de McKinsey cuando llega a sus manos una patata caliente. Al final, la empresa siempre termina alegando que el estado de las cosas sería todavía peor si ella no estuviera involucrada. Ya saben, los pájaros disparando a las escopetas, y no al revés. ¿Hasta qué punto es comprable este argumento?

«Es una pregunta difícil de responder. Lo que sí sabemos es que cuando McKinsey entra en una línea de trabajo, la situación es susceptible de empeorar», alega Forsythe. «Hemos visto que, invariablemente, lo que sucede es que les va peor a los trabajadores de base y se favorece a los accionistas y los inquilinos de la C-suite [alta dirección, por la inicial de chief, jefe en inglés]. Hacer recortes en una plantilla es un método mucho más sencillo para aumentar los beneficios que idear un nuevo producto», coincide Bogdanich. De ahí que lancen un aviso a los españoles en nómina de las compañías del Ibex 35: «Si McKinsey entra en tu empresa, ponte en guardia. Puede haber recortes y despidos de todo tipo».

La experiencia acumulada por ambos en este lustro de rastreo intensivo les invita a declarar que lo que puede hacer un simple individuo frente a colosos como éste «es muy poco». Pero animan a observar lo que está sucediendo en Francia, donde la justicia investiga si El Elíseo favoreció a la consultora en las dos últimas campañas presidenciales y su rol en un presunto caso de blanqueo agravado de capitales. «Por desgracia, estos eventos se produjeron cuando ya habíamos terminado de escribir nuestro libro», concluyen los actores. «Pero McKinsey es el centro de atención del electorado francés ahora mismo, así que va a ser interesante ver cómo evoluciona esa rabia contra las élites».

La consultora, de Walt Bogdanich y Michael Forsythe y publicado por Península, ya está a la venta.

McKinsey España: Enfoque y Liderazgo

En McKinsey España llevamos más de 40 años ayudando a empresas del sector público y privado a transformar el modo en que trabajan para acelerar un crecimiento sostenible e inclusivo. La calidad de nuestra gente determina el servicio que damos a nuestros clientes y, por eso, invertimos innumerables recursos en identificar, atraer y formar a personas excepcionales.

Asiste ahora: “Women Matter España 2023: Tramos pendientes”¿Cuál es el contexto de la paridad de género en las organizaciones españolas, cómo ha evolucionado en los últimos años y cuáles son las medidas más efectivas que promueven la creación de espacios de trabajo inclusivos?

Líderes en McKinsey España

  • José Pimenta da Gama: Managing Partner de Iberia.
  • Alejandro Beltrán: Asesora a grandes empresas internacionales en materia de estrategia y corporate finance.
  • María del Mar Martínez: Asesora a organizaciones en sus procesos de transformación, riesgos y resiliencia.
  • Antonio De Gregorio: Ayuda a compañías industriales, de energía e infraestructuras a afrontar sus retos estratégicos.
  • David González: Asesora a las mayores empresas de servicios públicos y energéticos.
  • Juan Antonio Bahillo: Asesora a instituciones financieras y compañías industriales en proyectos estratégicos y transformaciones.
  • Javier Caballero: Asesora a empresas en los sectores de viajes, transporte y logística.
  • Tomás Calleja Mediano: Ayuda a clientes de las industrias de servicios a transformar sus organizaciones y operaciones.
  • Ignacio Crespo: Asesora a instituciones financieras en proyectos de transformación digital y crecimiento.
  • Joseba Eceiza: Apoya las transformaciones en la industria europea de servicios financieros, con foco en Sostenibilidad.
  • Roque Echániz: Dirige la práctica de Estrategia y Finanzas Corporativas en Iberia.
  • Bruno Esgalhado: Ayuda a clientes del sector de la energía en Europa y América en las áreas de digitalización y analytics.
  • Jorge Favita: Lidera la función de Transformación de McKinsey en Portugal y España.
  • Javier Ferrer: Ayuda a líderes globales del sector energético e inversores en el desarrollo de estrategias de crecimiento.
  • Sebastián Giménez: Forma parte del equipo de liderazgo de Private Equity en Europa.
  • Ignacio Marcos: Se especializa en la atención al cliente en el sector de consumo y la tecnología médica.
  • Maria João Ribeirinho: Ayuda a empresas del sector de la energía y las infraestructuras a afrontar sus retos estratégicos.
  • Yolanda Zonno: Trabaja fundamentalmente en los sectores bancario y asegurador.
  • Rui Neves: Asesora a aseguradoras y bancos sobre crecimiento y mejora del desempeño del negocio.
  • Jesús Rodríguez González: Presta su apoyo a importantes utilities de transmisión y distribución de energía.
  • Benjamim Vieira: Dirige la práctica de Arquitectura Empresarial Digital e Informática de McKinsey en la oficina de Iberia.

McKinsey y el Sector Público: El Caso de la Armada Española

La Armada está a punto de acometer el proceso de reorganización interna más ambicioso de las últimas décadas. Para pilotar esta transición, el Ministerio de Defensa ha contratado los servicios de la consultora estadounidense McKinsey por 2,1 millones de euros durante un año. El objetivo es poner en marcha el plan estratégico Armada 2050, una hoja de ruta con la que la institución aspira a modernizar su estructura y personal para los nuevos retos tecnológicos, operativos y humanos de la defensa nacional.

McKinsey no partía de cero. La consultora ya había asesorado previamente a la Marina de Guerra Española en la elaboración del documento Armada 2050, sobre el que ahora se articula el proyecto. En la presente oportunidad, la firma se impuso a otros referentes del sector, como Indra, EY-Rud Pedersen, Accenture y Deloitte, con la que fue considerada la "oferta más ventajosa para la Administración" (cuyo presupuesto base estimado para el contrato era de 2,8 millones).

El encargo a McKinsey va mucho más allá del asesoramiento puntual. La compañía deberá realizar un diagnóstico exhaustivo de la situación actual de la Armada, tanto a nivel organizativo como de gestión del recurso humano. Esto implica analizar tendencias globales, examinar otras fuerzas armadas y detectar las fortalezas y debilidades internas de la institución, que cuenta con más de 20.800 efectivos. Entre las tareas iniciales se incluyen entrevistas con militares de todo rango, encuestas, revisión documental y análisis comparativo.

"La Armada es, al fin y al cabo, como una multinacional, con una plantilla de más de 20.000 trabajadores y operaciones en medio mundo. Sin embargo, lleva gestionándose con muchos protocolos y procesos anticuados, heredados o superados. McKinsey viene a ayudar a impulsar esa reorganización para conseguir mayor eficiencia y mejores resultados", comenta una fuente de la industria que conoce la institución de cerca.

Una de las principales áreas de trabajo será el rediseño del modelo de gestión del talento en la Armada. Fuentes conocedoras del contrato señalan que McKinsey deberá proponer a la institución nuevas estructuras que favorezcan el liderazgo abierto, la descentralización del mando y una mayor eficiencia en la gestión de personas. Queda por ver si estos enfoques, que coinciden con las fórmulas de gestión que muchas empresas privadas intentan aplicar, logran transformar una institución con más de 300 años (oficiales) de antigüedad en una estructura ágil, moderna y resiliente.

Coaching para marinos de guerra Uno de los componentes centrales del contrato es la formación del personal interno que liderará este cambio. McKinsey será responsable de entrenar a mandos y responsables mediante talleres prácticos y sesiones formativas. Entre estas actividades también se incluye la prestación de coaching individualizado orientado a reforzar las habilidades directivas de los militares.

Otro eje central del contrato es la gestión del cambio cultural. La consultora norteamericana diseñará e implementará una estrategia de comunicación interna destinada a explicar el proceso de transformación, gestionar resistencias y fomentar la participación del personal en todos los niveles jerárquicos.

Estos aires de renovación comenzaron ya en 2022, cuando la Armada licitó un contrato pionero para encargar un informe sobre su reputación y planificar una estrategia de comunicación para modernizar su imagen y contenidos.

"La Armada tiene un vínculo especial e histórico con la US Navy estadounidense, que ha trabajado mucho con McKinsey en temas de consultoría productiva, como el proceso de obtención de submarinos, o en temas de recursos humanos o transformación digital", comenta una fuente del sector no vinculada a la operación. "De hecho, McKinsey tiene mucha experiencia con varias fuerzas armadas occidentales, como las británicas o las australianas", agrega.

Fuentes conocedoras del encargo de McKinsey señalan que todo el trabajo se desarrollará bajo una estricta confidencialidad y, en su mayoría, desde el Cuartel General de la Armada en Madrid, aunque también se prevé que los consultores se desplacen a bases, arsenales y unidades operativas para trabajo de campo.

La llegada de McKinsey a la Armada coincide con las prisas del Gobierno por poner el turbo al gasto militar. El presidente Pedro Sánchez presentó en abril un sucinto plan para justificar un aumento de más de 10.000 millones de euros en inversión en defensa y llegar al 2% comprometido con los aliados.

Analistas y expertos se mostraron escépticos con el llamado Plan para Desarrollo e Impulso de la Tecnología y la Industria de la Seguridad y la Defensa, que consideran estratégicamente difuso, económicamente insostenible y militarmente frágil. En contraste, el documento Armada 2050 sí mostraba unos objetivos ambiciosos, incluyendo un significativo incremento de los buques de guerra y unidades navales, pero sin especificar los medios para llevarlo a cabo.

El plan contempla incorporar dos submarinos S-80+ evolucionados adicionales a los cuatro ya solicitados, dos fragatas F-110 más a las cinco ya pedidas y dos plataformas portaaeronaves LHD. "El 2% ha llegado para quedarse, con vistas a superarse. Parece que la Armada está apostando a que esos fondos acabarán llegando, tanto en forma de más personal, como de más unidades y misiones", asegura el militar. "No hay mayor momento para una transformación que el que vamos a vivir".

Cómo afrontar con éxito una entrevista de caso de negocio - Monitor Deloitte

tags: #mackenzie #empresa #de #consultoria #servicios

Publicaciones populares:

  • Definición de Consultoría Estratégica
  • Características del Empresario
  • Funciones Consultor D365
  • Ejemplos de Inteligencia Competitiva
  • El controvertido empresario Julio Ruz
Asest © 2025. Privacy Policy