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Comunicación

La Fascinante Historia del Mercado de los Álamos

by Admin on 21/10/2025

Parece algo insólito y difícil de pensar, pero el origen de El Álamo data de la Edad Media y está estrechamente ligado a la historia de Toledo. Nuestro pueblo ha pasado por muchos cambios y variaciones hasta llegar a la actualidad y, por este motivo, es muy importante que todos sus habitantes tengan la oportunidad de conocer la historia de nuestro municipio.

Todo comenzó en torno al siglo XVI. Los siglos anteriores estuvieron marcados por procesos históricos de gran importancia como la Reconquista y que tienen un papel fundamental en el desarrollo de El Álamo. En primera instancia, las tierras que rodean el río Guadarrama fueron conquistadas por el Rey Alfonso VI en el año 1085, siendo expulsado el pueblo árabe por los cristianos e integrando la zona territorial de Toledo a la Corona de Castilla, convirtiéndose en una de las ciudades más importantes del territorio ocupado por la corona.

Algunas de las zonas que fueron recuperadas son: la actual Villaviciosa de Odón (antes Calatalit) y la cuenca del río Alberche. Con este asentamiento, el pueblo segoviano vio ventajas económicas en ocupar la zona Sur de la Sierra madrileña. El principal motivo era la situación geográfica y las ventajas que proporcionaban las condiciones físicas y climatológicas que ofrecía el territorio, siendo de gran utilidad para el uso agrario y ganadero (principales actividades económicas del pueblo segoviano y que se mantuvieron en El Álamo durante siglos).

Una vez asumido como suyo el territorio, los dirigentes procedieron a organizarlos política y socialmente, dando lugar a los llamados sexmos, tierras a las que se trasladaron con el fin de aprovechar sus recursos. De esta manera, surgió el sexmo de Casarrubios del Monte que abarcaba, entre otras poblaciones, las tierras del municipio de El Álamo. Durante muchos años, este territorio sufrió ocupaciones y variaciones en su proceso de desarrollo, por lo tanto, tardó siglos en alcanzar su extensión y estabilidad definitiva.

Hasta el siglo XV se mantuvo la línea dinástica de los señores de Casarrubios formando parte de sus tierras la actual demarcación del municipio. Años más tarde, Enrique IV concedió la villa de Casarrubios a su hermana, la infanta Isabel, futura Reina de España. En estos momentos, el sexmo de Casarrubios ya no formaba parte de Segovia, sino que la corona de Castilla lo asumió y dotó como señorío.

Dos días después de tomar posesión de su Reino, Isabel la Católica las concedió como tierras señoriales a su mayordomo, Gonzalo Chacón, como premio al servicio prestado a la Corona. Enmarcado en el señorío de Chacón, al borde del camino de Extremadura, se encontraba la Venta de Toribio Fernández Montero, siendo este quien rebautizó a la villa con el nombre de El Álamo.

La Venta fue un lugar construido con el único propósito de dar hospedaje y alojamiento a pastores y otros viajeros por los caminos que rodeaban el territorio: la Cañada Real Segoviana y el Camino Real de Extremadura. Un curioso dato es que, gracias a la tradición oral, esta información sobre La Venta de Toribio como origen de nuestro pueblo ha ido pasando de generación en generación hasta la actualidad. Por este motivo, La Venta ha sido considerada durante muchos años el núcleo originario de lo que hoy es este municipio.

Durante los años de Gonzalo Chacón como señor de Casarrubios, la aldea de El Álamo ya se encontraba formada dentro del territorio toledano. Esto se debe a que alrededor de La Venta se fueron estableciendo las primeras casas, generalmente familiares de Toribio Fernández. Durante los años posteriores, gracias al trabajo de Chacón, la aldea creció poco a poco y se convirtió en un lugar atractivo donde emigrar, debido a las facilidades económicas que ofrecían y las posibilidades agrarias y ganaderas con las que contaba el territorio.

Más tarde, el 25 de abril de 1662 el municipio logró el privilegio de convertirse en villazgo, consiguiendo por primera vez su separación de Casarrubios del Monte gracias a un gran desembolso de dinero ante los reyes. El territorio sufrió desde sus inicios multitud de problemas que hicieron que su población no terminara de crecer debido a las enfermedades, crisis económicas y conflictos bélicos que rodeaban la villa.

Además, El Álamo sufrirá durante el siglo XVIII la Guerra de Sucesión por el trono tras la muerte del último miembro de la dinastía de los Austrias. La encrucijada en la que se ve envuelto el pueblo no se debe al levantamiento en armas de los alameños en favor de uno de los dos bandos, sino a que se encontraba en el lugar más inoportuno durante el conflicto: justo dentro de la zona de batalla donde saldría triunfal Felipe V. El municipio, durante la guerra, vio gravemente mermada su población, que disminuyó de 635 habitantes a 250 y perdió más de la mitad de sus ciudadanos.

Otro de los procesos históricos de mayor relevancia ocurre en el siglo XIX, ya que se produce un periodo de agitación ante las incursiones de las tropas francesas, primero, y más tarde por las cuadrillas de guerrilleros. La última contienda que afectó al municipio y al territorio español en general fue la Guerra Civil española, la cual produjo un descenso considerable de la población alameña y grandes pérdidas humanas, económicas y materiales.

Poco a poco, el pueblo siguió adelante gracias a sus principales actividades económicas. Los alameños y alameñas hicieron un esfuerzo enorme para recuperar el esplendor del pueblo y avanzar, tanto económica como socialmente, hasta convertirse en el pueblo del que todos estamos orgullosos.

En las décadas posteriores al fin de la guerra, entre los años 50 y 60, se llevan a cabo cerca del municipio la construcción de viviendas unifamiliares que serán destinadas segunda residencia (uno de los mayores motivos del crecimiento del territorio, abriendo sus puertas a quienes buscaban huir del bullicio de la ciudad). En la década de los 70, la agricultura fue adquiriendo gran importancia.

Esta actividad económica se convirtió en la principal fuente de ingresos de muchas de las familias autóctonas del municipio y que, gracias a esta producción, mejoraron su situación económica y la del pueblo en general, otorgando un futuro prometedor. Dentro del ámbito agrícola, la plantación de vides ha sido la de mayor relevancia históricamente. De este modo, a principios del siglo XXI El Álamo, se convierte en el segundo mayor productor de vinos de la Comunidad de Madrid.

Entre sus bodegas, destaca la cooperativa Nuestra Señora de la Soledad, fundada en 1964 y entre sus diferentes productos destaca el vino rosado “Valfrío”, el cual obtuvo hace unos años el premio de mejor rosado de la Comunidad de Madrid.

A finales del siglo XX, el municipio ha crecido exponencialmente y se realizan numerosas acciones que buscan mejorar el bienestar de sus ciudadanos en todos los ámbitos. Por un lado, lo principal siempre han sido los alameños y alameñas, por este motivo, se llevan a cabo diferentes actuaciones de gran calado para el desarrollo del municipio y sus habitantes como la creación de un colegio para la Educación General Básica (E.G.B.) y un ambulatorio.

Además de estas construcciones básicas, pero imprescindibles, también se promovieron construcciones dirigidas al ocio, los deportes y la mejora de la comunicación como fueron la plaza de toros “La Chacona”, un polideportivo para la práctica de deportes de todo tipo y una nueva central telefónica.

En el siglo XXI se desarrollan numerosos cambios en el municipio debido a la creciente población del municipio. En 1996 comenzó la andadura de lo que a lo largo de los años se ha convertido en uno de los acontecimientos más atractivos y con más afluencia de público de la Comunidad de Madrid: la Gran Feria Medieval de El Álamo.

Feria Medieval El Alamo

Hace casi tres décadas, se apostó por un modelo de ocio distinto para los habitantes del municipio y sus alrededores cercanos con el único fin de crear un ambiente distendido y disfrutar de los diferentes servicios que ofrece este “mercadillo”. En sus orígenes, comenzó durando solo dos días y contó con la presencia de 25 artesanos, todos ellos ubicados en la Plaza de la Constitución, algo que parece impensable en la actualidad.

Pese a la corta extensión y servicios ofrecidos (en comparación con la actual) se estimó que, ya en su primera edición, tuvo unos 10.000 visitantes cada día. Tras ese éxito, nuestro empeño siempre fue darle una continuidad, buscando una mejora y evolución en todos los sentidos. El primero de ellos, en la actualidad el número de días de la celebración se ha ampliado en función de las fechas en las que se desarrolla (generalmente en el puente de mayo donde se juntan la festividad del Día del Trabajador y el Día de la Comunidad de Madrid).

Además, desde el ayuntamiento siempre se intenta mejorar no solo lo relacionado con la feria medieval, sino también todos los aspectos relacionados con la seguridad, aparcamiento y desarrollo de las actividades siempre pensando en la población y su disfrute.

Actualmente, la Gran Feria Medieval de El Álamo cuenta con cerca de 2 km de recorrido, 200 artesanos, atractivos elementos decorativos, amplias exposiciones, increíbles torneos de justas, exhibiciones de cetrería, actividades infantiles, bodas medievales, conciertos, etc. Este proyecto intenta satisfacer todas las necesidades que puedas encontrar cuando estás disfrutando de un espectáculo o realizas una visita turística.

Por ello, trabajamos día a día en complementar la esencia de la feria medieval con actividades lúdicas, restauración y todo ello acompañado de un ambiente agradable para disfrutar con quien quieras. A lo largo de los días en los que celebramos la Gran Feria-Mercado Medieval de El Álamo, nuestro pueblo se engalana y viste para recrear una época en donde la artesanía tradicional de siglos pasados pasa a ser la protagonista.

Los habitantes del pueblo se involucran personalmente para promover un ambiente medieval y festivo donde disfruten adultos, jóvenes y los más pequeños. Todo alrededor acompaña a vivir una experiencia única que querrás repetir cada año donde alguaciles, comerciantes, titiriteros, mendigos, visionarios, bufones etc. recorren las calles del municipio ataviados al más puro estilo medieval.

Según los últimos censos, más de 40.000 personas al día han recorrido este gran escaparte de oficios, personajes y paradas destinadas al buen yantar, que enorgullecen a los alameños, quienes actúan como cómplices participando en la decoración de sus casas y comercios e interviniendo en las actividades programadas.

La Gran Feria-Mercado Medieval de El Álamo ya es, sin duda, la actividad de mayor relevancia de nuestro municipio y, por ello, animamos a todo el mundo a que lo visite con la total seguridad de que cumplirá con sus expectativas de ocio y diversión.

El Mercado de San Francisco se construyó en 1870 en la localización del antiguo convento de San Francisco de Asís. Tras ser derribado se proyectó ocupando casi todo el huerto del convento, desamortizado en 1836. El edificio tiene planta rectangular, pero es asimétrico respecto a la fachada trasera del palacio.

Estaba concebido como un gran patio con ventanas bíforas en la planta alta y en la baja se situaban los puestos organizados en hiladas, sostenidos por delgadas columnas de fundición, con cubierta de teja a dos aguas. En su centro se había planteado una fuente alimentada con el agua del manantial de la Audiencia, ubicado en los sótanos del teatro Darymelia. El suelo estaba empedrado. El edificio tenía cuatro puertas.

Lo que actualmente queda de él son las viviendas que dan a la calle de los Álamos que incluían una puerta de entrada, la puerta de Santa Ana. Los productos ofertados son en su mayoría referentes a la alimentación. Frutas, verduras, carnes, huevos o pescado. También productos de la tierra como aceitunas o embutidos.

El mercado es accesible mediante un ascensor situado en la entrada trasera, desde la plaza del Pósito. Existen rampas desde esa entrada, desde la plaza de San Francisco y desde la calle los Álamos, pero la pendiente es excesiva. En la restante el único medio son escaleras. Los puestos permiten una buena visualización de los productos en la mayoría de los casos, la aproximación es algo más complicada pero es posible.

No se accede al interior de los puestos, si no que se compra desde la zona de circulación. La Concejalía de Mercados, Comercio y Consumo del Ayuntamiento de Jaén "ha culminado los trabajos de embellecimiento de la denominación del Mercado de San Francisco; tanto en el nombre del mismo como en la tipografía originaria de la singular y única Puerta de Santa Ana, que da acceso a la lonja municipal desde la calle Álamos", ha informado la primera teniente de alcalde y concejal de Mercados, María Orozco.

"La vuelta al origen y la apuesta por mantener lo auténtico y singular de Jaén nos mueve para volver a nombrar, con su tipografía original, la Puerta de Santa Ana que, además, es el único elemento histórico que se conserva de la construcción primigenia, datada en el año 1870", ha explicado la edil. El Mercado de San Francisco, que cuenta con más de 150 años de historia y de vida y que se construyó sobre los antiguos terrenos del huerto del convento de San Francisco, mantiene una actividad permanente y continua, en la que los industriales locales fomentan el consumo de productos frescos y de calidad.

Los mercados de Málaga son una parte importante de la tradición gastronómica y cultural de la ciudad. Los mercados de abastos están cargados de vida, de relaciones comerciales y también familiares y de amistad. En ellos el visitante puede encontrar los productos más frescos: carnes, embutidos, frutas, verduras y los pescados y mariscos. Pero, más allá del aspecto comercial de estos espacios, la arquitectura de las plazas de abastos malagueños también merece una mención especial. En pleno corazón del centro de la capital, y a tan solo 10 minutos caminando encontramos este notable espacio comercial. De aquella atarazana solo se conserva el arco de la fachada principal, declarado como monumento importante de gran influencia histórica y artística. También a menos de 10 minutos caminando encontramos este espacio, de arquitectura neoárabe. Lo que más llama la atención de este singular mercado es su portada, igual en ambos lados.

El Perchel ha sufrido a lo largo de los años una gran transformación arquitectónica, aunque cada una de sus calles guarda aún la esencia de este barrio. A unos 15 minutos en coche, en uno de los barrios con más tradición pesquera de la ciudad, nos encontramos con el Mercado de Huelin.

Almazán será el escenario donde se corone al nuevo Chef Medieval 2025. Los cocineros elaboran sus pinchos con un desafío único, puesto que no pueden emplear ningún ingrediente posterior al descubrimiento de América. El fin de semana del 14, 15 y 16 de noviembre, Almazán vivirá una auténtica fiesta gastronómica.

Además del concurso, el público podrá disfrutar de la Ruta del Pincho Medieval, una experiencia abierta a todos los visitantes que permitirá degustar las propuestas en bares y restaurantes de acogida al precio de cuatro euros, con pincho y bebida incluidos. Pero Almazán no solo ofrece cocina e historia. El mejor ejemplo de su riqueza patrimonial es la Puerta del Mercado, una imponente entrada al recinto amurallado construida entre finales del siglo XII y principios del XIII.

De su estructura original se conservan las torres macizas de base rectangular y los portones que un día la defendieron. En los últimos años ha sido objeto de restauraciones y actuaciones arqueológicas que han sacado a la luz hornos de alfarería del siglo XVIII y la gran barrera o contramuralla que protegía la villa. Su trazado medieval, con calles estrechas, murallas y miradores que se asoman al río, invita a pasear por un escenario que parece detenido en el tiempo.

A este legado se suma el Parque de La Arboleda, un espacio natural de más de catorce hectáreas junto al río que combina monumentalidad, paisaje y descanso. El alcalde de Almazán, Jesús Cedazo, ha querido destacar la importancia de este evento para la villa: “Desde el Ayuntamiento de Almazán queremos aprovechar esta ocasión para invitaros a disfrutar de un fin de semana inigualable, en el que la historia y la gastronomía se fusionarán ofreciendo al visitante los placeres y el encanto medieval en cada uno de nuestros rincones, con cada una de sus tapas.

Por su parte, el presidente de la Red de Ciudades y Villas Medievales, Igor Enparan, ha subrayado el valor simbólico y cultural del certamen: “El Certamen del Chef Medieval es mucho más que un concurso culinario: es una celebración del talento, de la identidad local y del espíritu que une a nuestras ciudades y villas. Cada año demostramos que el patrimonio puede servirse en un plato y que nuestras cocinas son embajadoras vivas de nuestra historia.

Quienes visiten Almazán con motivo del concurso podrán descubrir una localidad que ha sabido mantener viva su alma medieval mientras avanza hacia el futuro con energía cultural y turística.

tags: #mercado #los #alamos #historia

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