Los 5 Comportamientos Clave para un Liderazgo Efectivo y Transformador
En el entorno laboral se distinguen varios tipos de liderazgo, cada uno con sus ventajas e inconvenientes. La Real Academia Española (RAE) define la figura del líder como aquella “persona que dirige u orienta a un grupo, el cual reconoce su autoridad”, ya sea en el contexto profesional o personal. Los objetivos, la propia empresa o la personalidad de la persona y sus empleados hacen variar el tipo de liderazgo que se ejerce. El tipo de liderazgo que ejerce un cargo de una empresa repercute sobre los trabajadores, ya sea para bien o para mal. Un tipo de liderazgo positivo mejorará el rendimiento del grupo, el bienestar y los beneficios en una empresa, mientras que un estilo negativo puede generar estrés, baja autoestima y a la larga pérdidas en la empresa.
A lo largo de los años, se han identificado diferentes enfoques de liderazgo:
- Liderazgo Autocrático: Permite que los supervisores tomen las decisiones y fijen las directrices sin que el grupo participe. Este tipo de líder concentra todo el poder y nadie puede desafiar sus decisiones. Es un liderazgo unidireccional y útil si las decisiones necesitan tomarse rápidamente.
- Liderazgo Delegativo (Laissez-faire): Es un estilo de no intervención en el que el líder solo media cuando es necesario y con el menor control posible. Para algunos empleados esta autonomía es muy liberadora, ya que mejora su creatividad y les ayuda a sentirse satisfechos con su trabajo. Pero no es un estilo apropiado para empleados que no posean estas competencias o que no son buenos en plazos de entrega, resolución de problemas o autonomía propia.
- Liderazgo Participativo (Democrático): Intenta crear entusiasmo entre los trabajadores y fomentar su participación. Es un líder que se gana a los empleados, ya que contribuyen en el proceso de toma de decisiones y suelen sentirse parte integradora.
El mundo empresarial evoluciona vertiginosamente y el ritmo del cambio a menudo supera nuestra capacidad personal para reinventarnos. Un secreto a voces es que el liderazgo ha cambiado, porque las personas y las organizaciones se están transformando profundamente. Los nuevos directivos, gestores de equipos humanos, más que gestionar su realidad, deben cambiarla e innovar. Las organizaciones “líquidas”, aquellas que necesitan replantearse constantemente sus objetivos, adaptarse con rapidez y mejorar continuamente, requieren contar con personas que sean capaces de asumir el liderazgo con naturalidad. Este nuevo escenario requiere de líderes que no solo inspiren, sino que transformen.
El Código de Liderazgo: Los 5 Comportamientos Clave
Cuando pensamos en líderes referentes que nos inspiran, a quienes verdaderamente reconocemos como líderes, se nos vienen a la cabeza una serie de características o comportamientos que identificamos en ellos: confiable, visionario, motivador y con la capacidad de sacar adelante un negocio e impulsar a las personas para que consigan las metas del equipo. Para profundizar en esta figura, Dave Ulrich, profesor de la Universidad de Michigan y socio-fundador de la consultora RBL, investigó junto a su equipo los perfiles de cientos de líderes de diferentes compañías.
A partir de este exhaustivo análisis, se produjo un importante descubrimiento: entre un 60 y un 70% de las respuestas sobre qué hacían los líderes para tener éxito, eran comportamientos o acciones que se repetían. La conclusión fue la existencia de un “patrón de liderazgo” que fue llamado por Ulrich y su equipo como el “Leadership Code”. Este “código” de liderazgo se desglosa en 5 “reglas” que todos los líderes exitosos cumplen cuando están gestionando equipos y organizaciones.
1. Modela el futuro: Conviértete en un Estratega
Un buen líder debe tener claro hacia dónde se dirige la organización y adónde quiere llegar como equipo. Debe desarrollar la capacidad de mirar a largo plazo, visualizando el futuro, y convertirse en un creador de futuro. Para ello, debe comprender el negocio en profundidad, entender el mercado y conocer a los stakeholders, para después convertir ese conocimiento en una estrategia de crecimiento.
Recomendaciones para ser un estratega:
- Mantén la curiosidad y desarrolla un punto de vista sobre el futuro de tu equipo.
- Descubre qué añade valor a tus clientes y por qué les interesaría tu producto/servicio.
- Toma consciencia de lo importante que es escuchar, comprender y aprender del entorno, dentro y fuera de la organización.
- Crea “tracción” estratégica para generar engagement con tus stakeholders.
Para entrenar el mindset de curiosidad y mantenerte atento a las tendencias y necesidades del mercado, pregúntate constantemente ¿Y si…?
El Arte y la Ciencia de la Planeación Estratégica: Creando el Futuro de tu Negocio con Nido Qubein
2. El Ejecutor: Haciendo que las cosas pasen
Ponte el sombrero del “Ejecutor”, aquel que sabe a dónde ir y define acciones claras, concretas y factibles para seguir un camino que permita alcanzar la estrategia y conseguir las metas de futuro. Como líder, es clave que desarrolles el mindset de crecimiento, es decir, que entrenes tu capacidad para encontrar oportunidades en las situaciones de cambio y de complejidad, y que transmitas este mindset al equipo.
Para ser un buen ejecutor, es crucial:
- Implementar el cambio, siguiendo una hoja de ruta y unas pautas de decisión.
- Convertir la estrategia en objetivos a corto plazo, por ejemplo, por trimestres, asociados a resultados que se puedan medir.
- Diseñar procesos que te permitan recorrer el camino para llegar a esos objetivos.
- Construir equipos para hacer que las cosas pasen, con autonomía y compromiso.
La definición de objetivos es vital para que las cosas pasen:
Un directivo es verdaderamente «ejecutivo» cuando logra que las acciones y procedimientos que dirigen a sus profesionales están descritos de forma operativa e inequívoca y son accesibles, comprensibles y aceptadas por todas las personas implicadas.
Definición de Objetivos (OKRs)
Utiliza la técnica de OKRs con tu equipo y orienta tus acciones a esos resultados esperados. Crea objetivos que te permitan identificar y medir los resultados que estás buscando, y definir un proceso para llegar a ellos.
| Componente | Descripción | Acciones Clave |
|---|---|---|
| Objetivos | Metas ambiciosas y cualitativas que el equipo busca alcanzar. Deben ser claros, comprensibles y aceptados por todos. | Comunicar la visión, alinear con la estrategia, hacerlos participativos. |
| Resultados Clave (KRs) | Métricas cuantitativas y medibles que indican el progreso hacia el objetivo. | Definir métricas específicas, establecer "deadlines" para evaluación. |
| Procesos | Pasos y actividades necesarias para lograr los KRs. | Diseñar procesos, evaluar y "redireccionar" si es necesario. |
Comunica y haz los objetivos visibles para el equipo y para otras personas en la organización. Recuerda que deben ser claros y que todos deben tener la capacidad de explicarlos. Los objetivos deben ser aceptados por el equipo para generar engagement y que sean realmente sostenibles. Para ello, hazlos participativos y toma en cuenta perspectivas de los miembros del equipo.
3. Gestiona el talento que tienes hoy en el equipo
Para ser un líder transformador debes identificar el talento que tienes en el equipo a día de hoy. Descubre cuáles son sus fortalezas y debilidades y acompaña a los miembros de tu equipo a aprender día a día y a poner en práctica sus aprendizajes para añadir valor. La innovación es la hija natural del talento.
¿Qué puedes hacer como gestor de talento?
- Comunica de forma efectiva, clara e inspiradora, tanto los objetivos y acciones que el equipo necesita conseguir, como los avances, logros y el feedback de mejora necesario para mejorar continuamente.
- Conecta al equipo y lo que hacen en el día a día con los objetivos más trascendentales del equipo y la organización.
- Fortalece a los miembros del equipo asegurándote de que cuentan con las habilidades que necesitan para hacer su trabajo de la mejor manera posible.
- Crea un ambiente de trabajo en el que se ponga foco en las soluciones, en sacar las cosas adelante. Impulsa la colaboración, compartir conocimiento y el aprendizaje entre pares.
Una función importante de los líderes es ayudar a inspirar y motivar a los demás para ejecutar las metas de un equipo o colectivo. Un buen liderazgo también significa proporcionar apoyo y formación para que los empleados individuales puedan desarrollarse dentro del equipo. Más de un siglo de investigación nos dice que el refuerzo positivo es una herramienta de motivación mucho más efectiva.
4. Desarrolla el capital humano que necesitará tu organización en el futuro
Como líder transformador, debes empezar a pensar en la estrategia de negocio y quiénes serán capaces de conseguir la evolución de la organización en el futuro. Es esencial que mapees el capital humano, identificando a las personas que tienes hoy en el equipo: quiénes tienen potencial para liderar en el futuro y quiénes tienen un desempeño destacable en el equipo.
Para desarrollar el capital humano futuro:
- Desarrolla perfiles alineados a la cultura de la organización y a la estrategia de negocio. Define cuáles serán las habilidades clave para el crecimiento de la organización.
- Ayuda a las personas a descubrir su camino de crecimiento profesional: mantén conversaciones de valor, en las que puedas conocer las metas profesionales de las personas y qué van a hacer para llegar a ellas.
- Descubre el potencial de liderazgo que hay en el equipo y acompaña ese desarrollo con acciones como mentoring o coaching. Potenciadores: el nuevo rol del directivo es crear líderes, ayudar a las personas de sus unidades a que tengan empowerment y capacidad de decidir. Esto se ha denominado liderazgo distribuido, el nuevo paradigma de la innovación.
- Impulsa el networking y la visibilidad del equipo. Invítales a participar en reuniones importantes y a atreverse a hacer cosas nuevas, de manera responsable.
Una herramienta interesante y útil que puedes utilizar para mapear y evaluar el potencial y rendimiento de las personas de tu equipo es la matriz “9 box”, utilizada inicialmente por General Electric.
5. Invierte en ti mismo
No nos olvidemos de tu autodesarrollo, que debe ir de la mano del crecimiento de la organización. Úsalas sabiamente y hazlas parte de tu sello de liderazgo. Lidera primero a ti mismo, luego lidera a los demás.
Claves para el autodesarrollo del líder:
- Entrena tu mente para ver el “bosque” y no solo los árboles, es decir, reconoce el entorno en el que te desempeñas profesionalmente como un sistema, en el que hay elementos, interconexiones entre esos elementos y que tú tienes un rol específico con cada uno y con todos.
- Aprende a gestionar el estrés: toma consciencia plena, identifica tus propios límites, prioriza tus actividades y desarrolla tu inteligencia emocional.
- Desarrolla tu capacidad de aprender ágilmente. Recuerda constantemente que siempre podemos aprender cosas nuevas y de otras personas, por más recorrido profesional que tengas. Aprovecha cada oportunidad para observar, escuchar, preguntar, teniendo un “plan” de aprendizaje que te ayude a crecer.
- Finalmente, recuerda que un líder transformador es capaz de transformar su propio mindset, potenciando su “growth mindset” y a través de su influencia en su equipo y en otros equipos, ayudar a transformar el mindset de otras personas y, por lo tanto, generar un impacto positivo en la cultura de la compañía.
Cualidades de un Líder Inspirador y Errores a Evitar
Aunque nadie dijo que dirigir un grupo de personas fuera fácil, hay ciertas cualidades que se pueden desarrollar para influir positivamente en ellas y, por lo tanto, en el éxito de las organizaciones. Un líder inspirador es aquel que, a través de sus acciones y comportamientos, motiva y guía a su equipo hacia el logro de objetivos comunes, fomentando un ambiente de confianza y compromiso.
Características de un Líder de Referencia
- Comunicación efectiva: Sin duda, es una de las labores de un/a líder más relevantes, ser capaz de lograr que la información fluya en todos los sentidos (ascendente, descendente y horizontal). Un líder inspirador se comunica de manera clara y efectiva, asegurándose de que su equipo comprenda las metas y expectativas.
- Motivación: Una de las cualidades fundamentales para erigirse como un/a buen/a líder es saber motivar a los demás, para que las personas puedan desarrollar felizmente todo su potencial. Cuando esto ocurre, se logran resultados empresariales mucho más excepcionales.
- Inteligencia emocional y Empatía: Un/a líder de referencia es capaz de gestionar y expresar sus emociones, ponerse en el lugar de los demás y ser consciente de la influencia que puede ejercer sobre las personas. Mostrar empatía permite al líder entender las necesidades y preocupaciones de su equipo, creando un ambiente de apoyo y respeto mutuo.
- Integridad y confianza: La honestidad y la coherencia entre las palabras y las acciones son fundamentales. Para un buen líder, su palabra es su vínculo. Defienden lo que creen, incluso cuando las cosas se ponen difíciles.
- Habilidad para delegar: No todo el mundo tiene la habilidad de confiar en los demás. Un líder óptimo es quien se rodea de talento y delega en él. Esto se traduce en apostar por las capacidades de las personas, ceder responsabilidades y méritos, acordes a los esfuerzos realizados.
- Responsabilidad: Cuando las cosas no suceden como esperábamos, un/a buen/a líder es quien asume las responsabilidades del equipo y brinda soluciones. Comete errores, admite errores y aprende de ellos. Por lo tanto, los buenos líderes deben ser capaces de manejar los errores y establecer una cultura positiva de cometer errores dentro de su esfera de influencia.
- Innovación y proactividad: Buscar nuevas formas para conseguir que la compañía y, por lo tanto, la plantilla, sigan creciendo es una característica fundamental de cualquier líder. Los líderes del futuro son wayseer, detectan rápido las tendencias, pero sobre todo consiguen implicar a las personas en ese nuevo futuro. La capacidad de adaptarse a cambios y enfrentar desafíos con una actitud positiva es esencial.
- Modelar con el ejemplo: Un/a líder debe ser un modelo a seguir para el resto del equipo. Predicar con el ejemplo es una de las mejores capacidades de liderazgo.
- Escucha activa: Un líder en mayúsculas escucha más y habla menos. Y presta atención a los problemas y diferentes perspectivas de los miembros de la empresa.
- Reconocimiento: Un líder inspirador reconoce y celebra los logros del equipo, motivando a sus miembros a seguir esforzándose.
Errores Comunes que Desmotivan a los Equipos
Desafortunadamente, demasiados jefes no entienden la psicología básica de la motivación y se involucran en tácticas desmotivadoras. Mucho látigo y nada de zanahorias. El castigo no estimula la motivación, excepto la motivación para que no te atrapen haciendo algo incorrecto. El refuerzo positivo proporciona recompensas ("zanahorias") por un comportamiento deseable y es una herramienta de motivación mucho más efectiva.
- Recompensar lo incorrecto: Es importante asegurarse de que los trabajadores sean recompensados por lograr metas, no por otros comportamientos.
- Mantener a las personas en la oscuridad: Existe la creencia entre muchos jefes de que los empleados no quieren, o no necesitan saber, lo que sucede en la organización. La estrategia y las políticas no se discuten, lo que desmotiva a quienes desean involucrar sus cerebros para pensar no solo en lo que están haciendo, sino también en por qué lo están haciendo.
- Selección de favoritos: Nada mata la motivación más rápido que un jefe que tiene favoritos, dando atención, elogios y otras recompensas a aquellos en su círculo íntimo. Es importante tener un sentido de justicia/equidad para estimular la motivación de los trabajadores. Cuando tienen una sensación de inequidad, se sienten motivados a buscar justicia por su cuenta.
- Hipocresía: Trabajar para un gerente que te dice una cosa, pero hace otra, es desmotivador. Un jefe que siempre se toma un tiempo libre o se va a casa temprano, pero espera que los demás se queden, matará la motivación y la dedicación a la organización.
El “51 por ciento de los directivos reconoce que en su empresa se fomenta el miedo para lograr los objetivos”. La autoridad se asocia a menudo con las medidas disciplinarias y el control. Los empleados siempre intentan sobrevivir a los jefes difíciles. La jerarquía nos convierte en jefes y la autoridad nos da el control. Pero solo la competencia nos hace líderes.
Ejemplos Prácticos de un Buen Liderazgo
Un buen liderazgo se manifiesta en acciones simples pero significativas que construyen confianza y fomentan el crecimiento. Tomemos como ejemplo las prácticas de una líder que dejó una huella profunda en su equipo:
- Adaptación progresiva de responsabilidades: Cuando un nuevo integrante se sumaba al equipo, le encargaba tareas y responsabilidades sencillas, incluso algo menores a las que en principio creía podría asumir, ayudando así a su adaptación y constatando su buen desempeño. En función a los resultados que alcanzaba, subía el nivel de responsabilidad.
- Reconocimiento y valor del impacto: Cuando alguien finalizaba con éxito un proyecto, lo anotaba frente al responsable de dicho logro, y además, agregaba el ingreso económico que le significaba a la empresa. Todo lo hacía con una sonrisa.
- Confianza y soporte en nuevos retos: Cuando un nuevo cliente ingresaba a la empresa, se sentaba con el integrante del equipo que se haría cargo de la cuenta, le explicaba la importancia del trabajo y por qué confiaba que él/ella sería capaz de asumir el reto. Despejaba dudas y ofrecía soporte.
- Gestión de errores con enfoque en el aprendizaje: Cuando alguien cometía un error, incluso en aquellos casos que parecía tendrían consecuencias graves, se encargaba de mantener la calma y dar tranquilidad de que todo se resolvería. Eso sí, se aseguraba de que la persona involucrada se diera cuenta de lo que había ocurrido, de lo que se hizo incorrectamente, de lo que se pudo hacer mejor y de cómo se podría manejar un nuevo caso similar en el futuro.
- Flexibilidad y enfoque en resultados: Cuando alguien necesitaba ausentarse de la oficina durante algunas horas o incluso algún día, lo permitía, velando más por los objetivos planteados y los resultados que se alcanzaban en lugar de estar pendiente del presentismo.
Es cierto que los escenarios sociales y ciertamente los corporativos están en fase de cambio y el camino parece no desviarse de la misma dirección. Ante tanta volatilidad e incertidumbre hay pocas certezas, una de ellas son las características que un buen líder o un aspirante a serlo necesita poseer para asegurar no orden, sino alineamiento, motivación y compromiso del equipo del cual será responsable. El líder nace y se hace. Aunque hay personas mucho más predispuestas a convertirse en líderes de forma natural, la genética no lo es todo. Se puede aprender a ser líder. Y se debe. De hecho, un/a buen/a líder es el resultado de combinar experiencia y formación continua. Por lo tanto, no hay una fórmula secreta. Liderazgo ágil, es decir, aplicar metodologías que proporcionen al equipo procesos claros y seguros. Liderazgo situacional para gestionar a los empleados del equipo de forma individual, potenciar sus fortalezas y responder a diferentes necesidades. Anímate a desarrollar todo el potencial que tienes como líder, acompañando a tu equipo en su crecimiento y a la compañía a mejorar continuamente.
