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Comunicación

Cuándo Aplazar lo Emprendido para una Época Más Propicia: Una Guía para el Emprendedor

by Admin on 26/05/2026

Una pregunta común entre quienes quieren emprender es: ¿cuál debe ser el momento ideal para emprender?, ¿en qué momento debo emprender?, ¿cómo sé cuál es el momento de lanzarme al ruedo? La respuesta a esta pregunta es: todo depende. Depende en qué situación estés, depende cuál sea tu perfil de riesgo, depende qué sea lo que quieras conseguir. Sin embargo, podemos tener una estructura que nos enseñe cuáles son las señales que debemos tener alrededor para entender cuándo arrancar. Mucha gente, al momento de emprender, no tiene una guía, no tiene una meta, no tiene nada y se lanza al agua sin tener una idea clara de dónde va.

La Trampa del Perfeccionismo y la Necesidad de un Plan de Transición

Creemos que debemos tener un plan de transición, algo que te lleve de un lugar a otro, pero con un plan. Confía en que necesitas un plan de transición, porque de lo contrario, te vas a quedar en la mitad del camino frustrado, con un proyecto que no vio la luz del sol, ahogado, queriendo incluso estar por lo menos en tu trabajo anterior.

Una cosa que debes evitar es el síndrome del perfeccionista. Esta idea de, "Oye, voy a empezar a trabajar en este proyecto, lo estoy puliendo, estoy en la página web, estoy en el logo, estoy haciendo abcd…", una cantidad de conceptos e ideas que son necesarios para el proyecto, pero que no te deberían tomar tanto tiempo. Un perfeccionista que no ejecuta, que no lleva nada a la acción, en realidad es una persona llena de miedo, no es perfeccionista. Si eres de los que está todavía puliendo la idea, todavía mirando, todavía tratando de que sea perfecto, te digo: el perfeccionismo es una ilusión, no existe, es subjetivo; lo que para ti puede ser perfecto, para otra persona no.

Debemos hacer la transición y entrar en acción, hay que hacer cosas, no te quedes diciendo que eres perfeccionista; perfeccionista sin acción es una persona llena de miedo. El verdadero perfeccionista es aquel que, luego de tomar acción, luego de implementar cosas, perfecciona en la marcha. Un perfeccionista es una persona que en la acción mejora lo que hace, no alguien que está lleno de miedo sin hacer nada.

Entonces, ¿cuándo es el momento más indicado para emprender? No lo sé, tú lo sentirás en tu corazón. Ten un plan de transición y sal del perfeccionismo que te paraliza a un perfeccionismo que te ayuda a mejorar. Busca oportunidades, esa es la clave; tienes que empezar a moverte, a mirar qué cosas resuenan con tu capacidad, con tu idea, con aquello que realmente te gusta y te apasiona. Creo que es la manera más sabia para tener claro cuál es el mejor momento para emprender. Cada uno tiene una situación; en mi caso era una situación tan triste en la que simplemente nada de lo que hacía me hacía feliz y la única cosa que podía encontrar era salir de esa infelicidad profesional a buscar algo que realmente me motivara, me llenara de estímulos y me apasionara, por eso emprendí, para mí fue el momento más indicado. ¿Cuál es tu caso? Piénsalo, analízalo; si ese trabajo que tienes no te gusta, no te llena, puede ser un buen momento para empezar.

Cómo hacer un plan de negocios simple y práctico

Razones Válidas para Posponer el Lanzamiento de tu Emprendimiento

Emprender una empresa es un proyecto muy importante. Posponer una iniciativa es una situación frecuente en el ámbito de los negocios. A veces, esta dinámica está motivada por el miedo al fracaso. La postergación no siempre es positiva en sí misma. Sin embargo, sí existen buenas razones para esperar durante un tiempo hasta dar el salto al ámbito del emprendimiento:

  1. El tiempo puede invertirse de forma constructiva por medio de la planificación para lograr un objetivo concreto. Y para crear un fondo de ahorro es recomendable establecer una hoja de ruta que se desarrolla de manera inevitable desde una perspectiva temporal. Es decir, puedes establecer un plazo más amplio para ahorrar una cantidad específica.
  2. El proyecto de emprendimiento también puede alinearse sobre la base de una preparación que aporta al emprendedor las herramientas necesarias para tomar decisiones relevantes. Por ejemplo, un profesional puede aplazar el instante en el que comienza a adentrarse completamente en el proyecto para darse el espacio necesario para completar un máster, una carrera o un curso especializado. Es decir, el plan de formación no tiene por qué alinearse con una titulación de varios cursos (también puede remitir a un proceso de aprendizaje más breve).
  3. Existe un tipo de duda que resulta negativa: aquella que no se resuelve y se convierte en una fuente de indecisión permanente. El emprendedor potencial permanece inmerso en la búsqueda de respuestas, sin embargo, parece no avanzar de forma definitiva hacia una conclusión firme. Generalmente, las dudas siempre surgen en algún momento cuando una persona se plantea la posibilidad de dar forma a un proyecto que supone una gran responsabilidad. Y, en esa circunstancia, sí es recomendable que te des el espacio que necesitas para aclarar las dudas y encontrar otras alternativas antes de desarrollar un emprendimiento.
  4. Incluso aquellos emprendedores que de forma vocacional deciden montar un negocio, también pueden posponer el momento de dar el paso. A veces, el profesional necesita investigar nuevas oportunidades y tendencias para encontrar una buena idea que resulte rentable y viable a largo plazo. Es decir, el emprendimiento es un proceso apasionante, aunque también complejo. Y este camino debe tener una finalidad, una misión, un propósito y una dirección que potencia la planificación.
  5. Un emprendedor puede ocuparse de numerosos aspectos antes de montar un negocio. La formación es uno de los procesos que proporciona conocimiento, competencias, destrezas y habilidades. Sin embargo, también puede ocurrir que un profesional se centre en otros aspectos de su perfil para alimentar su potencial como emprendedor. Por ejemplo, puede marcarse el siguiente propósito: fortalecer la marca personal y la presencia online.
  6. La decisión de emprender puede analizarse de forma aislada y ponerse en relación con otros aspectos de la vida personal. Desde esa perspectiva, puede ocurrir que el emprendimiento no se alinee completamente con algunas circunstancias del proyecto de vida personal o profesional en la actualidad. En consecuencia, la persona prefiere aplazar el proceso hasta que las variables internas o externas resulten más favorables para montar un negocio.
  7. Cada motivo puede contextualizarse en una historia concreta. Mientras que algunas personas son más vulnerables ante la postergación continua, otras se dejan llevar por la impaciencia. Pues bien, el emprendimiento tiene un ritmo diferente cuando nace desde la presencia consciente. Es recomendable no emprender con la expectativa de obtener grandes resultados a corto plazo.

Factores Determinantes Antes de Dar el Paso

Emprender no es una actividad sencilla, requiere mucho esfuerzo, trabajo y gestionar no pocas dosis de incertidumbre, con todo lo que ello conlleva. De hecho, una de las posibilidades que hay que tener siempre en mente es que el fracaso es una opción potencial y hay que saber lidiar con él. Aunque, en realidad, no existe una receta mágica para saber cuándo ha podido llegar el momento de emprender, sí que existen algunos elementos a tener en cuenta antes de tomar la decisión definitiva:

  • Idea de negocio: Antes de poner en práctica una idea de negocio, hay que evaluar con realismo si se encuentra en el punto de maduración adecuado. Quizá una de las maneras para saber es si existe una propuesta de valor clara.
  • Situación personal: Emprender exige una motivación importante para saber el esfuerzo y tiempo que exigirá si se desea tener éxito.
  • Estado financiero: Otro de los factores determinantes es el estado de las finanzas personales y del capital disponible para arrancar. Lo recomendable es contar con un colchón financiero que permita cubrir gastos personales durante, al menos, seis meses. También es fundamental realizar un plan de negocio que contemple ingresos, gastos fijos, costes de operación y punto de equilibrio.
  • Situación del mercado: Es vital investigar y entender el entorno competitivo y las oportunidades existentes.
  • Experiencia: Contar con experiencia relevante en el sector o en gestión empresarial puede marcar una diferencia.
  • El factor emocional: También es clave encontrar un equilibrio entre preparación y acción, manejando el estrés y la ansiedad que pueden surgir.

Antes de emprender un negocio, puede ser también recomendable llevar a cabo una serie de pruebas para intentar calibrar las posibilidades reales de éxito:

  • Encuestas y entrevistas: Recolectar opiniones de potenciales clientes.
  • Prueba piloto: Lanzar una versión reducida del producto o servicio.
  • Creación de una landing page: Evaluar el interés del mercado.
  • Publicidad: Realizar campañas de prueba para medir la reacción.
  • Pre-ventas o reservas: Implica cobrar por adelantado o llevar a cabo una campaña de preventa para validar la demanda.

La Procrastinación en el Día a Día del Emprendedor: Un Enemigo Costoso

Ser autónomo no solo supone estar afiliado al RETA. Facturas, correos, proveedores, llamadas, ventas, papeleos, entre otras muchas tareas, forman parte del día a día del trabajador por cuenta propia. Cuando un trabajador no tiene horarios y depende directamente de sus acciones y estrategias, el estrés y la ansiedad pueden instalarse en su rutina. Y es que, la sobrecarga de tareas, con todo lo que ello implica, es la principal razón por la que muchos autónomos 'dejan para mañana lo que pueden hacer hoy'. Pero procrastinar puede salir muy caro en un negocio. El aplazamiento de tareas está considerado uno de los mayores enemigos del trabajador por cuenta propia.

¿Por qué los Autónomos Procrastinan?

Existen muchas razones por las que un autónomo desarrolla este hábito. Estas son cinco de las más habituales:

Razón de Procrastinación Descripción Posible Solución
Falta de Hábito Cuando intentamos hacer algo que no forma parte de nuestra rutina diaria, nuestro cerebro tratará de impedírnoslo. La paciencia y la constancia son fundamentales. Establecer rutinas y horarios fijos para tareas específicas.
Búsqueda de Recompensas Instantáneas Muchos trabajadores por cuenta propia dejan a un lado tareas importantes pero tediosas para sustituirlas por algo más gratificante. Dividir tareas grandes en pasos pequeños y celebrar cada logro.
Trabajar Bajo Presión Se piensa que trabajar bajo presión hace más productivo, pero en realidad produce estrés innecesario y es fruto de una mala organización. Mejorar la planificación y organización para evitar la acumulación de tareas urgentes.
Miedo a Tareas Difíciles o Tediosas Cuando una tarea parece que va a ocupar más tiempo de lo habitual o va a resultar difícil de ejecutar, el cerebro termina por engrandecerla. Dividir las tareas más complicadas en varias partes más fáciles de gestionar (ej. un estudio de mercado en varios micro-estudios).
Falta de Motivación y Distracciones Ciertas tareas pueden parecer aburridas. Dispositivos como el móvil impiden volcarse al completo. Establecer horas de comienzo y final, eliminar distracciones y definir objetivos a corto plazo para mantener la implicación.

Sin embargo, todos estos hábitos son perfectamente remediables. La fuerza de voluntad también se ejercita en un negocio. En realidad, no hay ninguna estrategia capaz de cambiar de raíz una serie de hábitos negativos para el negocio. Sin embargo, sí hay herramientas que pueden ser de gran utilidad para afrontar las tareas diarias e incluso mejorar la gestión del negocio. La solución puede ser tan sencilla como dividir las tareas más complicadas en varias partes más fáciles de gestionar. Así, por ejemplo, un estudio de mercado puede dividirse en varios micro-estudios. Las distracciones en el negocio pueden ser un problema a la hora de centrarse en las tareas que acontecen. Dispositivos como el móvil impiden volcarse al completo en las actividades del negocio, alargan en muchos casos el desarrollo de la tarea y tienden a hacer que el autónomo la deje para otro momento. La libertad horaria no siempre es la mejor aliada del autónomo. A veces, algo tan sencillo como marcar una hora de comienzo y de final de las actividades puede ser una buena idea. La clave está en los objetivos a corto plazo, ya que ayudan a definir el progreso de la tarea y a que el autónomo se implique más en ella. Esta estrategia hará que tu mente se enfrente a un objetivo asumible y definido en el tiempo.

El Desafiante Panorama del Emprendimiento y Claves para la Supervivencia

Emprender no es para cualquiera. Seguir, frenar o replantear son problemas constantes de los emprendedores. En España, una de cada dos empresas no llega a cumplir cinco años. A primera vista, las cifras podrían parecer positivas: el saldo neto sigue siendo ligeramente favorable. A los tres años de vida, solo seis de cada diez empresas continúan activas. En otras palabras, en España una de cada dos empresas desaparece antes de consolidarse.

Las principales debilidades y obstáculos para el emprendimiento son:

  • Falta de planificación: Se confunde tener una buena idea con tener una empresa viable.
  • Acceso a financiación: Dificultad para acceder a financiación estable, ya que los bancos son reacios a conceder créditos a negocios sin historial.
  • Burocracia: Trámites redundantes, exigencias fiscales complejas y un marco laboral rígido suponen un freno.
  • Falta de formación empresarial: La carencia de conocimientos específicos agrava el problema.
  • Competencia global y digital: Un desafío cada vez más determinante.

Pese al panorama complejo, hay empresas que logran consolidarse y crecer. ¿Qué diferencia a las que sobreviven de las que se quedan por el camino? La primera clave es planificar con rigor. La segunda es gestionar el dinero con cabeza. También resulta esencial formarse y rodearse bien; ningún emprendedor puede saberlo todo. La digitalización es otro punto decisivo. Por último, la flexibilidad. Las empresas que sobreviven más de cinco años suelen tener una característica común: saben adaptarse. Modifican precios, cambian estrategias o incluso redirigen su modelo de negocio cuando el mercado lo exige. Más allá del esfuerzo individual de los emprendedores, España necesita un entorno más favorable para las pymes. Pero también es necesario un cambio cultural. En otros lugares, como Estados Unidos o los países nórdicos, el fracaso se interpreta como parte del aprendizaje. El emprendimiento no debería ser una carrera de obstáculos, sino una oportunidad para generar riqueza, empleo y progreso. Si España aspira a un futuro económico sólido, debe dejar de penalizar al que se atreve y empezar a acompañar al que lo intenta.

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