Liderazgo Sistémico: Características y Aplicación
En un mundo cada vez más interconectado, complejo y en constante cambio, el liderazgo requiere mucho más que habilidades técnicas o discursos inspiradores. Desde Systemicall creen que los programas de liderazgo del presente -y especialmente del futuro- necesitan integrar una mirada sistémica. Significa aprender a reconocer cómo funcionamos como parte de un todo: en organizaciones, equipos, familias, comunidades…
Todo líder forma parte de varios sistemas y sus decisiones tienen efectos que van más allá de lo inmediato. Pero este aprendizaje no puede ser solo teórico. Lo sistémico se comprende desde la experiencia.
Abrirte a la mirada sistémica puede ayudarte a ver las interconexiones sutiles de la realidad. Ambos conceptos por separado -liderazgo y sistema- me resultan conocidos, y a la vez, inciertos. Llevo algo más de 25 años liderando equipos y conocí el enfoque sistémico por primera vez allá por el año 2008. Jan Jacob Stam y Barbara Hoogenboom, maestros y referentes, consiguieron unir ambos conceptos en este libro: Liderazgo Sistémico.
¿Qué es un Sistema?
Muchas veces utilizamos la operación 1+1=3 para mostrar que el todo (el sistema) es más grande que la suma de las partes. Por ejemplo, el sistema visual humano: que tengamos dos ojos no nos permite ver el doble, sino que nos permite la visión tridimensional. Si nos quedamos sin uno de los ojos, la visión cambiará completamente, perderemos la capacidad de ver volúmenes y reconocer la profundidad que da la tridimensionalidad y nos quedaremos con una visión bidimensional.
Por tanto, podríamos definir un sistema como un conjunto de partes que, si bien pueden funcionar de manera independiente, se encuentran interrelacionadas e interactúan entre sí. Esto da lugar a un nuevo elemento mucho más complejo, una estructura mayor que realiza funciones diferentes a las de sus partes por separado. Una pareja, una familia, una empresa, una escuela, una comunidad… todos ellos son ejemplos de sistemas y tienen, en la manera de funcionar, características comunes y unas “leyes”.
Comprender esos denominadores en común de los sistemas, es lo que llamamos “mirada sistémica” porque es la que nos permite ver qué está sucediendo en la red de vínculos y cómo estos afectan a los individuos y a la dinámica del sistema en su conjunto.
La mirada sistémica supone desarrollar la capacidad de contemplar el todo y las partes, así como la conexión y relación entre las mismas. El coaching sistémico es un arte y también una ciencia y requiere de unas comprensiones previas y del entrenamiento de una mirada. Eso es lo que lo hace tan potente y lo que lo diferencia completamente del Coaching de Vida, Coaching Ejecutivo o del Coaching de Equipos.
Un liderazgo sistémico, de una persona, de un equipo, tiene que tener la capacidad de observación y escucha profunda del sistema, de las lealtades, de sus “patrones”, las fuerzas que dirigen a sus compañeras y compañeros, a su organización y a sí misma, sin juzgar, reconociendo que “la realidad es lo que es” y no nuestros sueños, deseos y expectativas, no queriendo esconder una situación porque es demasiado dolorosa.
Pensamiento Sistémico y las Ciencias de la Tierra. Sesión 1: Introducción al pensamiento sistémico
¿Por qué Introducir la Perspectiva Sistémica en el Coaching?
Adoptar una perspectiva sistémica en el Coaching puede ayudarnos a acompañar y comprender en profundidad los sistemas en los que se encuentra inmerso nuestro cliente y entender cómo estos pueden estar afectando su vida. En este proceso, nuestros clientes pueden encontrarse con “creencias limitantes”: esos patrones de pensamiento o creencias -conscientes o inconscientes- que le dificultan avanzar hacia sus objetivos.
Pero precisamente, en el proceso de abordar estos obstáculos, se producen aprendizajes que ayudan al cambio y a la transformación para poder proyectarnos hacia nuestro máximo potencial. Al ponernos las “gafas sistémicas”, podremos ampliar nuestra mirada para ver con quién/qué están conectadas las dificultades del cliente, y así comprender mejor las dinámicas subyacentes de su sistema y cómo estas, lejos de ser inocuas, afectan a su vida.
Esa perspectiva sistémica nos permite llegar a comprensiones sobre el “para qué” de esa dificultad, al servicio de qué está, o a qué patrones, dinámicas, lealtades u otros fenómenos está respondiendo. Y comprender esto, conlleva un gran cambio en la percepción, enfoque e interpretación de las cosas.
Ejemplo: María lleva dos años buscando trabajo infructuosamente. Tras 15 años trabajando como abogada mercantil, dejó su profesión después de acabar quemada, para dedicarse por fin a su pasión: la nutrición, en la que se había ido formando en las mejores escuelas a lo largo de los años. Con el Coaching Sistémico descubre que no encontrar trabajo de su pasión fue la manera de demostrarle a su padre que le quería. ¿Suena extraño, verdad? Su padre siempre le había dicho que si no estudiaba Derecho o Economía, se moriría de hambre. No conseguir trabajo remunerado, inconscientemente, era una manera de darle la razón al padre. Ya podía hacer mil planes de acción sobre cómo organizar su búsqueda de trabajo, que ella misma los boicotearía inconscientemente. Porque, a veces, quedamos atrapados en malas soluciones, puesto que detrás de ellas se esconde un amor profundo por alguien.
El Liderazgo Sistémico
Más allá de ayudar a individuos a perseguir sus objetivos, la mirada sistémica, también puede ser una metodología aplicable a contextos de liderazgo. Así pues, a través del liderazgo sistémico, un líder puede llegar a comprender y gestionar las interacciones y relaciones dentro de un sistema más amplio en el que se encuentra; como una organización, un departamento o una comunidad. En lugar de centrarse únicamente en el liderazgo individual y el rendimiento de una persona, el liderazgo sistémico se enfoca en cómo el líder puede influir en todo el sistema para lograr los objetivos deseados. Y esto implica ver el sistema en su conjunto y comprender cómo las partes individuales se relacionan y afectan entre sí.
