Liderazgo sin Respuestas Fáciles: Un Nuevo Diálogo Social
En la obra "Liderazgo sin respuestas fáciles", Ronald Heifetz, profesor de la Universidad de Harvard, describe el liderazgo como un conjunto de estrategias y prácticas que se pueden utilizar para superar obstáculos, lograr cambios significativos y adaptarse a entornos desafiantes y complejos. Este libro se centra en la crisis de liderazgo que estamos atravesando y se acerca al tema del liderazgo a partir de la proposición de un nuevo contrato social: la revitalización ética y moral que tan desesperadamente necesitamos.
En nuestra época, la economía está en decadencia, el fracaso de la educación parece evidente, la delincuencia y la pobreza se extienden por todas partes, las relaciones internacionales son cada vez más frágiles. Necesitamos líderes que nos aporten soluciones radicales, pero a la vez debemos confiar en ellos. En otras palabras, no podemos abandonarlos cuando las cosas se ponen difíciles y los métodos empleados se revelan más complejos y más lentos de lo previsto.
La crisis de liderazgo que estamos atravesando no tiene precedentes, es cierto, pero la culpa no pertenece únicamente a los líderes, pues nuestras demandas y expectativas son a veces demasiado rígidas como para que puedan trabajar cómodamente con ellas.
Basándose en doce años de intensa investigación, tanto en el sector privado como en el público, Ronald A. Heifetz presenta aquí normas claras y concretas para todos aquellos que se vean en la obligación de asumir el liderazgo en una situación determinada.
El Liderazgo y el Poder
En clave de “talento” podríamos hablar de que “el talento para el liderazgo hay que medirlo por el poder de resolver bien los problemas que se plantean con personas, proyectos, clientes, proveedores…, con muchos “jugadores” y “actores”. Puestos a poner apellidos podríamos ponerle también el apellido de “inteligente”.
Sí, el liderazgo para poder accionar ha de tener poder, aunque esa palabra en los “slogan epifánicos” no salga y no guste, y no pasa nada, porque “el buen liderazgo,” tenga el apellido que queramos ponerle, hace buen uso del poder; el poder del cargo, lo que llamamos “la potestas”, para poder tener acceso a los recursos, tener capacidad de decidir, porque si preguntamos a una manager que, aunque con cargo, en realidad no tenga “poder” seguro que nos encontramos con un perfil frustrado y que sufre por la incapacidad real de acción.
Pero además de “potestas”, el líder necesita de la “auctoritas”, que es cuando el equipo, las personas, te erigen “líder”, te reconocen como tal, porque tus actos y comportamientos están a la altura de ofrecerte su confianza y ahí es donde se reconoce el liderazgo natural. Hay mucho perfil con potestas y sin auctoritas, mucho jefe pero no líder, que diría un slogan. Y también al revés, y se pasa mal, porque, aunque te reconozcan líder, si no tienes acceso al poder para accionar cambios, seamos realistas, todo queda en nada.
Un líder al frente de un equipo ha de tener ambas, potestas y auctoritas para poder comprender las fuerzas en juego, saber encontrar los puntos en que apoyarse para cambiar el rumbo y poseer el criterio, la lucidez y el coraje de llevarlo a cabo. Pero solo no puede.
El Liderazgo Humanista
Quisiera detenerme ahora y hacer una pequeña reflexión sobre el liderazgo humanista, que como concepto de partida es maravillo, pero si nos centramos en lo que se nos traslada a veces como “humanista” creo que se queda en un humanismo epidérmico, impostado y superfluo que abusa del concepto de empatía. El humanismo fue un movimiento filosófico y cultural que surgió en Europa durante el siglo XIV. Se inspiró en la cultura y filosofía grecorromana, priorizó la razón por sobre la fe y se interesó por el concepto del hombre como centro del universo.
Nació en las ciudades de Roma, Florencia y Venecia con los trabajos de Dante, Petrarca y Boccaccio. Los filósofos Erasmo de Rotterdam (“Elogio a la Locura”, lectura que recomiendo por su sorprendente actualidad), o Miguel de Montaigne fueron los dos mejores representantes de este humanismo brillante. El humanismo se caracterizó por su culto al clasicismo, por promover una lectura analítica, un pensamiento crítico (no es nuestro mejor momento en esta competencia) para aproximarnos a un realismo que proporcionaría una comprensión plena del presente.
Es cierto, queda mucho por escribir y decir sobre el liderazgo actual. Los tiempos son convulsos.
Liderazgo Adaptativo - Animación 2D con técnica Scribing
Críticas a los "Apellidos" del Liderazgo
La actual hipertrofia de nuestra atención, que de por sí es caprichosa, errante y juguetona, nos lleva a prestar más atención al slogan llamativo, al aforismo deslumbrante, que cual verso suelto enuncia en tono “épico” algunas obviedades como si fueran epifanías espirituales del managment. Un ejemplo ficticio: “El liderazgo que transforma vidas y organizaciones es el que guía con el corazón”, seguido de un “si te gusta dale a like”.
Y luego están los múltiples apellidos que le han salido al liderazgo, muchos y variados. Pero es imposible que todos sean tan diferentes, tan únicos, tan genuinos y tan novedosos: auténtico, efectivo, femenino, transgresor, inspirador, basado en datos, transformador, emocional, resiliente, sostenible, digital, y mi preferido, humanista, porque realmente el liderazgo ejercido por humanos para humanos, qué mínimo que sea humanista. Con el apellido se busca que el concepto “suene a nuevo”, pero cuando profundizas no lo es tanto, no puede serlo, porque en cuestión del liderazgo la dificultad no está en renombrarlo sino en hacer de una vez por todas lo que se supone que hay que hacer como líder.
Algunos ejemplos de estas críticas incluyen:
- Liderazgo auténtico: “Sé tú mismo”. Suena inspirador, pero liderar implica adaptarse, aprender y evolucionar.
- Liderazgo optimista: “La actitud positiva lo es todo”. El optimismo es necesario, pero no reemplaza la estrategia, la preparación ni la toma de decisiones difíciles.
- Liderazgo empático: “El líder siempre escucha a todos”.
- Liderazgo voluntarista: “Todos somos líderes”. Democrático, sí. Realista, no tanto.
- Liderazgo humilde: “El líder debe ser siempre humilde”. La humildad es una virtud, pero llevada al extremo puede convertirse en inseguridad o falta de dirección.
- Liderazgo de consenso: “El líder debe evitar el conflicto”. El conflicto es inherente al ser humano (digamos que es muy humanista) ha de afrontarse y ser gestionado para que sea una fuente de crecimiento.
Definiciones Clave
Para entender mejor el concepto de liderazgo, es útil revisar las definiciones de términos relacionados:
- Dirigir: Enderezar, llevar rectamente algo hacia un término o lugar señalado; guiar, mostrando o dando las señas de un camino. Encaminar la intención y las operaciones a determinado fin. Orientar, guía y aconsejar a quien realiza un trabajo.
- Mandar: Imponer un precepto. Encomendar o encargar algo. Manifestar la voluntad de que se haga algo.
- Gobernar: Guiar y dirigir. Mandar con autoridad o regir algo.
Tanto la definición, estar a la cabeza de un grupo, como la de sus sinónimos contienen palabras que describen elementos clave dentro del liderazgo como estar al frente, guiar, orientar e influir.
Tabla Comparativa de Estilos de Liderazgo
| Estilo de Liderazgo | Características Clave | Críticas Comunes |
|---|---|---|
| Auténtico | Ser uno mismo, mostrar transparencia. | Puede ser inflexible y no adaptarse a las necesidades del entorno. |
| Optimista | Mantener una actitud positiva y esperanzadora. | Puede ignorar problemas reales y ser poco realista. |
| Empático | Escuchar y comprender las necesidades de los demás. | Puede ser indeciso y evitar tomar decisiones difíciles. |
| Voluntarista | Inspirar a todos a ser líderes y tomar la iniciativa. | Puede carecer de dirección clara y ser poco práctico. |
| Humilde | Mostrar modestia y reconocer las propias limitaciones. | Puede ser percibido como inseguro o carente de autoridad. |
| De Consenso | Buscar el acuerdo y evitar el conflicto. | Puede ser lento y difícil de implementar en situaciones urgentes. |
Ronald Heifetz es director-fundador del Centro para el Liderazgo Público en la facultad Kennedy de Harvard. Reconocido por su innovador trabajo sobre la práctica y la teoría del liderazgo. A ese respecto decía “el liderazgo exige la valentía de desafiar las expectativas poco realistas de las personas, al mismo tiempo que se les anima y desarrolla para asumir ese desencanto y transformarlo en aprendizaje para crear empresas y sociedades más sostenibles”.
