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Comunicación

Liderazgo Político y Género en el Siglo XXI: Un Análisis Profundo

by Admin on 18/05/2026

La controversia sobre la evidencia científica de que existan diferencias de género en el liderazgo se ha prolongado durante más de un siglo. Este artículo ofrece una revisión de la literatura más relevante acerca de las diferencias de género en los estilos de liderazgo. Específicamente, el objetivo de este estudio es identificar las diferencias o similitudes entre los sexos en cargos políticos. Para ello, se plantean preguntas fundamentales: ¿Las mujeres y los hombres adoptan diferentes estilos de liderazgo? ¿Existen diferencias significativas entre hombres y mujeres en los estilos de liderazgo? ¿La aculturación y la adaptación son factores comunes para el liderazgo femenino en los ámbitos dominados por los hombres?

Parece, en definitiva, que la investigación comparada indica que hay pocas diferencias entre los estilos de liderazgo de los líderes políticos de ambos sexos. Sin embargo, son necesarias más investigaciones que aclaren la asociación entre el liderazgo y el género.

El Concepto de Liderazgo Político y su Perspectiva de Género

El liderazgo es un objeto analizado desde multitud de ángulos y sobre el que se ha profundizado desde perspectivas varias. En la mayoría de las ocasiones, se hace un recorrido por los distintos acercamientos teóricos, a modo de repaso, para comprender el término y sus implicaciones en las organizaciones, en estudios conceptuales o de caso. Su análisis se manifiesta como una cuestión recurrente, y siempre vigente, en la literatura de las Ciencias Sociales.

A los efectos de este artículo, entendemos el liderazgo político como: "el ejercicio del poder por uno o algunos individuos que dirigen a los miembros de la nación hacia la acción", como "aquel fenómeno de carácter colectivo que se desarrolla en un contexto de interacción entre el comportamiento de un actor individual normalmente en una posición relevante (el líder) y sus ámbitos de dominio público, por el cual aquél ejerce una influencia no rutinaria (real o percibida) en la actividad política, mediante la influencia en su caso de una gran variedad de recursos formales e informales".

Los estudios generales sobre el liderazgo suelen olvidar, o dedicar un espacio residual al estudio de la influencia de la variable género en el mismo. Por ello, en nuestro caso, concentramos nuestro interés en la posición de liderazgo y la conducta del líder, a partir de una perspectiva de género.

Mujeres en el Liderazgo Político: Realidades y Desafíos

La cuestión concreta, que presentamos como central, queda acotada a la relación entre liderazgo y el género del líder, focalizando nuestro interés en el plano de la política. Explorando las aportaciones de la literatura, se busca identificar los elementos más esenciales desde la teoría, con el interés de determinar las claves para el debate de si existe un estilo de liderazgo femenino -que se pueda diferenciar del masculino- y/o si existen "modos de hacer política" diversos, dependiendo del género. Se trata de trascender la visión dominante del paradigma de liderazgo y género, que se queda en generalidades como, que las mujeres que ejercen roles de liderazgo son más emocionales, influenciables o indecisas a la hora de liderar y de relacionarse con sus subordinados.

Dilma Rousseff, Ellen Johnson Sirleaf, Pratibha Patil, Angela Merkel, son muestra de mujeres políticas referentes en todos los continentes. Se trata de ejemplos paradigmáticos, excepcionales pero dignos, por lo trascendente, de ser estudiados en detalle. Si hacemos un conteo entre los presidentes de gobierno o estado, observaremos que en los más altos niveles de gobierno e instituciones políticas internacionales, el número de mujeres gobernantes es escaso. Algunos de los argumentos discutidos en el ámbito de la empresa o de las organizaciones pueden servir para explicar el liderazgo político de estas líderes, mientras que otras argumentaciones son propias del escenario de lo público.

Tipologías de Mujeres en la Esfera Pública

A modo de concreción, y siguiendo los criterios de Burin (2003, p.44), se podría sostener que existen tres grupos de mujeres -en función de la importancia que conceden al plano extrafamiliar-, serían:

  • Las tradicionales, que suelen renunciar a sus carreras, por lo que permanecen fuera de toda competición en el mundo de la empresa o en el plano político.
  • Las mujeres transaccionales, que son las que sufren los límites del techo de cristal y utilizan los vínculos humanos con predominio de la afectividad, con el acento puesto en las emociones cálidas (ternura, cariño, odio...) que estaría en contraposición con el mundo del trabajo masculino, más racional y caracterizado por las emociones frías (cierta distancia, cierta dosis de indiferencia...). Este grupo sería el mayoritario.
  • Las innovadoras, que son las que siguen más vinculadas con sus carreras profesionales, y establecen una dicotomía entre sus vínculos en el ámbito doméstico y el ámbito laboral y/o público, y se encuentran bien ubicadas en el mercado laboral. En este grupo estarían las líderes. Nos interesan éstas, y en concreto, las mejor situadas en el plano político, las mujeres con capacidad ejecutiva real.

Barreras y Sobreesfuerzos en la Carrera Política Femenina

Asimismo, partimos de una idea previa: el poder político de primer nivel es un terreno nuevo para el género femenino. Lugar de poder explícito y legítimo por excelencia, había estado vetado para ellas, que se contentaron durante decenios con "influir" en los espacios de poder "inexplícitos".

Estudiar a las pocas mujeres que llegan a ostentar puestos de liderazgo es estudiar a una minoría, a aquellas que se sitúan en los lugares más visibles del ámbito público. Partimos de la idea de que las mujeres, en general, suelen hacer frente a su relación con el mundo laboral-público de manera conflictiva, más aún las mujeres políticas. Las líderes son, en muchos ámbitos, las "recién llegadas a los espacios públicos", las excepciones que cumplen la regla, dado el intenso "plus" de circunstancias y la sobreselección que han tenido que superar para ser lo que son.

Por ello, su situación en la esfera pública es peculiar y "anómala", son "outsiders", son "élites discriminadas por y pese a su condición de élite, dado el alto nivel de exigencias y/o acumulación de medios que tienen que reunir para acceder a estos puestos". Tal sobreselección se plasma en la sobreabundancia de medios que las caracterizan, o lo que es lo mismo, en las capacidades acumuladas en sus personas (tanto en términos simbólicos como materiales) que les permiten poder pasar el "embudo" que se crea conforme la actividad es más cualificada o es mayor el sobreesfuerzo requerido para remontar las superpluses que la sociedad les exige (siempre en comparación con los exigidos a los hombres).

Esto lleva a que, incluso las propias mujeres políticas, asuman con normalidad esta exigencia (percibiendo que en su misma situación "un varón sacaría más rentabilidad política en el caso de tener el mismo curriculum"). No obstante, lejos de recurrir a argumentos de comparación de méritos con sus homólogos masculinos, a la hora de verbalizar las experiencias vividas tienden a subrayar la importancia de sus méritos (sin hacer ninguna relación especial con su sexo). Es el conocido como "síndrome de la abeja reina". Las mujeres de la élite enfatizan fuertemente en su discurso los propios méritos como justificación ante aquellos que piensan que ocupan los puestos por "una cuota".

Las mujeres en la élite política suelen ser mujeres con grandes recursos, con superabundancia de medios económicos, sociales y/o culturales. La mayoría de ellas ya eran "elite" antes de ocupar puestos de poder político. Se suele repetir, con frecuencia, que la vida pública tiene un mayor coste para las mujeres, dado que están sujetas a los mismos reveses que los hombres pero, además, deben hacer frente a una sobreselección psicológica que las conduce a adaptarse al modelo masculino de trabajo y poder y a un "excedente de valor social". En cualquier lugar, "los hombres siguen obteniendo mayores y mejores puestos, y las mujeres siguen siendo unas élites discriminadas".

Además, las diferencias persisten en todos los lugares, pero mientras las mujeres suelen ser más cuando se da la concurrencia meritocrática libre, pareciera que son desestimadas en mayor medida cuando se enfrentan ante sistemas de cooptación. Precisamente, una de las principales barreras con las que tropiezan las mujeres que quieren acceder a cargos directivos es la cultura organizacional, en la que predominan los valores masculinos y en que todavía existen prejuicios contra las mujeres. La cultura organizacional opera como barrera que mantiene el techo o laberinto de cristal y entorpece el acceso de las mujeres a los puestos de responsabilidad.

A ello hay que añadir, cuando el número de mujeres es pequeño (como es el caso del contexto del liderazgo político de alto nivel -como entre las Jefaturas de Estado y de Gobierno-), que sus funciones se sujetan a un escrutinio especial. En estos casos, como pioneras que son, están en el punto de mira de la observación social. Esta espiral de visibilidad y la vulnerabilidad en la que opera el liderazgo de las mujeres, se concreta en que son evaluadas más firmemente que sus compañeros varones. Como vemos, muchos son los retos a los que se enfrentan las élites profesionales femeninas, ya que en su carrera atraviesan, primero, por un proceso de selección normal o estándar, igual al masculino, en segundo lugar, por una selección impuesta por el patriarcado como sistema social de dominación que impone condiciones restrictivas a las mujeres en el acceso a los puestos más importantes y que se concreta en "superpluses" y costes sociales muy elevados, y en tercer lugar, por un filtro social añadido, dado que, son pioneras en espacios mayoritariamente ocupados por hombres. Todo esto influye en el modo en el que se desenvuelven en su trabajo como líderes.

𝗧𝗲𝗰𝗵𝗼 𝗱𝗲 𝗰𝗿𝗶𝘀𝘁𝗮𝗹 𝘆 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗲𝘅𝗶𝗴𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗲𝗻 𝗹í𝗱𝗲𝗿𝗲𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀⁣

Impacto del Género del Liderazgo en el Comportamiento Electoral

En las últimas décadas, un número creciente de estudios han abordado el impacto del liderazgo político sobre el comportamiento electoral en los sistemas parlamentarios, destacando su papel como factor determinante de la decisión de voto. Sin embargo, el interés académico por el liderazgo femenino y sus efectos ha sido limitado, en parte debido al escaso número de mujeres candidatas a la presidencia de los ejecutivos nacionales.

Del mismo modo, son escasos los estudios comparados que han explorado el efecto de la afinidad de género, es decir, si las mujeres tienen mayor predisposición a votar a partidos liderados por mujeres que los hombres, controlando otros condicionantes del voto. En este contexto, este trabajo analiza el efecto del sexo de los/as líderes políticos/as y de la afinidad de género en las elecciones autonómicas celebradas en España entre el año 2022 y 2024. Estas suponen un marco de estudio propicio para desarrollar esta línea de investigación, tanto por la similitud de sus características institucionales como por la diversidad de situaciones políticas que integran.

Con esta finalidad, se han utilizado los estudios preelectorales del Centro de Investigaciones Sociológicas, completando la información con las características de los/as líderes, de los partidos y del contexto político. A partir de estrategias de análisis cuantitativas, los resultados muestran que las líderes son mejor valoradas por el electorado que los líderes de partido. Esta mejor valoración de las líderes es también más pronunciada entre las mujeres que entre los hombres.

Valoración de Líderes Políticos por Género en España (2022-2024)

Los estudios preelectorales del Centro de Investigaciones Sociológicas revelan patrones interesantes en la percepción de líderes políticos:

Categoría Observación General Tendencia por Votante
Valoración de Líderes Femeninas Mejor valoradas por el electorado en comparación con los líderes masculinos. Esta mejor valoración es más pronunciada entre las mujeres votantes.
Valoración de Líderes Masculinos Valoración general ligeramente inferior en comparación con las líderes femeninas. No se observa una pronunciación particular entre un género de votantes.
Efecto de Afinidad de Género Existe una mayor predisposición de las mujeres a votar por partidos liderados por mujeres. Refleja una conexión entre el género del votante y el del líder.

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