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Comunicación

Diferencias Fundamentales entre Liderazgo Pedagógico y Liderazgo Instruccional en la Educación

by Admin on 26/05/2026

Cuando hablamos de educación, el liderazgo desempeña un papel importante que va mucho más allá de la simple gestión administrativa. Hoy sabemos, gracias a numerosas investigaciones, que el liderazgo educativo afecta directamente a los resultados y al progreso de los estudiantes.

¿Qué es el Liderazgo Educativo?

El liderazgo educativo es un proceso dinámico, puesto en marcha de manera continua por quienes asumen la responsabilidad de coordinación de un grupo. A medida que la sociedad y las estructuras educativas evolucionan, también lo hace el concepto de liderazgo que incluye una amplia gama de roles y responsabilidades, que exceden ampliamente los límites de la gestión administrativa y la gestión directa de la enseñanza e incluyen, entre otras cosas, la creación de un ambiente propicio para el aprendizaje.

Este liderazgo puede manifestarse en varias formas, cada una de ellas con sus propios métodos y objetivos específicos, lo que a menudo conduce a debates sobre su definición y eficacia. Las investigaciones han identificado tres perspectivas predominantes en el liderazgo educativo: transformacional, instructivo y distribuido.

Tipos de Liderazgo Educativo

  • Liderazgo Transformacional: Este tipo de liderazgo destaca por su capacidad para inspirar y motivar cambios profundos dentro de las instituciones. En el contexto educativo, los líderes transformacionales juegan un papel clave al establecer una visión compartida que alinea las metas escolares con los objetivos de aprendizaje y desarrollo profesional. Se reconoce por una visión ambiciosa y clara para la escuela, la motivación a profesores y estudiantes mediante el ejemplo y la comunicación de una visión convincente, y la innovación y apertura al cambio y mejora continua.
  • Liderazgo Transaccional: Basado en un sistema de recompensas y sanciones para gestionar el rendimiento y la conducta, el liderazgo transaccional echa mano de incentivos y consecuencias claras del incumplimiento de la normativa para gestionar los centros educativos. Prioriza el orden, enfatiza en el mantenimiento de la organización y el cumplimiento de las reglas, y se caracteriza por la supervisión y control constante del desempeño.
  • Liderazgo Distribuido: Este enfoque reconoce que el liderazgo no reside solo en una persona, sino que se distribuye entre varios miembros de una organización o equipo. Implica que varias personas (por ejemplo, docentes, familias o, incluso, estudiantes) participan en procesos de toma de decisiones y el liderazgo no solo sucede a través de órdenes o instrucciones de arriba abajo, sino que surge de la interacción entre líderes y seguidores. Fomenta la colaboración y la toma de decisiones compartida, promueve el crecimiento profesional de los docentes y la creación de equipos de liderazgo.
  • Liderazgo Pedagógico: Cuida de los valores comunes del centro educativo y dirige sus esfuerzos a la mejora del desarrollo académico del alumnado. Su misión es clara: crear un profundo sentido y significado, tanto para el personal docente como para los alumnos. Persigue la excelencia académica y el desarrollo curricular, y fomenta oportunidades de desarrollo profesional para los docentes.

Liderazgo Instruccional: Foco en la Enseñanza y el Aprendizaje

El liderazgo instruccional se centra en mejorar la calidad de la enseñanza y el aprendizaje en las escuelas, a través del desarrollo y la implementación de prácticas educativas efectivas, con un enfoque particular en la instrucción directa y la mejora del rendimiento estudiantil. El concepto de liderazgo instruccional ganó importancia tras la publicación del informe Coleman en los años setenta, que destacó la enseñanza como un factor crítico en el rendimiento estudiantil.

Desde entonces, se ha desarrollado y refinado, destacando modelos influyentes como el de Hallinger y Murphy, que incluyen dimensiones clave como:

  • Definición de la misión escolar: Establecer metas claras y unificadas para el aprendizaje.
  • Gestión del programa de instrucción: Supervisan y evalúan la enseñanza para garantizar que las prácticas pedagógicas sean efectivas y se alineen con los objetivos académicos.
  • Promoción de un clima escolar positivo: Fomentar un ambiente propicio para el aprendizaje y el desarrollo.

La investigación ha demostrado que el liderazgo instruccional tiene un impacto significativo en el rendimiento estudiantil, más que otros estilos de liderazgo, debido a su enfoque directo en las variables que más afectan el aprendizaje. Una de las escalas más frecuentemente señaladas por la bibliografía, en relación con la dirección escolar, es la que desarrolla Hallinger (Murphy y Hallinger, 1984), denominada PIMRS (Principal Instructional Management Rating Scale). Esta escala tuvo como objetivo medir el liderazgo instruccional (pedagógico) de direcciones de centros de educación primaria y secundaria.

El liderazgo instruccional se caracteriza por una profunda implicación en el proceso educativo. Este tipo de líder trabaja en estrecha colaboración con los maestros para desarrollar estándares curriculares, integrar estrategias de enseñanza efectivas y evaluar los resultados educativos. Son los campeones del desarrollo profesional, y a menudo brindan retroalimentación y entrenamiento a los educadores para mejorar la instrucción en el aula.

Críticas al Liderazgo Instruccional

Una de las críticas más fuertes a los modelos de liderazgo instruccional fue que basaban casi toda su influencia en el poder que confería la estructura jerárquica organizativa que mantenía el director o directora del centro. Sin embargo, como señala Hallinger (2012), más que posición de poder, el liderazgo instruccional tenía un componente motivacional en docentes y estudiantes, con base en la experiencia y el conocimiento pedagógico de la persona directora.

Como una forma de reacción a las limitaciones del modelo de liderazgo instruccional, las investigaciones se orientaron a modelos de liderazgo que enfatizaran el componente cultural del centro educativo (Lashway, 1995; Sergovianni, 1984). Por ejemplo, Leithwood (1994) adaptó el modelo de Bass y Avolio (1994) a las organizaciones escolares, denominándolo liderazgo escolar transformacional.

Liderazgo Pedagógico vs. Liderazgo Administrativo

Comprender los matices entre el liderazgo instruccional y el liderazgo administrativo dentro del ámbito de la enseñanza es fundamental para el éxito de cualquier institución educativa.

Liderazgo Pedagógico (Instruccional)

Los líderes educativos se centran principalmente en el plan de estudios y los métodos de enseñanza, con el objetivo de mejorar el aprendizaje de los estudiantes y la eficacia de los maestros.

  • Enfoque principal: Plan de estudios, métodos de enseñanza, mejora del aprendizaje estudiantil, eficacia de los maestros.
  • Actividades clave: Trabajar con maestros para desarrollar estándares curriculares, integrar estrategias de enseñanza efectivas, evaluar resultados educativos, brindar retroalimentación y entrenamiento a educadores.
  • Impacto: Directo en el rendimiento académico y la calidad de la enseñanza.

Liderazgo Administrativo

Los líderes administrativos se ocupan de la parte operativa de la educación, como la elaboración de presupuestos, la aplicación de políticas y el mantenimiento de las instalaciones escolares. Sus deberes incluyen la administración de presupuestos, la aplicación de políticas disciplinarias, la supervisión del personal y el mantenimiento de las instalaciones escolares.

  • Enfoque principal: Gestión general de la escuela o sistema educativo, funcionamiento eficiente y eficaz de la institución.
  • Actividades clave: Administración de presupuestos, aplicación de políticas disciplinarias, supervisión del personal, mantenimiento de instalaciones escolares, cumplimiento de normativas.
  • Impacto: En la operatividad, recursos y cumplimiento de políticas de la institución.

Sinergia entre Ambos

La sinergia entre el liderazgo educativo y administrativo es esencial para el éxito de una escuela. Una colaboración eficaz garantiza que las estrategias educativas estén respaldadas por los recursos y las políticas necesarias. Mientras que los líderes instruccionales se enfocan en el "qué" y el "cómo" de la enseñanza, los líderes administrativos proporcionan el "dónde" y el "cuándo".

Comprender las distintas funciones de los líderes educativos y administrativos puede evitar la superposición y la confusión. Los líderes educativos deben tener claro su mandato de mejorar la enseñanza y el aprendizaje sin empantanarse en tareas administrativas. Por el contrario, los líderes administrativos deben empoderar a los líderes instruccionales manejando los aspectos operativos que respaldan la misión educativa.

Para los maestros, reconocer si están trabajando con un líder educativo o administrativo puede aclarar las expectativas e informar sus interacciones profesionales. Los líderes de instrucción estarán más involucrados en las actividades del aula, las discusiones pedagógicas y los asuntos de rendimiento de los estudiantes. Por el contrario, los líderes administrativos se comprometerán con los maestros en temas como la asignación de recursos, el cumplimiento de las políticas y las iniciativas de toda la escuela.

«El liderazgo educativo y su papel en la mejora de la educación»

Evolución del Concepto de Liderazgo Educativo

El aporte del factor liderazgo se manifiesta de diversos modos a través del tiempo. En un primer momento, las múltiples investigaciones sobre efectividad escolar, impulsadas por las reacciones al Informe Coleman hace casi medio siglo atrás, señalaban que un liderazgo directivo fuerte, controlador y administrativo constituía la base de cómo se manifestaba este factor para su medición. Se desarrollaron, a comienzos de los años ochenta, instrumentos para medir el liderazgo de directores y directoras, que se refirieron a este como liderazgo directivo.

La creciente autonomía y responsabilidad por los procesos y resultados en los centros escolares, sustentada tanto por estudios sobre la gestión del cambio para la mejora como por tendencias y prescripciones de política educativa, han potenciado la perspectiva del factor liderazgo en la contribución que este hace al mejoramiento de los aprendizajes, a nivel organizativo escolar. Prueba de ello son los estudios del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE (PISA), los que muestran cómo cada centro escolar ha ido decidiendo sobre desarrollo curricular, gestión, contratación de profesorado, evaluación docente, entre otros.

Críticas al Concepto de Liderazgo Directivo

Son varias las críticas que desde distintos ámbitos se han generado en torno al concepto de liderazgo directivo:

  1. Asociación al mundo empresarial: Por su asociación e identificación al mundo de la empresa manufacturera, es decir, como concepción que se introduce a un campo de estudio, como es la educación, que difiere sustantivamente en la naturaleza de los procesos y fines provenientes de tal concepto.
  2. Reactividad cultural: Por la reactividad que produce dicho concepto en diversas culturas, debido a sus interpretaciones históricas asociadas a personalidades dictatoriales o políticas.
  3. Excesiva relevancia al aporte individual: Por la excesiva relevancia que se le da al aporte individual, jerárquico y cupular, en la obtención de notables resultados que se consiguen en la organización, y que omite, entre otros factores, el nivel de recursos disponibles, la calidad de los procesos y la participación de otros actores.

De hecho, la obra de Bennis (2000), titulada El fin del liderazgo, señala que una economía basada en el conocimiento restringe el individualismo exacerbado y los liderazgos de arriba hacia abajo, precisando que el origen del cambio efectivo se encuentra más en una alianza creativa de la fuerza de trabajo y la alta dirección.

La complejidad del trabajo formativo en las organizaciones escolares requiere, cada vez más, la instalación y desarrollo de comunidades profesionales de aprendizaje, tanto de docentes como de personal directivo. En este sentido, tiene mucha fuerza, como idea y enfoque de liderazgo, la perspectiva de profundizar y relevar otros componentes en el fenómeno social del liderazgo, como asimismo el resignificar procesos de influencia más genuinos en la contribución de logros en el aprendizaje, tanto organizacionales como estudiantiles.

De este modo, la recurrente atención al individuo y su posición de poder en los modelos de evaluación de la calidad de la gestión de los centros, dentro de la estructura jerárquica de la organización, asociada al liderazgo formal (directivo) como único impulsor de la calidad de la gestión de un centro, se comienza a visualizar con dificultades para comprender, en toda su magnitud, los procesos de liderazgo.

El Liderazgo Distribuido como Enfoque Complementario

El denominado liderazgo distribuido se ha constituido en un enfoque teórico que enriquece parte de los principios del liderazgo compartido (Senge, 1995) y participativo (Immegart, 1996). Sus fundamentos se originan a partir de los principios de las teorías de la cognición distribuida (Hutchins, 2000) y de la actividad (Engerström, 2001).

Los estudios de Gronn (2002) y, luego de Spillane (2006), respecto de la distribución del poder en la organización, han generado una conceptualización focalizada más en la práctica del liderazgo que en la caracterización tradicional de perfiles y roles directivos o de jefaturas. Cabe precisar que la acepción líder, desde un contexto distribuido, no se sitúa solo en la figura directiva, sino que se extiende hacia el trabajo de múltiples líderes que ejercen una influencia en las prácticas de enseñanza en la organización escolar.

De este modo, el liderazgo como función, se sustentaría en quienes ejercen la dirección, jefaturas intermedias, coordinaciones, profesorado tutor y de aula (Anderson, 2012; Crawford, 2012; Spillane, 2006; Spillane, Diamond, y Jita, 2003).

Sin lugar a dudas, el estudio del liderazgo en las organizaciones escolares no siempre ha considerado a los demás actores formativos y de la comunidad escolar en procesos de influencia relevante, tales como la creación de una base de significados y valores compartidos, la creación de un clima de confianza y apoyo entre docentes que facilite el diálogo y la implicación en un proyecto educativo común.

En este sentido, emergen con más fuerza ideas asociadas a los procesos de influencia que consideran los diferentes componentes que lo conforman, resignificándose este fenómeno de estudio más como proceso de influencia social basado en la interacción, que como atribución solo del poder formal de la dirección o jefatura unipersonal. De hecho, algunos estudios refieren a esta perspectiva como liderazgo social (Calvo de Mora, 2011).

Como parte del núcleo clave para comprender la práctica del liderazgo en las organizaciones escolares, Spillane (2006) ha investigado sobre las interacciones que se producen entre líderes, seguidores y situación en contextos educativos. En particular, aquellas que tienen directa influencia en la motivación, conocimiento y emociones de integrantes de la comunidad escolar. Según Spillane y Healey (2010), definir y focalizar de esta manera el liderazgo, excluye prácticas que no están relacionadas con el trabajo esencial de la organización escolar.

Modelos de Evaluación de la Calidad de la Gestión Escolar

Los modelos de evaluación de la calidad de centros educativos que irrumpieron en la década de los noventa, provenientes de las organizaciones productivas no educativas, tuvieron como base la experiencia del mundo empresarial. Tales modelos analizan procesos de gestión y organización de forma más sistemática, organizada y reproducible, es decir, establecen procedimientos que permiten tener una mirada común y estandarizada respecto de qué y cómo mirar las variables que posibilitan evaluar el desarrollo y desempeño de una organización educativa. Por lo tanto, estos modelos describen una visión detallada y precisa de los procesos internos de una escuela y sus modalidades de operación.

Con diversos énfasis, los modelos tanto de gestión educativa como de aseguramiento de la calidad han destacado al liderazgo formal o directivo como una dimensión clave para impulsar procesos de mejoras educativas. En la totalidad de los modelos descritos, la dimensión de liderazgo constituye un dinamizante de la gestión en la organización escolar. Tales modelos consideran al liderazgo directivo como clave a la hora de lograr las metas que la organización educativa se plantea.

Ejemplos de Modelos de Gestión de Calidad

Modelo de Gestión Objetivo Principal Énfasis en el Liderazgo
Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Gestión Escolar (SACGE, Chile) Mejoramiento progresivo y sistemático de la gestión escolar y condiciones organizativas para el logro educativo. Impulso, poder y competencias de los directivos para la mejora continua.
Certificación de la Fundación Chile Desarrollar competencias profesionales entre los actores para instalar "procesos y resultados de calidad". Liderazgo directivo como dinamizante clave para las metas organizacionales.

Riveros-Barrera (2012) destaca la relevancia que gran parte de los modelos de gestión educativa otorgan al factor liderazgo, ya que, en estos, tal dimensión se manifiesta en el impulso, poder y competencias que poseen los sujetos directivos escolares para conducir a la mejora continua de sus procesos y resultados, suponiendo la existencia de personal directivo con capacidades de influencia genuinas, lo que, a veces, se confunde con el liderazgo educativo con influencia y control jerárquico de los procesos de la gestión educativa.

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