Un Mensaje a García: La Esencia de la Iniciativa y el Liderazgo Proactivo
El conciso ensayo clásico del editor Elbert Hubbard, escrito en una hora en 1899, se ha convertido en una guía esencial para prácticamente todos los que buscan empleo, todo trabajador y todo jefe. Este artículo “de relleno” se convirtió en uno de los artículos más publicados del mundo. Fue traducido en más de 100 idiomas y se han vendido más de 100 millones de copias en el mundo entero. Sus palabras de sabiduría desconcertante han perdurado porque casi todo lo que dice es verdad. “Un Mensaje a García” es uno de los mejores trabajos escritos en toda la historia.
El Origen del Ensayo y su Contexto Histórico
Elbert Hubbard escribió este ensayo en una hora en 1899, como un añadido al número de marzo de su revista The Philistine. Había pasado el día intentando que sus empleados hicieran lo que quería o, como él lo dice: “urgiéndolos a dejar la actitud comatosa y ser radioactivos”. El ensayó surgió de una conversación familiar. Luego que EEUU ganó la guerra en 1899, el editor de una revista llamado Elbert Hubbert estaba conversando con su familia sobre la guerra. Debatían sobre quién fue el héroe de la guerra y la mayoría de ellos coincidían en que Calixto García era dicho héroe. De repente, el hijo de Elbert Hubbert, Bart, dice: “Papá, sin menospreciar al General García, en mi opinión, el verdadero héroe de la guerra fue El teniente Rowan porque él fue el que le llevó el mensaje a García”. En ese momento Elbert Hubbert se paró rápidamente de su silla, se fue a su estudio y comenzó a escribir ese pequeño artículo, sin tener una idea que eventualmente iba a circular alrededor del mundo.
Para entender la Carta a García, es crucial recordar un poco de la historia. Era el año 1895, España invadió la nación de Cuba y comenzaron a oprimir brutalmente a sus ciudadanos. La situación se complicó tanto que las personas de la Habana escribían en las calles que querían ser liberadas de la opresión española. En esa guerra, Estados Unidos combatió contra España por la posesión de Cuba y las Filipinas. El Presidente McKinley de EEUU, debido a la cercanía con Cuba y los intereses financieros con la isla, mandó la fragata “Maine” a estar vigilantes de lo que ocurría en la isla. Su objetivo principal no era atacar a España sino como un esfuerzo pre-policial para que los españoles supieran que había alguien con los ojos en lo que estaba sucediendo. En febrero de 1898 una explosión hundió la fragata. Justo después de esto los EEUU declararon la guerra a España e iniciaron lo que conocemos como la guerra hispanoamericana.
Antes de declarar la guerra, el presidente Mckinley llamó a su Jefe de Inteligencia Militar: El Coronel Arthur Wagner. La estrategia de EE.UU. dependía de ponerse en contacto con las fuerzas insurgentes cubanas para que se levantaran contra los ocupantes españoles. Él le dijo que necesitaba un hombre que pudiera encontrar a “García”. Calixto García era el jefe de las fuerzas rebeldes de Cuba y estaba escondido en las selvas de la isla. García, un renombrado dirigente de la guerrilla, tenía su cuartel en las impenetrables montañas de Cuba. Nadie en EE.UU. sabía dónde acampaba, con qué frecuencia se desplazaba ni cómo contactarlo. El ejército español estaba tras García y no habían podido encontrarlo.
La Misión del Teniente Andrew Rowan
El Presidente Mckinley le pregunta al Coronel Wagner si tiene a alguien que puede llevar un mensaje a García. El Coronel Wagner responde: Si hay alguien que puede llevar este mensaje a García es el Teniente Summer Rowen. Andrew Summers Rowan fue nombrado cadete el 1 de julio de 1877. Siendo capitán, se le concedió la Cruz de Servicios Distinguidos por su participación en las operaciones en Cuba en mayo de 1898. Lo llamaron, le dieron la orden y se fue de inmediato sin hacer ni una pregunta. Rowan cogió la carta, la envolvió en una tela encerada, la metió en una bolsa impermeable, se guardó la bolsa contra el corazón, en cuatro días desembarcó en algún punto de la costa de Cuba, desapareció en la selva y tres semanas más tarde apareció al otro lado de la isla, después de haber viajado a pie a través de territorio hostil y de entregarle la carta a García. A las tres semanas llegó de vuelta con la respuesta de García. Logró la tarea.
Mensaje A Garcia | Reflexion
Un Fenómeno Editorial Global
Hubbard, hombre de gran corazón y de exquisita sensibilidad, se inspiró para escribir su artículo en un sencillo episodio familiar. No mucho después, el documento periodístico fue traducido a todos los idiomas, alcanzando difusión prodigiosa en Rusia, Alemania, Francia, Turquía, Indostán, China, Japón, Inglaterra. Ahora llega a España, traducido al castellano por el periodista cubano Ramón Planiol, y las tiradas pasan ya de los cuarenta millones de ejemplares.
Impacto Global de "Un Mensaje a García"
La difusión del ensayo fue extraordinaria, consolidándose como una lectura esencial en diversos ámbitos.
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Número de idiomas traducidos | Más de 100 |
| Copias vendidas globalmente | Más de 100 millones |
| Difusión inicial notable en países | Rusia, Alemania, Francia, Turquía, Indostán, China, Japón, Inglaterra |
| Uso común | Manuales para nuevos empleados, escuelas militares |
La Esencia del Mensaje: Iniciativa y Diligencia
El mensaje que se quiso dar es este: McKinley le dio a Rowan una carta para ser entregada al Coronel García. Rowan tomó la carta sin preguntar: ¿Dónde está García? Por Dios, aquí hay un hombre al cual se le debe hacer una estatua de bronce y colocarla en cada Universidad del mundo. Lo que un joven necesita no es aprendizaje teórico, no son conocimientos para esto o aquello, sino mas bien apegarse a una disciplina que los haga ser leales a una causa, a actuar rápido, a concentrar sus energías: hacer el trabajo - “Llevar un mensaje a García”.
El ensayo, más allá de su contexto histórico, resalta una verdad eterna sobre la importancia de la proactividad y la responsabilidad individual en el cumplimiento de las tareas. Este relato celebra la diligencia y la capacidad de actuar con decisión y eficiencia sin necesidad de supervisión constante o de instrucciones detalladas. En el mundo moderno, donde la información es abundante y las distracciones son omnipresentes, la habilidad para tomar la iniciativa y ejecutar tareas de manera eficaz es más valiosa que nunca. No solo se exalta a los que hacen su trabajo con diligencia y sin quejas, sino que también critica la tendencia de cuestionar excesivamente o evadir responsabilidades. En esencia, “Un Mensaje a García” es un llamado a cultivar la autodisciplina y la fiabilidad, cualidades imprescindibles en cualquier ámbito de la vida.
Hubbard ejemplifica esta crítica con una situación cotidiana:
Tú que estás leyendo, haz una prueba de lo que te digo. Imagínate que estas sentado en este momento en tu oficina. Llamas a seis de tus empleados, escoges a uno y le haces la siguiente petición: “Por favor hazme un pequeño resumen concerniente a la vida de Correggio”. ¿Tu empleado te dirá con una voz calmada: “Sí Señor” y saldrá a hacer la tarea que le mandaste?
¡Por mi vida que no!
Él te mirará a los ojos con una mirada extraña y te hará algunas de estas preguntas:
- ¿Quién era él?
- ¿Qué enciclopedia?
- ¿Dónde está la enciclopedia?
- ¿Fui yo contratado para esto?
- ¿Por qué no mejor de otra persona?
- ¿Por qué mejor no lo hace Carlos?
- ¿Está muerto?
- ¿Estás apurado?
- ¿No prefieres que busque el libro y tú lo encuentras?
- ¿Para qué necesitas saber sobre la vida de Correggio?
Ahora bien, si tú eres sabio no te molestarás en explicar a tu “ayudante” que Correggio lo puedes encontrar en un índice debajo de las “C’s”, no en las “K’s”, pero usted sonreirá de una manera dulce y dirá: “No te preocupes,” e irás a buscarlo tú mismo.
Continúa Hubbard con la descripción del empleado ideal:
Mi corazón está con el hombre que hace su trabajo cuando el jefe está ausente, así como cuando el jefe está en la oficina. Y que, cuando se le da una carta para García, toma rápidamente la encomienda sin hacer ninguna pregunta idiota, y sin la intención de arrojarla cuando nadie lo vea en la alcantarilla de la esquina, o sin tener que hacerlo, igual hace lo correcto. Este hombre nunca consigue ser despedido, ni tiene que ir a una huelga para pedir que le aumenten su salario. La civilización está en una larga y concienzuda búsqueda de tales individuos. Cualquier cosa que ese hombre pida le será concedida, su clase es tan rara que ningún patrón se puede dar el lujo de dejarlo ir. Lo necesitan en cada ciudad, pueblo o aldea - en cada oficina, tienda, almacén y fábrica. El mundo grita fuertemente para conseguirlo, él es necesario, extremadamente necesario. ¡EL HOMBRE QUE PUEDE LLEVAR UN MENSAJE A GARCÍA!
Reflexiones y Aplicación en el Liderazgo Moderno
Aunque el ensayo proviene de un contexto militar, su mensaje trasciende a otros ámbitos. No podemos olvidar que viene de un contexto militar, y como tal, no podemos tomarlo literalmente para el mundo organizacional. La oportunidad de confrontar las instrucciones que se nos dan representa una oportunidad para ampliar el espectro de la misma. Sin embargo, en ciertos aspectos, se reivindica el mensaje a García como un incentivo a ser innovador, proactivo, decidido, a impulsar nuestra autonomía en lo que nos corresponda a hacer, lo cual sin duda, llevará a que dejemos nuestra huella en lo que hacemos. Para el mensaje a García, debemos saber discernir cuándo aplicarlo en el mundo organizacional. Es muy asertiva la indicación de que uno tiene que discernir… esa palabra es clave… discernir basado en tu situación, conocimiento del entorno y experiencia.
No implica que no debas realizar preguntas, si conoces y sabes hacer tu trabajo no será necesario que se las hagas a quien te dio el mensaje, sino al grupo a quien perteneces. Deberás hacer miles de preguntas si quieres, pero no al que te dio el mensaje. Si tienes un buen jefe te dará las instrucciones necesarias y suficientes para que cumplas con la misión. Puede aplicar para cualquier organización, no solo en el orden militar. Existe una diferencia entre dar siempre la excelencia y dejarse abusar.
Elbert Hubbard: El Autor Detrás del Mensaje
Elbert Green Hubbard (19 de junio de 1856 - 7 de mayo de 1915) fue un escritor, editor, artista y filósofo estadounidense. Hubbard nació en Bloomington, Illinois, hijo de Siria Hubbard y Juliana Frances Read. Creció en Hudson, Illinois, donde su primer negocio fue la venta de productos de jabones Larkin, una carrera que finalmente lo llevó a Búfalo, Nueva York. Su trabajo más conocido se produjo después que fundó Roycroft, un movimiento de Arts and Crafts en East Aurora, Nueva York en 1895. El 1 de mayo de 1915, poco más de tres años después del hundimiento del Titanic, los Hubbards subieron al Lusitania en Nueva York, donde fallecieron. El tono de Hubbard es coloquial, conciso y sucinto. Su voz, a medio camino entre la de Mark Twain y la de Jerry Seinfeld, convierte este breve y memorable ensayo de sentido común en una guía esencial.
